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Insectos especialistas en eliminación de residuos

Insectos especialistas en eliminación de residuos

 Insectos especialistas en eliminación de residuos

HACE solo ciento cincuenta años que los seres humanos comenzaron a construir complicados sistemas de tratamiento de aguas negras y de eliminación de residuos. Sin embargo, para entonces ya existía un especialista en ese campo: una hormiguita que vive en la América tropical.

Una poderosa colonia típica de hormigas cortadoras de hojas consta de 1.000.000 de miembros y habita en un inmenso nido subterráneo. La fuerza laboral se divide para atender distintas tareas: un grupo de hormigas recoge trozos de hojas; otro los mastica hasta producir una pasta, y un tercero, las horticultoras, usa dicha pasta como abono para cultivar un hongo comestible en cámaras especiales de su hormiguero. Las horticultoras también eliminan cualquier elemento contaminante que pudiera convertirse en foco de infección, como hongos perjudiciales, hormigas muertas o agonizantes y materia en descomposición. Ahora bien, ¿cómo se deshacen de la basura?

Ciertos científicos británicos de la Universidad de Sheffield han descubierto la respuesta, informa el diario The Independent. Cerca de las cámaras de cultivo se hallan otras más amplias donde las hormigas almacenan los desechos. Las que trabajan en ese vertedero pasan toda su vida allí, volteando constantemente la basura para acelerar su descomposición, lo cual, a su vez, destruye las bacterias que provocan enfermedades. Las hormigas horticultoras nunca pisan el basurero. Solo llevan los desechos hasta un túnel, de donde las obreras del vertedero los recogen. Este eficaz sistema elimina cualquier riesgo de contaminación y protege la salud de la colonia.

Además de dotar a los insectos con sabiduría instintiva, Jehová Dios también dio a los israelitas, hace más de tres mil quinientos años, una serie de normas sanitarias prácticas. El cumplimiento de dichas leyes impediría la contaminación de los alimentos y del agua, detendría la propagación de enfermedades infecciosas y garantizaría la eliminación de aguas negras de forma segura. Hoy día podría evitarse mucho sufrimiento y un gran número de muertes si se siguieran esos mismos principios (Levítico 11:32-38; Números 19:11, 12; Deuteronomio 23:9-14).