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 TEMA DE PORTADA | ¿CUÁL ES EL MEJOR REGALO?

Cómo encontrar el mejor regalo

Cómo encontrar el mejor regalo

Encontrar el regalo ideal para cada persona no es tarea fácil. A fin de cuentas, el valor de un regalo dependerá de quien lo reciba: lo que es muy valioso para alguien quizás no lo sea para otra persona.

Por ejemplo, un adolescente quizás diga que el regalo perfecto es el último dispositivo electrónico. Por otro lado, un adulto tal vez aprecie mucho recibir algo que tenga valor sentimental, como una reliquia de familia. Y hay culturas en las que jóvenes y mayores prefieren recibir dinero para usarlo en lo que quieran.

Aun así, muchos se esmeran en encontrar el mejor regalo para esa persona especial. Aunque no siempre será posible lograrlo, hay algunos factores que, si los tenemos en cuenta, aumentarán nuestras probabilidades de acertar. Analizaremos cuatro factores que contribuirán a que su regalo sea bien recibido.

Los deseos de quien recibe el regalo. Para un hombre de Belfast (Irlanda del Norte), la bicicleta de carreras que recibió cuando tenía unos 10 u 11 años fue el mejor regalo de su vida porque, como explicó, “tenía muchas ganas de tener una”. Ese comentario demuestra que el éxito de un regalo dependerá en gran medida de si se trata de algo que el receptor desee tener. Piense en la persona a la que le quiere hacer un regalo. Intente saber qué cosas valora, porque los valores influyen en los deseos. Por ejemplo, quienes son abuelos suelen valorar pasar tiempo en familia. Tal vez deseen ver a sus hijos y nietos con la mayor frecuencia posible. Si la familia los invita a ir juntos de vacaciones, los abuelos apreciarán eso mucho más que cualquier otro regalo.

Para averiguar lo que alguien desea, hay que saber escuchar. La Biblia recomienda “ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar” (Santiago 1:19). En sus conversaciones cotidianas con amigos y familiares, preste atención a cualquier indicio sobre sus gustos. Así le será más fácil regalarles algo que disfruten.

 Las necesidades de quien recibe el regalo. Cuando un regalo satisface una necesidad, es muy valorado, por más sencillo que sea. ¿Cómo averiguar lo que alguien podría necesitar?

Lo más práctico sería preguntárselo directamente, o preguntarle qué quiere. Sin embargo, muchos piensan que eso le quita parte del encanto; prefieren sorprenderlo con el regalo perfecto. Además, aunque hay quienes hablan abiertamente de lo que les gusta y de lo que no, puede que sean más reservados cuando se trata de lo que necesitan.

Por eso, sea observador y fíjese en las circunstancias de la persona. ¿Es alguien joven, mayor, soltero, casado, divorciado o viudo? ¿Trabaja o ya se ha jubilado? Y luego piense en el tipo de regalos que puedan ser útiles para esa persona.

Para lograr saber qué es lo que realmente necesita la persona a la que piensa hacerle el regalo, hable con quienes han pasado por circunstancias similares a las de ella. Tal vez le mencionen necesidades particulares que no todo el mundo conoce. Con esa información, podrá hacer un regalo que llene una necesidad que otros pasarían por alto.

El momento. La Biblia dice: “Una palabra a su tiempo apropiado, ¡oh, cuán buena es!” (Proverbios 15:23). Esto indica que saber escoger el momento en el que decimos algo contribuye a hacer sentir bien a quien nos escucha. Lo mismo sucede con nuestras acciones: hacer un regalo en el momento oportuno o en la ocasión adecuada contribuye mucho a la alegría de quien lo recibe.

Un amigo que se casa, un joven que está a punto de graduarse, una pareja que está esperando un bebé... Estas son solo algunas de las muchas ocasiones en las que se dan regalos. Hay quienes apuntan en una lista los eventos de ese tipo que tendrán durante el año. Así pueden planificar con tiempo qué conviene regalar en cada caso. *

Obviamente, podemos hacer regalos en cualquier momento, no solo en ocasiones especiales. Ahora bien, hay que tener cuidado. Por ejemplo, si un hombre le diera un regalo a una mujer sin ninguna razón aparente, ella podría concluir que quiere conocerla mejor. Y si esa no es su verdadera intención, podrían surgir malentendidos y problemas. Esto resalta la importancia de tener en cuenta el siguiente factor: los motivos de quien regala.

Los motivos de quien regala. Como muestra ese ejemplo, conviene analizar si quien recibe el regalo podría malinterpretar nuestros motivos. Pero, además, debemos examinar nuestros motivos para hacer un regalo. Aunque a la mayoría nos gusta creer que tenemos las mejores intenciones, mucha gente da regalos en ciertas épocas del año porque se ve obligada a hacerlo. Y otros lo hacen con la esperanza de recibir algo a cambio o un trato preferencial.

¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que nuestra motivación es buena? La Biblia dice: “Efectúense todos sus asuntos con amor” (1 Corintios 16:14). Si sus regalos están motivados por amor sincero e interés genuino, serán recibidos con mucha alegría. Y usted comprobará la enorme felicidad que se siente al ser generoso. Cuando hacemos regalos por amor, también alegramos a nuestro Padre celestial. El apóstol Pablo felicitó a los cristianos de Corinto por enviar con alegría y generosidad provisiones para socorrer a sus hermanos de Judea. “Dios ama al dador alegre”, les dijo en una carta (2 Corintios 9:7).

Si usted tiene presentes los factores que hemos  analizado, podrá hacer regalos que hagan felices a otras personas. Dios tuvo en cuenta estos y otros factores para hacerle a la humanidad el mejor regalo de todos. En el siguiente artículo analizaremos en qué consistió ese regalo perfecto.

^ párr. 13 Mucha gente también hace regalos en los cumpleaños y en ciertas festividades. Sin embargo, estas celebraciones por lo general incluyen prácticas que se oponen a lo que la Biblia enseña. Vea el artículo “Nuestros lectores quieren saber: ¿Es la Navidad para los cristianos?” en esta revista.