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Resurrección

Resurrección

Definición: A·naʹsta·sis, la palabra griega que se traduce “resurrección”, significa literalmente “un ponerse de pie nuevamente” y se refiere a un levantarse de entre los muertos. Una expresión más específica: “resurrección de (de entre) los muertos”, se usa muchas veces en las Escrituras (Mat. 22:31; Hech. 4:2; 1 Cor. 15:12). La palabra hebrea es techi·yathʹ ham·me·thimʹ, que significa “revivificación de los muertos” (Mat. 22:23, nota sobre el versículo, NM, edición con referencias, en inglés). La resurrección envuelve el reactivar el patrón de vida de una persona, un patrón de vida que Dios ha conservado en su memoria. De acuerdo con lo que sea la voluntad de Dios para el individuo implicado, la persona es restaurada ya sea en cuerpo humano o en cuerpo espiritual, pero retiene su identidad personal y tiene la misma personalidad y recuerdos que tenía cuando murió. La provisión de la resurrección de los muertos es una maravillosa expresión de la bondad inmerecida de Jehová; despliega su sabiduría y poder y es un medio por el cual se ha de llevar a cabo su propósito original con relación a la Tierra.

¿Es la resurrección el acto de reunir un alma inmaterial con el cuerpo físico?

Por supuesto, para que esto fuera posible los humanos tendrían que tener un alma inmaterial que se pudiera separar del cuerpo físico. La Biblia no enseña tal cosa. Esa noción se tomó de la filosofía griega. La enseñanza bíblica con relación al alma se expone en las páginas 32-35. Si desea pruebas en  cuanto al origen de la creencia de la cristiandad en un alma inmaterial e inmortal, sírvase ver la página 36.

 ¿Se resucitó a Jesús en un cuerpo de carne, y posee ahora esa clase de cuerpo en el cielo?

1 Ped. 3:18: “Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por los injustos, para conducir a ustedes a Dios, habiendo sido muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu [“por el Espíritu”, TA; “en el espíritu”, CI, LT, EMN, BJ].” (Al tiempo de su resurrección de entre los muertos, Jesús fue levantado con un cuerpo celestial. En el texto griego las palabras “carne” y “espíritu” se ponen en contraste una con la otra, y ambas están en dativo; por consiguiente, si un traductor vierte “por el espíritu”, también debe traducir consecuentemente “por la carne”, pero si traduce “en la carne”, también debe traducir “en el espíritu”.)

Hech. 10:40, 41: “Dios levantó a Este [Jesucristo] al tercer día y le concedió manifestarse, no a todo el pueblo, sino a testigos nombrados de antemano por Dios.” (¿Por qué no lo vieron otros también? Porque era una criatura celestial, y cuando materializó cuerpos de carne para hacerse visible, como lo habían hecho ángeles en el pasado, lo hizo sólo en la presencia de sus discípulos.)

1 Cor. 15:45: “Así también está escrito: ‘El primer hombre Adán vino a ser alma viviente.’ El último Adán [Jesucristo, quien fue perfecto como lo fue Adán cuando fue creado] vino a ser un espíritu dador de vida.”

¿Qué quiere decir Lucas 24:36-39 con relación al cuerpo con el cual Jesús fue resucitado?

Luc. 24:36-39: “Mientras [los discípulos] estaban hablando de estas cosas él mismo se puso de pie en medio de ellos y les dijo: ‘Tengan paz.’ Pero porque estaban aterrados, y se habían atemorizado, se imaginaban que contemplaban un espíritu. Por eso les dijo: ‘¿Por qué están perturbados, y por qué se suscitan dudas en su corazón? Vean mis manos y mis pies, que yo mismo soy; pálpenme y vean, porque un espíritu no tiene carne y huesos así como contemplan que yo tengo.’”

