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 ARTÍCULO DE ESTUDIO 1

“Vayan y hagan discípulos”

“Vayan y hagan discípulos”

TEXTO DEL AÑO 2020: “Así que vayan y hagan discípulos [...]. Bautícenlos” (MAT. 28:19).

CANCIÓN 79 Que sigan firmes en la fe

AVANCE *

1, 2. ¿Qué les dice un ángel a las mujeres que estaban en la tumba de Jesús, y qué instrucciones les da el mismo Jesús?

AMANECE el día 16 de nisán del año 33. Con el corazón roto, un grupo de mujeres devotas se dirigen a la tumba en la que se enterró al Señor Jesucristo más de treinta y seis horas antes. Van con la intención de untar el cuerpo con especias aromáticas y aceites perfumados. Cuando llegan a la tumba, se sorprenden al ver que está vacía. Un ángel les dice que Jesús ha sido levantado de entre los muertos y luego añade: “Va delante de ustedes camino a Galilea; allí lo verán” (Mat. 28:1-7; Luc. 23:56; 24:10).

2 Cuando las mujeres abandonan el lugar, Jesús mismo se acerca a ellas y les dice: “Vayan, avisen a mis hermanos para que vayan a Galilea; allí me verán” (Mat. 28:10). De seguro, tiene instrucciones muy importantes que dar a sus discípulos, pues lo primero que hace tras resucitar es organizar esta reunión.

¿A QUIÉNES LES MANDÓ JESÚS QUE HICIERAN DISCÍPULOS?

Cuando Jesús se reunió en Galilea con los apóstoles y otros discípulos tras haber resucitado, les dio este mandato: “Vayan y hagan discípulos”. (Vea los párrafos 3 y 4).

3, 4. ¿Por qué podemos decir que el mandato de Mateo 28:19, 20 no era solo para los apóstoles? (Vea el dibujo de la portada).

3 (Lea Mateo 28:16-20). En la reunión que Jesús organizó, les explicó a sus discípulos qué obra fundamental deberían efectuar durante el siglo primero, la misma que realizamos hoy día. Les dijo: “Así que vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones. [...] Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he mandado”.

4 Jesús quiere que todos sus seguidores prediquen. Este mandato no era solo para los once apóstoles fieles. ¿Por qué estamos tan seguros? Pues bien, los apóstoles no fueron  los únicos que estuvieron en aquella montaña de Galilea cuando Jesús dio el mandato de hacer discípulos. Recordemos que el ángel les dijo a las mujeres que ellas verían a Jesús en Galilea. Así que es probable que en aquella ocasión también estuvieran presentes mujeres fieles. Además, el apóstol Pablo revela que Jesús “se les apareció a más de 500 hermanos a la vez” (1 Cor. 15:6). ¿Dónde?

5. ¿Qué buenos motivos tenemos para creer que 1 Corintios 15:6 se refiere a la reunión de Galilea que se menciona en Mateo capítulo 28?

5 Tenemos buenos motivos para creer que Pablo pensaba en la reunión de Galilea que se menciona en Mateo capítulo 28. ¿Cuáles? Primero, que la mayoría de los discípulos de Jesús eran galileos. Por lo tanto, un buen lugar para reunir a un grupo grande de personas sería una montaña de Galilea, y no una casa particular de Jerusalén. Segundo, Jesús ya se había reunido con los 11 apóstoles en una casa de Jerusalén después de resucitar. Si su intención hubiera sido dar el mandato de predicar y hacer discípulos solo a los apóstoles, podía haberlo hecho en Jerusalén en vez de pedirles a ellos, a las mujeres y a otros discípulos que se reunieran con él en Galilea (Luc. 24:33, 36).

6. ¿Cómo muestra Mateo 28:20 que el mandato de hacer discípulos debe cumplirse hoy, y hasta qué grado se está obedeciendo?

6 Veamos una tercera razón importante por la que podemos decir que Jesús no dio el mandato de hacer discípulos solo a los once apóstoles fieles. ¿Cómo lo sabemos? Lo último que les dijo Jesús a sus seguidores fue esto: “Estaré con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema” (Mat. 28:20). De acuerdo con lo que dijo Jesús, la labor de hacer discípulos está hoy en pleno apogeo, como lo muestra el siguiente dato sorprendente. Todos los años, casi 300.000 nuevos discípulos de Jesús se bautizan como testigos de Jehová.

