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Un pueblo pacífico defiende su buen nombre

Un pueblo pacífico defiende su buen nombre

MENSAJE A LOS CIUDADANOS DE RUSIA: El siguiente artículo, publicado en 188 idiomas, informará a decenas de millones de personas de más de 230 países y territorios sobre una represión arbitraria de la libertad de culto en Rusia. Con una tirada que supera los 40.000.000 de ejemplares, La Atalaya es la revista de mayor distribución en el mundo y también la más traducida. Algunas autoridades quizá no deseen que la comunidad internacional se entere de lo que están viviendo los testigos de Jehová rusos. Sin embargo, como muy bien dijo Jesús, “nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse, ni secreto que no llegue a saberse” (LUCAS 12:2).

ENTRE diciembre de 2009 y enero de 2010, dos de los más altos tribunales de Rusia dictaminaron que los testigos de Jehová son una religión extremista. Todo parece indicar que la historia se repite, pues bajo el régimen soviético, miles de Testigos fueron acusados falsamente de ser enemigos del pueblo. Se les envió al exilio, a la prisión y a campos de trabajos forzados. Pero tras la caída de ese régimen se les exoneró de los cargos, y el nuevo gobierno les restituyó su buen nombre. * Ahora, una vez más, hay quienes se han resuelto a difamarlos.

A principios de 2009, las autoridades atentaron contra la libertad religiosa de los testigos de Jehová. Tan solo en febrero realizaron más de quinientas investigaciones por todo el país en busca de pruebas para imputarles supuestos delitos. En los meses subsiguientes, la policía hizo redadas en casas particulares y Salones del Reino durante pacíficas reuniones y confiscó tanto publicaciones bíblicas como pertenencias personales. Además, se deportó a los abogados extranjeros que asesoraban a los Testigos y se les prohibió volver a Rusia.

El 5 de octubre de 2009, en la frontera cercana a San Petersburgo, la aduana retuvo un cargamento de publicaciones bíblicas impresas en Alemania y destinadas a una gran  cantidad de congregaciones rusas. Un comando de la policía de aduanas que combate el contrabando de productos peligrosos registró el cargamento. ¿Por qué razón? Porque según un documento oficial, contenía “información concebida para instigar a la discordia religiosa”.

La ola de hostigamiento pronto alcanzó su punto máximo cuando el Tribunal Supremo de la Federación Rusa y el de la República de Altái (una región del país) dictaminaron que varias publicaciones de los testigos de Jehová —entre ellas La Atalaya— difundían información extremista. Los Testigos presentaron apelaciones, y la comunidad internacional manifestó su desacuerdo, pero el Tribunal no cambió de parecer. Actualmente, Rusia prohíbe importar o distribuir esas publicaciones.

¿Qué hicieron los Testigos ante los agravios a su reputación y las restricciones impuestas? ¿De qué manera repercuten los fallos del Tribunal en la libertad religiosa de todos los ciudadanos rusos?

Medidas urgentes contra una grave amenaza

Vladimir Litvin (81 años) fue exiliado al territorio de Krasnoyarsk a la edad de 14. La mañana del viernes en que se realizó la campaña, se encargó de dirigir a un grupo de Testigos que distribuyó el tratado especial

El viernes 26 de febrero de 2010, 160.000 testigos de Jehová comenzaron a distribuir por todo el país 12.000.000 de ejemplares de un tratado especial en ruso que se titula ¿Podría suceder otra vez? Una pregunta para los ciudadanos de Rusia. En la ciudad siberiana de Usolje-Sibirskoje, a una temperatura de 40 °C bajo cero (-40 °F), cientos de Testigos se reunieron en las calles a las 5.30 de la mañana para repartir los 20.000 tratados que les correspondían. Cabe mencionar que, debido a su fe, algunos de ellos habían sido exiliados a Siberia en 1951.

Nikolay Yasinski (73 años), quien participó con mucho entusiasmo en la campaña, preguntó: “¿De veras van a volver a perseguirnos y a robarnos el derecho de adorar a Jehová?”