Los humanos no pueden ver a los espíritus, de modo que es patente que los discípulos creían que habían visto una aparición o una visión. (Compárese con Marcos 6:49, 50.) Jesús les  aseguró que él no era ninguna aparición; ellos podían ver su cuerpo de carne, podían tocarlo y palparle los huesos; también comió en presencia de ellos. De manera semejante, en el pasado algunos ángeles se habían materializado para que los hombres los pudieran ver; habían comido, y algunos hasta se habían casado y procreado hijos (Gén. 6:4; 19:1-3). Jesús, después de su resurrección, no siempre se apareció en el mismo cuerpo de carne (quizás para reforzar en la mente de ellos el hecho de que entonces era un espíritu), y por eso ni siquiera sus compañeros íntimos lo reconocían inmediatamente (Juan 20:14, 15; 21:4-7). Sin embargo, al aparecérseles varias veces en cuerpos materializados y al decir y hacer cosas que ellos identificarían con el Jesús a quien conocían, fortaleció la fe de ellos en el hecho de que en verdad había resucitado de entre los muertos.

Si los discípulos en realidad hubieran visto a Jesús en el cuerpo que ahora tiene en el cielo, Pablo no habría dicho más tarde que Cristo glorificado es ‘la representación exacta del mismo ser de Dios’, porque Dios es un Espíritu y nunca ha estado en la carne. (Heb. 1:3; compárese con 1 Timoteo 6:16.)

Al leer los informes sobre las ocasiones en que Jesús se hizo visible después de su resurrección, podremos entenderlos correctamente si tenemos presente lo que dicen 1 Pedro 3:18 y 1 Corintios 15:45, citados en la  página 327.

Véanse también las páginas 214, 215, en la sección “Jesucristo”.

¿Quiénes serán resucitados para participar de la vida celestial con Cristo, y qué harán allí?

Luc. 12:32: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Entre estos no está toda persona que haya ejercido fe; se trata de una cantidad limitada. Estarán en el cielo con un propósito.)

Rev. 20:4, 6: “Vi tronos, y hubo quienes se sentaron sobre ellos, y se les dio poder para juzgar. [...] Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre éstos no tiene autoridad la muerte segunda, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y gobernarán como reyes con él por los mil años.”

Véanse también las páginas 72-78, en la sección titulada “Cielo”.

 ¿Tendrán allí con el tiempo cuerpos físicos glorificados las personas que sean levantadas a la vida celestial?

Fili. 3:20, 21: “El Señor Jesucristo, [...] amoldará de nuevo nuestro cuerpo humillado para que sea conforme a su cuerpo glorioso según la operación del poder que él tiene.” (¿Significa esto que es el cuerpo de carne que ellos tienen lo que con el tiempo será hecho glorioso en los cielos? ¿O significa que, en lugar de tener un cuerpo de carne inferior, serán vestidos de un glorioso cuerpo espiritual cuando sean levantados a la vida celestial? Dejemos que el siguiente texto bíblico conteste.)

1 Cor. 15:40, 42-44, 47-50: “Hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente. [...] Así también es la resurrección de los muertos. [...] Se siembra cuerpo físico, se levanta cuerpo espiritual. [...] El primer hombre [Adán] procede de la tierra y es hecho de polvo; el segundo hombre [Jesucristo] procede del cielo. Tal como el que fue hecho de polvo es, así aquellos hechos de polvo son también; y tal como el celestial es, así los que son celestiales son también. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hecho de polvo, llevaremos también la imagen del celestial. Sin embargo, esto digo, hermanos, que carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios.” (Estas palabras no dejan margen a la posibilidad de que se mezclen las dos clases de cuerpos, o a que un cuerpo de carne se pueda llevar al cielo.)

¿Cómo demostró Jesús lo que significará la resurrección para la humanidad en general?

