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 CAPÍTULO 2

Carta de un Dios amoroso

Carta de un Dios amoroso

DIME, ¿cuál es tu libro favorito?... Algunos niños prefieren los que hablan de animales; a otros les gustan los que tienen muchas láminas. Leer estos libros puede ser divertido, ¿no es verdad?

Sin embargo, los mejores libros son los que nos enseñan la verdad sobre Dios. Entre ellos hay uno que es el más valioso de todos. ¿Sabes a qué libro me refiero?... A la Biblia.

¿Por qué es tan importante la Biblia?... Porque vino de Dios. Nos habla de él y de las cosas buenas que hará por nosotros. Además, nos enseña lo que debemos hacer para agradarle. Es como una carta que nos manda Dios.

Es cierto que Dios pudo haber escrito toda la Biblia en el cielo y dársela después al hombre, pero no lo hizo así. Aunque las ideas eran de Dios, él utilizó a sus siervos en la Tierra para que escribieran la mayor parte de la Biblia.

¿Cómo lo hizo?... Lo entenderás mejor si piensas en esto: las voces que oímos en la radio son de gente que está lejos. En la televisión hasta podemos ver y escuchar a personas de otros países.

Los hombres han logrado incluso llegar a la Luna en naves espaciales, y también enviar mensajes a la Tierra desde allí. ¿Lo sabías?... Si los seres humanos son capaces de hacerlo, ¿no podrá Dios enviar mensajes desde el cielo?... Claro que sí, y lo hizo mucho antes de que existieran la radio o la televisión.

¿Cómo sabemos que Dios puede hablarnos desde lejos?

 Hubo un hombre llamado Moisés que realmente oyó hablar a Dios. Aunque no pudo verlo, sí escuchó Su voz. De hecho, aquel día Dios hizo que temblara toda una montaña, en medio de truenos y relámpagos. Había millones de personas presentes. Ellos sabían que Dios había hablado, pero estaban muy asustados. Por eso le pidieron a Moisés: ‘Que no nos hable Dios, por temor de que vayamos a morir’. Después, Moisés dejó escrito en la Biblia lo que Dios le dijo (Éxodo 20:18-21).

Moisés escribió los primeros cinco libros de la Biblia, pero él no fue el único escritor. Dios utilizó a unos cuarenta hombres para que la escribieran. Aquellos hombres vivieron hace  muchísimo tiempo, y pasaron muchos años, en realidad casi mil seiscientos, hasta que la completaron. Algunos de los escritores ni siquiera se conocieron. Sin embargo, todos sus escritos armonizan perfectamente. ¡Qué increíble!

¿Cómo se llamaban estos escritores bíblicos?

Algunos de los hombres a quienes Dios utilizó para escribir la Biblia fueron muy conocidos. Por ejemplo, aunque Moisés había sido pastor, se convirtió en el líder de la nación de Israel. Salomón, además de rey, fue el hombre más rico y sabio del mundo. Pero hubo otros que no fueron tan destacados. Uno de ellos fue Amós, que se dedicaba a cultivar higos.

También hubo un médico. ¿Sabes su nombre?... Lucas. Otro escritor se llamaba Mateo y había sido recaudador de impuestos. Hubo incluso un especialista en la ley religiosa judía. Él fue quien escribió más libros de la Biblia. ¿Sabes cómo se llamaba?... Pablo. También escribieron partes de ella Pedro y Juan, que eran pescadores antes de hacerse discípulos de Jesús.

Muchos de los escritores bíblicos anunciaron cosas que Dios iba a hacer en el futuro. ¿Cómo supieron que sucederían antes de que ocurriesen?... Dios se las reveló, les dijo lo que ocurriría.

En la época en que Jesús, el Gran Maestro, vivió en la Tierra, ya se había escrito gran parte de la Biblia. Recuerda que el Gran Maestro había estado en el cielo y sabía lo que Dios había hecho. ¿Creía él que la Biblia venía de Dios?... Sí, lo creía.

Cuando Jesús hablaba con las personas sobre las obras de Dios, leía de la Biblia, y a veces repetía pasajes de memoria. También nos reveló más información acerca de Dios. Jesús indicó: “Las mismas cosas que oí de parte de él las hablo en el mundo” (Juan 8:26). Jesús había oído decir muchas cosas a Dios porque  había vivido con Él. ¿Dónde podemos encontrar las palabras de Jesús?... En la Biblia. Están allí para que las leamos.

Como es natural, los hombres que Dios utilizó para escribir la Biblia emplearon su propio idioma. Por eso, la mayor parte de ella se escribió en hebreo, una parte en arameo y gran parte en griego. Ya que hoy día la mayoría de la gente no conoce esos idiomas, la Biblia se ha traducido a muchos otros. Partes de ella pueden leerse en más de dos mil doscientos sesenta idiomas. Son tantos porque la Biblia es la carta de Dios para todo el mundo. Así que, sin importar a cuántos idiomas se haya traducido, el mensaje proviene de Dios.

Lo que la Biblia dice es importante para nosotros. Aunque se escribió hace  mucho tiempo, habla de hechos que ocurren en la actualidad, y también de lo que Dios hará en el futuro. Tal información es emocionante y nos da una esperanza maravillosa.

¿Qué cosas puedes aprender leyendo la Biblia?

La Biblia también explica cómo desea Dios que vivamos. Nos enseña lo que es bueno y lo que es malo, algo que tanto tú como yo tenemos que saber. Nos habla de personas que hicieron cosas malas y cómo les fue, para que no caigamos en los mismos errores. También nos habla de personas que obraron bien y de los buenos resultados. Todo ello se escribió para nuestro provecho.

Sin embargo, para beneficiarnos al máximo de la Biblia, debemos saber la respuesta a esta pregunta: ¿quién nos dio la Biblia? ¿Tú qué dirías?... Sí, toda la Biblia viene de Dios. Entonces, ¿cómo podemos demostrar que somos sabios de verdad?... Escuchando a Dios y haciendo lo que nos manda.

Por lo tanto, tenemos que dedicar tiempo a leer la Biblia juntos. Cuando recibimos una carta de alguien a quien queremos mucho, la leemos una y otra vez. Para nosotros es muy valiosa. Deberíamos sentir lo mismo por la Biblia, pues es una carta de la persona que más nos quiere, el Dios amoroso.

Sería bueno que dedicáramos unos minutos más a leer estos textos, pues demuestran que la Biblia es realmente la Palabra de Dios y que se escribió para nuestro beneficio: Romanos 15:4; 2 Timoteo 3:16, 17, y 2 Pedro 1:20, 21.