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La mejor manera de satisfacer sus necesidades espirituales

La mejor manera de satisfacer sus necesidades espirituales

 La mejor manera de satisfacer sus necesidades espirituales

¿POR QUÉ NECESITA el hombre tener religión? Hay quienes dirían que el ser humano recurre a lo espiritual para hallar seguridad en el mundo inseguro que le rodea. Pero eso no es todo. Un artículo de la revista American Sociological Review indicó: “La seguridad no es el único atractivo de la religión. La gente siempre ha buscado respuesta a preguntas como: ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Por qué estamos aquí?”.

 Seguro que usted concordará en que estas son preguntas sumamente importantes. ¿No merecen, entonces, respuestas confiables? Dado que son cuestiones de gran peso y trascendencia, no se pueden responder con creencias religiosas tomadas de diversos credos tradicionales por el solo hecho de que nos resultan atractivas. Si queremos hallar respuestas sólidas y confiables a las preguntas más profundas de la vida, no hay duda de que necesitamos un método mejor.

¿Existe algo mejor? Ferrar Fenton, traductor de la Biblia, hizo un sobresaliente comentario respecto a este libro. Lo llamó “la única llave que abre ante el hombre el misterio del universo y el misterio de sí mismo”. En efecto, la Biblia contesta preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro. Nos dice de dónde venimos, cuál es el sentido de la vida, cómo podemos hallar felicidad y qué nos deparará el futuro. No ha habido otro libro en toda la historia que haya ejercido tanta influencia como la Biblia ni que haya sobrevivido a tantos ataques maliciosos. ¿A qué se debe, entonces, que tanta gente rechace este libro singular cuando busca respuestas a las preguntas de la vida?

La mayoría de las personas no se han detenido a analizar las profundas diferencias que existen entre la Biblia y las religiones que han conocido. Han visto que los que se llaman cristianos se masacran entre sí en el nombre de Dios. Muchas se quejan, como señaló The Guardian, de que “hoy día, los sacerdotes están más interesados en recaudar dinero que en hacer visitas pastorales”. Tal vez piensan que la Biblia aprueba o tolera tal conducta. Pero lo cierto es que las Santas Escrituras mandan a los cristianos que “se amen unos a otros”, y a los que predican la palabra les recuerdan: “Recibieron gratis; den gratis” (Juan 13:34; Mateo 10:8). ¿Es justo, entonces, juzgar la Biblia por los actos de personas que dicen respetarla pero que no se rigen por ella?

Muchos creen que la Biblia carece de rigor científico, se contradice y está anticuada. No obstante, la investigación meticulosa indica lo contrario. Hay que reconocer que no es un libro científico, pero cuando trata temas relacionados con la ciencia (como el orden en que aparecieron los seres vivos en la Tierra, la forma de nuestro planeta o la manera adecuada de proceder ante enfermedades infecciosas), la Biblia no dice nada erróneo. Al contrario, contiene declaraciones sobre hechos que la ciencia tardó siglos en descubrir. Y aunque está compuesta de 66 libros escritos a lo largo de un período de mil seiscientos años, todos están en armonía. Además, manifiesta una extraordinaria comprensión de la naturaleza humana, por lo que está hoy tan al día como siempre.

Este magnífico libro dice algo de crucial importancia sobre la adoración: que no debe seguir los criterios humanos, sino los de Dios (Juan 5:30; Santiago 4:13-15; 2 Pedro 1:21). Pero pocas personas han seguido ese principio. Desde tiempos remotos ha habido quienes han creado religiones a su conveniencia. Ese es el caso de los que tallan dioses de pedazos de madera y luego los adoran, y de las instituciones religiosas que enseñan doctrinas de su invención. ¿Y no puede decirse lo mismo de quienes se hacen una religión a su gusto?

Veamos una alternativa. ¿Por qué no imita el proceder de un presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos? Él investigó imparcialmente el testimonio a favor y en contra de la veracidad de la Biblia de la misma manera que juzgaba los casos en el tribunal. ¿El resultado? Su veredicto fue: “He llegado a la conclusión de que la Biblia es un libro sobrenatural, que proviene de Dios”.

¿Cómo puede efectuar usted una investigación similar? Le sugerimos que haga un estudio sistemático de las Escrituras y examine las respuestas que ofrecen a las preguntas planteadas al principio de este artículo. Hay unos seis millones de testigos de Jehová, en 235 países, que han efectuado dicho estudio y se brindan para enseñar al prójimo lo que han aprendido. Imparten un curso bíblico gratuito a domicilio que ha ayudado a millones de personas a hallar una fe que no es una simple ideología pasajera o una cuestión de gusto. El cristianismo puro y verdadero que se expone en la Biblia no es una religión más. Contiene la verdad acerca de Dios y sus propósitos. ¿Por qué querría alguien conformarse con menos? (Juan 17:17.)

[Ilustraciones de la página 10]

La mejor manera de satisfacer sus necesidades espirituales es aprendiendo de Dios a través de la Biblia y asociándose con los cristianos verdaderos