Ir al contenido

Ir al índice

Un hito en Malaui. ¡Mil Salones del Reino!

Un hito en Malaui. ¡Mil Salones del Reino!

 Un hito en Malaui. ¡Mil Salones del Reino!

“¡NUNCA creí que esto fuera posible en Malaui!”, exclamó Augustine. ¿A qué se refería él? A la construcción masiva de Salones del Reino, nombre que dan los testigos de Jehová a sus lugares de reunión. En 1993, los 30.000 Testigos que entonces había en Malaui —pequeño país del sudeste de África⁠— carecían de lugares adecuados donde adorar a Dios y estudiar la Biblia.

Ahora, en cambio, la situación es muy distinta. En septiembre de 2010, los Testigos de Malaui construyeron su Salón del Reino número mil en Blantyre. * Pero ¿por qué esperaron a alcanzar la cifra de 30.000 miembros antes de empezar a construir lugares de reunión? Y una vez que empezaron a edificar, ¿cómo levantaron un millar de salones en relativamente tan poco tiempo en un país con recursos limitados? Por último, ¿qué impacto ha tenido este increíble programa de construcción en los Testigos y en la comunidad?

Tiempos de prueba

A principios del siglo XX, los testigos de Jehová (conocidos entonces como Estudiantes de la Biblia) comenzaron a enseñar la verdad bíblica en Malaui. En 1967 ya eran 17.000. Al igual que los cristianos del siglo primero, se distinguían por su respeto a la ley y a los funcionarios públicos; y también como ellos mantenían la más estricta neutralidad en asuntos políticos (Juan 18:36; Hechos 5:29).

Lamentablemente, para mediados de la década del sesenta su postura fundada en la Biblia les había acarreado la animosidad del gobierno, que prohibió sus actividades en 1967. Al poco tiempo, muchos fueron despedidos arbitrariamente de sus empleos, y sus bienes fueron arrebatados o destruidos por sus enemigos. La intensa persecución y el temor a un posible genocidio hicieron que miles de ellos huyeran a los países vecinos de Mozambique y Zambia.

Con el tiempo mejoró la situación, y la mayoría se repatrió a principios de la década del noventa. Finalmente, el 12 de agosto de 1993, se levantó la prohibición que había estado en vigor durante veintiséis años. ¡Qué alegría más grande! No obstante, los Testigos se enfrentaban ahora a otra dificultad: sus filas sumaban más de treinta mil miembros organizados en 583 congregaciones, pero no tenían lugares adecuados donde reunirse. ¿Qué harían?

El amor entra en acción

Durante los primeros seis años después de la proscripción, los Testigos realizaron una encomiable labor de construcción de Salones del Reino con los pocos recursos de que disponían. Sin embargo, no fue sencillo, pues su crecimiento anual superaba con mucho el de los salones. ¿Cuál sería la solución? Aplicar  el principio de 2 Corintios 8:14. “Mediante una igualación”, el sobrante de unos países supliría el faltante de otros, como Malaui. Con este fin, el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová implementó en 1999 un programa especial para edificar lugares de adoración en países con recursos limitados. Esta amorosa medida permitió a los Testigos malauíes acelerar muchísimo su programa de construcción. *

En el pasado, las congregaciones celebraban sus reuniones en aulas, refugios provisionales y hasta debajo de árboles. En la actualidad, las 1.230 congregaciones del país se reúnen para adorar a Dios y recibir instrucción bíblica en edificios dignos destinados a promover la adoración verdadera. Como es de imaginar, los más de setenta y cinco mil Testigos malauíes están muy agradecidos por el apoyo que les han brindado sus hermanos de todo el mundo.

Otro factor que propició la construcción de tantos salones en tan poco tiempo fue que los Testigos no querían edificios ostentosos, sino edificios sencillos y funcionales, que honraran a Dios y proporcionaran un ambiente cómodo para el análisis y estudio de la Biblia.

Se benefician las comunidades

Años atrás, la gente se burlaba de los Testigos porque eran una religión sin iglesias; por eso, a algunos a veces les daba vergüenza invitar a las personas a las reuniones. Imagínese cómo se sintieron al tener hermosos Salones del Reino. Ahora podían invitar con gusto a los vecinos y a las personas interesadas. Cierta congregación estaba encantada de ver a 698 personas llegar a una reunión en su salón recién terminado.

Muchos Testigos y otras personas han comentado que nunca se imaginaron tener en su vecindario un salón tan lindo y tan bien hecho. Augustine, citado al comienzo, recuerda una congregación que celebraba sus reuniones debajo de un árbol. “Era muy agradable en la estación seca —relata⁠—; pero en temporada de lluvias era un problema.” Si usted ha estado alguna vez en medio de un aguacero tropical, sabe muy bien lo que quiso decir.