A fin de anunciar su campaña de tres días, los testigos de Jehová celebraron una conferencia de prensa en Moscú, capital del país. Lev Levinson, miembro destacado del Instituto de Derechos Humanos, fue uno de los oradores invitados. Tras presentar un resumen sobre el hostigamiento injustificado que vivieron los Testigos en la Alemania nazi y en la Unión Soviética, explicó que después se les exoneró oficialmente. Y afirmó: “Por decreto del presidente Yeltsin, todas las confesiones religiosas que fueron objeto de persecución durante la era soviética han sido rehabilitadas. Todo cuanto perdieron se les ha devuelto. Es cierto que los testigos de Jehová no poseían ninguna propiedad bajo el régimen soviético, pero se les restituyó su buen nombre”.

 Ese buen nombre se está manchando de nuevo. El señor Levinson agregó: “El mismo país que lamentó su error convierte ahora a estas personas en objeto de una persecución completamente infundada”.

Se obtienen buenos resultados

¿Cumplió su objetivo la distribución del mencionado tratado? Lev Levinson declaró: “En el metro, de camino a esta conferencia [de prensa], vi a personas sentadas leyendo un impreso que los testigos de Jehová han estado distribuyendo hoy por toda Rusia. [...] La gente se sienta y se pone a leerlo, y lo hace con mucha atención”. * ¿Y qué opinan los lectores? Fíjese en los siguientes comentarios.

En una región central de Rusia donde predomina el islamismo, cierta señora de edad avanzada recibió un ejemplar y preguntó de qué se trataba. Cuando se le explicó que hablaba sobre los derechos humanos y las libertades en Rusia, exclamó: “¡Ya era hora de que alguien hiciera algo! En estos asuntos, Rusia ha ido volviendo a los tiempos de la Unión Soviética. ¡Bien hecho, muchas gracias!”.

Una mujer a quien se le ofreció el tratado en Cheliabinsk comentó: “Ya me dieron uno. Lo leí, y estoy totalmente de acuerdo con ustedes. No conozco ninguna otra religión que defienda su fe de manera tan organizada. Los admiro por su forma de vestir y su prudencia de siempre. Es obvio que tienen profundas convicciones. Creo que Dios está con ustedes”.

En San Petersburgo se le preguntó a un hombre que ya tenía el tratado si le había gustado. “Sí —respondió—. Conforme  lo iba leyendo, se me ponía la piel de gallina, y hasta me eché a llorar. Mi abuela sufrió la represión [de la era soviética] y solía hablarme de quienes estuvieron presos con ella. Había muchos delincuentes, pero también había inocentes a los que encarcelaron por su fe. Todo el mundo debe saber lo que ocurrió, por eso creo que ustedes están haciendo lo correcto.”

¿Qué depara el futuro para Rusia?

Stepan Levitsky (85 años) junto con Yelena, su esposa. Estuvo diez años preso por tener un solo ejemplar de la revista La Atalaya

Los testigos de Jehová de este país valoran la libertad relativa que han disfrutado estas últimas dos décadas; sin embargo, saben lo fácil que es perderla. ¿Será que la actual ola de difamaciones contra ellos augura otra época sombría de represión? Solo el tiempo lo dirá.

Ahora bien, prescindiendo de lo que suceda, los testigos de Jehová están firmemente resueltos a seguir cumpliendo con su obra de predicar el mensaje bíblico de esperanza y paz. El tratado especial sintetiza su resolución con estas palabras: “La represión jamás triunfará. Con prudencia y respeto hablaremos siempre de Jehová Dios y su Palabra, la Biblia (1 Pedro 3:15). No nos detuvimos ante los horrores de la Alemania nazi ni durante los amargos tiempos de represión soviética. Hoy tampoco nos detendremos (Hechos 4:18-20)”.

^ párr. 13 En Moscú, las congregaciones de los Testigos comenzaron a repartir el tratado horas antes de la conferencia de prensa.