Ir al contenido

Ir al índice

 GEORGIA

“Para Dios todas las cosas son posibles”

Natela Grigoriadis

“Para Dios todas las cosas son posibles”
  • AÑO DE NACIMIENTO: 1960

  • AÑO DE BAUTISMO: 1987

  • OTROS DATOS: Al poco de bautizarse, aprovechó sus contactos y la experiencia que tenía como directora de ventas para ayudar a imprimir publicaciones en secreto.

A FINALES de los ochenta, el conductor del Estudio de La Atalaya era el único que tenía la revista en la reunión, y normalmente era una copia a mano. Un día me acerqué a Genadi Gudadze, uno de los ancianos, y le planteé la idea de empezar a imprimir nuestras propias revistas.

Hasta ese momento, los hermanos habían usado un mimeógrafo casero para copiar unas cuantas publicaciones. Pero si querían producir revistas de manera constante, necesitarían un mimeógrafo mejor, una máquina de escribir, alguien que escribiera bien a máquina y suficiente papel para hacer clichés. Ahora bien, había un problema: el gobierno tenía un registro de todos los materiales para imprimir, incluido el papel, y el servicio especial de seguridad los controlaba.

Conseguí una máquina de escribir a través de un contacto del trabajo que tenía acceso a máquinas desechadas que ya no estaban controladas por el gobierno. Mi hermana  era mecanógrafa y podía ayudarnos; además, los hermanos hicieron un nuevo mimeógrafo y encontraron un sitio donde comprar el papel adecuado. Todo fue encajando, y al poco tiempo produjimos la primera copia de La Atalaya en georgiano.

Pero surgió otro problema. Cierto día, Genadi me dijo: “Tenemos que encontrar otro sitio donde comprar el papel”. Él sabía que había papel para hacer clichés en una oficina gestionada por el gobierno, pero no podía comprarlo porque las autoridades lo tenían vigilado. ¿Cómo lo conseguiríamos? Yo no paraba de decir: “¡Es imposible!”. Pero Genadi respondió con firmeza: “Deja de decir que es imposible; ‘para Dios todas las cosas son posibles’” (Mat. 19:26).

Al día siguiente, de camino a aquella oficina, iba pensando en esas palabras. Jehová me dirigió a una secretaria muy amable que envió mi solicitud al director. ¡Y resultó ser su esposo! Desde entonces compré el papel en esa oficina, y nunca más tuvimos problemas con el suministro.