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“Compra la verdad misma y no la vendas”

“Compra la verdad misma y no la vendas”

“Compra la verdad misma y no la vendas... sabiduría y disciplina y entendimiento” (PROV. 23:23).

CANCIONES: 94, 96

1, 2. a) ¿Cuál es nuestra posesión más valiosa? b) ¿Qué enseñanzas valoramos mucho, y por qué? (Vea las imágenes del principio).

¿CUÁL es nuestra posesión más valiosa? ¿Estaríamos dispuestos a cambiarla por algo de menos valor? Para los siervos de Dios, la respuesta a estas preguntas es sencilla. Lo más valioso que tenemos es nuestra amistad con Jehová, y no la cambiaríamos por nada. También valoramos mucho la verdad de la Biblia, pues hace posible que seamos amigos de nuestro Padre celestial (Col. 1:9, 10).

2 Pensemos en todo lo que el Magnífico Instructor nos enseña en su Palabra, la Biblia. Nos dice cuál es su nombre y lo que significa, y nos revela sus hermosas cualidades. Nos explica el maravilloso regalo del rescate, que nos suministró por amor mediante su Hijo, Jesús. También nos habla del Reino mesiánico y les da a los ungidos la esperanza de vivir en el cielo y a las “otras ovejas” la de vivir en el Paraíso, en la Tierra (Juan 10:16). Además, nos enseña cuál es la mejor manera de vivir y comportarnos. Todas estas enseñanzas son muy valiosas para nosotros  porque nos permiten acercarnos al Creador y le dan sentido a nuestra vida.

3. ¿Qué no significa la expresión: “Compra la verdad”?

3 Cuando la Biblia dice que compremos la verdad, ¿quiere decir que debemos dar dinero para tenerla? No. Jehová es tan generoso que hasta entregó la vida de su querido Hijo completamente gratis. Cuando él ve que alguien busca la verdad, lo ayuda a encontrarla y nunca le pide dinero a cambio. Es más, cuando un hombre llamado Simón le ofreció dinero al apóstol Pedro para que le concediera la autoridad de impartir espíritu santo, este lo corrigió diciéndole: “Perezca tu plata contigo, porque pensaste conseguir posesión de la dádiva gratuita de Dios mediante dinero” (Hech. 8:18-20). Entonces, ¿qué significa la expresión: “Compra la verdad”?

¿QUÉ SIGNIFICA COMPRAR LA VERDAD?

4. ¿Qué aprenderemos sobre la verdad en este artículo?

4 (Lea Proverbios 23:23). Conseguir la verdad de la Palabra de Dios requiere esfuerzo. Tenemos que estar dispuestos a hacer los sacrificios que sean necesarios. Como dijo el sabio escritor de Proverbios, una vez que hemos adquirido la verdad, debemos tener cuidado de no venderla o renunciar a ella. Vamos a ver lo que significa comprar la verdad y qué “precio” quizás tengamos que pagar para conseguirla. Eso nos ayudará a valorarla todavía más y fortalecerá nuestra decisión de no venderla nunca. Como veremos, vale la pena cualquier sacrificio que tengamos que hacer para comprarla.

5, 6. a) ¿Cómo podemos comprar la verdad sin dinero? Ponga un ejemplo. b) ¿Cuáles son los beneficios de comprar la verdad?

5 Hasta cuando una cosa se nos ofrece gratis, quizás tengamos que dar o hacer algo a cambio. La palabra hebrea que se traduce “compra” en Proverbios 23:23 también puede significar “consigue” o “adquiere”. Todas estas palabras conllevan la idea de obtener algo haciendo un esfuerzo o intercambiándolo por un artículo de valor. Por ejemplo, supongamos que en un mercado hay un letrero que anuncia que hay bananas gratis. ¿Aparecerán por sí solas en nuestra mesa? Claro que no. Aunque sean gratis, tenemos que dedicar tiempo y esfuerzo para ir al mercado y conseguirlas. De manera parecida, para comprar la verdad no tenemos que dar dinero, pero sí hacer algo a cambio.