Augustine también recuerda una de sus visitas a la congregación Chimwanje: “Nos reunimos en un pequeño cobertizo hecho con postes de madera y techo de paja. Lo que no sabíamos era que una enorme araña venenosa  había hecho nido arriba. De repente, en la mitad de mi discurso, la criatura descendió de lo alto y quedó cerca de mi pie. Oí a alguien del auditorio gritar asustado: ‘¡Mátala, Augustine, mátala!’. Sobra decir que eso fue lo que hice. Como pueden ver, todavía sigo con vida”. Ahora que la congregación tiene un nuevo Salón del Reino, ya no ocurren interrupciones como esa.

“Una joya en la comunidad”

El extraordinario programa de construcción de Salones del Reino les ha granjeado a los Testigos la admiración y el respeto de numerosas comunidades y jefes locales, como lo demuestran los siguientes comentarios:

✔ “Este nuevo lugar de culto es una joya en la comunidad. El amor y la unidad de los testigos de Jehová son dignos de imitación por parte de otras iglesias.” (El jefe local de Chabwenzi.)

✔ “Lo que más admiro de los Testigos es su unidad. Nosotros comenzamos a construir nuestra iglesia hace diez años y todavía está sin acabar... y seguirá así hasta quién sabe cuándo. Quiero darles las gracias por haber hecho un edificio tan hermoso en este lugar.” (El jefe del pueblo de Chigwenembe.)

✔ “Es increíble la manera como trabajan. Son tan rápidos y a la vez tan cuidadosos... Ustedes deben ser muy unidos.” (El jefe local de Chiuzira.)

Tan notable ha sido el programa de construcción de Salones del Reino que incluso llamó la atención de los editores del Chichewa/Chinyanja —English Dictionary. En la entrada sobre los Testigos, este diccionario dice: “Los testigos de Jehová han construido muchos [Salones del Reino]”.

“Este Salón del Reino es un milagro”

El 30 de enero de 2011, la Congregación Manyowe, de la ya mencionada localidad de Blantyre, dedicó su nuevo salón, el número mil de Malaui. “Tener este Salón del Reino es un milagro, un sueño hecho realidad”, dijo un miembro de la congregación.

“No dejé de venir a la obra ni un día —cuenta una joven⁠—. Me siento muy feliz por haber ayudado a construir un lugar de adoración apropiado en nuestro territorio.”

Un anciano de la congregación relata: “Fue trabajoso conseguir la aprobación de las autoridades. Varias veces, los funcionarios municipales se negaron a firmar los permisos. Pero la jefa local, doña Liness Chikaoneka, puso mucho empeño en convencerlos”.

Un día, ella acompañó a uno de los ancianos a la firma de un permiso. “Quiero que los Testigos construyan su Salón del Reino en mi pueblo —le dijo al funcionario⁠—. Son gente buena. Nunca he tenido que resolver en mi tribunal un problema que tenga que ver con ellos.” El funcionario firmó en el acto, como era de esperar.

La señora Chikaoneka no cabía en sí de la alegría cuando se dedicó el salón. “¡Estoy muy contenta y orgullosa de tener este hermoso edificio en mi pueblo!”, exclamó.

Por todo el país, tanto los testigos de Jehová como sus vecinos siguen expresando gratitud por el programa de construcción de Salones del Reino. Gracias al espíritu de sacrificio ejemplar y el duro trabajo de los Testigos, desapareció la larga lista que existía en 1993 de lugares donde hacían falta salones. Claro, seguirá habiendo necesidad de construir a medida que la gente responda a las “buenas nuevas del reino” de Dios y se formen nuevas congregaciones (Mateo 24:14). Por eso, los Testigos de Malaui agradecen infinitamente el bondadoso apoyo y las donaciones generosas de sus hermanos de todo el mundo. *

Pero, ante todo, dan las gracias a su Dios, Jehová, y se hacen eco de los sentimientos del salmista, que dijo: “Todas las naciones que has hecho vendrán ellas mismas, y se inclinarán delante de ti, oh Jehová, y darán gloria a tu nombre. Porque tú eres grande y estás haciendo cosas maravillosas” (Salmo 86:9, 10).

[Notas]

^ párr. 3 El número de Salones del Reino supera ya los 1.030.

^ párr. 9 Desde 1999, los testigos de Jehová han erigido 23.786 Salones del Reino en 151 países y territorios con recursos limitados.

^ párr. 28 La obra mundial de los testigos de Jehová está enteramente financiada con donativos voluntarios.

[Ilustración de la página 24]

Antes de que arrancara el programa de construcción de Salones del Reino, los lugares de reunión solían ser simples cobertizos con techo de paja

[Ilustración de la página 24]

Ahora, las congregaciones se reúnen en Salones del Reino como este