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La creación revela la sabiduría de Jehová

La creación revela la sabiduría de Jehová

 La creación revela la sabiduría de Jehová

“Las cualidades invisibles de él [...] se perciben por las cosas hechas.” (ROM. 1:20)

1. ¿Qué efecto ha tenido en mucha gente la sabiduría del mundo?

HOY día, la palabra sabiduría se usa con demasiada libertad. La gente piensa que alguien es sabio por el simple hecho de que posee amplios conocimientos. No obstante, si lo que deseamos es encontrar el verdadero sentido de la vida, no podemos recurrir a los intelectuales de este mundo. De hecho, quienes se dejan influir por ellos terminan siendo “aventados como por olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza” (Efe. 4:14).

2, 3. a) ¿Por qué dice la Biblia que Jehová es “el único que es sabio”? b) ¿En qué se diferencia la sabiduría divina de la sabiduría mundana?

2 ¡Qué diferente es el resultado de quienes consiguen la verdadera sabiduría, la sabiduría que proviene de Jehová! De hecho, la Biblia nos dice que él es “el único que es sabio” (Rom. 16:27, Biblia del nuevo milenio). Él sabe todo lo que hay que saber acerca del universo, como su composición e historia. Él diseñó las leyes físicas de la naturaleza, de las cuales se valen los seres humanos para realizar sus investigaciones. Por eso a él no lo impresionan los inventos del hombre ni lo cautiva su “elevado” pensamiento filosófico. “La sabiduría de este mundo es necedad para con Dios.” (1 Cor. 3:19.)

3 La Biblia señala que Jehová “da la sabiduría” a sus siervos (Pro. 2:6). A diferencia de la filosofía del hombre, la sabiduría divina no es vaga e imprecisa. Más bien, se basa en conocimiento bien fundado y en una comprensión clara de los asuntos, por lo que nos ayuda a tomar buenas decisiones (léase Santiago 3:17). Pablo quedó tan asombrado por la sabiduría de Jehová que escribió: “¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!” (Rom. 11:33). Así es, Jehová es el ser más sabio que existe. Por eso estamos tan convencidos de que sus leyes promueven el mejor modo de vivir. Después de todo, él sabe mejor que nadie lo que necesitamos para ser felices (Pro. 3:5, 6).

Jesús, el “obrero maestro”

4. ¿Cuál es una de las maneras de percibir la sabiduría de Jehová?

4 Al examinar las cosas que Jehová ha hecho, podemos descubrir su sabiduría y sus otras cualidades incomparables (léase Romanos 1:20). Desde la más pequeña hasta la más grande, sus creaciones revelan ante nosotros diversos aspectos de su personalidad. Sea que miremos arriba a los cielos o abajo al suelo que pisamos, encontramos abundantes pruebas de que Dios es sabio y afectuoso. Como vemos, sus creaciones nos enseñan mucho sobre él (Sal. 19:1; Isa. 40:26).

5, 6. a) ¿Quién intervino en la creación además de Jehová? b) ¿Qué analizaremos en este artículo, y con qué fin lo haremos?

5 Jehová no estaba solo cuando “creó los cielos y la tierra” (Gén. 1:1). La Biblia indica que mucho antes de hacer el universo, Dios formó una criatura espiritual que le ayudó a crear “todas las otras cosas”. Esa criatura fue su Hijo unigénito, “el primogénito de toda la creación”, que con el tiempo vino a la Tierra a vivir como hombre y fue llamado Jesús (Col. 1:15-17). Como su Padre, Jesús posee gran sabiduría. De hecho, en el capítulo 8 de Proverbios se alude a él como la sabiduría personificada y  se le llama el “obrero maestro” de Dios (Pro. 8:12, 22-31).

6 De modo que la creación material no solo revela la sabiduría de Jehová, sino también la de Jesús, el Obrero Maestro. Hay muchas lecciones que podemos aprender al observarla. Analicemos cuatro de las obras de Dios a las que Proverbios 30:24-28 llama “instintivamente sabias”. *

Aprendamos de las trabajadoras hormigas

7, 8. ¿Qué detalles acerca de la hormiga le llaman más la atención?

7 Aun las criaturas “más pequeñas de la tierra” tienen mucho que enseñarnos con su diseño y su conducta. Por ejemplo, pensemos en la sabiduría instintiva de la hormiga (léase Proverbios 30:24, 25).

8 Algunos investigadores creen que por cada persona hay por lo menos doscientas mil hormigas, que trabajan sin parar dentro y fuera de sus hormigueros. En la mayoría de las colonias hay tres tipos de hormigas: las reinas, los machos y las obreras, y cada grupo contribuye de manera única a atender las necesidades colectivas. Pensemos, por ejemplo, en la hormiga cortahojas, de Sudamérica, una experta jardinera. Este diminuto insecto fertiliza, trasplanta y poda sus cultivos de hongos a fin de aumentar la producción. Los expertos han descubierto que esta hábil jardinera organiza sus labores en función de la cantidad de comida que requiere la colonia. *

9, 10. ¿Cómo podemos imitar a las trabajadoras hormigas?