6 (Lea Isaías 55:1-3). Las palabras de Jehová que encontramos en el libro de Isaías nos ayudan a entender lo que significa comprar la verdad. En este pasaje, Dios compara sus palabras a agua, leche y vino. Las verdades divinas son tan refrescantes como un vaso de agua limpia y fresca. Además, tal como la leche nos alimenta y contribuye a nuestro crecimiento cuando somos niños, las palabras de Jehová nos alimentan y contribuyen a nuestro crecimiento espiritual. Y ¿en qué sentido son como el vino las palabras de Jehová? En la Biblia, el vino se relaciona con la alegría (Sal. 104:15). Por eso, cuando Dios nos aconseja comprar vino, nos asegura que vivir de acuerdo con sus normas nos hará felices (Sal. 19:8). Mediante estas comparaciones, Jehová nos ayuda a comprender los beneficios de aprender la verdad y ponerla en práctica. Por tanto, veamos cinco cosas a las que renunciamos para comprar la verdad.

¿A QUÉ HEMOS RENUNCIADO PARA COMPRAR LA VERDAD?

7, 8. a) ¿Por qué tenemos que invertir tiempo para comprar la verdad? b) ¿Qué estuvo dispuesta a hacer una joven estudiante, y cuál fue el resultado?

7 Tiempo. Esto es algo que todos debemos invertir para comprar la verdad. Se requiere  tiempo para escuchar el mensaje del Reino, leer la Biblia y las publicaciones bíblicas, tener un estudio personal, prepararse para las reuniones y asistir a ellas. Ese tiempo tenemos que sacarlo de actividades menos importantes (lea Efesios 5:15, 16). ¿Cuánto tiempo lleva aprender las enseñanzas básicas de la Biblia? Depende de las circunstancias de cada uno. Pero no existe límite a lo que podemos aprender sobre la sabiduría, la personalidad y las obras de Jehová (Rom. 11:33). El primer número de esta revista en inglés comparó la verdad a “una pequeña flor” y aconsejó: “No se conforme con una sola flor de la verdad. Si fuera suficiente con una, Dios no habría proporcionado tantas. Siga recogiendo; siga buscando”. Preguntémonos: “¿Cuántas flores de la verdad tengo?”. Incluso cuando vivamos para siempre, podremos seguir aprendiendo más y más de Jehová. Hoy, lo importante es que usemos bien nuestro tiempo a fin de comprar todas las verdades que podamos. Veamos el caso de alguien que deseaba encontrar la verdad.

8 Una joven japonesa llamada Mariko * se mudó a la ciudad de Nueva York (Estados Unidos) para cursar unos estudios. Entonces, pertenecía a cierto movimiento religioso originario de Japón. Una precursora la encontró predicando de casa en casa. Cuando Mariko empezó a aprender la verdad, estaba tan feliz que le pidió a la precursora que le diera clases dos veces por semana. Aunque estaba muy ocupada con sus estudios y con su trabajo a tiempo parcial, enseguida empezó a asistir a las reuniones. Además, a fin de sacar tiempo para aprender la verdad, dejó de acudir a algunas actividades sociales. Hacer estos sacrificios contribuyó a su rápido crecimiento espiritual. En menos de un año se bautizó. Seis meses después, en el 2006, se hizo precursora, y todavía continúa en ese servicio.

9, 10. a) ¿Cómo cambia nuestra forma de ver las cosas materiales cuando compramos la verdad? b) ¿A qué renunció una joven, y cómo se siente por ello?

9 Cosas materiales. A fin de comprar la verdad, quizás tengamos que renunciar a un trabajo o profesión que nos reporta mucho dinero. Pensemos en Pedro y Andrés, que se dedicaban al negocio de la pesca. Cuando Jesús los invitó a hacerse “pescadores de hombres”, dejaron las redes y se fueron con él (Mat. 4:18-20). Como es natural, esto no significa que todos los que aprenden la verdad tienen que dejar su trabajo, pues necesitan ganarse la vida y cuidar de su familia (1 Tim. 5:8). Sin embargo, es posible que tengan que cambiar sus prioridades y su actitud hacia las cosas materiales. Jesús dejó esto claro cuando nos dijo que dejemos de acumular “tesoros sobre la tierra” y que acumulemos “tesoros en el cielo” (Mat. 6:19, 20). Veamos el caso de cierta joven.

