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Seamos considerados y amables al igual que Jehová

Seamos considerados y amables al igual que Jehová

“Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde” (SAL. 41:1).

CANCIONES: 130, 107

1. ¿En qué se refleja el amor que nos tenemos los siervos de Dios?

LOS siervos de Dios formamos una familia espiritual que se caracteriza por el amor (1 Juan 4:16, 21). En la mayoría de los casos, ese amor no se refleja en unas pocas acciones heroicas, sino en innumerables actos pequeños, como las palabras cariñosas y los gestos amables. Cuando tratamos a los demás con bondad y consideración, somos “imitadores de Dios, como hijos amados” (Efes. 5:1).

2. ¿Cómo imitó Jesús el amor de su Padre?

2 Jesús imitó a su Padre a la perfección. Siempre trató a la gente con amabilidad. Dijo: “Vengan a mí, todos los que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré”. Y añadió: “Porque soy de genio apacible y humilde de corazón” (Mat. 11:28, 29). Cuando seguimos su ejemplo y mostramos “consideración para con el de condición humilde”, nuestro Padre celestial nos da su aprobación y somos muy felices (Sal. 41:1). Veamos cómo ser considerados en la familia, en la congregación y en la predicación.

 SEAMOS CONSIDERADOS EN LA FAMILIA

3. ¿Cómo debe tratar el esposo a su esposa? (Vea las fotos del principio).

3 Dentro de la familia, los primeros en mostrar consideración deben ser los esposos (Efes. 5:25; 6:4). Por ejemplo, la Biblia dice que deben vivir con sus esposas “de acuerdo con conocimiento”. Esta expresión también puede traducirse como “mostrándoles consideración” o “entendiéndolas” (1 Ped. 3:7). Para mostrarle consideración a alguien, tenemos que entenderlo. El esposo comprensivo sabe que su esposa es su complemento y que ambos son diferentes en muchos aspectos, pero entiende que eso no significa que ella sea inferior (Gén. 2:18). Por tanto, él le da importancia a lo que ella siente y la trata con dignidad y respeto. Una hermana de Canadá dijo: “Mi esposo nunca menosprecia mis sentimientos ni me dice: ‘No tienes por qué sentirte así’. Además, sabe escucharme. Cuando me ayuda a cambiar mi forma de ver algún asunto, lo hace con cariño”.

4. ¿Cómo debe mostrarle consideración el esposo a su esposa al tratar con otras mujeres?

4 El esposo considerado también toma en cuenta los sentimientos de su esposa al no coquetear jamás con otras mujeres ni mostrar hacia ellas un interés indebido. Tampoco lo hace en las redes sociales y en Internet (Job 31:1). Es leal a su esposa, no solo porque la quiere, sino porque ama a Dios y odia lo malo (lea Salmo 19:14; 97:10).

5. ¿Cómo puede la esposa mostrarle consideración a su esposo?

5 Cuando el esposo sigue el ejemplo de su cabeza, Jesucristo, ayuda a que su esposa le tenga “profundo respeto” (Efes. 5:22-25, 33). Entonces, ella lo tratará con consideración, como por ejemplo cuando él tiene que dedicar tiempo extra a sus responsabilidades cristianas o cuando hay problemas que lo tienen muy preocupado. Un hermano de Gran Bretaña cuenta: “De vez en cuando, mi esposa nota que algo me tiene intranquilo porque no soy el mismo de siempre. Entonces, sigue el principio de Proverbios 20:5, aunque eso signifique esperar al momento oportuno para ‘sacar’ lo que tengo en la mente, salvo que sea algo que no pueda contarle”.

6. ¿Cómo podemos todos enseñar a los niños a ser considerados con los demás, y cómo beneficiará esto a los niños?

6 Cuando los padres son considerados el uno con el otro, son un buen modelo para sus hijos. Pero también tienen la responsabilidad de enseñarles cómo ser considerados con los demás. Por ejemplo, pueden decirles que no corran en el Salón del Reino o que en las reuniones sociales deben permitir que los mayores se sirvan los alimentos antes que ellos. Claro, todos los miembros de la congregación podemos apoyar a los padres. Por poner un caso, si un niño hace algo amable por nosotros, como abrirnos la puerta, debemos felicitarlo. Esto tendrá un buen efecto en él y le grabará en el corazón que “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hech. 20:35).

SEAMOS CONSIDERADOS EN LA CONGREGACIÓN

7. ¿Cómo le mostró Jesús consideración a un sordo, y qué aprendemos de su ejemplo?

