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Las orquídeas en todo su esplendor

Las orquídeas en todo su esplendor

 Las orquídeas en todo su esplendor

DE NUESTRO CORRESPONSAL EN COSTA RICA

“Sobre la tapia entejada lucen orgullosas su belleza. Coquetean con el viento, con la sombra y la luz, y ahora más que nunca están que no creen en nadie.”

ASÍ comenzaba una nota periodística que anunciaba la Exposición Nacional de Orquídeas, en San José (Costa Rica). La sola mención de las orquídeas evoca imágenes de algunas de las flores más extraordinarias y bellas del mundo. En la exposición, a cierta visitante se le oyó decir: “¿Cómo puede alguien negar la mano de Dios ante tanta complejidad y belleza?”. Ciertamente, las orquídeas rinden tributo a Jehová Dios, cuyas cualidades invisibles se perciben por las cosas que ha creado (Romanos 1:20).

Las orquídeas han sido altamente valoradas por milenios. Hay indicios de que los chinos las cultivaban hace más de cuatro mil años, y se dice que, al otro lado del mundo, el emperador Moctezuma —que gobernó de 1502 a 1520 lo que hoy es México— poseía varias especies. Con todo, no fue sino hasta el siglo XIX que la búsqueda de estas plantas cobró auge.

En 1818, William Cattley recibió en Inglaterra un envío de plantas tropicales del Brasil. En el embalaje de la carga había algunos trozos de materia vegetal parecidos a raíces. El señor Cattley los plantó y, más tarde, contempló dichoso cómo echaban una hermosa flor de color púrpura. Ese género de orquídea en particular se conoce hoy día como Cattleya.

Durante el siglo XIX se puso de moda entre la gente de dinero coleccionar orquídeas raras; los nuevos especímenes, en particular, podían alcanzar precios exorbitantes. Pero a comienzos del nuevo siglo, el entusiasmo por las orquídeas se había atenuado, si bien se recuperó décadas más tarde al descubrirse métodos baratos para la propagación artificial de estas plantas. Ahora cualquier persona podría disfrutar de las exóticas flores.

 Increíble variedad

Es probable que las orquidáceas, con hasta 20.000 especies en todo el mundo, constituyan la familia de plantas florales más numerosa del planeta. * Están prácticamente en todas partes, desde el círculo polar ártico hasta las regiones semidesérticas. Algunas viven en las copas de los árboles a 3.000 metros de altitud, en los Andes; otras, como las australianas, pasan la mayor parte de su vida bajo tierra.

Hay orquídeas de todos los tamaños, colores y aromas. Algunas especies de Papua Nueva Guinea alcanzan varios metros de altura y pesan hasta dos toneladas; otras caben fácilmente en un dedal, y sus flores son del tamaño de la cabeza de un alfiler. Algunas arraigan en el suelo, pero la mayoría de ellas (llamadas epifitas) crecen sobre los árboles u otras plantas. Están las que perfuman el aire con un suave aroma de coco o frambuesa, y las que huelen a carne podrida.

Habrá quien pregunte: “¿Pueden flores tan distintas pertenecer a la misma familia?”. Pues bien, a pesar de tan increíble variedad, las orquídeas poseen dos rasgos que las distinguen de cualquier otra planta que da flores. Primero, los pétalos están dispuestos de forma peculiar. Segundo, son las únicas en las que los órganos reproductores  masculino y femenino se funden en forma de columna.

Las orquídeas de Costa Rica

Pese a su pequeña extensión territorial, Costa Rica posee una de las mayores concentraciones de orquídeas del mundo. De hecho, alberga alrededor de mil cuatrocientas especies, además de las que sin duda están por descubrirse. Los efectos moderadores del mar Caribe al este y los del océano Pacífico al oeste se combinan para crear en el territorio costarricense distintos grados de humedad que propician el crecimiento de muchas especies de orquídeas. En el país también existen numerosos ambientes húmedos de altitud media (llamados bosques nubosos) en los que la mayoría de las orquídeas prosperan. En uno de tales bosques se encontró un árbol en el que crecían ¡47 especies de estas plantas!

Dado que la existencia de numerosas especies de orquídeas se considera amenazada, existe un empeño constante por salvarlas; además, alegra saber que algunas de ellas siguen prosperando en los bosques de Costa Rica. En la actualidad, personas de toda clase social han adoptado el pasatiempo de cultivar orquídeas. No es complicado, pero existe un problema: puede crear adicción. Como lo dijo cierta escritora: “Intentar tener una sola orquídea es como querer comer un solo grano de maní”.

[Nota]

^ párr. 9 Se tiene constancia además de la existencia de cerca de cien mil híbridos.

[Ilustración y recuadro de la página 23]

La Exposición Nacional de Orquídeas

La Asociación Costarricense de Orquideología organizó su primera exposición nacional en 1971 con la intención de crear conciencia sobre la necesidad de conservar el hábitat natural de la orquídea. Su comienzo no fue gran cosa: apenas 147 plantas sobre unas cuantas mesas. En contraste, se exhibieron más de mil seiscientos ejemplares en un año reciente. Cuando el visitante llega a la feria, encuentra una explosión de colores a medida que su vista se recrea en orquídeas de todos los tamaños y formas imaginables.

[Reconocimiento]

Jardín Botánico Lankester

[Ilustraciones y recuadro de la página 24]

El Jardín Botánico Lankester

Este apacible paraíso, fundado en 1917 por el naturalista británico Charles Lankester Wells, es considerado uno de los más preciados jardines botánicos del continente americano. Ostenta 800 especies de orquídeas nativas y extranjeras en sus casi 11 hectáreas de bosques y jardines. Además, sirve como centro nacional de rescate: dado que a veces las orquídeas silvestres se venden de forma ilegal —sobre todo los especímenes raros—, cuando las autoridades las confiscan, las llevan al Jardín Botánico Lankester con la esperanza de salvarlas.

[Reconocimiento]

Fotos arriba: Jardín Botánico Lankester de la Universidad de Costa Rica

[Ilustraciones y recuadro de la página 25]

Cómo cultivar orquídeas en casa

▪ La mayoría crece en macetas o cestas con piedritas o corteza de árbol.

▪ Aunque casi ninguna necesita tierra, sí hay que abonarlas con regularidad, sobre todo durante la floración.

▪ La iluminación depende del tipo de orquídea. La luz intensa de una ventana orientada al sur es apropiada para la Vanda, mientras que para la Cattleya conviene más la luz intensa del oeste, o si es del sur, que sea filtrada. La Phalaenopsis prospera con la luz solar del oeste o con luz filtrada de una ventana orientada al sur.

▪ Deben regarse hasta que el agua empiece a salir por los agujeros del fondo de la maceta. Antes del siguiente riego hay que dejar secar ligeramente el sustrato.

▪ Las orquídeas prosperan con la humedad. Por ello, si vive en un clima seco, póngalas en una bandeja con piedras pequeñas y llene el recipiente de agua sin llegar a cubrirlas.

[Ilustraciones]

Phalaenopsis

Vanda

Cattleya

[Reconocimiento]

Jardinería Juan Bourguignon

[Ilustración de las páginas 24 y 25]

La orquídea Grammatophyllum speciosum crece más de seis metros y pesa hasta dos toneladas

[Reconocimiento]

Noemi Figueroa/Brooklyn Botanical Garden

[Ilustración de la página 25]

La orquídea más pequeña tiene solo un milímetro de diámetro