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Los relojes de pulsera

Los relojes de pulsera

 Los relojes de pulsera

DE NUESTRO CORRESPONSAL EN GRAN BRETAÑA

¿QUÉ hora es? En muchos casos solo hay que dirigir la vista a la muñeca para saberlo. Otra cosa es que el reloj de uno indique la hora con precisión. En fin, aunque tendemos a darlo por sentado, este instrumento cuenta con una rica vida interior.

Pese a que el tiempo es inmaterial y efímero, el hombre siempre se ha interesado por medirlo. Para ello ha recurrido a las divisiones naturales, como el ciclo de las estaciones, las fases de la luna y la sucesión del día y la noche. Sin embargo, lleva siglos procurando cuantificarlo con fracciones más pequeñas y de forma más exacta.

La ciencia detrás de la maquinaria

Una de las artes más antiguas es la horología, es decir, la ciencia utilizada para la construcción de relojes. El “corazón” de estos aparatos es una pieza llamada escape, la cual regula el ritmo al que se libera la energía que mueve la maquinaria. Cuando dicha energía se libera en pequeñas cantidades y a intervalos regulares, es posible medir períodos de tiempo. Si bien se desconoce el momento exacto de la invención del primer reloj completamente mecánico, se marcó un hito alrededor del año 1500, al crearse los primeros modelos portátiles.

El de pulsera, hoy tan común, es relativamente reciente. Su uso se generalizó a finales del siglo XIX, sobre todo entre las damas. Durante la I Guerra Mundial, los oficiales de artillería descubrieron las ventajas de llevar este objeto en la muñeca, en vez de guardarlo en el bolsillo. A partir de entonces ganó gran popularidad.

En la actualidad, la mayoría de los modelos son electrónicos y emplean cristales de cuarzo. Cuando recibe la forma adecuada y se coloca en el circuito electrónico requerido, cada pieza de cuarzo vibra con una frecuencia constante, lo que cumple las funciones de un péndulo de rápido movimiento.

Calibrar los relojes, mecánicos o de cuarzo, para que funcionen con exactitud es una labor sumamente difícil. Así que, sin importar de qué tipo sean, siempre se atrasarán o adelantarán un poco. No obstante, ya hay modelos de cuarzo que se autocorrigen periódicamente por las señales de relojes atómicos, los cuales, según los fabricantes, tienen un error máximo de un segundo en un millón de años. *

Pervive la fascinación del instrumento mecánico

En vista de tal ultraprecisión y de que el escape de los relojes mecánicos se diseñó hace más de dos siglos, tal vez el lector opine que los modelos mecánicos han quedado desfasados. Después de todo, ¿quién va a querer calculadoras mecánicas habiéndolas electrónicas? Pero lo cierto es que el tictac sigue levantando pasiones, y cada año se producen millones de relojes tradicionales. En Suiza, estos modelos ya superan en valores de exportación a los relojes electrónicos. Además, usan nuevos escapes más eficientes y de menor fricción, y cuentan con un público que sigue recurriendo a los relojeros expertos para que los reparen.

¿Por qué siguen siendo tan atrayentes? Para Michael, relojero con tres décadas de oficio,  una de las claves es su durabilidad. Según él, a diferencia de los de cuarzo, que funcionan bien durante solo unos quince años, los modelos mecánicos bien hechos conservarán su exactitud durante más de cien. Sin duda, un objeto así es un legado familiar de gran valor sentimental.

Hay quienes se sienten atraídos por la complejidad técnica y la precisión con la que un sistema de diminutos engranajes y muelles logra dar información horaria y astronómica. Además, como sus piezas pueden fabricarse a mano, siempre será posible que las comprenda y repare un especialista entregado a su labor.

A diferencia de la mayoría de los aparatos, los relojes funcionan día tras día por muchos años. Por si fuera poco, los de pulsera soportan temperaturas diversas, todo tipo de posiciones e incluso movimientos bruscos sin perder su gran precisión. Si alguno se adelanta o atrasa veinte segundos por día, el margen de error será tan solo del 0,023%, el mismo que cabe esperar de muchos instrumentos científicos delicados. No es raro que muchos usuarios aprecien la pericia, ingeniosidad y artesanía que encierra la maquinaria del reloj mecánico.

