Ir al contenido

Ir al índice

Preparemos el corazón para que agrade a Jehová

Preparemos el corazón para que agrade a Jehová

 Preparemos el corazón para que agrade a Jehová

“Crea en mí hasta un corazón puro, oh Dios, y pon en mí un espíritu nuevo, uno que sea constante.” (SALMO 51:10.)

1, 2. ¿Por qué debe interesarnos el corazón?

ERA alto y apuesto. Al verlo, el profeta Samuel quedó tan impresionado, que dedujo que Dios había elegido al hijo mayor de Jesé para que sucediera al rey Saúl en el trono; en cambio, Jehová declaró: “No mires su apariencia [la de ese hijo] ni lo alto de su estatura, porque lo he rechazado. [...] El simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón”. La elección divina recayó en el hijo menor de Jesé, David, “un hombre agradable a su corazón” (1 Samuel 13:14; 16:7).

2 Dios tiene la facultad de leer el corazón humano, como más adelante él mismo dijo: “Yo, Jehová, estoy escudriñando el corazón, examinando los riñones, aun para dar a cada uno conforme a sus caminos, conforme al fruto de sus tratos” (Jeremías 17:10). Así es, “Jehová es el examinador de los corazones” (Proverbios 17:3). Ahora bien, ¿qué es en sí el corazón que Dios examina? Y ¿cómo preparamos el corazón para que le agrade?

“La persona secreta del corazón”

3, 4. ¿En qué sentido se utiliza principalmente la palabra corazón en la Biblia? Dé ejemplos.

3 La palabra corazón se usa unas mil veces en las Santas Escrituras, la mayoría de ellas en sentido figurado. Por ejemplo, Jehová le dijo al profeta Moisés: “Habla a los hijos de Israel, para que recojan una contribución para mí: De todo hombre cuyo corazón lo incite, ustedes han de recoger la contribución mía”. Y los que dieron contribuciones “vinieron, todo aquel cuyo corazón lo impelió” (Éxodo 25:2; 35:21). Es obvio que un aspecto del corazón figurativo es la motivación: la fuerza interna que nos impulsa a actuar. Este corazón también refleja las emociones y los sentimientos, así como los deseos y los afectos. Puede consumirse de ira o inundarse de temor, estar desgarrado por el dolor o rebosante de alegría (Salmo 27:3; 39:3; Juan 16:22; Romanos 9:2). Puede ser orgulloso o humilde, amoroso o  malicioso (Proverbios 16:5; Mateo 11:29; 1 Pedro 1:22).

4 Por tanto, corazón a menudo se relaciona con la motivación y las emociones, mientras que mente tiene que ver en concreto con el intelecto. Este es el sentido de tales términos cuando aparecen en el mismo contexto bíblico (Mateo 22:37; Filipenses 4:7). Sin embargo, el corazón y la mente no se excluyen entre sí. Moisés, por ejemplo, pidió al pueblo de Israel: “Tienes que hacer volver a tu corazón [o, según la nota, “tienes que recordar a tu mente”], que Jehová es el Dios verdadero” (Deuteronomio 4:39). Jesús preguntó lo siguiente a los escribas que conspiraban contra él: “¿Por qué piensan cosas inicuas en sus corazones?” (Mateo 9:4). Igualmente afines al corazón son las facultades del entendimiento, el conocimiento y la razón (1 Reyes 3:12; Proverbios 15:14; Marcos 2:6), lo que indica que el corazón figurativo también abarca el intelecto, es decir, la capacidad humana de comprender, conocer y razonar.

5. ¿Qué representa el corazón figurativo?

5 Según una obra de consulta, el corazón figurativo constituye “la parte central en general, el interior, y, por lo tanto, el hombre interior tal como se manifiesta en todas sus diversas actividades, en sus deseos, afectos, emociones, pasiones, propósitos, pensamientos, percepciones, imaginaciones, sabiduría, conocimiento, aptitud, creencias y razonamientos, memoria y consciencia”. Representa lo que somos en nuestro fuero interno, “la persona secreta del corazón” (1 Pedro 3:4). Eso es lo que ve y examina Jehová. De ahí que David pidiera a Dios: “Crea en mí hasta un corazón puro, oh Dios, y pon en mí un espíritu nuevo, uno que sea constante” (Salmo 51:10). ¿Cómo conseguir un corazón puro?