10 María comenzó a jugar golf antes de tener edad para ir a la escuela. En la secundaria, llegó a ser tan buena que le concedieron una beca para ir a la universidad. El golf lo era todo para ella, y tenía la meta de llegar a ser una jugadora profesional y ganar mucho dinero. Entonces, comenzó a estudiar la Biblia. Le encantaban las verdades que aprendía y los cambios que la verdad la ayudaba a hacer. Dijo: “Mientras más adaptaba mi actitud y mi modo de vida a las normas bíblicas, más feliz me sentía”. Comprendió que sería muy difícil conseguir al mismo tiempo riquezas espirituales y materiales (Mat. 6:24). Así  que estuvo dispuesta a renunciar a su sueño de ser una golfista profesional rica y famosa. Ahora es precursora y tiene, como dice ella, “la vida más feliz y completa que puede haber”.

11. Cuando compramos la verdad, ¿qué puede pasarle a la relación que tenemos con algunos amigos y familiares?

11 Nuestra relación con amigos y familiares. Cuando decidimos poner en práctica las normas de la Biblia, nuestros lazos con algunos de ellos pueden cambiar. ¿Por qué? Refiriéndose a sus seguidores, Jesús le pidió a Jehová: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17:17). “Santifícalos” también puede significar “ponlos aparte” o “sepáralos”. Cuando aceptamos la verdad, se nos separa del mundo porque ya no encajamos en él. La gente nos ve de manera diferente porque nuestros valores han cambiado y nos guiamos por la verdad de la Biblia. No queremos causar divisiones, pero algunos amigos o familiares cercanos tal vez se distancien de nosotros o incluso se opongan a nuestras nuevas creencias. Esto no nos sorprende, pues Jesús dijo: “Los enemigos del hombre serán personas de su propia casa” (Mat. 10:36). Pero nos aseguró que las recompensas que recibimos por comprar la verdad son muy superiores a cualquier cosa a la que tengamos que renunciar (lea Marcos 10:28-30).

12. ¿Qué precio estuvo dispuesto a pagar un empresario judío por la verdad?

12 Un empresario judío llamado Aarón aprendió desde niño que el nombre de Dios no se debe pronunciar. Pero él sentía un intenso deseo de conocer la verdad sobre Dios. Un día, un Testigo le enseñó que, si a las cuatro consonantes que forman el nombre divino en hebreo se les añaden ciertas vocales, se puede pronunciar “Jehová”. Se emocionó tanto que fue a la sinagoga para contarles este maravilloso descubrimiento a los rabinos. Pero ellos no reaccionaron como él esperaba. En vez de alegrarse con él por aprender la verdad sobre el nombre de Dios, le escupieron y lo echaron. La relación con su familia también se vio afectada. Pero no dejó que estas cosas le impidieran seguir conociendo a Jehová. Se bautizó y sirvió fielmente a Dios el resto de su vida. Igual que Aarón, estamos dispuestos a aceptar cualquier cambio en nuestra posición social o en las relaciones familiares a fin de andar en la verdad.

13, 14. A fin de comprar la verdad, ¿qué cambios tal vez necesitemos hacer en nuestra forma de pensar y actuar? Dé un ejemplo.

13 Malos pensamientos y acciones. Si queremos aceptar la verdad y vivir en conformidad con ella, tenemos que estar dispuestos a cambiar nuestra forma de pensar y actuar. Pedro dio este consejo: “Como hijos obedientes, dejen de amoldarse según los deseos que tuvieron en otro tiempo en su ignorancia”. Y añadió: “Háganse ustedes mismos santos también en toda su conducta” (1 Ped. 1:14, 15). Por ejemplo, en la corrupta e inmoral ciudad de Corinto, las personas que aceptaron la verdad tuvieron que hacer grandes cambios en su vida (1 Cor. 6:9-11). Del mismo modo, hoy día muchos han tenido que dejar a un lado la mala conducta a fin de comprar la verdad. Pedro también les dijo a los cristianos de su época: “Basta el tiempo que ha pasado para que ustedes hayan obrado la voluntad de las naciones cuando procedían en hechos de conducta relajada, lujurias, excesos con vino, diversiones estrepitosas, partidas de beber e idolatrías ilegales” (1 Ped. 4:3).

