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Los padres solos no están solos

Los padres solos no están solos

 Los padres solos no están solos

“Cuando mis hijos llegan a casa y me abrazan y me dicen que me quieren, me siento feliz de ser madre.”—DORIS, MADRE SOLA DE DOS HIJOS.

LOS padres solos encontrarán alentadoras las siguientes palabras bíblicas: “Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor” (Salmo 127:3, Versión Popular). Y por el hecho de criarse en el seno de una familia monoparental, los niños no son de menos valor a los ojos de Dios. Nuestro Creador desea que estas familias tengan éxito. La Biblia dice de él: “Da alivio al huérfano de padre y a la viuda” (Salmo 146:9). Los padres solos pueden estar seguros de que Dios está presto a ayudarlos.

Los niños tienen el derecho de ser criados en un ambiente de amor y seguridad que les permita desarrollarse en sentido físico, emocional y espiritual. A los padres les corresponde el deber y el privilegio de ser usados por Dios para educar a sus hijos.

Muchos padres solos se han dado cuenta de que para tener éxito hacen falta muchas oraciones, la aplicación constante de los principios bíblicos y confianza absoluta en Jehová, lo cual concuerda con la exhortación que aparece en Salmo 55:22: “Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará”.

De vez en cuando, los abuelos, los ancianos locales y algunos padres experimentados de la congregación cristiana pueden ayudar a una familia monoparental a manejar situaciones difíciles. De todas formas, aunque la familia y los hermanos en la fe pueden hacer mucho para apoyar a los padres solos, Dios ha prescrito que la responsabilidad de criar a los hijos corresponde, en definitiva, a los progenitores. *

 Afortunadamente, muchos padres solos han logrado afrontar con éxito los problemas singulares de su situación y criar hijos responsables, buenos y temerosos de Dios. ¡Despertad! habló con varios padres en dichas circunstancias, y estas son algunas de las cosas que tienen en común:

Buena administración del hogar. Se esfuerzan por estar bien organizados y hacen todo lo posible por coordinar los horarios. Es esencial que haya buena planificación y organización. La Biblia dice: “Los planes del diligente propenden de seguro a ventaja” (Proverbios 21:5).

Entrega. Una de sus mayores prioridades es la vida de familia. Siempre anteponen las necesidades de sus hijos a las suyas (1 Timoteo 5:8).

Equilibrio. No minimizan ni exageran los problemas, sino que buscan soluciones. Aceptan las dificultades y tratan de afrontarlas sin caer en la autocompasión ni la amargura.

Buena comunicación. Promueven la comunicación. Fomentan la expresión clara y abierta de ideas y sentimientos en la familia. Un padre que cría solo a sus hijos dice lo siguiente: “Aprovecho toda oportunidad para hablar con ellos. Disfrutamos de momentos agradables cuando preparamos la cena. En esas ocasiones ellos se confían a mí”.

El cuidado de sí mismos. Pese a lo ocupados que están, reconocen la importancia de atender sus propias necesidades espirituales, emocionales y físicas. Ethel, divorciada y madre sola de dos hijas, explicó: “Trato de reservar algo de tiempo para mí. Por ejemplo, cuando una amiga da clases de música a las niñas, dispongo de una hora para mí. Me siento y no enciendo la televisión”.

Una actitud positiva. Mantienen una actitud optimista tocante a la crianza de los hijos y la vida en general. Ven los aspectos positivos de las situaciones estresantes. Cierta madre sola dice: “He llegado a darme cuenta de que ser una madre sola no es totalmente desfavorable”.

Familias que han tenido éxito

¿Son eficaces estos principios? Sí, como lo demuestran muchos casos de padres solos que han salido airosos. Gloria, una mujer divorciada que vive en Inglaterra —a quien mencionamos en el primer artículo de esta serie—, crió sola a dos hijos y una hija al tiempo que  trabajaba. Los tres llegaron a ser ministros cristianos de tiempo completo, es decir, dedicaron su vida a fomentar la educación bíblica. Gloria nos dice cómo lo consiguió: “El primer reto fue mantener interesante y regular nuestro estudio bíblico de familia. Yo quería que los niños fuesen felices, tuvieran paz mental, se sintieran contentos y estuvieran protegidos de los peligros. Encontré un empleo con horario nocturno y lo acepté, pues deseaba tener a mis hijos conmigo el mayor tiempo posible. Antes de ir a trabajar, orábamos en familia y los acostaba. Mi tía se quedaba en la casa mientras yo trabajaba”.

¿Qué hizo Gloria para ayudar a sus hijos a fijarse las prioridades correctas? Ella continúa: “Mi principal objetivo era poner las cosas espirituales en primer lugar. No teníamos mucho dinero, y era franca con ellos al respecto. Todo lo que les pedía que hicieran, lo hacía yo también, y los tres colaboraban”. Rememorando cómo mantuvo unida a su familia, Gloria dice: “El secreto radicaba en hacer cosas juntos. Nadie se aislaba en su cuarto. Cocinábamos, limpiábamos y decorábamos juntos. Equilibrábamos nuestras actividades. Siempre me aseguraba de que también tuviéramos algo de esparcimiento”.

Carolyn, madre sola de un muchachito llamado Joseph, está contenta de cómo responde este a la crianza que recibe. ¿Cuál es su secreto? “Leemos la Biblia juntos a la hora de acostarnos —dice—, y luego le hago preguntas sobre lo que ha aprendido. Además, analizamos ciertos párrafos concretos de publicaciones bíblicas y aplicamos la información a nuestra vida. Esto ayuda a Joseph cuando afronta problemas, como cuando otros compañeros se meten con él en la escuela.” Aunque Carolyn admite que su vida no es nada fácil, asegura que no se siente sola: “Es una lucha constante, pero noto que Jehová de veras me ayuda. También recibo mucho ánimo de la congregación cristiana”.

Los casos de miles de padres solos que han salido airosos, como Gloria y Carolyn, demuestran que se puede confiar en los principios bíblicos, de eficacia probada, para criar buenos hijos, fuertes en sentido espiritual (Proverbios 22:6). Sí, es posible tener éxito. Aunque ser cabeza de una familia monoparental presenta muchos retos, estos, a su vez, constituyen oportunidades para crecer como persona y dar de uno mismo. La mejor manera de sobrellevar las presiones de criar a los hijos sin el apoyo de un cónyuge es confiando plenamente en Dios y en su ayuda (Salmo 121:1-3).

[Nota]

^ párr. 6 Para más información sobre cómo pueden tener éxito las familias monoparentales, véase el cap. 9 del libro El secreto de la felicidad familiar, editado por los testigos de Jehová.

[Ilustraciones de la página 11]

El estudio de la Biblia en familia ayudó a los tres hijos de Gloria a ser ministros cristianos de tiempo completo. Aquí se les ve con una carta y una foto del hijo mayor, que en la actualidad es misionero

[Ilustraciones de la página 12]

Carolyn y Joseph, su hijo