 “Apliquen su corazón” a la Palabra de Dios

6. ¿Qué exhortación dirigió Moisés a los israelitas cuando estaban acampados en las llanuras de Moab?

6 Antes de entrar en la Tierra Prometida, Moisés dirigió esta exhortación a los hijos de Israel, congregados en las llanuras de Moab: “Apliquen su corazón a todas las palabras que les estoy hablando hoy en advertencia a ustedes, para que manden a sus hijos que cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 32:46). En efecto, a los israelitas se les mandó: “Poned mucha atención” (Universidad de Navarra). Solo lograrían inculcar en sus hijos las leyes divinas si las conocían a fondo (Deuteronomio 6:6-8).

7. ¿Qué supone ‘aplicar nuestro corazón’ a la Palabra de Dios?

7 Si queremos conseguir un corazón puro, es fundamental que adquiramos conocimiento exacto de la voluntad y los propósitos de Dios. Su Palabra inspirada es la única fuente de tal información (2 Timoteo 3:16, 17). Ahora bien, el conocimiento intelectual no basta para hacer que el corazón le agrade a Jehová; debemos ‘aplicar nuestro corazón’ a lo que aprendemos, o ‘grabarlo en nuestro corazón’, para que el conocimiento influya en la persona interior (Deuteronomio 32:46, Biblia de América). ¿Cómo hacerlo? El salmista David dice: “He recordado días de mucho tiempo atrás; he meditado en toda tu actividad; de buena gana me mantuve intensamente interesado en la obra de tus propias manos” (Salmo 143:5).

8. ¿Qué preguntas podemos plantearnos al estudiar?

8 Nosotros también debemos meditar agradecidos en la actividad de Jehová. Cuando leamos la Biblia o publicaciones basadas en ella, haremos bien en preguntarnos: “¿Qué me enseña este pasaje de Jehová? ¿Qué atributos de Dios se reflejan en él? ¿Qué me dice de lo que le agrada o le desagrada a Jehová? ¿Cuáles son las consecuencias de seguir un derrotero que Dios aprueba o uno que odia? ¿Cómo se relaciona lo que aprendo con lo que ya sé?”.

9. ¿Cuánto valor tienen el estudio personal y la meditación?

9 Lisa, * de 32 años, cuenta cómo llegó a apreciar el valor de estudiar y meditar con un propósito definido: “Después de bautizarme en 1994, me mantuve muy activa en la verdad unos dos años. Asistía a todas las reuniones cristianas, dedicaba entre treinta y cuarenta horas cada mes al ministerio del campo y tenía amistad con mis hermanos cristianos. Luego empecé a apartarme. Caí tan bajo, que hasta violé la ley de Dios, pero recapacité y decidí limpiar mi vida por completo. Estoy contentísima de que Jehová haya visto mi arrepentimiento y me haya vuelto a aceptar. Muchas veces me he preguntado por qué me aparté, y la única respuesta que hallo es que descuidé el estudio y la meditación. Sencillamente, la verdad bíblica no me había calado hondo. A partir de ahora, siempre ocuparán un espacio importante en mi vida el estudio personal y la meditación”. Es imprescindible que dediquemos tiempo a la reflexión seria según aumenta nuestro conocimiento de Jehová, de su Hijo y de su Palabra.

10. ¿Por qué es urgente que dediquemos tiempo al estudio personal y a la meditación?

10 Con la vida ocupada que todos llevamos, resulta muy difícil encontrar tiempo para el estudio y la meditación. No obstante, los cristianos de hoy nos hallamos al umbral de una Tierra Prometida maravillosa, el justo nuevo mundo de Dios (2 Pedro 3:13). El futuro cercano nos deparará sucesos sobrecogedores, como la destrucción de “Babilonia la Grande” y el ataque de “Gog de la tierra de Magog” contra el pueblo de Jehová (Revelación [Apocalipsis] 17:1, 2, 5, 15-17; Ezequiel 38:1-4, 14-16; 39:2). Lo que nos espera probablemente ponga a prueba nuestro amor a Dios. Es urgente, por tanto, que compremos el tiempo  oportuno y que apliquemos el corazón a su Palabra (Efesios 5:15, 16).

