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Imitemos al Gran Maestro

Imitemos al Gran Maestro

 Imitemos al Gran Maestro

“Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos [...], enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado.” (MATEO 28:19, 20.)

1, 2. a) En cierto sentido, ¿cómo somos maestros todos nosotros? b) ¿Qué responsabilidad singular recae sobre los cristianos verdaderos en lo que toca a la enseñanza?

¿ES USTED un maestro? En cierto sentido, todos lo somos. Cada vez que orientamos a un viajero perdido, indicamos a un compañero de trabajo cómo efectuar cierta tarea o mostramos a un niño cómo anudarse los cordones de los zapatos, estamos enseñando. ¿No es verdad que ayudar a los demás de maneras como estas nos reporta cierta satisfacción?

2 En lo que toca a la enseñanza, sobre los cristianos verdaderos recae una responsabilidad singular. Se nos ha encomendado que “haga[mos] discípulos [...], enseñándoles” (Mateo 28:19, 20). En la congregación también tenemos oportunidad de enseñar. En ella se nombra a hombres capacitados para que sean “pastores y maestros”, con el propósito de edificarla (Efesios 4:11-13). Asimismo, las mujeres maduras han de ser “maestras de lo que es bueno” en sus actividades cristianas diarias, a fin de instruir a las más jóvenes (Tito 2:3-5). Y a todos se nos exhorta a animar a nuestros hermanos, lo cual podemos lograr usando la Biblia para fortalecerlos (1 Tesalonicenses 5:11). Realmente, es un gran privilegio ser un maestro de la Palabra de Dios y transmitir valores espirituales que producen beneficios permanentes.

3. ¿Qué nos ayudará a ser mejores maestros?

3 Ahora bien, ¿qué nos ayudará a ser mejores maestros? Principalmente, imitar a Jesús, el Gran Maestro. “Pero ¿cómo vamos a imitarlo si él era perfecto?”, quizá se pregunten algunos. Es verdad que no podemos ser maestros perfectos, pero sin importar cuáles sean nuestras aptitudes, sí podemos esforzarnos al máximo por copiar la forma en que Jesús enseñó. Veamos cómo utilizar cuatro de sus métodos: la sencillez, las preguntas eficaces, los razonamientos lógicos y las ilustraciones adecuadas.

Enseñemos con sencillez

4, 5. a) ¿Por qué es la sencillez una característica primordial de la verdad bíblica? b) ¿Por qué es importante que prestemos atención a nuestro vocabulario si deseamos enseñar con sencillez?

4 Las verdades fundamentales de la Palabra de Dios no son complicadas. Jesús dirigió a Dios estas palabras: “Te alabo públicamente, Padre, [...] porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos” (Mateo 11:25). Jehová ha revelado sus propósitos a las personas sinceras y humildes (1 Corintios 1:26-28). Por tanto, la sencillez es una característica primordial de la verdad bíblica.

5 ¿Cómo podemos enseñar con sencillez al dirigir un estudio bíblico o al volver a visitar a quienes mostraron interés? Pues bien, ¿qué aprendimos del Gran Maestro? Para llegar a sus oyentes, muchos de los cuales eran “iletrados y del vulgo”, Jesús empleó un lenguaje llano que ellos podían entender (Hechos 4:13). De modo que si deseamos enseñar con sencillez, el primer requisito es que prestemos atención a nuestro vocabulario. No es preciso que  recurramos a palabras o frases altisonantes para que la verdad de la Palabra de Dios suene más convincente. Tal “extravagancia de habla” podría intimidar a los oyentes, sobre todo a aquellos con pocos estudios o capacidades limitadas (1 Corintios 2:1, 2). El ejemplo de Jesús muestra que las palabras sencillas y bien escogidas transmiten la verdad con gran vigor.

6. ¿Qué podemos tener en cuenta para no abrumar a un estudiante de la Biblia con demasiada información?

