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Conozca al curioso coatí

Conozca al curioso coatí

 Conozca al curioso coatí

DE NUESTRO CORRESPONSAL EN BRASIL

MIENTRAS pasea por el bosque, de repente ve a un grupo de coatíes que viene hacia usted. Asustado, se pregunta si lo atacarán. Pero tranquilícese. Aunque es sabido que muerden, estas curiosas criaturas solo están interesadas en la bolsa que lleva en la mano. Los coatíes andan siempre en busca de comida y devoran prácticamente cuanto encuentran a su paso: lombrices, lagartos, arañas, ratones, frutos e incluso huevos de pájaros.

El coatí pertenece a la familia del mapache, pero es de mayor tamaño: el cuerpo puede alcanzar hasta 66 centímetros (26 pulgadas) de longitud, y la cola, otro tanto; además, posee un hocico alargado y flexible. Este mamífero tropical se encuentra distribuido en el continente americano, desde el suroeste de Estados Unidos hasta el norte de la Argentina.

Las hembras viajan en bandas compuestas de hasta veinte individuos, mientras que los machos llevan una vida solitaria. Cada año, durante la época de apareamiento, un macho se une a un grupo de hembras. Siete u ocho semanas después, las hembras preñadas abandonan el grupo y hacen nidos en los árboles, donde paren de tres a cuatro crías. Transcurridas unas seis semanas, las madres, junto con sus pequeños, se reintegran a la manada. Las crías parecen tambaleantes bolitas de peluche.

Los coatíes se pasan el día olfateando el aire y van clavando las uñas en el suelo cuando merodean por el bosque. Como causan grandes destrozos en los maizales y los gallineros, a los granjeros no les resulta nada grata su presencia. Cuando se ven perseguidos, estos astutos animalillos saben cuidarse muy bien. Escapan a sus escondrijos en los árboles o se valen de una estratagema: al oír el sonido de un disparo o de palmadas, todos se tiran al suelo y se hacen los muertos. Para cuando el cazador llega, ¡ya se han esfumado!

Si en su próxima visita a Brasil se encuentra con un grupo de coatíes, no tema. Es muy probable que no quieran hacerle daño. Eso sí, tenga la seguridad de que no les molestará en absoluto que les tire algún bocadito apetitoso.