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La invitó nueve años seguidos a la Conmemoración

Cuando Olivia, que vive en Australia, estaba en preescolar, invitó a su maestra a la Conmemoración. Y siguió invitándola por los siguientes ocho años. Al final, en el 2016, la maestra la llamó por teléfono para decirle que le gustaría asistir. Pensaba que era un honor que Olivia la hubiera invitado cada año. Así  que fue a la Conmemoración junto con su esposo. Él recordaba la construcción del Salón del Reino del pueblo porque había trabajado en el ayuntamiento. Les comentó a los hermanos que, en su día, le impresionó mucho lo bien organizado que estuvo el proyecto de construcción. A la maestra y a su esposo les gustó tanto la Conmemoración que fueron de los últimos en irse.

Australia: Después de nueve años, la persistencia de Olivia dio resultados.

Se leyó el libro tres veces

Jacintu y su esposa viven en Timor Oriental. Como la familia es muy católica, les sorprendió mucho que su sobrino dejara de ir a la iglesia con ellos y se hiciera testigo de Jehová. Para demostrarle lo equivocado que estaba, Jacintu se puso a leer el libro ¿Qué enseña realmente la Biblia? con el objetivo de encontrar enseñanzas falsas. Al terminar de leerlo le dijo a su esposa: “Leí el libro, pero no le vi nada raro”.

Ella le dijo: “No lo habrás leído bien. Léelo de nuevo, pero hazlo despacio”.

Así que Jacintu lo volvió a leer y le dijo a su esposa: “Sigo sin encontrar nada”. Y añadió: “Todo está basado en la Biblia, hasta lo que dice sobre adorar a los muertos”.

A lo que ella le dijo: “Léelo otra vez, pero esta vez estúdialo bien y subraya cada párrafo. Tiene que haber algo mal”.

Jacintu estudió el libro con mucho cuidado y fue subrayando cada párrafo. Esta vez, dijo al terminar:  “¡Todo lo que dice aquí es verdad! Nuestro sobrino tenía razón”. Jacintu estudia ahora la Biblia con los testigos de Jehová.

Su hija la convenció

Una precursora que vive en Guam, visitó a una mujer de Ponapé y le mostró el video ¿Por qué estudiar la Biblia?, tras lo cual la hermana quedó en volver a visitarla. Aunque regresó varias veces, nunca la encontraba en casa. Así que cuando un día la hija de la señora salió a la puerta, la precursora le mostró un video de la serie Hazte amigo de Jehová. A la hija le encantó. La siguiente vez, salió la madre y escuchó con atención el mensaje de la Biblia. Su hija le había dicho que deberían ir a la iglesia de la señora que le había mostrado el video, y aquello despertó el interés de la mujer. La precursora le demostró  cómo son nuestros cursos bíblicos e hicieron planes para continuar estudiando.

“Como ovejas sin pastor”

Terence, un superintendente de circuito, viajó con su esposa, Stella, a un territorio no asignado de Papúa Nueva Guinea llamado Inakor. Terence cuenta: “La primera mañana, mientras todavía estábamos durmiendo, escuchamos que tocaron a la puerta. Había mucha gente esperando fuera, así que les predicamos desde las seis de la mañana hasta las doce. Hicimos una pausa para ducharnos, pero luego vimos que nos estaban  esperando más personas. De modo que les predicamos desde las dos de la tarde hasta la media noche”. A la mañana siguiente, Terence y Stella decidieron salir temprano para visitar otra área. De nuevo, muchos vinieron al lugar donde se estaban quedando, pero ellos ya se habían ido. “Cuando averiguaron hacia dónde habíamos ido —dice Terence— nos siguieron hasta dar con nosotros. Y de nuevo les predicamos hasta mediodía. Al regresar a nuestro alojamiento, otro grupo estaba esperándonos. Y cada día pasaba algo similar. Las personas de aquel lugar estaban ‘como ovejas sin pastor’” (Mat. 9:36).

Papúa Nueva Guinea: La gente esperando a Terence y Stella.

Regalos para la fisioterapeuta

Agnès, una precursora que vive en Nueva Caledonia, tuvo que ir a ver a la fisioterapeuta porque le dolía un brazo. Mientras la terapeuta le trataba el brazo, le dijo que había visto a tanta gente sufrir que se preguntaba si Dios era cruel. Agnès le dio las gracias a Jehová en silencio por darle la oportunidad de defenderlo. A continuación, le mostró a la señora el tratado ¿Dejaremos de sufrir algún día? y le leyó Revelación 21:3, 4.

La terapeuta le dijo: “Creo que el versículo que me acaba de leer no aparece en mi Biblia, porque solo tiene los Evangelios”. Al darse cuenta de que Agnès era testigo de Jehová, le dijo que había conocido a los Testigos en su país, Chile.

Agnès se acordó de que en JW Broadcasting había salido un informe sobre la sucursal de Chile. De modo que se llevó la tableta a la siguiente visita y le mostró el  video a la terapeuta, a quien le encantó ver la sucursal y un Salón de Asambleas de su país. Luego, Agnès le dijo: “Le he traído otra cosa: la Biblia completa, para que pueda leer Revelación 21:3, 4, el texto que le leí la semana pasada”. En ese momento, la terapeuta se levantó de la silla entusiasmada, abrazó a Agnès y le dijo: “Muchísimas gracias por estos dos regalos tan especiales”.

Nueva Caledonia: La fisioterapeuta estaba muy agradecida.

Cuando se volvieron a ver, Agnès le dio el libro ¿Qué enseña realmente la Biblia? y le explicó un poco más por qué hay tanto sufrimiento. La terapeuta le comentó que se iba de vacaciones a Chile y que se llevaría el libro para leerlo entero.