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¿Qué debería saber sobre el tabaco?

¿Qué debería saber sobre el tabaco?

 Los jóvenes preguntan

¿Qué debería saber sobre el tabaco?

De las siguientes opciones, marca con ✔ las que describan tu situación.

□ Siento curiosidad

□ Tengo mucho estrés

□ Quiero que me acepten

□ Me preocupa mi peso

SI MARCASTE cualquiera de las opciones, tienes algo en común con tus compañeros que fuman o han pensado en hacerlo. * Por ejemplo:

Satisfacer la curiosidad. “Me preguntaba cómo sería fumar, así que un día le acepté un cigarrillo a una chica de la escuela y me escapé de clase para fumármelo.” (Tracy.)

Afrontar el estrés y ser aceptado. “Mis compañeros solían decir: ‘Necesito un cigarrillo’, y cuando terminaban de fumar: ‘¡Uf!, ahora puedo con lo que sea’. Yo también quería algo así para los momentos de estrés.” (Nikki.)

Perder peso. “Algunas chicas fuman para mantenerse delgadas. Es mucho más fácil que hacer dieta.” (Samantha.)

Ahora bien, antes de encender tu primer —o tu próximo— cigarrillo, piensa un poco. No seas como el pez que muerde la carnada. Aunque este obtiene cierta satisfacción, lo paga con su vida. Es mejor que sigas el consejo bíblico y uses tus “facultades de raciocinio” (2 Pedro 3:1). Plantéate las siguientes preguntas.

¿Qué sabes de verdad sobre el tabaco?

Escribe cierto o falso al lado de cada frase.

a. ․․․ Fumar reduce el estrés.

b. ․․․ El cuerpo expulsa la mayor parte del humo.

c. ․․․ El tabaco no afectará mi salud hasta que sea mayor.

d. ․․․ Fumar me hará más atractivo.

e. ․․․ Si fumo, solo me perjudico yo.

f. ․․․ A Dios no le importa si fumo o no.

Respuestas

a. Fumar reduce el estrés. (Falso.) Aunque alivia temporalmente el estrés de los síntomas de abstinencia, los científicos han descubierto  que, en realidad, la nicotina aumenta el nivel de hormonas del estrés.

b. El cuerpo expulsa la mayor parte del humo. (Falso.) Los estudios indican que más del ochenta por ciento de las partículas de humo del cigarrillo que se inhalan quedan en el cuerpo.

c. El tabaco no afectará mi salud hasta que sea mayor. (Falso.) Aunque los riesgos aumentan con cada cigarrillo que uno se fuma, algunos efectos son inmediatos. Hay personas que con uno solo se hacen adictas. La capacidad de tus pulmones se verá reducida y probablemente desarrollarás una tos persistente. Tendrás más arrugas y te saldrán antes. Si fumas, aumentará el riesgo de que padezcas disfunciones sexuales, ataques de pánico y depresión.

d. Fumar me hará más atractivo. (Falso.) El investigador Lloyd Johnston descubrió que los adolescentes que fuman resultan “menos atractivos para la gran mayoría de las personas del sexo opuesto”.

e. Si fumo, solo me perjudico yo. (Falso.) El humo del tabaco mata cada año a miles de personas que no fuman; también le hará daño a tu familia, a tus amigos, e incluso a tus mascotas.

f. A Dios no le importa si fumo o no. (Falso.) Los que quieren agradar a Dios deben limpiarse de “toda contaminación de la carne” (2 Corintios 7:1). No hay duda de que el tabaco ensucia el cuerpo. Si decides contaminarte —perjudicándote a ti mismo y a otros mediante el uso del tabaco—, no puedes ser amigo de Dios (Mateo 22:39; Gálatas 5:19-21).

Cómo resistir la tentación

Entonces, ¿qué harás si alguien te ofrece un cigarrillo? Una respuesta sencilla pero firme, del tipo: “No, gracias. No fumo”, suele dar buen resultado. Si la persona insiste o incluso te desafía, recuerda que eres tú quien decide. Podrías decir algo así:

● “He pensado en los riesgos y he decidido que no es para mí.”

● “Tengo muchos planes para el futuro, pero para realizarlos necesito estar vivo.”

