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 REPÚBLICA DOMINICANA

Continúa la predicación

Continúa la predicación

Los misioneros predican de forma clandestina

Comenzaron tiempos muy difíciles cuando se prohibieron nuestras actividades. La misionera Alma Parson explicó: “Cerraron los Salones del Reino y prohibieron nuestras actividades”. Y añadió: “Nuestros queridos hermanos pasaron muchas pruebas y sufrimientos”. Por ejemplo, algunos perdieron su empleo o fueron encarcelados.  Sin embargo, ella recordó con cariño: “Vez tras vez quedó claro que Jehová los guiaba y protegía”. Los publicadores prosiguieron con la actividad de manera clandestina, confiando en la guía divina.

Lennart Johnson recordó lo que pasó cuando se les prohibió a los Testigos celebrar reuniones: “Comenzamos a reunirnos de manera discreta en grupos pequeños en las casas, donde estudiábamos copias mimeografiadas de La Atalaya. Los leales hermanos agradecían mucho las fuerzas que Jehová nos daba mediante esos grupos de estudio”.

Roy y Juanita Brandt fueron de los misioneros que no se marcharon del país cuando se prohibieron nuestras actividades

La vigilancia y el hostigamiento del gobierno se intensificaron, pero eso no intimidó a los hermanos. En un comunicado dirigido al presidente de la República el 15 de septiembre de 1950, el secretario Hungría escribió: “El señor Lee Roy Brandt y demás directores de la agrupación ‘Los Testigos de Jehová’, han sido llamados repetidas veces a este Despacho y se les ha amonestado para que cesen [de esparcir] toda propaganda respecto a esa sociedad, disuelta legalmente en esta República, cosa que parece [que] no llevan a cabo[;] a diario se reciben informes en este Despacho, procedentes de distintas partes del país, de que prosiguen clandestinamente [con] su propaganda, burlando las disposiciones del Gobierno”. Concluyó recomendando que se deportara a “los principales dirigentes extranjeros de la agrupación”.

Una fuente de ánimo

Después de la visita de los hermanos Knorr y Henschel a finales de 1950, algunos de los misioneros fueron  enviados a la Argentina, Guatemala y Puerto Rico. Otros consiguieron empleo y así pudieron quedarse en el país. Por ejemplo, el hermano Brandt trabajó en la compañía de electricidad, y hubo quienes dieron clases de inglés. El informe del Yearbook (Anuario) de 1951 dijo: “La presencia de los misioneros, el hecho de que no se hayan marchado, es una fuente de ánimo para los fieles seguidores del Señor que han aprendido la verdad con ellos. A todos les agrada ver la valentía que demuestran al seguir cumpliendo con su labor”.

La presencia de los misioneros fue una fuente de ánimo para los hermanos dominicanos

Dorothy Lawrence era una de las misioneras que daban lecciones de inglés. Además de enseñar inglés, daba clases de la Biblia a las personas interesadas en el mensaje. Así ayudó a muchos a aprender la verdad.

Los siervos leales de Jehová buscaron otras maneras de seguir efectuando su ministerio a pesar de la vigilancia constante del gobierno. Por ejemplo, separaban las hojas de los libros y se llevaban algunas en el bolsillo de la camisa o en una bolsa con alimentos para poder predicar sin llamar la atención. También usaban formularios de informe del servicio del campo que parecían una lista de la compra, pues en vez de libros, folletos, revistas, revisitas y horas, decían “lechosas” (papayas), “frijoles” (habichuelas),  “huevos”, “repollos” y “espinacas”. A las copias mimeografiadas de La Atalaya las llamaban “yuca” (mandioca), planta que se cultiva mucho en la región.

Continúa la labor de hacer discípulos

El 16 de junio de 1954, Rafael Trujillo firmó un concordato con el Vaticano para conceder un trato especial a la jerarquía católica romana en la República Dominicana. Para esa fecha, la actividad de los Testigos llevaba proscrita unos cuatro años. No obstante, en 1955 había 478 publicadores en el país. Con circunstancias tan adversas, ¿cómo fue posible ese crecimiento? “El secreto de nuestra fuerza es el espíritu de Jehová —decía un informe del Yearbook (Anuario) de 1956—. Los hermanos están unidos y fuertes en la fe, y siguen adelante con valor.”

En julio de 1955, nuestra central mundial le envió a Trujillo una carta oficial firmada ante notario. En ella se explicaba en detalle nuestra postura neutral y se le pedía que levantara “esta prohibición contra los testigos de Jehová y la Sociedad Watch Tower Bible and Tract”. ¿Qué pasó después?