‘Preparemos el corazón para consultar la Palabra de Dios’

11. ¿En qué sentido puede asemejarse nuestro corazón a la tierra?

11 El corazón figurativo puede asemejarse al terreno en el que se siembra la semilla de la verdad (Mateo 13:18-23). Tal como suele cultivarse la tierra literal para que dé una buena cosecha, también ha de prepararse el corazón con el objeto de hacerlo más receptivo a la Palabra de Dios. El sacerdote Esdras “prepar[ó] su corazón para consultar la ley de Jehová y para ponerla por obra” (Esdras 7:10). ¿Cómo imitarlo?

12. ¿Qué nos ayudará a preparar el corazón para el estudio?

12 La mejor forma de prepararse para consultar la Palabra de Dios es orando con sinceridad. Las reuniones cristianas de los auténticos adoradores se inician y concluyen con oración. Es apropiado, pues, que empecemos las sesiones de estudio personal de la Biblia con una oración sincera y que mantengamos una actitud respetuosa durante el estudio.

13. ¿Cómo podemos hacer que nuestro corazón le agrade a Jehová?

13 El corazón ha de estar preparado para descartar opiniones preconcebidas. Los caudillos religiosos de la época de Jesús no estuvieron dispuestos a hacerlo (Mateo 13:15). Sin embargo, María, la madre de Jesús, sacaba conclusiones “en su corazón” basadas en las verdades que había oído (Lucas 2:19, 51) y llegó a ser fiel discípula suya. Al escuchar a Pablo, también se hizo creyente Lidia, de la ciudad de Tiatira, a quien “Jehová le abrió el corazón ampliamente para que prestara atención” (Hechos 16:14, 15). Que nunca nos aferremos a ideas personales o a doctrinas arraigadas, sino que estemos dispuestos a que “sea Dios hallado veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso” (Romanos 3:4).

14. ¿Cómo preparamos el corazón para escuchar en las reuniones cristianas?

14 Es particularmente importante preparar el corazón para escuchar en las reuniones cristianas, puesto que las distracciones pudieran desviar nuestra atención de lo que allí se dice. Poco nos influirán las palabras si estamos preocupados por los sucesos de la jornada o pensando en lo que nos deparará el día siguiente. Para sacar partido de lo que se expone, tenemos que adoptar la firme resolución de escuchar y aprender. Si estamos decididos a comprender los textos bíblicos que se leen y el significado que se les da, recibiremos innumerables beneficios (Nehemías 8:5-8, 12).

15. ¿Cómo nos hace la humildad más enseñables?

15 Tal como a la tierra literal se le añaden los nutrientes apropiados a fin de aumentar su productividad, si cultivamos humildad, hambre por los asuntos espirituales, confianza, temor piadoso y amor a Dios, enriqueceremos el corazón figurativo. La humildad lo ablanda y nos hace más enseñables. Jehová dijo al rey Josías de Judá: “Por razón de que tu corazón estuvo blando, de manera que te humillaste a causa de Jehová al oír lo que he hablado [...] y te pusiste a llorar delante de mí, yo, sí, yo, he oído” (2 Reyes 22:19). El corazón de Josías fue humilde y receptivo. La humildad también permitió que los discípulos de Jesús, “iletrados y del vulgo”, entendieran y aplicaran verdades espirituales que permanecieron ocultas a “los sabios e intelectuales” (Hechos 4:13; Lucas 10:21). Procuremos, pues, “humillarnos delante de nuestro Dios” y hacer que nuestro corazón agrade a Jehová (Esdras 8:21).

16. ¿Por qué requiere esfuerzo cultivar apetito por el alimento espiritual?

