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Protejámonos del engaño

Protejámonos del engaño

 Protejámonos del engaño

“Cuidado: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya mediante [...] el vano engaño.” (COLOSENSES 2:8.)

1-3. a) ¿Qué ejemplos muestran que el engaño se ha infiltrado en casi todo aspecto de la vida diaria? b) ¿Por qué no debe sorprendernos que haya tanto engaño en el mundo?

“¿A CUÁNTOS de ustedes nunca les ha mentido un cliente?” Esta fue la pregunta que un profesor de Derecho planteó en cierta encuesta. Él mismo explica el resultado: “De miles de abogados, tan solo a uno nunca le había mentido ningún cliente”. ¿La razón? “El abogado había empezado a ejercer en un bufete importante y aún no había hablado con ningún cliente.” Esta experiencia pone de relieve una triste verdad: la mentira y el engaño son muy comunes en el mundo de hoy.

2 El engaño presenta muchas caras y se ha infiltrado en casi todo aspecto de la vida moderna. Las noticias rebosan de ejemplos: políticos que mienten sobre sus actos; contadores y abogados que exageran las ganancias de las empresas; anunciantes que embaucan a los consumidores, o demandantes que estafan a las compañías de seguros, por mencionar solo algunos. Y también está el engaño religioso. El clero extravía a las masas con doctrinas falsas como la inmortalidad del alma, el infierno y la Trinidad (2 Timoteo 4:3, 4).

3 ¿Debería sorprendernos que haya tanto engaño en el mundo? En realidad, no. Con referencia a “los últimos días”, la Biblia dio la siguiente advertencia: “Los hombres inicuos e impostores avanzarán de mal en peor, extraviando y siendo extraviados” (2 Timoteo 3:1, 13). Los cristianos tenemos que estar alerta a las ideas que pudieran extraviarnos y desviarnos de la verdad. Por  todo ello, surgen dos preguntas lógicas: ¿por qué está tan extendido el engaño en nuestros tiempos, y cómo podemos protegernos de él?

¿Por qué hay tanto engaño?

4. ¿Qué explicación da la Biblia sobre por qué prolifera el engaño en el mundo?

4 La Biblia explica claramente por qué prolifera el engaño. El apóstol Juan escribió que “el mundo entero yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19). Ese “inicuo” es Satanás el Diablo, de quien Jesús dijo: “No permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él. Cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira”. ¿Es de extrañar, acaso, que este mundo refleje el espíritu, los valores y la naturaleza mentirosa de su gobernante? (Juan 8:44; 14:30; Efesios 2:1-3.)

5. ¿Cómo ha redoblado Satanás sus esfuerzos en este tiempo del fin, y contra quiénes especialmente?

5 Satanás ha redoblado sus esfuerzos en este tiempo del fin. Ha sido arrojado a la Tierra y sabe que le queda poco tiempo, de modo que tiene “gran cólera”. Decidido a acabar con todos los seres humanos que pueda, “está extraviando a toda la tierra habitada” (Revelación [Apocalipsis] 12:9, 12). No es que mienta de vez en cuando, sino que no descansa en sus esfuerzos por extraviar a la humanidad. * Dispone de un arsenal de métodos engañosos, y los utiliza todos, incluidas las artimañas y la traición, para cegar la mente de los incrédulos y mantenerlos alejados de Dios (2 Corintios 4:4). Este maestro del engaño está especialmente determinado a devorar a quienes adoran a Dios “con espíritu y con verdad” (Juan 4:24; 1 Pedro 5:8). Nunca olvidemos que, en resumidas cuentas, ha alegado que puede apartar de Dios a cualquier persona (Job 1:9-12). Examinemos algunos “engaños del diablo” y cómo guardarnos de ellos (Efesios 6:11, Versión Popular).

Protejámonos de los engaños de los apóstatas

6, 7. a) ¿Qué afirmación puede que hagan los apóstatas? b) ¿Cómo revelan claramente las Escrituras lo que pretenden los apóstatas?

6 Satanás lleva mucho tiempo usando a los apóstatas para embaucar a los siervos de Dios (Mateo 13:36-39). Por más que tales individuos afirmen adorar a Jehová y creer en la Biblia, rechazan la parte visible de la organización de Dios. Algunos hasta vuelven a defender doctrinas que deshonran al Creador y que enseña “Babilonia la Grande”, el imperio mundial de la religión falsa (Revelación 17:5; 2 Pedro 2:19-22). Bajo inspiración divina, los escritores de la Biblia denunciaron en términos muy vigorosos los motivos y métodos de los apóstatas.