6 Enseñar con sencillez también exige que no abrumemos con demasiada información al estudiante de la Biblia. Jesús tomó en consideración las limitaciones de sus discípulos (Juan 16:12). De igual manera, debemos tener en cuenta al estudiante. Por ejemplo, cuando dirijamos un estudio con el libro El conocimiento que lleva a vida eterna, no es preciso que expliquemos hasta el último detalle. * Pero tampoco hace falta analizar la información a toda prisa, como si lo más importante fuera abarcar una cantidad fija de párrafos. Es mejor dejar que las necesidades y aptitudes del estudiante sean las que marquen el ritmo del estudio. Nuestro objetivo es ayudarlo a convertirse en discípulo de Cristo y adorador de Jehová, y hemos de dedicar todo el tiempo que se requiera para que capte bien las ideas. De ese modo, la verdad le llegará al corazón y lo impulsará a actuar (Romanos 12:2).

7. ¿Qué sugerencias nos ayudarán a enseñar con sencillez al pronunciar discursos ante la congregación?

7 Al pronunciar discursos ante la congregación, ¿cómo lograremos que nuestra habla sea “fácil de entender”, especialmente cuando en el auditorio haya personas recién interesadas? (1 Corintios 14:9.) Veamos tres sugerencias útiles. La primera es explicar los términos poco conocidos que tengamos que emplear. Nuestro entendimiento de la Palabra de Dios nos ha proporcionado un vocabulario distintivo. Si utilizamos expresiones como “el esclavo fiel y discreto”, “otras ovejas” y “Babilonia la Grande”, quizá debamos aclarar su significado con frases sencillas. La segunda sugerencia es que evitemos la verbosidad. El exceso de palabras y las expresiones rebuscadas harán que decaiga el interés de los oyentes. La claridad se consigue eliminando las palabras y frases innecesarias. Y en tercer lugar, no intentemos transmitir demasiada información. Es posible que nuestra investigación arroje muchos detalles interesantes, pero lo mejor es que organicemos lo que vamos a decir en unos pocos puntos principales y empleemos solo aquellos datos que los apoyen y que podamos exponer claramente en el tiempo asignado.

Usemos con eficacia las preguntas

8, 9. ¿Cómo podemos saber qué pregunta se adaptará a los intereses del amo de casa? Dé ejemplos.

8 Recordemos que Jesús usaba magistralmente las preguntas para que sus discípulos expresaran lo que pensaban y para estimular y adiestrar sus facultades mentales. Mediante ese método les llegaba con tacto al corazón (Mateo 16:13, 15; Juan 11:26). ¿Cómo podríamos imitar a Jesús y emplear con eficacia las preguntas?

9 Al predicar de casa en casa, hagamos preguntas que despierten el interés y preparen el camino para conversar sobre el Reino de Dios. ¿Cómo podemos saber qué pregunta se adaptará a los intereses del amo de casa? Siendo observadores. Al acercarnos a la vivienda, miremos  a nuestro alrededor. ¿Vemos juguetes en el patio que indiquen que hay niños en el hogar? Si así es, podríamos preguntar: “¿Ha pensado alguna vez en cómo será el mundo cuando sus hijos sean adultos?” (Salmo 37:10, 11). ¿Hay varias cerraduras en la puerta principal o un sistema de alarma? En ese caso, la pregunta tal vez sería: “¿Cree que llegará el día en que las personas como usted y como yo nos sintamos seguras en nuestra casa y en la calle?” (Miqueas 4:3, 4). Si vemos una rampa para silla de ruedas, podríamos preguntar: “¿Llegará el día en que todos disfrutemos de buena salud?” (Isaías 33:24). En el libro Razonamiento a partir de las Escrituras aparecen muchas más sugerencias. *

10. ¿Cómo podemos emplear las preguntas para ‘sacar’ del corazón del estudiante de la Biblia sus ideas y sentimientos, pero qué debemos recordar?

10 ¿Cómo podríamos emplear eficazmente las preguntas al dirigir estudios bíblicos? A diferencia de Jesús, nosotros no tenemos la facultad de leer el corazón. Sin embargo, las preguntas oportunas formuladas con tacto nos ayudarán a ‘sacar’ del corazón del estudiante sus ideas y sentimientos (Proverbios 20:5). Supongamos, por ejemplo, que estamos estudiando el capítulo del libro Conocimiento titulado “Por qué produce felicidad llevar una vida piadosa”, donde se explica cuál es el parecer de Dios respecto a cuestiones como la falta de honradez y la fornicación. Quizá la persona responda con exactitud a las preguntas, pero ¿está de acuerdo con lo que está aprendiendo? Convendría preguntarle, por ejemplo: “¿Le parece que el punto de vista de Jehová es razonable? ¿Cómo pondría en práctica estos principios bíblicos?”. Recordemos, no obstante, que hemos de respetar la dignidad del estudiante, de modo que no haremos preguntas que lo avergüencen o humillen (Proverbios 12:18).

