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Cómo fomentar la paz en el empleo

Cómo fomentar la paz en el empleo

 Cómo fomentar la paz en el empleo

¿POR qué hay tanto acoso? La Biblia esclarece esta cuestión al señalar que nos hallamos en “los últimos días” de este sistema y que por ello afrontamos “tiempos críticos, difíciles de manejar”, en los que muchos individuos son “amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos [e] hinchados de orgullo” (2 Timoteo 3:1-5). Vivimos en una época agitada en la que dicha conducta está muy difundida, y una de sus lamentables consecuencias es el hostigamiento psicológico. En tales circunstancias, ¿cómo puede usted fomentar la paz en el ámbito laboral?

La forma de resolver los conflictos

La persecución suele iniciarse por un conflicto entre compañeros que no se ha resuelto. Así pues, sin inmiscuirse en la vida ajena, atienda con rapidez los malentendidos en que se vea implicado y procure aplacar el resentimiento con tacto y respeto. No trate con sus colegas como grupo, sino individualmente, y si percibe que alguno está enojado con usted, intente solucionar las desavenencias de acuerdo con esta recomendación de Jesús: “Ocúpate en arreglar prestamente los asuntos con el que se queja contra ti” (Mateo 5:25).

Además, todos se beneficiarán si hay buena comunicación. Procure que fluya  el diálogo tanto con los superiores —sin dar la impresión de adularlos— como con sus iguales y subordinados, pues de este modo reducirá el estrés. Bien dijo el rey Salomón: “Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial, pero en la multitud de consejeros hay logro” (Proverbios 15:22).

Haga lo posible por congeniar con sus compañeros, pero no los complazca a toda costa, accediendo a cualquier petición y sacrificando sus propios principios en aras de la paz. Ser cordial y amigable contribuye a distender el ambiente. Esté pendiente tanto de las palabras que emplea como de la manera como las expresa. He aquí otros sensatos consejos bíblicos: “La respuesta, cuando es apacible, aparta la furia” (Proverbios 15:1). “La calma de la lengua es árbol de vida.” (Proverbios 15:4.) “Por paciencia se induce a un comandante.” (Proverbios 25:15.) “Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben dar una respuesta a cada uno.” (Colosenses 4:6.)

Conocidos por ser razonables

El apóstol Pablo exhortó a los cristianos de Filipos: “Llegue a ser conocido de todos los hombres lo razonables que son ustedes” (Filipenses 4:5). En conformidad con este principio, fíjese pautas de conducta equilibradas. No se muestre ni muy tímido ni muy confiado en sí mismo. Si se burlan de usted, no pague con la misma moneda. Nada se gana difuminando la línea entre la buena conducta y la mala. Trate a todos con respeto y dignidad, y será más fácil que le correspondan.

Además del comportamiento, examine su indumentaria. Pregúntese: “¿Qué impresión causa? ¿Presento una apariencia provocativa o desaliñada? ¿Debería arreglarme más juiciosamente para el trabajo?”.

En la mayoría de las culturas se respeta y valora a la gente industriosa y concienzuda. Por ello, sea formal y confiable, y procure que su labor sea de calidad, pero sin obsesionarse. Una mujer que ha sido acosada admite que ella contribuyó a su propia caída. “Quería ser perfecta”, señala; no obstante, llegó a entender que pretendía un imposible: “Soy una buena empleada, pero no tengo que hacer todo a la perfección”.

No sea hipersensible, pues aunque las críticas sean injustas, no siempre constituyen acoso. Salomón escribió en la Biblia: “No te des prisa en tu espíritu a sentirte ofendido [...]. Además, no des tu corazón a todas las palabras que hable la gente [...]. Porque tu propio corazón sabe bien, aun muchas veces, que tú, hasta tú, has invocado  el mal contra otros” (Eclesiastés 7:9, 21, 22).

La aplicación de estos sabios principios no garantiza, claro está, que usted nunca sufrirá hostigamiento. Haga lo que haga, algunas personas pudieran emprenderla contra usted. ¿Qué puede hacer en tal situación?

Busque apoyo

“Tras verme excluido durante varios meses, me vi sumido en un torbellino de emociones”, admite Gregory. Su caso es típico de la víctima que soporta una amplia gama de sentimientos dolorosos, tales como cólera, culpabilidad, vergüenza, confusión y baja autoestima. Las presiones pueden conducir a la desesperación hasta a personas normalmente estables. En efecto, las Escrituras dicen que “la mera opresión puede hacer que un sabio se porte como loco” (Eclesiastés 7:7). ¿Qué hacer en tales circunstancias?

Según ciertos estudios, es mejor no enfrentarse al hostigamiento uno solo. ¿Adónde acudir en busca de apoyo? Algunas compañías importantes han creado departamentos para atender las denuncias de intimidación. Saben que les conviene erradicar tal persecución, pues calculan que el acosador pierde hasta el 10% de las horas de trabajo. Por consiguiente, si se ofrece la citada ayuda, el perjudicado puede recurrir a ella. Un consejero neutral, sea de la misma plantilla o de fuera, tal vez logre que ambas partes analicen el problema y fijen reglas de conducta para el lugar de empleo.

Ningún remedio está garantizado

En cualquier caso, debe reconocerse que no existen soluciones infalibles. Hasta quienes sigan los principios bíblicos expuestos en este artículo tal vez constaten que el hostigamiento continúa, si bien pueden estar seguros de que Jehová Dios no pasa por alto su perseverancia y su empeño por demostrar cualidades cristianas frente a la adversidad (2 Crónicas 16:9; Jeremías 17:10).

En ocasiones, el maltrato es tan intenso y frecuente que se opta por presentar la renuncia, aunque esta solución no siempre es viable si escasea la oferta laboral o no se dispone de muchas ayudas. En el caso de Monika, mencionada en el artículo anterior, todo se solucionó cuando dimitió su principal acosador, con lo que se redujo la tensión y pudo terminar de capacitarse antes de ofrecer sus servicios a otra firma.

Para Peter, citado en el primer artículo, la solución total fue la jubilación anticipada. Pero aun antes, contar con el apoyo de su esposa le hizo posible soportar el terrorismo psicológico. “Sabía por lo que yo estaba pasando, y fue un gran apoyo”, señala él. Tanto Peter como Monika son testigos de Jehová, y su fe les brindó un enorme consuelo durante las dificultades. La participación en el ministerio público elevó su autoestima, y el compañerismo con sus hermanos cristianos fortaleció los lazos de amistad.

Independientemente de las circunstancias, procuremos mantener buenas relaciones laborales y, si nos acosan, no olvidemos los consejos de Pablo: “No devuelvan mal por mal a nadie. [...] Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres. [...] No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien” (Romanos 12:17-21).

[Comentario de la página 8]

La cordialidad contribuye a distender el ambiente

[Comentario de la página 9]

“Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres.” (ROMANOS 12:18)

[Ilustración de las páginas 8 y 9]

Trate de corregir los malentendidos cuanto antes