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 ENTREVISTA | DOCTOR GENE HWANG

Un matemático explica por qué cree en Dios

Un matemático explica por qué cree en Dios

El doctor Gene Hwang nació en 1950 en Tainán (Taiwán). Es un profesor de Matemáticas jubilado de la Universidad Nacional Chung Cheng de Taiwán y profesor emérito de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), en la que dio clases e hizo investigaciones de Estadística y Probabilidad. Durante años estuvo entre los autores más publicados, considerado una autoridad en Estadística. Actualmente sigue trabajando en este campo. Cuando era joven creía que la vida empezó por evolución, pero después cambió de opinión. En una entrevista con ¡Despertad!, habló sobre su trabajo y sus creencias religiosas.

¿Qué le enseñaron sobre el origen de la vida cuando era joven?

En la escuela me enseñaron la teoría de la evolución, pero ningún profesor me explicó cómo empezó la vida. Cuando mis padres se convirtieron al taoísmo, escuchaba a sus maestros religiosos y les hacía muchas preguntas. Las pocas respuestas que me daban no me convencían.

¿Por qué decidió ser matemático?

Desde la primaria me encantaban las matemáticas. Me siguieron fascinando incluso en la universidad, donde estudié Matemáticas y Probabilidad. En mi opinión, una demostración matemática precisa es algo hermoso y elegante.

¿Cuándo se interesó en la Biblia?

Para 1978 vivíamos en Estados Unidos, y Jinghuei, mi esposa, empezó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová. En ocasiones, yo estaba presente y participaba en la conversación. Jinghuei acababa de obtener su doctorado en Física, y yo estaba estudiando Estadística en la Universidad Purdue en Indiana.

¿Qué le pareció la Biblia?

Me impactó el relato de cómo la Tierra fue preparada para la vida humana. A diferencia de los relatos mitológicos, el libro bíblico de Génesis describe los  períodos o “días” creativos de manera sencilla, pero de acuerdo con los hechos. * Aun así, por muchos años no acepté la idea de un Creador.

¿Por qué le costó creer en la existencia de Dios?

Aceptar que existía un Creador significaba rechazar la religión que me habían inculcado desde niño

Tenía sentimientos encontrados. Aceptar que existía un Creador significaba rechazar la religión que me habían inculcado desde niño. El taoísmo tradicional no enseña que Dios exista ni que haya un Creador.

Sabemos que después cambió de opinión. ¿Por qué?

Cuanto más pensaba en el origen de la vida, más me convencía de que la primera forma de vida debió de ser muy compleja. Por ejemplo, tenía que ser capaz de reproducirse, por lo que necesitaba tener información genética y un sistema para copiar con exactitud esa información. Hasta la célula más simple necesita máquinas moleculares que “fabriquen” cada una de las partes de una nueva célula, así como los mecanismos necesarios para utilizar la energía. ¿Sería posible que todos esos sistemas se formaran de materia inanimada al azar? Soy matemático y sé que esa hipótesis es ilógica, pues implica demasiadas variables que se dejan a la casualidad.

Entonces, ¿qué lo motivó a estudiar las creencias de los testigos de Jehová?

Había estudiado varias veces con ellos. Pero, en 1995, mientras estaba de visita en Taiwán, enfermé y necesité ayuda. Desde Estados Unidos, mi esposa localizó a unos Testigos en Taiwán. Ellos me encontraron muy débil, a la entrada de un hospital donde no había camas disponibles. Uno de los Testigos me llevó a un hotel para que descansara. Se preocupó por mí y me llevó a una clínica a fin de que recibiera atención médica.

Su interés sincero me llegó al corazón y me hizo pensar en todas las veces que los testigos de Jehová habían sido bondadosos con mi familia. Me di cuenta de que su fe los hacía diferentes al resto de la gente. Así que empecé a estudiar la Biblia con ellos y un año después me bauticé.

¿Se contradicen su fe y sus conocimientos académicos?

Claro que no. De hecho, en los últimos años he aportado argumentos matemáticos a científicos que estudian la genética. El análisis de la genética permite entender cómo funciona la vida, y esto me llena de admiración por la sabiduría del Creador.

¿Nos puede dar un ejemplo?

Pensemos en la reproducción. Algunos organismos, como las amebas, son asexuados, es decir, carecen de sexo. Por eso, estos microbios unicelulares se multiplican al hacer una copia de su información genética y dividirse. A este proceso se le llama reproducción asexual. Sin embargo, la mayoría de los animales y las plantas se reproducen uniendo la información genética de sus progenitores macho y hembra. ¿Sabe por qué esto es tan extraordinario?

En la reproducción asexual, un solo organismo es capaz de reproducirse y formar otro. Si han sido capaces de reproducirse de una manera tan sencilla durante tanto tiempo, ¿por qué cambiar a un método más complicado? Los sistemas en los que es necesario que se combine la información genética del macho con la de la hembra son tan complejos que constituyen un verdadero problema para los biólogos evolucionistas. En mi opinión, la reproducción en la que intervienen ambos géneros es una prueba absoluta de que existe una mente superior, la mente de Dios.

^ párr. 11 Si desea más información sobre los días creativos, lea el folleto ¿Es la vida obra de un Creador?, publicado por los testigos de Jehová y disponible en el sitio jw.org.