7 ¿Qué es lo que estos pretenden? La mayoría no se conforma con renegar de la fe que una vez quizá creyeron verdadera, sino que a menudo desean llevarse consigo a otros. En lugar de marcharse y buscar seguidores fuera de la congregación, muchos apóstatas tratan de “arrastrar a los discípulos [es decir, los de Cristo] tras de sí” (Hechos 20:29, 30). El apóstol Pablo dio esta apremiante advertencia respecto a los falsos maestros: “Cuidado: quizás haya alguien que se los lleve como presa suya” (Colosenses 2:8). ¿No resumen estas palabras lo que muchos apóstatas intentan hacer? Tal como un secuestrador que aleja de su familia a su desprevenida víctima, así procuran ellos atrapar a miembros confiados de la congregación y llevárselos del rebaño.

8. ¿Qué métodos emplean los apóstatas para lograr su objetivo?

8 ¿Qué métodos emplean los apóstatas para lograr su objetivo? Con frecuencia recurren a tergiversaciones, medias verdades y mentiras descaradas. Jesús sabía que sus discípulos serían blanco de individuos que levantarían  “toda clase de calumnias” contra ellos (Mateo 5:11, Nueva Versión Internacional, 1990). Esos opositores malévolos dirían falsedades malintencionadas. El apóstol Pedro advirtió de que los apóstatas usarían “palabras fingidas” y ‘torcerían las Escrituras’ para alcanzar sus fines (2 Pedro 2:3, 13; 3:16). Y, por desgracia, así consiguen “[subvertir] la fe de algunos” (2 Timoteo 2:18).

9, 10. a) ¿Cómo podemos protegernos de los engaños de los apóstatas? b) ¿Por qué no nos inquieta el hecho de que tengamos que ajustar nuestro entendimiento del propósito divino?

9 ¿Cómo podemos protegernos de los engaños de los apóstatas? Siguiendo este consejo de la Palabra de Dios: “Vigilen a los que causan divisiones y ocasiones de tropiezo contrario a la enseñanza que ustedes han aprendido, y [evítenlos]” (Romanos 16:17). Los ‘evitamos’ al no prestar oído a sus razonamientos, sea que los expresen en persona o mediante la letra impresa o Internet. ¿Por qué adoptamos tal postura? En primer lugar, porque la Palabra de Dios lo manda, y sabemos que Jehová siempre desea lo mejor para nosotros (Isaías 48:17, 18).

10 En segundo lugar, porque amamos a la organización que nos ha enseñado las preciosas verdades que tanto nos distinguen de Babilonia la Grande. Al mismo tiempo, reconocemos que el conocimiento que tenemos del propósito divino no es perfecto, sino que nuestro entendimiento espiritual ha ido ajustándose en el transcurso de los años. A los cristianos leales no nos incomoda esperar a que Jehová nos revele todos esos cambios (Proverbios 4:18). Mientras tanto, no abandonamos la organización que a Dios le complace usar, pues vemos pruebas irrefutables de su bendición sobre ella (Hechos 6:7; 1 Corintios 3:6).

No nos engañemos a nosotros mismos

11. ¿Por qué tienden los seres humanos imperfectos a engañarse a sí mismos?

11 Satanás está presto a explotar una tendencia de los seres humanos imperfectos: la de engañarse a sí mismos. “El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado”, dice Jeremías 17:9. Y Santiago escribió: “Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo” (Santiago 1:14). Un corazón cautivado puede seducirnos, presentarnos el pecado como algo atrayente e inofensivo. Esa visión es ilusoria, pues entregarse al pecado siempre acaba por llevarnos al desastre (Romanos 8:6).

12. ¿De qué modo podemos caer en la trampa de engañarnos a nosotros mismos?

 12 Es fácil caer en la trampa de engañarse a sí mismo. El corazón traicionero quizá fabrique pretextos para justificar un serio defecto de personalidad o un pecado grave (1 Samuel 15:13-15, 20, 21). También es desesperado, así que puede que busque maneras de excusar la conducta cuestionable. Echemos una mirada al campo del entretenimiento. Algunas diversiones son sanas y agradables, pero gran parte de lo que este mundo ofrece —en las películas, los programas de televisión o los sitios de Internet— es obsceno e inmoral. Es sencillo convencerse de que el esparcimiento indecente no nos perjudicará. Algunos hasta dicen: “Mi conciencia me lo permite, así pues, ¿qué problema hay?”. Sin embargo, tales individuos están “engañándose a sí mismos con razonamiento falso” (Santiago 1:22).