11. ¿De qué maneras pueden los conferenciantes utilizar con eficacia las preguntas?

11 Los conferenciantes también pueden utilizar con eficacia las preguntas. Las de tipo retórico, es decir, las que no requieren una respuesta audible, ayudan al auditorio a pensar y razonar. Jesús las empleó con cierta frecuencia (Mateo 11:7-9). Tras los comentarios introductorios, el orador tal vez se valga de preguntas para anunciar los puntos principales que se dispone a tratar. Podría decir: “En este discurso daremos respuesta a las siguientes preguntas...”. Luego, en la conclusión, podría referirse otra vez a ellas para repasar los puntos principales.

12. Dé un ejemplo que muestre cómo pueden los ancianos valerse de preguntas para ayudar a un hermano en la fe a recibir consuelo de la Palabra de Dios.

12 En su labor de pastoreo, los ancianos cristianos quizá empleen preguntas para ayudar a “las almas abatidas” a recibir el consuelo de la Palabra de Jehová (1 Tesalonicenses 5:14). Por ejemplo, un anciano podría dirigirse a Salmo 34:18 para alentar a alguien que esté deprimido. Allí dice: “Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu”. A fin de asegurarse de que la persona abatida entienda que estas palabras son aplicables a ella, el anciano podría preguntarle: “¿De quién está cerca Jehová? ¿Se siente usted a veces ‘quebrantado de corazón’ y ‘aplastado en espíritu’? Puesto que la Biblia dice que Dios está cerca de quienes se sienten así, ¿no significa eso que él está cerca de usted?”. Esta garantía afectuosa tal vez reavive el espíritu de quienes estén desanimados (Isaías 57:15).

 Razonamientos lógicos

13, 14. a) ¿Cómo podríamos razonar con alguien que argumente que no cree en un Dios al que no es posible ver? b) ¿Por qué no debemos esperar que todo el mundo se convenza?

13 En nuestro ministerio deseamos llegar al corazón de las personas con argumentos sólidos y convincentes (Hechos 19:8; 28:23, 24). ¿Implica esto emplear razonamientos complicados para persuadirlas de que la Palabra de Dios es la verdad? De ningún modo. Los razonamientos sólidos no tienen por qué ser complejos. En realidad, los argumentos lógicos expuestos de manera sencilla suelen ser los más eficaces. Veamos un ejemplo.

14 ¿Qué contestaríamos si alguien argumentara que no cree en un Dios al que no es posible ver? Podríamos razonar refiriéndonos a la ley natural de causa y efecto. Cuando observamos un efecto, aceptamos que debe haber una causa. Podríamos decir: “Si usted hallara en un lugar remoto una casa bien construida y surtida de alimento (el efecto), rápidamente admitiría que alguien (la causa) tuvo que construirla y llenar la despensa. Así también, cuando nos fijamos en el diseño que se manifiesta en la naturaleza y la abundancia de alimento que llena la ‘despensa’ de la Tierra (el efecto), ¿no es lógico admitir que Alguien (la causa) ha dado origen a todo ello?”. El sencillo razonamiento bíblico es contundente: “Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios” (Hebreos 3:4). Ahora bien, prescindiendo de la solidez de nuestros argumentos, siempre habrá personas que no se convencerán. A este respecto, la Biblia nos recuerda que solo se hacen creyentes quienes están “correctamente dispuestos para vida eterna” (Hechos 13:48; 2 Tesalonicenses 3:2).

15. ¿Qué tipo de razonamiento podemos emplear para realzar las cualidades de Jehová y su modo de actuar, y qué dos ejemplos nos muestran cómo usarlo?