Juan 11:11, 14-44: “[Jesús dijo a sus discípulos:] ‘Nuestro amigo Lázaro está descansando, pero yo me voy allá para despertarlo del sueño.’ [...] Jesús les dijo francamente: ‘Lázaro ha muerto.’ [...] Cuando Jesús llegó, halló que hacía ya cuatro días que estaba en la tumba conmemorativa. [...] Le dijo Jesús [a Marta, la hermana de Lázaro]: ‘Yo soy la resurrección y la vida.’ [...] Clamó con fuerte voz: ‘¡Lázaro, sal!’ El hombre que había estado muerto salió con los pies y manos envueltos con envolturas, y su semblante estaba envuelto en un paño. Jesús les dijo: ‘Desátenlo y déjenlo ir.’” (Si Jesús hubiera llamado así a Lázaro de vuelta de un estado bendito en otra vida, eso no habría sido un acto bondadoso. Pero el que Jesús levantara a Lázaro de un estado inanimado fue un acto bondadoso tanto  para él como para sus hermanas. Nuevamente Lázaro llegó a ser un humano viviente.)

Mar. 5:35-42: “Vinieron algunos hombres de la casa del presidente de la sinagoga y dijeron: ‘¡Tu hija murió! ¿Por qué molestar ya al maestro?’ Mas Jesús, oyendo por casualidad la palabra que se hablaba, dijo al presidente de la sinagoga: ‘No temas, ejerce fe solamente.’ [...] Tomó consigo al padre y a la madre de la niñita y a los que estaban con él, y entró a donde estaba la niñita. Y, tomando la mano de la niñita, le dijo: ‘Talitha cumi,’ que, traducido, significa: ‘Jovencita, te digo: ¡Levántate!’ Y al instante la jovencita se levantó y echó a andar, pues tenía doce años. Y en seguida estuvieron fuera de sí con gran éxtasis.” (Cuando tenga lugar la resurrección general en la Tierra durante el Reinado Milenario de Cristo, sin duda muchos millones de padres y sus hijos se regocijarán en gran manera al volver a verse.)

¿Qué perspectivas hay para los que sean levantados a la vida en la Tierra?

Luc. 23:43: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.” (Toda la Tierra será transformada en un paraíso bajo la gobernación de Cristo como Rey.)

 Rev. 20:12, 13: “Vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono, y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. [...] Fueron juzgados individualmente según sus hechos.” (El que se abran rollos evidentemente señala a un tiempo en que se impartirá educación sobre la voluntad divina, en conformidad con Isaías 26:9. El hecho de que el “rollo de la vida” se abra indica que los que presten atención a dicha educación tendrán la oportunidad de que su nombre se escriba en ese rollo. Tendrán ante sí la perspectiva de vivir eternamente en perfección humana.)

Véanse también las páginas 302-306, en la sección “Reino”.

¿Se resucitará a algunos solo para pronunciar juicio contra ellos y condenarlos entonces a la muerte segunda?

¿Qué significa Juan 5:28, 29? Allí dice: “Todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que  hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio”. Lo que Jesús dijo aquí debe entenderse a la luz de la revelación que dio más tarde a Juan. (Véase Revelación 20:12, 13, citado en la  página 330.) Tanto los que en el pasado hicieron cosas buenas como los que practicaron cosas malas serán “juzgados individualmente según sus hechos”. ¿Qué hechos? Si fuéramos a adoptar el punto de vista de que la gente habría de ser condenada sobre la base de los hechos de su vida anterior, eso no estaría de acuerdo con Romanos 6:7: “El que ha muerto ha sido absuelto de su pecado”. Tampoco sería razonable resucitar a algunas personas sencillamente para destruirlas. Por eso, en Juan 5:28, 29a Jesús estaba señalando a la resurrección futura; después, en el resto del versículo 29, expresó el resultado final que habrá después que hayan sido elevados a la perfección humana y hayan sido sometidos a juicio.

¿Qué indica Revelación 20:4-6 en cuanto a los que serán resucitados en la Tierra?

Rev. 20:4-6: “Vi tronos, y hubo quienes se sentaron sobre ellos, y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios [...] Y llegaron a vivir y gobernaron como reyes con el Cristo por mil años. (Los demás de los muertos no llegaron a vivir sino hasta que fueron terminados los mil años.) Esta es la primera resurrección. Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre éstos no tiene autoridad la muerte segunda, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y gobernarán como reyes con él por los mil años.”