Hay otros factores que entran en juego. Michael, el experto ya mencionado, indicó que algunos propietarios desean ahorrarse la molestia de cambiar las pilas, utilizadas en la mayoría de los modelos de cuarzo. En fin, ¿qué  factores le ayudarán a usted a decidir cuál es el reloj que más le conviene?

¿Y ahora cuál elijo?

Sin duda, primero tiene que gustarle. Muchos consumidores no solo desean algo práctico y funcional, sino también estético. Michael recomienda pensar además en el uso que recibirá. ¿Se llevará a diario, o únicamente en ocasiones especiales? ¿Estará expuesto a golpes o temperaturas extremas? La acción constante de ciertas sustancias, como el salitre, deteriora correas y cajas. Por ello, es prudente tener en cuenta estos factores.

En lo que al costo se refiere, es mejor ceñirse a un presupuesto. Por lo general, los relojes mecánicos son más caros que los de cuarzo. No hay que olvidar, sin embargo, que muchos modelos emplean en esencia el mismo mecanismo, es decir, el conjunto interior de piezas que se encarga de dar la hora. Normalmente los mecanismos revelan un buen diseño y manufactura. La variación de precios suele deberse a las piezas decorativas, como la caja o la pulsera. Por eso, pagar más no siempre garantiza más exactitud y fiabilidad (véase el recuadro superior).

Con el reloj de pulsera es fácil ver la hora sin pensárselo dos veces. Al haber repasado la historia de este útil aparato, seguramente lo valorará más. De hecho, ¿verdad que a veces uno se sentiría perdido sin él?

[Nota]

^ párr. 9 Valiéndose de las vibraciones atómicas como norma de frecuencia, los relojes atómicos miden el tiempo con la mayor exactitud.

[Ilustraciones y recuadro de la página 24]

¿Qué modelo me conviene?

TIPO. Quien vaya a tomar el tiempo transcurrido en ciertas actividades agradecerá contar con un cronómetro, cuyos dispositivos permiten medir brevísimos intervalos. Para el amante de los deportes, es recomendable un reloj resistente al agua. Y para el olvidadizo, un modelo al que no haya que dar cuerda, como los de cuarzo; también puede servirle un reloj cinético (o automático), dado que se activa con los movimientos del brazo del usuario.

EXACTITUD. Si esta es una prioridad, se debe pensar en adquirir un cronómetro, un reloj ultrapreciso que satisfaga criterios de exactitud tanto legales como de otro tipo. La tecnología del cuarzo ofrece una medición más precisa del tiempo. Para ilustrarlo, en un reloj mecánico moderno, con un potente corazón de 28.800 latidos por hora, la frecuencia es de cuatro vibraciones por segundo. Sin embargo, en un modelo de cuarzo normal es de entre 10.000 y 100.000.

PANTALLAS Y ESFERAS. El reloj digital indica la hora con números, o dígitos, en una pantalla; el analógico, en cambio, se vale de manecillas que giran en una esfera. Los modelos digitales ofrecen funciones tales como fecha, alarma, horas de diferentes países y cronómetros. Los analógicos indican la hora de forma sencilla y fácil de ver independientemente del ángulo en que se mire.

MANTENIMIENTO. Dado que los modelos mecánicos se mueven con un potente muelle, son menos sensibles que los de cuarzo a las partículas de suciedad o de polvo, las cuales pudieran llegar a pararlos. Por otro lado, los modelos mecánicos requieren un mantenimiento más frecuente que los de cuarzo. Si los relojes de cuarzo son digitales, no tendrán piezas móviles, por lo que apenas necesitarán más que el ocasional cambio de pilas.

[Ilustraciones de la página 23]

Algunos relojes destacados

▪ 1810-1812

El primer reloj de pulsera documentado (Abraham-Louis Breguet)

▪ 1945

La fecha aparece en la esfera (Rolex)

▪ 1957

Reloj de pulsera con motor eléctrico (Hamilton Watch Company)

▪ 1960

Reloj analógico electrónico (Bulova)

▪ 1972

Reloj electrónico con pantalla digital (Hamilton Watch Company)

[Reconocimiento]

Fotos segunda y cuarta: por gentileza de Hamilton Watches

[Reconocimiento de la página 23]

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