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Inculque valores morales en sus hijos

Inculque valores morales en sus hijos

Los padres sabios inculcan en sus hijos los sanos valores de la Biblia

“Antes no seguía los principios bíblicos, así que se me hacía muy difícil educar a mis hijos. Pero ahora es mucho más fácil: ahora tengo la Biblia.” (ELIZABETH, DE SUDÁFRICA)

El desafío.

La presión de los compañeros en la escuela y el aumento de la inmoralidad en el mundo producen un poderoso efecto negativo en las familias. Para contrarrestarlo, los niños necesitan valores sanos por los cuales regirse; de otro modo es muy poco probable que lleguen a ser adultos responsables, educados y con principios.

Sugerencias.

Un gran número de padres solos —incluidos los que hemos citado en esta serie de artículos⁠— han buscado orientación en la Biblia, pues reconocen que contiene la inigualable sabiduría de Dios. Piense, por ejemplo, en lo que dicen las Escrituras sobre el más importante de los principios: mostrar amor sincero.

“El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, [...] todas las espera, todas las aguanta. El amor nunca falla.” (1 Corintios 13:4-8.)

Cuando los padres tienen esa clase de amor, los hijos se desarrollan a plenitud. Colette escribió: “Constantemente les decía a mis hijos que los quería, que los veía como regalos de Dios y que por eso necesitaba cuidarlos bien. Por su parte, ellos tenían que ser amables y respetuosos conmigo y con su padre [que no tenía la custodia]. Estos principios me ayudaron a crear un ambiente de confianza y respeto en nuestro hogar” (Salmo 127:3).

Anna escribió: “Cuando mis hijos discuten, les recuerdo lo que Jesús dijo: tenemos que hacer a los demás lo que queremos que nos hagan a nosotros” (Mateo 7:12). Roberto vive un problema que es muy común entre los padres solos. Él comenta: “Los hijos tienen ante sí dos conjuntos distintos de valores: los de un padre y los del otro. En mi caso, sé que cuando tengo que hacer respetar los principios bíblicos, dejo de ser el padre favorito”. Además señala: “Quizás el otro les haga regalos a los niños con la intención de ganárselos. Pero aunque la presión por entrar en ese juego es difícil de resistir, lo mejor es ayudarles a comprender que lo que uno les está inculcando tiene más valor”.

No siempre es fácil vivir a la altura de las normas bíblicas, pero los resultados valen la pena. Sara, una madre sola de Sudáfrica, dice: “Me da un gusto enorme haber seguido la guía de Dios al criar a mis hijos. Sí, es cierto que tuvimos nuestras dificultades, pero él siempre nos tendió la mano”.