9 Las hormigas tienen mucho que enseñarnos. Por ejemplo, nos enseñan que si queremos obtener buenos resultados, tenemos que ser trabajadores. La Biblia nos aconseja: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Pro. 6:6-8). Jesús dijo: “Mi Padre ha seguido trabajando hasta ahora, y yo sigo trabajando”, lo cual demuestra que ambos son muy diligentes (Juan 5:17).

10 Todos deberíamos imitar la diligencia de Jehová y de Cristo. Sin importar qué tareas o responsabilidades se nos hayan encargado en la organización de Dios, se espera que nos ocupemos bien de ellas y que siempre tengamos “mucho que hacer en la obra del Señor” (1 Cor. 15:58). De modo que lo mejor es seguir el consejo que Pablo les dio a los cristianos de Roma: “No sean holgazanes en sus quehaceres. Fulguren con el espíritu. Sirvan a Jehová como esclavos” (Rom. 12:11). Ningún esfuerzo por hacer la voluntad de Dios será en vano, pues la Biblia nos asegura: “Dios no es injusto  para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre” (Heb. 6:10).

Protejamos nuestra espiritualidad

11. Mencione algunas características del damán.

11 El damán es otro animal pequeño que puede enseñarnos grandes lecciones (léase Proverbios 30:26). Su apariencia es similar a la de un conejo grande, pero con patas cortas y orejas pequeñas y redondas. Le resulta fácil huir de sus depredadores gracias a su aguda visión y a los hoyos y grietas que abundan en las zonas rocosas donde habita. Los damanes viven en comunidades muy unidas, lo que les sirve de protección y les permite mantenerse calientes en invierno. *

12, 13. ¿Qué lecciones podemos aprender del damán?

12 ¿Qué lecciones aprendemos del damán? Para empezar, este animalito no se expone a los ataques de los depredadores. Más bien, aprovecha su aguda visión para divisarlos a la distancia y siempre está cerca de un hoyo o una grieta para poder esconderse. Del mismo modo, nosotros tenemos que desarrollar una visión espiritual aguda a fin de percibir los peligros que acechan en el mundo de Satanás. El apóstol Pedro recomendó lo siguiente a los cristianos: “Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien” (1 Ped. 5:8). Mientras estuvo en la Tierra, Jesús siempre se mantuvo en guardia contra los intentos de Satanás de quebrantar su lealtad (Mat. 4:1-11). ¡Qué excelente ejemplo para todos nosotros!

13 Algo que nos ayudará a mantenernos en guardia es aprovechar la protección que Jehová nos ofrece. Por eso, no podemos descuidar el estudio de la Palabra de Dios ni la asistencia a las reuniones (Luc. 4:4; Heb. 10:24, 25). Además, tal como los damanes sobreviven gracias a las comunidades tan unidas que forman, nosotros tenemos que mantenernos cerca de nuestros hermanos, de modo que podamos tener “un intercambio de estímulo” con ellos (Rom. 1:12). Si buscamos la protección que Jehová nos ofrece, podremos decir lo mismo que el salmista David, quien escribió: “Jehová es mi peñasco y mi plaza fuerte y el Proveedor de escape para mí. Mi Dios es mi roca. En él me refugiaré” (Sal. 18:2).

 Venzamos los obstáculos

14. Aunque una sola langosta no sea impresionante, ¿qué se puede decir de un enjambre?

14 La langosta también tiene lecciones para nosotros. Una sola langosta de cinco centímetros (dos pulgadas) de largo seguramente no nos intimidaría, pero un gran enjambre es algo muy distinto (léase Proverbios 30:27). Un enjambre de langostas voraces puede acabar en poco tiempo con un hermoso sembradío. La Biblia habla de un enjambre de insectos —que incluía langostas—, y dice que el ruido que producía al acercarse era como el de carruajes de guerra o como el del rastrojo cuando se quema (Joel 2:3, 5). El hombre ha tratado de frenar el avance de los enjambres provocando incendios, pero este método casi nunca le ha dado resultados. ¿Por qué? Porque caen tantos insectos sobre el fuego que terminan por extinguirlo, de modo que el resto puede seguir su recorrido. Aunque no tienen un rey o un líder que las dirija, las langostas avanzan como un ejército bien disciplinado y superan prácticamente cualquier obstáculo (Joel 2:25). *

15, 16. ¿En qué se parecen los proclamadores del Reino a un enjambre de langostas?

15 El profeta Joel comparó la labor de los siervos de Dios con la manera de actuar de las langostas. Él escribió: “Como hombres poderosos corren. Como hombres de guerra suben un muro. Y van cada cual en sus propios caminos, y no alteran sus sendas. Y uno al otro no se empujan. Como hombre físicamente capacitado en su derrotero, siguen yendo; y si algunos caen hasta entre los proyectiles, los demás no se apartan del derrotero” (Joel 2:7, 8).