En NM y NBE se usa el paréntesis para ayudar al lector a conectar lo que viene tras la declaración en paréntesis con lo que la precede. Como se dice claramente, no son “los demás de los muertos” los que participan de la primera resurrección. Esa resurrección es para los que gobiernan con Cristo durante los mil años. ¿Significa eso que nadie más de entre la humanidad vivirá durante los mil años excepto los que gobiernen en el cielo con Cristo? No; porque, si así fuera, eso significaría que no habría personas a favor de las cuales ellos hubieran de servir como sacerdotes, y que su dominio sería sencillamente un planeta desolado.

 Entonces, ¿quiénes, son “los demás de los muertos”? Son los de la humanidad que han muerto como resultado del pecado adámico y los que, aunque sobreviven a la gran tribulación o tal vez nacen durante el Milenio, necesitan que se les libere de los efectos mortíferos de dicho pecado. (Compárese con Efesios 2:1.)

¿En qué sentido es que no ‘llegan a vivir’ sino hasta el fin de los mil años? Esto no significa su resurrección. Este ‘llegar a vivir’ implica mucho más que el sencillamente existir como humanos. Significa obtener la perfección humana, libre de todos los efectos del pecado adámico. Observe que la referencia a esto en el versículo 5 se halla inmediatamente después que el versículo anterior dice que los que están en el cielo “llegaron a vivir”. En el caso de ellos significa vida sin ninguno de los efectos del pecado; hasta se les otorga el favor especial de la inmortalidad (1 Cor. 15:54). Entonces, para “los demás de los muertos”, esto debe significar plenitud de vida en perfección humana.

¿Quiénes tendrán parte en la resurrección terrestre?

Juan 5:28, 29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz [la voz de Jesús] y saldrán.” (La palabra griega que se traduce “tumbas conmemorativas” no es la forma plural de taʹphos [sepultura, una tumba individual] ni haiʹdes [fosa, la sepultura común de la humanidad muerta], sino el plural de la forma dativa mne·meiʹon [recordatorio, tumba conmemorativa]. Esto recalca que se conserva el recuerdo del difunto. No aquellos cuya memoria es borrada en el Gehena a causa de los pecados imperdonables, sino las personas recordadas por Dios serán resucitadas y tendrán la oportunidad de vivir para siempre. (Mat. 10:28; Mar. 3:29; Heb. 10:26; Mal. 3:16.)

Hech. 24:15: “Tengo esperanza en cuanto a Dios [...] de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.” (Tanto los que hayan vivido en conformidad con los justos caminos de Dios como los que, por ignorancia, hayan hecho lo que es injusto serán resucitados. La Biblia no contesta todas nuestras preguntas en cuanto a si específicamente ciertas personas que han muerto serán resucitadas. Pero podemos confiar en que  Dios, que conoce todos los hechos, obrará imparcialmente, con una justicia templada con misericordia que no pasa por alto las normas justas de Él. Compárese con Génesis 18:25.)

Rev. 20:13, 14: “El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados individualmente según sus hechos. Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego.” (Por eso, todos aquellos cuya muerte se debió al pecado adámico serán levantados, sea que hayan sido sepultados en el mar o en el Hades, la sepultura terrestre común de la humanidad muerta.)

Véase también la sección amplia titulada “Salvación”.

Si se ha de resucitar a miles de millones de personas de entre los muertos, ¿dónde vivirán todos?

Un cálculo muy liberal de la cantidad de personas que ha vivido en la Tierra es de 20.000.000.000. Como hemos visto, no todos estos individuos serán resucitados. Pero aunque supusiéramos que todos fueran resucitados, habría suficiente lugar para todos. La superficie de la Tierra, en la actualidad, es de 147.600.000 kilómetros cuadrados (57.000.000 de millas cuadradas). Si la mitad de esa superficie se apartara para otros fines, todavía quedaría lugar para unos 3.700 metros cuadrados (poco menos de 1 acre) por persona... cantidad de terreno que puede proveer más que suficiente alimento. La raíz del problema de la escasez de alimento actual no es que la Tierra no pueda producir suficiente alimento, sino, más bien, la rivalidad política y el egoísmo comercial.

Véase también la página 394, en la sección titulada “Tierra”.