7. ¿Qué analizaremos ahora, y por qué?

7 Muchos estudiantes de la Biblia llegan a bautizarse. Pero hay algunos que parecen dudar en hacerse discípulos de Cristo. Les gusta lo que se les enseña, pero no dan pasos hacia el bautismo. Estamos seguros de que quienes dan cursos bíblicos desean ayudar a los estudiantes a poner en práctica lo que aprenden y a ser discípulos. En este artículo, veremos cómo llegar al corazón de los estudiantes y ayudarlos a crecer espiritualmente. ¿Por qué es necesario analizar este asunto? Porque puede que llegue el momento en que tengamos que decidir si seguiremos dando clases de la Biblia a una persona o no.

ESFORCÉMONOS POR LLEGAR AL CORAZÓN DEL ESTUDIANTE

8. ¿Por qué podría resultarnos difícil llegar al corazón del estudiante?

8 Jehová quiere que las personas le sirvan por amor. Así que nuestra meta es ayudar a los estudiantes a comprender que Jehová se preocupa por ellos personalmente y los quiere mucho. Queremos que vean a Jehová como “Padre de huérfanos y protector de viudas” (Sal. 68:5). Cuando los estudiantes llegan a valorar el amor que Dios siente por ellos, puede que se conmuevan y que su amor por él se haga más intenso. Sin embargo, hay estudiantes a los que les resulta difícil ver a Jehová como un Padre cariñoso, pues su propio padre nunca les  mostró cariño (2 Tim. 3:1, 3). Así que destaquemos las hermosas cualidades de Dios en las clases bíblicas. Ayudemos a los estudiantes a entender que nuestro cariñoso Dios desea que tengan vida eterna y que está dispuesto a ayudarlos a conseguirlo. ¿Qué más podemos hacer?

9, 10. ¿Qué publicaciones debemos utilizar para dar cursos bíblicos, y por qué estas en concreto?

9 Utilicemos los libros ¿Qué nos enseña la Biblia? Continúe en el amor de Dios. Estas publicaciones se han preparado especialmente para ayudarnos a llegar al corazón de los estudiantes. Por ejemplo, el capítulo 1 del libro Nos enseña responde estas preguntas: ¿le importamos a Dios, o es un Dios cruel?, ¿cómo se siente Dios al vernos sufrir? y ¿puede usted ser amigo de Jehová? El libro Continúe ayudará al estudiante a comprender que seguir los principios de la Biblia le permite tener una vida mejor y una amistad más estrecha con Jehová. Aunque ya hayamos dado otros cursos de la Biblia  con estas publicaciones, debemos prepararnos bien para cada clase pensando en las necesidades específicas de cada estudiante.

10 Pero imaginemos que al estudiante le interesa un tema del que se habla en una publicación que no forma parte del kit de enseñanza. En tal caso, podríamos decirle que lea la publicación por su cuenta y seguir dándole las clases con uno de los libros ya mencionados.

Empecemos cada clase con oración. (Vea el párrafo 11).

11. ¿Cuándo debemos empezar a orar con el estudiante, y cómo podemos plantear el tema de la oración?

11 Empecemos cada clase con oración. Por regla general, ¿cuándo es mejor empezar a hacer oración al iniciar y terminar las clases de la Biblia? Lo antes posible, normalmente en las semanas siguientes a haber establecido el curso bíblico. Debemos ayudar al estudiante a darse cuenta de que solo podemos comprender la Palabra de Dios con la ayuda del espíritu santo. Algunos maestros de la Biblia plantean el tema de la oración leyendo Santiago 1:5, que dice: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida constantemente a Dios”. Después, le preguntan al estudiante: “¿Cómo podemos pedir sabiduría a Dios?”. Es probable que él mismo responda que mediante la oración.

12. ¿Cómo usaríamos el Salmo 139:2-4 para ayudar al estudiante a mejorar la calidad de sus oraciones?