16 ¡Qué manera tan atinada de referirse a los proclamadores del Reino! Ningún “muro” de oposición ha podido detener su servicio. Imitan el ejemplo de Jesús, quien hizo la voluntad de Dios con perseverancia a pesar del desprecio de la gente (Isa. 53:3). Es cierto que algunos cristianos han caído “entre los proyectiles”, es decir, han muerto como mártires. No obstante, la predicación sigue adelante, y el número de proclamadores continúa creciendo. De hecho, no es  raro que la persecución termine difundiendo las buenas nuevas entre las personas que de otro modo no hubieran podido escuchar el mensaje del Reino (Hech. 8:1, 4). ¿Demuestra usted en su ministerio la perseverancia de las langostas, aunque se enfrente a la indiferencia y la oposición? (Heb. 10:39.)

“Adhiéranse a lo que es bueno”

17. ¿Cómo se adhieren los pies del geco incluso a las superficies más lisas?

17 Existe un pequeño lagarto llamado geco que parece desafiar la gravedad (léase Proverbios 30:28). Este animalito tiene asombrados a los científicos por su habilidad de corretear por las paredes y hasta por techos completamente lisos. ¿Cómo lo logra? No es con ventosas ni con algún tipo de pegamento. Cada uno de sus dedos tiene una almohadilla. Esa almohadilla posee un conjunto de laminillas con miles de protuberancias finas como cabellos. Y cada una de esas protuberancias tiene a su vez cientos de filamentos con punta en forma de platillo. La fuerza intermolecular que se genera entre esos filamentos y la superficie es tan grande que puede soportar el peso del geco e incluso más, ¡aunque esté deslizándose boca abajo por un techo de vidrio! Los investigadores están fascinados con este fenómeno y dicen que si lograran desarrollar un material sintético que funcionara como los pies del geco, podrían usarlo como un potente adhesivo. *

18. ¿Qué podemos hacer para seguir “adheridos” a lo que es bueno?

18 ¿Qué podemos aprender del geco? Pues bien, la Biblia nos aconseja lo siguiente: “Aborrezcan lo que es inicuo; adhiéranse a lo que es bueno” (Rom. 12:9). Las influencias nocivas del mundo de Satanás pueden hacer que dejemos de aferrarnos a los principios bíblicos. Por ejemplo, tal vez hagamos amistad con compañeros de trabajo o de estudio, o nos expongamos a algún tipo de entretenimiento malsano. Tengamos cuidado, pues la influencia de quienes no respetan las leyes divinas puede debilitar nuestro deseo de obedecer a Dios. No permitamos que eso ocurra en nuestro caso. La Palabra de Dios advierte: “No te hagas sabio a tus propios ojos” (Pro. 3:7). Sigamos el sabio consejo que Moisés le dio al antiguo pueblo de Dios: “A Jehová tu Dios debes temer. A él debes servir, y a él debes adherirte” (Deu. 10:20). Apegarse a Jehová es una manera de imitar a Jesús, de quien se dijo lo siguiente: “Amaste la justicia, y odiaste el desafuero” (Heb. 1:9).

Las lecciones que nos enseña la creación

19. a) ¿Qué cualidades de Jehová percibe usted al observar la creación? b) ¿Cómo nos beneficia la sabiduría de Dios?

19 Como hemos visto, la creación revela claramente las cualidades de Jehová y ofrece valiosas lecciones para todos nosotros. Cuanto más la investiguemos, mayor será nuestro asombro por la sabiduría que refleja. Es necesario que prestemos mucha atención a Jehová, la fuente de dicha sabiduría, pues eso es lo que nos ayudará a ser más felices ahora y nos protegerá en el futuro (Ecl. 7:12). Comprobaremos por nosotros mismos lo verdaderas que son estas palabras de Proverbios 3:13, 18: “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento [...]. Es árbol de vida a los que se asen de ella, y los que la mantienen firmemente asida han de ser llamados felices”.

[Notas]

^ párr. 6 Invitamos a los niños y a los jóvenes a buscar las referencias que aparecen en las notas a pie de página y a comentar los resultados de su investigación durante el Estudio de La Atalaya.

^ párr. 8 Para más información sobre la hormiga cortahojas, véanse ¡Despertad! del 22 de marzo de 1997, página 31, y del 22 de mayo de 2002, página 31.

^ párr. 11 Para más información sobre el damán, véase ¡Despertad! del 8 de septiembre de 1990, páginas 15 y 16.

^ párr. 14 Para más información sobre la langosta, véase ¡Despertad! del 8 de marzo de 1977, página 11.

^ párr. 17 Para más información sobre el geco, véase ¡Despertad! de abril de 2008, página 26.

¿Lo recuerda?

¿Qué lecciones nos enseña...

• ... la hormiga?

• ... el damán?

• ... la langosta?

• ... el geco?

[Preguntas del estudio]

[Ilustración de la página 16]

¿Somos tan trabajadores como la hormiga cortahojas?

[Ilustraciones de la página 17]

El damán encuentra protección en su comunidad. ¿Y nosotros?

[Ilustraciones de la página 18]

Los ministros cristianos tienen la perseverancia de las langostas

[Ilustración de la página 18]

Tal como un geco se adhiere a cualquier superficie, los cristianos se aferran a lo que es bueno

[Reconocimiento]

Stockbyte/Getty Images