7 En cierta ocasión en que Jesús estaba en la región de Decápolis, “le trajeron un hombre sordo y con un impedimento del habla” (Mar. 7:31-35). Él “se lo llevó aparte” y lo curó. ¿Por qué no lo hizo delante de todos? Quizás porque se dio cuenta de que, como era sordo, probablemente se sentía incómodo entre la multitud. Es verdad que nosotros no podemos hacer milagros. Pero sí podemos y debemos prestar  atención a las necesidades y sentimientos de nuestros hermanos. El apóstol Pablo escribió: “Considerémonos unos a otros [o estemos pendientes unos de otros] para incitarnos al amor y a las obras excelentes” (Heb. 10:24). ¿Cómo podemos seguir el buen ejemplo que dio Jesús al tratar a aquel sordo con consideración?

8, 9. ¿Cómo podemos ser considerados con los mayores y los que tienen problemas físicos? Dé ejemplos.

8 Seamos considerados con los mayores y los que tienen problemas físicos. La característica más importante de la congregación cristiana no es la eficiencia, sino el amor (Juan 13:34, 35). Este amor nos motiva a hacer todo lo que podamos por ayudar a los mayores y a los que tienen problemas físicos para que puedan ir a las reuniones y predicar. Y actuamos así aunque ellos no puedan hacer tanto como quisieran (Mat. 13:23). Michael, que está en una silla de ruedas, agradece muchísimo la ayuda de su familia y de los hermanos de su grupo de predicación. Dice: “Gracias a lo que hacen por mí, puedo asistir a la mayoría de las reuniones y predicar con regularidad. Lo que más me gusta es la predicación en lugares públicos”.

9 En muchos hogares Betel, hay hermanos mayores y enfermos. ¿Cómo les muestran los superintendentes su cariño y consideración? Encargándose de que puedan predicar por carta y por teléfono. Un hermano llamado Bill, que tiene 86 años y les escribe a personas que viven en zonas aisladas, dice: “Agradecemos la oportunidad de escribir cartas”. Nancy, que tiene casi 90 años, explica: “Para mí, escribir cartas es mucho más que meter papeles en sobres. Es predicar. La gente necesita conocer la verdad”. Ethel, que nació en 1921, cuenta: “Tengo dolores todo el tiempo. Hay días que me cuesta trabajo hasta vestirme”. Pese a todo, le encanta predicar por teléfono, y tiene algunas buenas revisitas. Y Barbara, de 85 años, comenta: “Como la salud no me acompaña, se me hace muy difícil participar en el ministerio con regularidad. Pero el teléfono me permite hablar con otras personas. ¡Gracias, Jehová!”. En menos de un año, un grupo de queridos hermanos mayores dedicó 1.228 horas a predicar, escribió 6.265 cartas, hizo más de 2.000 llamadas de teléfono y distribuyó 6.315 publicaciones. ¡Qué contento debe estar Jehová! (Prov. 27:11).

10. ¿Cuál es una manera de ayudar a nuestros hermanos a beneficiarse al máximo de las reuniones?

10 Seamos considerados en las reuniones. Si somos considerados con los hermanos, los ayudaremos a beneficiarse al máximo de las reuniones. ¿Cómo? Una manera es llegando a tiempo para no provocar distracciones innecesarias. Es verdad que de vez en cuando puede presentarse un imprevisto que nos retrase. Pero, si tenemos la costumbre de llegar tarde, deberíamos plantearnos qué cambios hacer para demostrar que tomamos en cuenta a nuestros hermanos. Además, recordemos que nuestros anfitriones son Jehová y su Hijo (Mat. 18:20). Y ellos sin duda merecen nuestro profundo respeto.

11. ¿Por qué deben obedecer lo que dice 1 Corintios 14:40 los hermanos que tienen participación en las reuniones?

11 Otra manera de ser considerados en la congregación es obedeciendo el mandato de que “todas las cosas se efectúen decentemente y por arreglo”, es decir, de forma digna y ordenada (1 Cor. 14:40). Por ejemplo, los hermanos que tienen participación en las reuniones deben asegurarse de no pasarse de tiempo. Así demuestran que piensan tanto en el siguiente orador como  en el resto de la congregación. ¿Por qué? Porque puede que algunos hermanos vivan muy lejos del Salón del Reino, otros viajen en transporte público y haya quienes tengan un cónyuge no Testigo que espere con impaciencia que vuelvan.

12. ¿Por qué merecen los ancianos que les mostremos “consideración más que extraordinaria en amor”? (Vea el recuadro “ Seamos considerados con quienes están al frente en la organización”).