13, 14. a) ¿Qué ejemplo bíblico muestra que la conciencia no siempre es una guía segura? b) ¿Cómo podemos evitar engañarnos a nosotros mismos?

13 ¿Cómo podemos estar en guardia para no engañarnos a nosotros mismos? Para empezar, debemos recordar que la conciencia humana no siempre es confiable. Pensemos en el  apóstol Pablo: antes de llegar a ser cristiano, persiguió a los discípulos de Cristo (Hechos 9:1, 2). Tal vez no le remordiera la conciencia, pero es obvio que estaba desencaminada. “Era ignorante y obré con falta de fe”, dijo más tarde el apóstol (1 Timoteo 1:13). De modo que el simple hecho de que ciertas diversiones no perturben nuestra conciencia no garantiza que estén bien. Solo una conciencia saludable y debidamente educada por la Palabra de Dios constituye una guía segura.

14 Hay algunas sugerencias útiles que debemos recordar para no engañarnos a nosotros mismos. En primer lugar, examinémonos con oración (Salmo 26:2; 2 Corintios 13:5). Un autoanálisis honrado puede abrirnos los ojos a la necesidad de hacer algunos cambios en nuestros caminos o criterios. En segundo lugar, escuchemos a otras personas (Santiago 1:19). El autoexamen tiende a ser subjetivo, así que es prudente prestar atención a los comentarios objetivos de cristianos maduros. Si resulta que hermanos espirituales equilibrados y con experiencia consideran cuestionables algunas de nuestras decisiones o actos, cabría preguntarse: “¿Es posible que mi conciencia no esté bien educada o que el corazón me esté engañando?”. Además, alimentémonos asiduamente estudiando la Biblia y las publicaciones cristianas (Salmo 1:2). De este modo armonizaremos nuestros pensamientos, actitudes y sentimientos con los principios bíblicos.

Protejámonos de las mentiras de Satanás

15, 16. a) ¿Qué mentiras emplea Satanás para engañarnos? b) ¿Cómo podemos protegernos de tales mentiras?

15 Satanás emplea diversas mentiras para engañarnos. Por ejemplo, intenta convencernos de que los bienes materiales producen felicidad y satisfacción, aunque lo contrario suele ser cierto (Eclesiastés 5:10-12). Le gustaría hacernos creer que este mundo malvado durará para siempre, pese a las pruebas innegables de que vivimos en “los últimos días” (2 Timoteo 3:1-5). Satanás fomenta la idea de que llevar una vida inmoral es inofensivo, pero la realidad es que quienes se entregan a los placeres suelen cosechar amargas consecuencias (Gálatas 6:7). ¿Cómo podemos protegernos de tales mentiras?

16 Beneficiémonos de los ejemplos bíblicos amonestadores. En las Santas Escrituras leemos de personas que creyeron las mentiras de Satanás. Amaron las cosas materiales, perdieron de vista los tiempos en que vivían o se entregaron a la inmoralidad, siempre con malos resultados (Mateo 19:16-22; 24:36-42; Lucas 16:14; 1 Corintios 10:8-11). Aprendamos de los malos ejemplos de nuestros días. Triste es decirlo, pero de vez en cuando algunos cristianos echan a un lado su sentido de urgencia y llegan a pensar que por servir a Dios se están perdiendo algo bueno, y quizá abandonen la verdad para disfrutar de una vida de supuestos placeres. Sin embargo, se hallan “en suelo resbaloso”, pues tarde o temprano su conducta impía les pasará factura (Salmo 73:18, 19). Conviene que aprendamos de los errores ajenos (Proverbios 22:3).

17. ¿Por qué promueve Satanás la mentira de que Jehová no nos ama ni valora?

17 Hay otra mentira que Satanás ha usado con éxito: la de que Jehová no nos ama ni valora. El Diablo ha tenido miles de años para estudiar a los seres humanos imperfectos, de modo que sabe muy bien que el desánimo nos debilita (Proverbios 24:10). Por consiguiente, promueve la mentira de que a los ojos de Dios no valemos nada. Si nos sentimos ‘derribados’ y nos convencemos de que a Jehová no le importamos, quizá nos veamos tentados a rendirnos (2 Corintios 4:9). Eso es justo lo que quiere el gran mentiroso. Así pues, ¿cómo podemos guardarnos de caer en este engaño satánico?

18. ¿Cómo nos garantiza la Biblia que Jehová nos ama?

