Ir al contenido

Ir al índice

 Razones para confiar en la Biblia

2. Franqueza de sus escritores

2. Franqueza de sus escritores

La honradez es la base de la confianza. El hombre honrado se gana la confianza de los demás; pero si miente una sola vez, la pierde.

LOS escritores bíblicos fueron hombres honrados y sinceros. Su franqueza contribuye a que sus escritos posean el distintivo sabor de la verdad.

Debilidades.

Los escritores bíblicos admitieron sin reservas sus flaquezas. Moisés contó lo caro que le costó un error (Números 20:7-13). Asaf confesó que por un tiempo envidió la prosperidad de los impíos (Salmo 73:1-14). Jonás habló de su desobediencia y de la mala actitud que al principio adoptó cuando Dios fue misericordioso con los pecadores arrepentidos (Jonás 1:1-3; 3:10; 4:1-3). Mateo contó sin rodeos que había abandonado a Jesús la noche en que lo apresaron (Mateo 26:56).

Los redactores de las Escrituras Hebreas pusieron al descubierto las reiteradas quejas y la rebelión de su propio pueblo (2 Crónicas 36:15, 16). Ni siquiera los líderes nacionales se salvaron de sus denunciaciones (Ezequiel 34:1-10). Con igual franqueza, los apóstoles informaron en sus cartas de los problemas graves por los que pasaron varias congregaciones del siglo primero, así como varios cristianos, incluso algunos que ocupaban puestos de responsabilidad (1 Corintios 1:10-13; 2 Timoteo 2:16-18; 4:10).

Los escritores bíblicos, como Jonás, no escondieron sus flaquezas

La verdad desnuda.

Los escritores bíblicos no intentaron encubrir lo que algunas personas calificarían de verdad embarazosa. Por ejemplo, los cristianos primitivos reconocieron abiertamente que el mundo no los admiraba, sino que los tenía por necios e innobles (1 Corintios 1:26-29). De hecho, escribieron que a los apóstoles de Jesús se los consideraba “hombres iletrados y del vulgo” (Hechos 4:13).

Los evangelistas no adornaron la verdad para darle a Jesús una imagen más favorable. Con franqueza contaron que tuvo un nacimiento humilde en el seno de una familia de clase trabajadora, que no estudió en escuelas prestigiosas y que la mayoría de sus contemporáneos rechazaron su mensaje (Mateo 27:25; Lucas 2:4-7; Juan 7:15).

No cabe duda, la Biblia ofrece muchas pruebas de que es obra de hombres honrados. ¿No le inspira confianza tal honradez?