12 Los pastores de la congregación trabajan duro y ponen un ejemplo de entusiasmo en la predicación, por lo que merecen que los tengamos en muy alta estima (lea 1 Tesalonicenses 5:12, 13). Seguro que agradecemos todo lo que hacen por nosotros. Así que colaboremos con ellos y démosles nuestro apoyo. Al fin y al cabo, “están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir cuenta” (Heb. 13:7, 17).

SEAMOS CONSIDERADOS EN LA PREDICACIÓN

13. ¿Qué aprendemos de la manera en que Jesús trataba a las personas?

13 El profeta Isaías dijo sobre Jesús: “No romperá ninguna caña quebrantada; y en cuanto a una mecha de lino de disminuido resplandor, no la extinguirá” (Is. 42:3). Jesús amaba a las personas y se ponía en su lugar. Comprendía cómo se sentían quienes eran como una caña que está quebrada o como una mecha de una lámpara de aceite que está a punto de extinguirse. Por eso, era considerado, amable y paciente. Hasta los niños querían estar con él (Mar. 10:14). Por supuesto, nosotros no tenemos la misma capacidad que Jesús para comprender y enseñar a la gente. Pero podemos y debemos ser considerados con las personas a las que predicamos. Veamos de qué manera afecta esto a cómo  les hablamos, cuándo lo hacemos y por cuánto tiempo.

14. ¿Por qué debemos tener especial cuidado con cómo hablamos con las personas?

14 Cómo debemos hablar con las personas. Hoy día, infinidad de personas se sienten maltratadas y abandonadas por los líderes del mundo comercial, político y religioso, que son corruptos y crueles (Mat. 9:36). Muchas no confían en nada ni nadie y no tienen ninguna esperanza. De ahí que sea tan importante que nuestras palabras y tono de voz les muestren que somos amables y compasivos. De hecho, en numerosas ocasiones, las personas escuchan el mensaje no solo porque tengamos conocimiento de la Biblia o les demos explicaciones lógicas, sino también porque las tratamos con respeto e interés sincero.

15. ¿De qué maneras podemos mostrar consideración a las personas a las que predicamos?

15 Existen muchas maneras de mostrar consideración a las personas a las que predicamos. Por ejemplo, es cierto que las preguntas son un buen método de enseñanza, pero debemos formularlas con respeto y amabilidad. Un precursor servía en una región donde la mayoría de las personas son reservadas. Así que se dio cuenta de que no debía hacer preguntas que pudieran avergonzarlas si no sabían la respuesta. Nunca les preguntaba si sabían cómo se llama Dios o qué es el Reino. Más bien, les decía cosas como: “La Biblia me ha enseñado que Dios tiene un nombre. ¿Se lo puedo mostrar?”. Como es natural, cada cultura y cada persona es diferente, así que no podemos poner reglas. Pero siempre debemos ser considerados y respetuosos, y para ello es necesario tener claro cómo son las personas de nuestra zona.

16, 17. a) Si queremos ser considerados con las personas, ¿cuándo las visitaremos de casa en casa? b) Si queremos ser considerados con las personas, ¿cuánto tiempo hablaremos con ellas?

16 Cuándo debemos hablar con las personas. Cuando predicamos de casa en casa, las personas no nos esperan porque no nos han invitado. Así que es muy importante que vayamos a horas en las que es más probable que estén dispuestas a hablar (Mat. 7:12). Por ejemplo, ¿se levantan las personas de nuestro territorio más tarde los fines de semana? Si es así, tal vez podamos empezar predicando en las calles o con los carritos, o revisitando a quienes sabemos que ya están despiertos.

17 Cuánto tiempo debemos hablar con las personas. La gente está muy ocupada, así que tal vez convenga que nuestras visitas sean breves, al menos las primeras. Es preferible que la conversación termine antes de tiempo a que dure demasiado (1 Cor. 9:20-23). Cuando la persona ve que tomamos en cuenta sus circunstancias o su apretado horario, es más probable que nos reciba de nuevo. Si tenemos las cualidades que proceden del espíritu santo, seremos auténticos “colaboradores de Dios”. Hasta puede que Jehová nos utilice para atraer a alguien a la verdad (1 Cor. 3:6, 7, 9).

18. ¿Qué bendiciones esperamos recibir si somos considerados con los demás?

18 En resumen, hagamos todo lo posible por ser considerados en la familia, en la congregación y en la predicación. En tal caso, recibiremos muchas bendiciones ahora y en el futuro. Salmo 41:1, 2 dice: “Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde; en el día de calamidad Jehová le proveerá escape”. Además, “será pronunciado feliz en la tierra”.