No obstante, igual que les sucedió a los jóvenes mencionados al principio de este artículo, es posible que la mayor presión venga de ti mismo. En tal caso, puedes responderle a tu voz interior meditando sobre preguntas como estas:

● “¿Realmente ganaré algo con fumar? Por ejemplo, si decido fumar solo para que otros me acepten, ¿lo harán aunque tenga muy poco en común con ellos? ¿De verdad quiero que me acepten personas que se alegrarían de ver que daño mi propia salud?”

● “¿Cuánto me costará el tabaco en términos de dinero, salud y respeto de los demás?”

 ● “¿Estaría dispuesto a traicionar mi amistad con Dios por un cigarrillo?”

Pero supongamos que ya estás enganchado. ¿Cómo puedes librarte del hábito?

Pasos para dejarlo

1. Convéncete. Haz una lista de las razones que tienes para dejar de fumar y repásala con regularidad. El deseo de ser limpio ante Dios puede ser una motivación poderosa (Romanos 12:1; Efesios 4:17-19).

2. Busca ayuda. Si has estado fumando en secreto, ahora es el momento de confesarlo. Diles a quienes se lo habías ocultado que quieres cortar con el hábito y necesitas su apoyo. Si deseas agradar a Dios, pídele ayuda (1 Juan 5:14).

3. Ponte una fecha. Date un par de semanas o menos para dejarlo y marca el día en tu calendario. Di a tu familia y amigos que vas a dejar de fumar en esa fecha.

4. Busca y tira. Antes de que llegue la fecha elegida, registra bien tu habitación, tu auto y tu ropa para ver si tienes algún cigarrillo. Tíralo. Deshazte de encendedores, fósforos y ceniceros.

5. Trata los síntomas de abstinencia. Bebe mucha agua y jugos de fruta, y duerme un poco más. Ten presente que cualquier incomodidad será solo temporal, mientras que los beneficios serán permanentes.

6. Evita las tentaciones. Mantente alejado de lugares y situaciones en las que te sentirías tentado a fumar. También tendrás que evitar relacionarte con fumadores (Proverbios 13:20).

7. No te engañes. No trates de justificarte diciéndote cosas como “solo daré una probadita”. Ese tipo de argumentos por lo general conduce a una recaída (Jeremías 17:9).

Abre los ojos

Todos los años, las compañías tabacaleras gastan miles de millones de dólares en publicidad. ¿Crees que no saben que muchos jóvenes morderán el anzuelo y se convertirán en los adultos adictos del mañana?

No permitas que los ejecutivos de las tabacaleras te metan la mano al bolsillo. ¿Por qué picar el anzuelo? Ni ellos ni tus compañeros que fuman buscan lo mejor para ti. En vez de escucharlos, haz caso de los consejos bíblicos “para que te beneficies a ti mismo” (Isaías 48:17).

Encontrarás más artículos de la sección “Los jóvenes preguntan” en www.watchtower.org/yps

[Nota]

^ párr. 8 Aunque este artículo va dirigido principalmente a quienes fuman cigarrillos, los problemas y peligros mencionados son los mismos para quienes mastican tabaco.

[Ilustraciones y recuadro de la página 27]

LO QUE OPINAN OTROS JÓVENES

“Si alguien me preguntara por qué no fumo, le respondería: ‘Porque no quiero ensuciarme los pulmones ni acortar mi vida’.”

“Si alguien me ofreciera un cigarrillo, diría que no quiero. Y si tratara de presionarme, le diría: ‘¿Me estás negando el derecho a tomar mi propia decisión? Me parece mentira que en pleno siglo XXI alguien actúe así’.”

[Ilustraciones]

Benjamin

Heather

[Recuadro de la página 28]

¿SABÍAS ESTO?

El tabaco sin humo —por ejemplo, el que se masca— puede tener más nicotina que los cigarrillos y contiene más de veinticinco compuestos cancerígenos que incrementan el riesgo de que el usuario padezca cáncer de garganta y de boca.

[Recuadro de la página 28]

¿POR QUÉ NO LES PREGUNTAS A TUS PADRES?

Superar la presión de grupo te será mucho más fácil si estás preparado. ¿Por qué no practicas con tus padres para que sepas cómo responder cuando alguien te ofrezca un cigarrillo? Uno de ellos puede hacer el papel del compañero que presiona. Recomendación: En la tabla “Estrategia contra la presión de grupo”, del libro Lo que los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas (volumen 2), páginas 132 y 133, encontrarás buenas ideas para responder.

[Ilustración de la página 28]

Como el pez que muerde la carnada, el fumador obtiene cierta satisfacción, pero paga un precio terrible