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Pruebe con un par de “rápidos”

Pruebe con un par de “rápidos”

Pruebe con un par de “rápidos”

De nuestro corresponsal en Taiwan

POR su cara de satisfacción, es innegable que la pequeña disfruta de la comida. En la mano izquierda tiene un tazón colmado de arroz, pescado y trocitos de verdura, y en la derecha, dos varitas de bambú, que acciona con sus dedos menudos para tomar los mejores bocados y llevárselos pulcramente a la boca. A veces acerca el cuenco a los labios y, moviendo las varitas con rapidez, pasa el arroz a la boca. Todo resulta muy natural, sencillo y limpio.

En efecto: la niña maneja los famosos palillos orientales, que en chino se llaman k’uai tzu (en pinyin, kuaizi), que significa “rápidos”, y se encuentran en casi todos los hogares sudasiáticos. Es posible que usted haya tratado de utilizarlos en un restaurante chino. Ahora bien, ¿sabe dónde se idearon, y cómo y cuándo se emplearon por vez primera? ¿Desea aprender a usarlos bien?

Los “rápidos”

Estas finas varitas miden entre 20 y 25 centímetros y suelen tener forma cuadrada en la mitad superior —lo que facilita el agarre e impide que rueden por la mesa— y redondeada en la inferior. Por lo general, los palillos japoneses son más cortos y puntiagudos que los chinos.

Ahora que todo se fabrica en serie, muchos restaurantes proporcionan al comensal palillos envasados que deberá separar, pues están unidos por el extremo superior; y dado que reciben un solo uso, se fabrican de madera simple o bambú. Sin embargo, en los lugares más caros y en los hogares suelen ser muy hermosos: de bambú pulido, madera lacada, plástico, acero inoxidable o incluso plata o marfil, a veces con inscripciones poéticas o dibujos decorativos.

El arte de los palillos

Al visitar China, Japón y otros países orientales, muchos se asombran al ver a niños de tan tierna edad como dos años comiendo con un par de palillos que parecen enormes. En menos que canta un gallo, porción a porción, todo acaba en su boca. Da la impresión de ser muy fácil.

¿Le gustaría probar a usar un par de “rápidos”? Al principio tal vez le cueste dominarlos, pero con el tiempo se le hará más fácil y se convertirán en casi una extensión de la mano.

Los palillos se sostienen en una sola mano, por lo regular la diestra (véanse las ilustraciones de la pág. 15). Primero, ahuéquela y separe el pulgar de los demás dedos. Coloque un palillo entre estos y el pulgar, apoyado sobre la base del índice y la punta del anular. Sitúe el otro en paralelo al primero, sujeto por el pulgar, el índice y el dedo medio, como un bolígrafo. Golpee levemente los extremos contra la mesa para emparejarlos. Luego deje quieto el inferior, y mueva el superior flexionando arriba y abajo los dedos índice y medio. Practique hasta que logre juntar las puntas sin dificultad. Con estos adaptables utensilios podrá recoger todas las delicias chinas —desde un grano de arroz hasta un huevo de codorniz—, pues resultan idóneos para esta cocina, que suele presentar los alimentos cortados en bocaditos.

Pero ¿qué sucede con los platos que sirven piezas enteras sin despedazar, como un pollo, un pato o un pernil? Normalmente la carne está bien cocida, lo que permite separar los bocados con facilidad. Estos cubiertos son ideales para el pescado, que también suele servirse entero, pues superan al cuchillo y al tenedor a la hora de evitar las espinas.

¿Y cuando se trata de arroz? Si es una ocasión informal, puede tomar el tazón con la mano izquierda, acercárselo y empujar los granos a la boca con los palillos. En las comidas más formales deberá emplear los palillos como pinzas y tomar el arroz en pequeñas cantidades.

