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Vivir sin ver

Vivir sin ver

“Cuando nací, me pusieron unas gotas muy fuertes en los ojos que casi me dejaron ciega. Durante mi juventud, perdí por completo la vista y me entró una profunda depresión.” (Paqui, su esposo también es ciego.)

LA CEGUERA y la deficiencia visual grave pueden deberse a muchas causas, como heridas o enfermedades que afectan al ojo, al nervio óptico o al cerebro. Quienes pierden la vista total o parcialmente, por lo general, se niegan a aceptar su situación y pasan por períodos de angustia o miedo. A pesar de todo, muchos aprenden a seguir adelante con su vida, y son felices.

Normalmente, los ojos son el principal medio para obtener información del mundo que nos rodea. Cuando alguien pierde la vista, depende de los otros sentidos: el oído, el olfato, el tacto y el gusto.

Según la revista Scientific American, algunos estudios sobre la plasticidad neuronal indican que el cerebro tiene la capacidad de “cambiar con las experiencias”. El artículo sigue diciendo: “Hay muchas pruebas que demuestran que cuando el cerebro no recibe información de uno de los sentidos, puede reconfigurarse para potenciar los otros”. ¿Qué ocurre cuando falta la vista?

El oído. Todos los sonidos, desde las voces hasta los pasos, pueden ayudarnos a hacernos una imagen mental de lo que ocurre. “El oído me sirve sobre todo para reconocer a las personas por la voz o incluso por su forma de caminar”, comenta Fernando, que es ciego. Juan, que también es ciego, dice: “Para mí, la voz de una persona es su identidad. En cuanto la escucho, veo a la persona en mi mente”. Y como el resto de las personas, los ciegos perciben muy bien el tono de la voz, pues este puede transmitir diferentes emociones.

El oído entrenado de los ciegos les ayuda a detectar sonidos que les permiten conocer su entorno. Por ejemplo, pueden saber la dimensión de una habitación, la dirección del tráfico o si hay algún obstáculo.

El olfato. A través de este sentido no solo reconocemos los olores, sino también recibimos mucha información. En el caso de los ciegos, cuando caminan por  una calle, su olfato les permite hacerse un mapa mental de algunos lugares, como cafeterías, restaurantes, mercados y otros sitios. Por supuesto, a ese mapa añaden sonidos familiares y otros detalles que perciben a través del tacto.

El tacto. “Mis dedos son mis ojos, con ellos puedo ver”, dice Francisco. El bastón les ayuda a los ciegos a “ver” más lejos. Manasés, que nació ciego, aprendió a usar un bastón desde pequeño. “Sé perfectamente por dónde voy por los cambios en la superficie del suelo. Para orientarme, estoy acostumbrado a valerme de mis sentidos y de mi memoria.”

Leyendo la revista La Atalaya en braille

El sentido del tacto les sirve para leer en braille. Actualmente tienen a su alcance recursos que les ayudan a aumentar sus conocimientos y acercarlos a Dios. Además de las publicaciones en braille, existen grabaciones de audio y ayudas informáticas. Gracias a todo esto, los ciegos pueden leer la Biblia y otras publicaciones. *

Toda esta información bíblica ha sido una  enorme fuente de consuelo para Paqui y su esposo, a quienes mencionamos al principio. Además, tienen el apoyo de una gran familia espiritual: los hermanos de la congregación de los testigos de Jehová a la que pertenecen. Paqui comenta: “Ahora disfrutamos más de la vida y tenemos un grado razonable de independencia”.

No hay duda de que los ciegos se enfrentan a muchos desafíos. Pero los pueden superar y disfrutar de la vida. Todo un ejemplo de la capacidad del ser humano para adaptarse y ser feliz.

^ párr. 10 Los testigos de Jehová producen publicaciones bíblicas en braille en más de 25 idiomas, entre ellos el español.