15 Tanto en el ministerio del campo como en la congregación podemos emplear argumentos lógicos para realzar las cualidades de Jehová y su modo de actuar. Especialmente eficaz es el razonamiento del “cuánto más”, al que en ocasiones recurrió Jesús (Lucas 11:13; 12:24). Basado en contrastes, este tipo de argumento suele causar una profunda impresión. A fin de poner al descubierto que la doctrina del infierno es absurda, podríamos decir: “Ningún padre amoroso castigaría a su hijo metiéndole la mano en el fuego. ¡Cuánto más repugnante, por tanto, será el concepto de un infierno ardiente para nuestro amoroso Padre celestial!” (Jeremías 7:31). Podríamos enseñar que Jehová se interesa por cada uno de sus siervos diciendo: “Si Jehová conoce por nombre a cada una de los trillones de estrellas, cuánto más debe preocuparse por los seres humanos que lo aman, a quienes compró con la sangre preciosa de su Hijo” (Isaías 40:26; Hechos 20:28). Con esta clase de argumentos contundentes nos resultará más fácil llegar al corazón de nuestro prójimo.

Ilustraciones adecuadas

16. ¿Por qué son valiosas las ilustraciones en el campo de la enseñanza?

16 Las ilustraciones eficaces son un aderezo que hace más apetecible nuestra enseñanza. ¿Por qué son tan valiosas en este campo? Cierto educador señala: “El pensamiento abstracto es uno de los logros humanos que encierra mayor dificultad”. Las ilustraciones nos graban en la mente imágenes llenas de significado y nos ayudan a comprender mejor los nuevos conceptos. Jesús las empleó de un modo sobresaliente (Marcos 4:33, 34). Veamos cómo podemos valernos de este método de enseñanza.

17. ¿Qué cuatro factores contribuyen a que una ilustración sea eficaz?

17 ¿Qué hace que una ilustración sea eficaz? Primero, debe ser adecuada a quienes la escuchan, o sea, debe referirse a circunstancias con las que se identifiquen sin dificultad. Recordemos que Jesús extrajo muchas de sus ilustraciones de la vida cotidiana. Segundo, la ilustración tiene que guardar un paralelo razonable con la lección que se intenta enseñar, ya que, de lo contrario, quizá lo único que logre sea desviar la atención de los oyentes. Tercero, la ilustración  no debe estar cargada de detalles superfluos. Recordemos que Jesús proporcionó los datos esenciales, pero omitió los que no lo eran. Cuarto, su aplicación ha de quedar clara. De otro modo, es posible que algunos no capten su propósito.

18. ¿Cómo podemos idear ilustraciones adecuadas?

18 ¿Cómo podemos idear ilustraciones adecuadas? No tenemos que inventar historias largas y complicadas, pues una ilustración breve puede ser muy eficaz. Sencillamente intentemos pensar en ejemplos de lo que deseamos enseñar. Pongamos por caso que estamos hablando del perdón de Dios y queremos ilustrar las palabras de Hechos 3:19, donde dice que Jehová ‘borra’, o elimina, nuestros errores. Esta es en sí misma una gráfica figura retórica, pero ¿qué ejemplo concreto podríamos utilizar para ilustrar la idea? ¿Un borrador? ¿Una esponja? Tal vez pudiéramos decir: “Cuando Jehová nos perdona los pecados, es como si los borrara con una esponja (o un borrador)”. Es difícil no captar el propósito de una ilustración tan sencilla.

19, 20. a) ¿Dónde podemos encontrar buenas ilustraciones? b) Mencione algunos ejemplos de ilustraciones eficaces que han aparecido en nuestras publicaciones (véase también el recuadro).

19 ¿Dónde hallaremos ilustraciones adecuadas, entre ellas experiencias de la vida real? Pensemos en nuestra propia vida o en los diversos antecedentes y vivencias de nuestros hermanos en la fe. También podemos extraerlas de muchas otras fuentes, como objetos animados e inanimados, artículos del hogar o acontecimientos recientes que la comunidad conozca. Es clave estar alerta, “observando cuidadosamente” las circunstancias cotidianas a nuestro alrededor (Hechos 17:22, 23). Cierta obra de oratoria explica: “El orador que observa la vida humana con sus distintas ocupaciones, habla con toda clase de hombres, observa atentamente las cosas y pregunta hasta que las entiende reunirá un caudal de datos ilustrativos que le serán muy útiles cuando los necesite”.

