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De nuestros lectores

De nuestros lectores

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¿Se quedó corta? Puesto que soy neurocirujano, pude percatarme de un fallo en una ilustración del artículo “La asombrosa complejidad del cerebro” (8 de mayo de 1999). En la sección transversal del encéfalo aparecía una línea de puntos que debería señalar a la hipófisis, pero al parecer se quedó corta y apunta al quiasma óptico.

A. W., Japón

La fina vista del lector no lo ha engañado. Lamentamos el error.—La redacción.

El huracán Mitch Gracias por el conmovedor reportaje “Al rescate tras la tormenta asesina” (8 de junio de 1999). Recibo muchos mensajes electrónicos de catástrofes que afligen a nuestros hermanos, pero desconozco si son confiables. El enfoque del artículo es animador y edificante, al tiempo que nos recuerda la seriedad de los tiempos críticos en que vivimos.

C. P., Estados Unidos

Aunque comprendo que muchos perdieron todas sus posesiones en la catástrofe, fue emocionante leer sobre la actuación de nuestra hermandad mundial, pese a los graves peligros implicados. La foto del hermano ante las ruinas de su casa me dio en qué pensar. ¿Cómo voy a quejarme de mi situación?

R. C. N., Brasil

La guaraná El reportaje “¿Café, té o guaraná?” (8 de junio de 1999) fue muy instructivo. Dado que sirvo de evangelizador de tiempo completo en las orillas del Amazonas, trabajo en regiones donde se cultiva la guaraná, y muchas veces observo su preparación. La próxima vez que me la ofrezcan, sabré qué decir.

J. R. S. M., Brasil

El universo Les doy muchas gracias por el reportaje “El universo. ¿Tuvo algún propósito su formación?” (22 de junio de 1999). Soy astrónomo aficionado y me encantaron los artículos. Uno queda extasiado por el fabuloso espectáculo que acontece todas las noches. Todo esto invita a la reflexión y muestra la inmensidad del poder, sabiduría y amor de nuestro Creador.

V. V., España

Los artículos eran muy entendibles, hasta para alguien poco ducho en temas científicos. Gracias por ayudarme a conocer mejor a Jehová. Hace poco, tras cincuenta y ocho años de matrimonio, perdí a mi esposa, de modo que la explicación tan esclarecedora sobre nuestro Creador no pudo llegar en mejor momento.

F. W., Estados Unidos

Trabajadoras de la construcción Muchísimas gracias por el artículo “Un gran aporte femenino” (22 de junio de 1999). Hará como un año que me mudé de California a Tailandia. Recientemente tuvimos el privilegio de construir nuestro propio Salón del Reino. Las hermanas de aquí, al igual que las de Zimbabue, ayudaron a mezclar cemento, atar varillas de acero, poner baldosas y realizar otras muchas tareas de albañilería. Con la ayuda de Jehová terminamos las obras al cabo de tres meses. Gracias por reconocer la contribución de las mujeres a la obra mundial de construcción.

R. G., Tailandia

Mis padres y yo tuvimos la oportunidad de cooperar por primera vez en la edificación de un Salón del Reino de construcción rápida. Pueden imaginarse la dicha que sentí al ver que mujeres de todo el mundo colaboran en la construcción mundial de sucursales y Salones del Reino de los testigos de Jehová. Obras como las de Zimbabue nos preparan para el trabajo que realizaremos en el nuevo mundo. Si ya disfrutamos de ellas en la actualidad, imagínense lo que será cuando toda la humanidad sea perfecta y viva unida en el servicio de Jehová.

S. W. S., Brasil