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 UNA VENTANA AL PASADO

Erasmo de Rotterdam

Erasmo de Rotterdam

DESIDERIO ERASMO DE ROTTERDAM (c. 1469-1536) pasó de ser considerado el más brillante erudito europeo a ser despreciado y tildado de cobarde y hereje. Atrapado en medio de un tempestuoso debate religioso, se atrevió a poner al descubierto las faltas y los abusos tanto de la Iglesia Católica como de los que pretendían reformarla. Hoy se le reconoce como una figura clave en la transformación del panorama religioso europeo.

UN HOMBRE CULTO Y DE FUERTES CONVICCIONES

Erasmo era un experto en griego y latín, lo que le permitió comparar las traducciones bíblicas latinas —entre ellas la Vulgata— con el texto griego de antiguos manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas (o Nuevo Testamento). Convencido de que el conocimiento bíblico era sumamente importante, afirmaba que las Santas Escrituras debían traducirse a otras lenguas comunes de su época.

También sostenía que la Iglesia Católica necesitaba una reforma profunda, pues consideraba que ser cristiano no era una mera sucesión de rituales sin sentido, sino un estilo de vida. Por eso, cuando los impulsores de la Reforma empezaron a protestar y a exigir cambios en la Iglesia de Roma, Erasmo se convirtió en el blanco de las sospechas de los dirigentes católicos.

Erasmo se atrevió a poner al descubierto las faltas y los abusos tanto de la Iglesia Católica como de los que pretendían reformarla

En sus escritos satirizaba a los clérigos por sus excesos y estilo de vida lujoso y a los papas por promover las guerras por pura ambición. No estaba de acuerdo con los clérigos corruptos que usaban las tradiciones de la Iglesia —como la confesión de pecados, la adoración de los santos, el ayuno y la peregrinación— para aprovecharse de los feligreses. Además, repudiaba algunas prácticas de la Iglesia, entre ellas la venta de indulgencias y el celibato obligatorio.

 EL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO

En 1516, Erasmo publicó su primera edición del Nuevo Testamento en griego, que fue la primera versión impresa de las Escrituras Griegas Cristianas que se haya publicado. Esta incluía anotaciones y su propia traducción al latín de las Escrituras Griegas Cristianas, que difería de la Vulgata. Durante cierto tiempo continuó revisando su obra, hasta que obtuvo una versión que se alejaba mucho más de la Vulgata.

El Nuevo Testamento griego de Erasmo

Una de las diferencias se hallaba en 1 Juan 5:7. Para apoyar la enseñanza antibíblica de la Trinidad, en la Vulgata se había añadido una frase conocida como la comma Johanneum (en español, coma joánica o juanina). Estas palabras decían: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”. No obstante, Erasmo excluyó esas palabras de sus primeras dos ediciones del Nuevo Testamento porque no aparecían en ninguno de los manuscritos griegos que él había consultado. Tiempo después, la Iglesia lo presionó para que las incluyera en su tercera edición.

Las ediciones revisadas del Nuevo Testamento en griego de Erasmo sirvieron como base para hacer mejores traducciones a lenguas europeas. Martín Lutero, William Tyndale, Antonio Brucioli y Francisco de Enzinas las usaron para traducir las Escrituras Griegas al alemán, inglés, italiano y español respectivamente.

Erasmo vivió en un período turbulento en sentido religioso. Su Nuevo Testamento griego fue una herramienta muy útil para los reformadores protestantes. Incluso hubo quienes lo consideraron parte de ese grupo hasta que la Reforma se convirtió en una realidad. Sin embargo, Erasmo adoptó una postura neutral en los grandes debates teológicos que surgieron. Por eso, hace más de cien años, el historiador David Schaff escribió lo siguiente: “Murió solo, sin tomar partido. Los católicos nunca lo reclamaron; los protestantes no pudieron hacerlo”.