¿Qué hay de las sopas, elementos esenciales de las comidas chinas? Por lo general dispondrá de una cuchara de porcelana. Pero si acompañan al caldo fideos o bolitas de masa, o trozos de verdura, carne o pescado, recójalos con los palillos que tiene en la mano derecha y emplee la cuchara en la izquierda como ayuda para llevárselos a la boca.

Los palillos y la etiqueta

Si le convida una familia china, le resultará útil saber qué modales se observan en la mesa. Primero se colocan varios platos en el centro. Aguarde a que el anfitrión o el cabeza de familia tome sus palillos y dé la señal de empezar. Es el momento de que los invitados acepten la invitación, tomen los suyos y procedan en consecuencia.

A diferencia de algunas comidas occidentales, los platos no circulan, y todos los comensales se sirven individualmente. En las comidas familiares, cada uno emplea los palillos para tomar pedazos de las fuentes comunes y llevárselos a la boca. Aun en estos casos, se considera de mala educación sorber, chupar las puntas o rebuscar la mejor pieza. Las madres orientales enseñan a los hijos a no morder las puntas de los palillos, no solo por higiene, sino porque deteriora su aspecto.

En atención al visitante, a veces se sacan cucharones o palillos adicionales para pasar la comida de las fuentes centrales a otro plato o al tazón de arroz. Pero no se ofenda si el anfitrión toma con sus propios palillos una porción selecta y se la sirve directamente a usted. Al fin y al cabo, solo quiere asegurarse de que reciba la mejor parte.

Como en el caso de los cuchillos y los tenedores, no está bien visto apuntar con los palillos. Tampoco es de buen gusto recoger otra cosa mientras los tenga en la mano. De modo que si va a utilizar el cucharón o tomar una servilleta o una taza de té, déjelos primero en la mesa. Muchas veces se emplean con este fin hermosos soportes pequeños.

Al terminar, coloque los palillos ordenadamente, acomódese en su asiento y espere. Se considera una incorrección levantarse antes de que todos hayan finalizado. De nuevo, será el anfitrión o el cabeza de familia quien cerrará la comida al ponerse de pie e invitar a todos a dejar la mesa.

Ahora que ya sabe la teoría, lo único que le queda es practicar. La próxima vez que lo inviten a un restaurante u hogar chino, ¿por qué no prueba a usar un par de “rápidos”? Tal vez hasta la comida adquiera mejor sabor para usted.

[Ilustración y recuadro de la página 14]

Palillos con historia

Según ciertos eruditos chinos, los palillos no servían originalmente para comer, sino para cocinar. Se cortaban los alimentos crudos en pequeñas porciones, se envolvían con hojas y luego se usaban varitas para meter guijarros calientes en el envoltorio. De este modo el cocinero se ahorraba quemaduras. Con el transcurso del tiempo, pasaron a utilizarse para sacar pedazos de comida de la olla.

Los primeros palillos eran probablemente de materiales perecederos, como madera y bambú, * una de las razones por las que resulta casi imposible precisar cuándo comenzó su uso. Hay quienes creen que ya se conocían en China durante la dinastía Shang (entre los siglos XVI y XI a.E.C., aproximadamente). En un documento algo posterior a Confucio (551-479 a.E.C.) se habla de ‘pellizcar’ comida de la sopa, lo que pudiera aludir al uso de algún tipo de palillos.

Por lo visto, a principios de la dinastía Han (206 a.E.C. a 220 E.C.) ya era habitual comer con estos utensilios. Al excavar una tumba de aquel período en Changsha, en la provincia de Hunan, apareció un juego de cubiertos lacados que incluía palillos.

Los japoneses, los coreanos, los vietnamitas y otros pueblos orientales también emplean palillos, principalmente por influjo de la cultura china.

[Nota]

^ párr. 25 En chino antiguo, los dos caracteres que conforman k’uai tzu (“rápidos”) se escriben con el radical correspondiente a bambú, lo que da a entender que este era el material originario.

[Ilustraciones de la página 15]

La práctica hace al maestro