20 Otra fuente abundante de ilustraciones eficaces son las revistas La Atalaya y ¡Despertad!, así como las demás publicaciones que editan los testigos de Jehová. Aprenderemos mucho si observamos cómo se utilizan en ellas las ilustraciones. * Pensemos, por ejemplo, en la que figura en el libro Conocimiento, capítulo 17, párrafo 11. Allí se compara la diversidad de personalidades de los miembros de la congregación a la variedad de vehículos que viajan junto a nosotros en la carretera. ¿Por qué es eficaz? Notemos que se basa en circunstancias de la vida diaria, traza un notable paralelo con lo que se enseña y su aplicación está muy clara. Podemos emplear en nuestra enseñanza las ilustraciones publicadas, quizá adaptándolas a las necesidades del estudiante de la Biblia o al contenido del discurso.

21. ¿Qué recompensas provienen de ser buenos maestros de la Palabra de Dios?

21 Las recompensas de ser un buen maestro son grandes. Cuando enseñamos, compartimos con otros lo que tenemos, entregamos parte de nosotros mismos para ayudarlos. Tal generosidad produce felicidad, pues la Biblia dice: “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). Para los maestros de la Palabra de Dios, dicha felicidad proviene de comprender que impartimos algo de auténtico y perdurable valor: la verdad sobre Jehová. Además, tenemos la satisfacción de saber que imitamos al Gran Maestro, Jesucristo.

[Notas]

^ párr. 6 Editado por los testigos de Jehová.

^ párr. 9 Véase la sección “Introducciones útiles para el ministerio en el campo”, págs. 9-15. (Publicación editada por los testigos de Jehová.)

^ párr. 20 Para encontrar ejemplos, véase el Índice de las publicaciones Watch Tower 1986-2000, bajo “Ilustraciones”. (Editado por los testigos de Jehová en varios idiomas.)

¿Recuerda usted?

• ¿Cómo podemos enseñar con sencillez al dirigir estudios bíblicos o al pronunciar discursos ante la congregación?

• ¿Qué uso eficaz de las preguntas podemos hacer al predicar de casa en casa?

• ¿Cómo podemos emplear razonamientos lógicos para realzar las cualidades de Jehová y su modo de actuar?

• ¿Dónde encontraremos ilustraciones adecuadas?

[Preguntas del estudio]

 [Ilustración y recuadro de la página 23]

¿Recuerda estas ilustraciones?

A continuación hallará una pequeña muestra de ilustraciones eficaces. ¿Por qué no busca la referencia y observa cómo sirvieron para transmitir la lección que se quería enseñar?

• Un factor fundamental para tener un buen matrimonio es contar con el compañero adecuado, tal como en el caso de los trapecistas o las parejas de patinadores (La Atalaya del 15 de mayo de 2001, pág. 16).

• Expresar nuestros sentimientos es como lanzar una pelota. Podemos tirarla suavemente o arrojarla con tanta fuerza que hagamos daño (¡Despertad! del 8 de enero de 2001, pág. 10).

• Aprender a expresar amor es como aprender un nuevo idioma (La Atalaya del 15 de febrero de 1999, págs. 18, 22, 23).

• Los efectos del pecado heredado pueden asemejarse a lo que ocurre con un archivo de una computadora cuando un virus lo corrompe (¿Existe un Creador que se interese por nosotros?, pág. 156).

• El espiritismo es para los demonios lo que la carnada para los cazadores: un medio de atraer presas (El conocimiento que lleva a vida eterna, pág. 111).

• El modo como Jesús acude al rescate de los descendientes de Adán puede compararse a la intervención de un benefactor acaudalado que paga la deuda de una compañía (causada por la falta de honradez del gerente) y abre de nuevo la fábrica para beneficio de sus numerosos empleados (La Atalaya del 15 de febrero de 1991, pág. 13).

• Así como los amantes del arte hacen todo lo que sea necesario para restaurar una obra maestra muy deteriorada, Jehová puede mirar más allá de nuestras imperfecciones, ver lo bueno en nosotros y restituirnos a su debido tiempo al estado de perfección que Adán perdió (La Atalaya del 15 de febrero de 1990, pág. 22).

[Ilustraciones de la página 20]

Los cristianos verdaderos son maestros de la Palabra de Dios

[Ilustración de la página 21]

Los ancianos pueden emplear preguntas para ayudar a sus hermanos en la fe a recibir consuelo de la Palabra de Dios