18 Tomemos a pecho lo que la Biblia dice  sobre el amor que Dios siente por cada uno de nosotros. La Palabra de Dios utiliza conmovedoras imágenes literarias para garantizarnos que Jehová nos toma en cuenta y nos ama. Él guarda en su “odre” las lágrimas que derramamos en nuestra lucha por seguir fieles, lo que significa que las ve y las recuerda (Salmo 56:8). Cuando estamos “quebrantados de corazón”, él lo sabe y se mantiene cerca de nosotros (Salmo 34:18). De hecho, nos conoce con detalle, tanto que sabe hasta el número de “los mismísimos cabellos de [nuestra] cabeza” (Mateo 10:29-31). Y, sobre todo, Dios “dio a su Hijo unigénito” por cada uno de nosotros (Juan 3:16; Gálatas 2:20). Puede que a veces nos resulte difícil creer que tales textos se refieren a nosotros mismos. Sin embargo, no debemos dudar de lo que Jehová nos dice; él quiere que estemos convencidos de que nos ama, no solo como grupo, sino individualmente.

19, 20. a) ¿Por qué es importante que reconozcamos y rechacemos la mentira satánica de que Jehová no nos ama? b) ¿Cómo ha ayudado a hermanos desanimados un superintendente viajante?

19 Reconozcamos y rechacemos la mentira. Si sabemos que alguien miente, podemos protegernos de sus tretas. De igual manera, ser conscientes de que Satanás desea que creamos la mentira de que Jehová no nos ama puede ayudarnos mucho. Después de leer un artículo de La Atalaya que advertía sobre algunas tácticas de Satanás, una cristiana dijo: “Nunca había pensado que Satanás tratara de desanimarme valiéndose de mis sentimientos. Tener presente este hecho me mueve a combatirlos”.

20 Veamos la experiencia de un superintendente viajante de un país sudamericano. Cuando hace visitas de pastoreo a hermanos desanimados, con frecuencia les pregunta: “¿Cree usted en la Trinidad?”. “Claro que no”, suelen responderle, pues comprenden que esta es una mentira de Satanás. Luego les pregunta: “¿Cree en el infierno de fuego?”, y la respuesta vuelve a ser: “¡Claro que no!”. Entonces les dice que hay otra mentira satánica que no suele reconocerse como tal. A continuación abre el libro Acerquémonos a Jehová * en la página 249 y les muestra el párrafo 21, que hace referencia a la mentira de que Jehová no nos ama individualmente. Este superintendente informa que ha obtenido magníficos resultados al ayudar así a los desanimados a reconocer y rechazar esta mentira satánica.

Protejámonos del engaño

21, 22. ¿Por qué no estamos a oscuras respecto a las artimañas de Satanás, y a qué debemos resolvernos?

21 En esta parte final de los últimos días, es de esperar que Satanás siga lanzando una avalancha de mentiras y engaños. Afortunadamente, Jehová no nos ha dejado a oscuras respecto a las artimañas del Diablo. La Biblia y las publicaciones cristianas que proporciona “el esclavo fiel y discreto” denuncian con toda claridad los malvados métodos satánicos (Mateo 24:45). Como dice el refrán: Mal que se ve venir, es fácil de combatir (2 Corintios 2:11).

22 Por lo tanto, mantengámonos en guardia contra los razonamientos de los apóstatas. Estemos resueltos a evitar la sutil trampa de engañarnos a nosotros mismos. Y reconozcamos y rechacemos todas las mentiras de Satanás. Si así lo hacemos, salvaguardaremos nuestra relación con “el Dios de la verdad”, quien detesta el engaño (Salmo 31:5; Proverbios 3:32).

[Notas]

^ párr. 5 Respecto a la forma verbal traducida “está extraviando” en Revelación 12:9, una obra de consulta dice que “denota una acción continua que ha llegado a ser parte de la personalidad”.

^ párr. 20 Editado por los testigos de Jehová.

¿Lo recuerda?

• ¿Por qué hay tanto engaño en el mundo hoy?

• ¿Qué debemos hacer para protegernos de los engaños de los apóstatas?

• ¿Cómo podemos protegernos de toda tendencia a engañarnos a nosotros mismos?

• ¿Cómo evitaremos que nos engañen las mentiras satánicas?

[Preguntas del estudio]

[Ilustración de la página 17]

No se engañe a sí mismo en lo que tiene que ver con el entretenimiento

[Ilustraciones de la página 18]

Para no engañarse a sí mismo, examínese con oración, escuche a otros y aliméntese asiduamente con la Palabra de Dios