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Haga algo por su salud

Haga algo por su salud

¿RECUERDA a Ram, a quien mencionamos en el primer artículo? Como muchas personas en todo el mundo, él ignoraba lo importantes que son para la salud alimentarse bien y otros hábitos cotidianos. “El artículo de ¡Despertad! titulado ‘Alimento nutritivo a nuestro alcance’ (8 de mayo de 2002) me hizo entender por qué debemos estar pendientes de lo que comemos”, dice.

“Nos propusimos seguir como familia las recomendaciones del artículo. Después de un tiempo descubrimos que nuestro sistema inmunológico estaba más fuerte. Antes de que empezáramos a prestar atención a la alimentación, nos resfriábamos a menudo, pero ahora no. También aprendimos maneras fáciles y económicas de obtener agua limpia para beber gracias a un artículo de la misma revista con el tema ‘Seis medidas para proteger la salud’ (22 de septiembre de 2003).

”Otro artículo que nos ayudó se titulaba ‘El jabón, una sencilla vacuna’ (22 de noviembre de 2003). Tan pronto lo leímos, aplicamos las sugerencias. Ahora ya no sufrimos de infecciones en los ojos como antes.

”A la gente de nuestro vecindario no le preocupan los enjambres de moscas y mosquitos; pero en el video La Biblia: el poder que ejerce en su vida, * nosotros aprendimos que debemos mantenernos alejados de ellos. Eso también nos ha ayudado a estar sanos.”

No se rinda. Sean cuales sean los cambios que deba realizar, obtendrá mejores resultados si los introduce de forma gradual y no se pone metas inalcanzables. Por ejemplo, pruebe a reducir el consumo de alimentos poco saludables en lugar de suprimirlos por completo. Trate de irse a la cama un poco antes y de hacer más ejercicio. Más vale poco que nada. Normalmente, se necesita tiempo —semanas o hasta meses— para que los buenos hábitos se conviertan en algo automático. No se desespere si sus esfuerzos extra no producen beneficios inmediatos; si persevera, aunque sufra reveses, su salud seguramente mejorará.

En este mundo imperfecto es imposible gozar de salud perfecta. Si nos enfermamos, no es siempre por descuido nuestro, sino por la fragilidad humana que hemos heredado. Así que no se preocupe en demasía por la salud u otros asuntos, pues como preguntó Jesús: “¿Quién [...], por medio de inquietarse, puede añadir un codo a la duración de su vida?” (Lucas 12:25). Más bien, trate de abstenerse de las cosas que minan la calidad de vida y la acortan innecesariamente. De este modo, podrá disfrutar de la mejor salud posible hasta que llegue el día, en el nuevo mundo de Dios, en que “ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24).

^ párr. 5 Producido por los testigos de Jehová.