12 Enseñemos al estudiante a orar. Asegurémosle que Jehová desea escuchar sus oraciones sinceras. Expliquémosle que podemos abrirle nuestro corazón para contarle cómo nos sentimos y hablarle de cosas que quizás no hablaríamos con nadie más. Al fin y al cabo, Jehová ya conoce nuestros pensamientos más recónditos (lea Salmo 139:2-4). También podemos animar al estudiante a pedirle a Dios ayuda para cambiar de manera de pensar y vencer costumbres impropias. Por ejemplo, supongamos que a alguien que lleva estudiando la Biblia algún tiempo le gusta cierta fiesta que tiene origen pagano. Sabe que está mal, pero lo cierto es que le encantan algunas de sus características. Animémoslo a decirle a Jehová qué es exactamente lo que siente y a que le ruegue que lo ayude a amar solamente lo que él ama (Sal. 97:10).

Invitemos al estudiante a ir a las reuniones. (Vea el párrafo 13).

13. a) ¿Por qué deberíamos invitar al estudiante a ir a las reuniones lo antes posible? b) ¿Qué podemos hacer para que el estudiante se sienta a gusto en el Salón del Reino?

13 Invitemos al estudiante a ir a las reuniones lo antes posible. ¿Por qué? Porque lo que escuche y observe en las reuniones puede tocarle el corazón y ayudarlo a crecer espiritualmente. Así que mostrémosle el video ¿Cómo son nuestras reuniones? e invitémoslo a ir al Salón. Ofrezcámonos a ir a buscarlo, si nos es posible. Una buena idea es invitar a distintos publicadores a que nos acompañen cuando le damos las clases de la Biblia. De este modo, el estudiante se irá familiarizando con la congregación y se sentirá más a gusto cuando vaya a las reuniones.

AYUDEMOS AL ESTUDIANTE A CRECER ESPIRITUALMENTE

14. ¿Qué impulsará al estudiante a crecer espiritualmente?

14 Nuestro objetivo es ayudar al estudiante a crecer en sentido espiritual (Efes. 4:13). Cuando alguien acepta un curso bíblico, su principal interés quizás sea el beneficio personal que pueda obtener. Pero, cuando sienta más amor  por Jehová, probablemente empiece a pensar en cómo ayudar a los demás, entre ellos quienes ya forman parte de la congregación (Mat. 22:37-39). Además, no dejemos de hablarle en el momento conveniente del honor que tenemos de hacer donaciones para la obra del Reino.

Enseñemos al estudiante a afrontar los problemas. (Vea el párrafo 15).

15. ¿Cómo podemos ayudar al estudiante a reaccionar bien ante los problemas?

15 Enseñemos al estudiante a afrontar los problemas. Pongamos un ejemplo. Un estudiante de la Biblia que es publicador no bautizado nos dice que un hermano de la congregación lo ha ofendido. ¿Cómo actuaremos? En vez de tomar partido, analicemos con el estudiante qué dice la Biblia. Podemos explicarle que tiene dos opciones: perdonar al hermano o, si no puede olvidar lo ocurrido, hablar cariñosamente con él a fin de recuperarlo (compare con Mateo 18:15). Ayudemos al estudiante a preparar lo que va a decir. Enseñémosle a usar la aplicación JW Library®, la Guía de estudio para los testigos de Jehová y el sitio jw.org® para ver maneras de resolver el problema. Cuanto más preparado esté para afrontar estas situaciones antes de bautizarse, mejor se llevará después con los hermanos.

16. ¿Qué ventajas hay cuando invitamos a otro publicador a que nos acompañe a dar un curso?

16 Invitemos al curso a otros hermanos y al superintendente de circuito cuando visite la congregación. ¿Por qué? Además de lo que ya dijimos en el párrafo 13, porque puede que otros publicadores ayuden al estudiante mejor que nosotros en algunos campos. Supongamos que el estudiante ha intentado dejar de fumar varias veces, pero no lo ha logrado. En ese caso, invitemos a un Testigo que haya vencido el vicio, tal vez después de varias recaídas. Quizás él pueda darle al estudiante algunos buenos consejos. Si no nos sentimos cómodos dando la clase de la Biblia delante de un hermano con más experiencia, pidámosle que la dé él. En cualquier caso, aprovechemos la experiencia de los demás. Recordemos que nuestro objetivo es ayudar al estudiante a crecer espiritualmente.

