Ir al contenido

Ir al índice

“Cuando el día se hizo noche”

“Cuando el día se hizo noche”

 “Cuando el día se hizo noche”

DE NUESTRO CORRESPONSAL EN BENÍN

“MILLONES extasiados con eclipse solar.” Este titular apareció en el periódico ghanés Daily Graphic al otro día del eclipse total de Sol del 29 de marzo de 2006. Visible primero en el extremo este de Brasil, el fenómeno barrió el Atlántico a una velocidad aproximada de 1.600 kilómetros (1.000 millas) por hora hasta alcanzar, a eso de las ocho de la mañana, los países costeros de Ghana, Togo y Benín. ¿Qué se vio en estos estados de África occidental?

El último eclipse total observable en Ghana había tenido lugar en 1947. Theodore, que entonces contaba 27 años de edad, recuerda: “Muchos jamás habían visto un eclipse, así que no sabían exactamente qué estaba pasando; por eso, la gente describía aquel acontecimiento como ‘cuando el día se hizo noche’”.

Campañas de información al público

Las autoridades iniciaron una extensa campaña para informar al público de los peligros de mirar directamente al Sol durante el eclipse. En Togo se colocaron llamativos carteles que decían: “Protéjase los ojos. Puede quedarse ciego”.

Los funcionarios del gobierno recomendaron una de estas dos opciones: o quedarse en casa y ver el espectáculo en la televisión, u observarlo fuera utilizando gafas protectoras especiales. Millones de espectadores se pegaron a las pantallas de sus televisores o sus computadoras para contemplar las impresionantes imágenes. Pero, claro, un monitor es incapaz de captar toda la emoción y el alboroto generados por la curiosidad antes y durante el eclipse. Revivamos, pues, la ocasión.

Aumenta la expectación

Todo parecía indicar que aquella sería una mañana típica de África occidental, con un sol brillante y cielos luminosos. ¿De verdad ocurriría un eclipse? Cuando las manecillas de los relojes anunciaron el comienzo del espectáculo, las personas que estaban fuera de sus casas se pusieron sus gafas y dirigieron la vista al cielo. Algunas llamaban por teléfono a sus conocidos en otros lugares para preguntarles qué estaban viendo.

Aunque invisible en un principio, la Luna se encaminaba irresistiblemente hacia su cita a más de 350.000 kilómetros (200.000 millas) de altura. De pronto, una pequeña franja oscura comenzó a cubrir el disco solar. La emoción aumentaba a medida que más y más personas observaban el fenómeno.

Durante la primera hora no se notaron cambios en los alrededores inmediatos. Sin embargo, al irse imponiendo la Luna, se fue creando una atmósfera misteriosa. El cielo azul se ensombreció. La temperatura bajó. Los  faroles de las calles y las luces de seguridad se encendieron automáticamente al oscurecerse la mañana. Las calles quedaron vacías. Los comercios cerraron sus puertas. Los pájaros dejaron de cantar y otros animales se fueron a la cama. La oscuridad lo fue envolviendo todo. Cuando llegó la fase de totalidad, reinaba un silencio absoluto.

La totalidad fue inolvidable

Las estrellas empezaron a titilar. Alrededor del disco negro de la Luna apareció, como un halo de color blanco perlado, la radiante corona solar (la capa más externa de la atmósfera del Sol). A medida que los rayos solares atravesaban los valles y otras irregularidades de la superficie lunar, centellearon en el borde de la Luna una serie de puntos luminosos, denominados granos de Baily, que en conjunto semejan un anillo de diamante. * Luces de tonalidad rosa y rojiza destellaban en la cromósfera (capa situada debajo de la corona solar). “¡Qué belleza! ¡Jamás había visto nada igual!”, exclamó un observador.

La totalidad duró aproximadamente tres minutos. Luego, el astro rey comenzó a salir de nuevo. La gente vitoreaba. El cielo se iluminó y las estrellas desaparecieron. La atmósfera misteriosa se despejó como la niebla matutina.

La Luna sirve de “testigo fiel en los cielos”; por este motivo, los eclipses se pueden pronosticar con siglos de anticipación (Salmo 89:37). África occidental tuvo que esperar casi sesenta años para ver este eclipse total, y no verá otro hasta el año 2081. Pero a lo mejor usted no tenga que esperar tanto tiempo para contemplar un eclipse inolvidable donde vive.

[Nota]

^ párr. 13 Llamados así en honor del astrónomo británico Francis Baily, quien los describió por primera vez durante un eclipse ocurrido en 1836.

[Ilustración y recuadro de la página 29]

¿Ocurrió un eclipse solar cuando murió Jesús?

Marcos 15:33 dice: “Cuando llegó a ser la hora sexta, una oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora nona”. Esta oscuridad de tres horas, desde el mediodía hasta las tres de la tarde, fue obra de un milagro. No pudo ser un eclipse solar por dos razones. Primero, porque la duración máxima de un eclipse total de Sol en cualquier punto de la superficie terrestre es de unos siete minutos y medio. Y segundo, porque Jesús murió el día 14 del mes lunar de nisán. El primer día de nisán coincide con el inicio de la luna nueva, momento en que el satélite está situado entre la Tierra y el Sol y, por tanto, puede producirse un eclipse. Para el día 14, la Luna ya ha realizado la mitad de su recorrido y la Tierra se halla entre ella y el Sol; por tal motivo, en vez de ocultar la luz solar, la Luna la refleja plenamente. De ahí que esta sea una noche de plenilunio, el escenario perfecto para celebrar la Conmemoración de la muerte de Jesús.

[Ilustración]

El 14 de nisán siempre cae en la fase de luna llena o cerca

[Ilustración y mapa de las páginas 28 y 29]

(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)

Trayectoria del eclipse

⇧ ÁFRICA

BENÍN ●

TOGO ●

GHANA

[Reconocimiento]

Mapa: basado en NASA/Visible Earth imagery

[Ilustración de la página 28]

Eclipse total del 29 de marzo de 2006

[Ilustración de la página 28]

Gafas protectoras especiales para ver directamente el eclipse