16 “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual”, dijo Jesús (Mateo 5:3). Aunque estamos dotados de capacidad espiritual, es posible que la conciencia de nuestra necesidad espiritual quede embotada debido a las presiones de este mundo inicuo o a características como la pereza (Mateo 4:4).  Por ello, hemos de cultivar un sano apetito por el alimento espiritual. Aun cuando en un principio no nos deleiten la lectura de la Biblia y el estudio personal, si persistimos, observaremos que el conocimiento ‘se hará agradable a nuestra mismísima alma’ y anhelaremos las sesiones de estudio (Proverbios 2:10, 11).

17. a) ¿Por qué merece Jehová nuestra confianza absoluta? b) ¿Cómo cultivamos la confianza en Dios?

17 “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento”, aconsejó el rey Salomón (Proverbios 3:5). La persona que confía en Jehová sabe que todo lo que él pide o manda en su Palabra es siempre bueno (Isaías 48:17). No hay duda de que Jehová merece nuestra confianza absoluta, ya que es capaz de cumplir cuanto se ha propuesto (Isaías 40:26, 29). Es más, su propio nombre significa “Él Hace que Llegue a Ser”, lo cual fortalece nuestra certidumbre de que cumplirá sus promesas. Él es “justo en todos sus caminos, y leal en todas sus obras” (Salmo 145:17). Claro está, para cultivar esta confianza, tenemos que “gust[ar] y ve[r] que Jehová es bueno” aplicando en la vida lo que aprendemos en la Biblia y reflexionando sobre los beneficios que eso nos reporta (Salmo 34:8).

18. ¿Cómo contribuye el temor piadoso a que aceptemos la dirección divina?

18 Salomón mencionó otra cualidad que hace que el corazón acepte la dirección divina al decir: “Teme a Jehová y apártate de lo malo” (Proverbios 3:7). Jehová se expresó con estas palabras tocante al Israel antiguo: “¡Si tan solo desarrollaran este corazón suyo para temerme y guardar todos mis mandamientos siempre, a fin de que les vaya bien a ellos y a sus hijos hasta tiempo indefinido!” (Deuteronomio 5:29). Así es, quien teme a Dios le obedece. Jehová tiene la potestad de “mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él” y de castigar a quienes le desobedecen (2 Crónicas 16:9). Que el temor reverente a desagradarle rija nuestros actos, pensamientos y emociones.

‘Amemos a Jehová con todo el corazón’

19. ¿Qué función desempeña el amor en hacer que el corazón responda a las instrucciones de Jehová?

19 En realidad es el amor, más que todas las demás cualidades, lo que hace que nuestro corazón responda a las instrucciones de Jehová. Si el corazón de una persona rebosa de amor a Dios, la motivará a aprender tanto lo que a él le agrada como lo que le desagrada (1 Juan 5:3). “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente”, dijo Jesús (Mateo 22:37). Profundicemos, pues, nuestro amor a Jehová, adoptando la costumbre de reflexionar sobre su bondad, hablando con él a menudo como con un amigo íntimo y conversando con entusiasmo sobre él.

20. ¿Cómo hacer que nuestro corazón agrade a Jehová?

20 En resumen: si queremos que nuestro corazón agrade a Jehová, hemos de permitir que la Palabra de Dios influya en lo que somos en el interior, la persona secreta del corazón. Para ello, es fundamental estudiar a fondo las Escrituras y meditar con gratitud. La mejor manera de hacerlo es contar con un corazón preparado, sin ideas preconcebidas y rebosante de cualidades que nos hagan enseñables. Con la ayuda de Jehová podemos, en efecto, conseguir un buen corazón. Ahora bien, ¿qué medidas debemos tomar para salvaguardarlo?

[Nota]

^ párr. 9 Se ha cambiado el nombre.

¿Qué responderíamos?

• ¿Qué es el corazón figurativo que Jehová examina?

• ¿Cómo podemos ‘aplicar el corazón’ a la Palabra de Dios?

• ¿Cómo debemos preparar el corazón para consultar la Palabra de Dios?

• ¿A qué nos ha motivado el estudio de esta información?

[Preguntas del estudio]

[Ilustración de la página 17]

David meditó agradecido en asuntos espirituales. ¿Lo hacemos nosotros?

[Ilustraciones de la página 18]

Preparemos el corazón antes de estudiar la Palabra de Dios