¿DEBERÍA PONER FIN AL CURSO BÍBLICO?

17, 18. ¿Qué debemos tomar en cuenta al decidir si poner fin o no a un curso bíblico?

17 Si el estudiante no progresa, tendremos que preguntarnos si debemos seguir dándole clases. Un punto que debemos tener en cuenta es la capacidad de la persona. A algunos les cuesta más tiempo progresar que a otros. Así que preguntémonos: “¿Progresa el estudiante a un ritmo razonable, teniendo en cuenta sus circunstancias? ¿Ha empezado a poner en práctica lo que aprende?” (Mat. 28:20). Aunque un estudiante tal vez progrese despacio, deberíamos poder ver que hace cambios.

 18 Ahora bien, ¿qué haremos si el estudiante demuestra que valora muy poco el estudio de la Biblia o que no lo valora en absoluto? Pensemos en este caso. El estudiante ya terminó el libro Nos enseña y quizás incluso ha empezado el libro Continúe, pero no ha asistido a ninguna reunión, ni siquiera a la Conmemoración. Además, acostumbra cancelar el curso por motivos de poca importancia. En tal caso, deberíamos tener con él una conversación franca. *

19. ¿Qué podemos decirle a alguien que parece no valorar el curso bíblico, y qué debemos tomar en cuenta?

19 Podemos empezar la conversación haciéndole esta pregunta: “¿Cuál cree que es el mayor obstáculo que tiene para ser testigo de Jehová?”. Si un estudiante que lleva algún tiempo recibiendo clases nos respondiera que le gusta aprender de la Biblia pero que nunca será testigo de Jehová, ¿tiene algún sentido seguir con el curso? Por otra parte, puede que el estudiante revele por primera vez por qué no progresa. Por ejemplo, tal vez piense que nunca podrá predicar de casa en casa. Pues bien, una vez que sabemos cómo se siente, nos resultará más fácil ayudarlo.

No dediquemos tiempo a dar clases a alguien que no progresa. (Vea el párrafo 20).

20. ¿Cómo nos ayuda Hechos 13:48 a determinar si vamos a seguir dando un curso bíblico o no?

20 Por desgracia, algunos estudiantes de la Biblia son como los israelitas de los días de Ezequiel. Jehová le dijo a este profeta sobre ellos: “Mira, tú eres para ellos como una canción de amor cantada con una voz preciosa y tocada hábilmente con un instrumento de cuerda. Oirán tus palabras, pero nadie las pondrá en práctica” (Ezeq. 33:32). Puede que se nos haga difícil decirle a una persona que pondremos fin a su curso bíblico, pero “queda poco tiempo” (1 Cor. 7:29). Así que, en lugar de dedicar más tiempo a dar clases a alguien que no progresa, es mejor buscar a quien da prueba de que tiene “la actitud correcta para obtener vida eterna” (lea Hechos 13:48).

Quizás haya otras personas en el territorio que le estén pidiendo a Dios que las ayude. (Vea el párrafo 20).

21. ¿Cuál es el texto del año 2020, y por qué es tan oportuno?

21 Durante el 2020, el texto del año nos ayudará a centrarnos en mejorar en la obra de hacer discípulos. Contiene algunas de las palabras que Jesús pronunció en aquella histórica reunión en una montaña de Galilea: “Así que vayan y hagan discípulos [...]. Bautícenlos” (Mat. 28:19).

Centrémonos en mejorar en la obra de hacer discípulos y en ayudar a estos a bautizarse. (Vea el párrafo 21).

CANCIÓN 70 Busquemos a los merecedores

^ párr. 5 El texto del año 2020 nos dice que hagamos discípulos. Este es un mandato para todos los siervos de Jehová. ¿Cómo podemos tocar el corazón de los estudiantes de la Biblia de modo que lleguen a ser discípulos de Cristo? Este artículo nos mostrará cómo ayudarlos a hacerse mejores amigos de Jehová. También veremos qué nos permitirá determinar si seguimos dando clases de la Biblia o no a un estudiante.