 14 Durante muchos años, Devynn y Jasmine tuvieron graves problemas con el alcohol. Él era un experto en contabilidad, pero por culpa del alcohol no podía conservar ningún empleo. Ella tenía fama de ser agresiva y violenta. Cierto día, mientras caminaba borracha por la carretera, Jasmine se encontró con un matrimonio de misioneros. Ellos quedaron en darle clases de la Biblia. Pero, cuando la semana siguiente fueron a su casa, Devynn y Jasmine estaban borrachos. No esperaban que los misioneros se interesaran tanto por ellos como para visitarlos. En la siguiente visita, las cosas fueron muy distintas. Desde el primer momento, los dos se tomaron en serio el estudio y empezaron a poner en práctica lo que aprendían. En menos de tres meses, decidieron dejar de beber y más adelante legalizaron su matrimonio. En su pueblo, todo el mundo se enteró de los cambios que hicieron y eso motivó a muchos a estudiar la Biblia también.

15. ¿Cuál puede ser uno de los precios más altos que paguemos por la verdad, y por qué?

15 Costumbres y tradiciones antibíblicas. Para algunos, es bastante fácil abandonar ciertas costumbres y tradiciones una vez que aprenden que estas desagradan a Dios. Para otros, en cambio, puede ser uno de los precios más altos que tienen que pagar por la verdad. Tal vez duden en dejar esas costumbres debido a la presión de sus familiares, compañeros de trabajo y amigos cercanos. Y la situación puede volverse aún más delicada si se trata de ritos para honrar a parientes que han fallecido (Deut. 14:1). El ejemplo de valor de otros hermanos puede ayudarnos a hacer los cambios necesarios. Repasemos lo que hicieron algunos habitantes de la ciudad de Éfeso en el siglo primero.

16. ¿Qué hicieron algunos efesios para comprar la verdad?

16 La antigua ciudad de Éfeso era muy conocida porque allí se practicaban artes mágicas. ¿Qué hicieron los efesios que se convirtieron al cristianismo? La Biblia explica: “Buen número de los que habían practicado artes mágicas juntaron sus libros y los quemaron delante de todos. Y calcularon en conjunto los precios de ellos y hallaron que valían cincuenta mil piezas de plata. Así, de una manera poderosa, la palabra de Jehová siguió creciendo y prevaleciendo” (Hech. 19:19, 20). Aquellos fieles cristianos estuvieron dispuestos a deshacerse de esos libros tan caros, pero obtuvieron bendiciones de valor incalculable.

17. a) ¿A qué cosas tal vez hayamos renunciado para tener la verdad? b) ¿Qué preguntas responderemos en el siguiente artículo?

17 ¿A qué ha tenido que renunciar usted a fin de conseguir la verdad? Todos nosotros invertimos tiempo para conseguir “flores” de la verdad. Algunos también tienen que renunciar a cosas materiales y hacer frente a cambios en la relación con sus familiares y amigos. Muchos tienen que cambiar su forma de pensar y actuar, y tal vez abandonar costumbres y tradiciones antibíblicas. Sea cual sea el precio que paguemos, estamos convencidos de que la verdad merece cualquier sacrificio que hagamos. A cambio, obtenemos nuestra posesión más valiosa, que es nuestra amistad con Jehová. Cuando meditamos en los beneficios de conocer la verdad, no nos podemos imaginar cómo es posible que alguien quiera venderla. ¿Cómo podría ocurrir eso? ¿Y qué nos ayudará a no cometer ese error tan grave? Responderemos estas preguntas en el siguiente artículo.

^ párr. 8 Se han cambiado algunos nombres.