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Por qué un “rebaño pequeño” va al cielo

Por qué un “rebaño pequeño” va al cielo

 Capítulo 9

Por qué un “rebaño pequeño” va al cielo

1. (a) Cuando Jesús estaba en la Tierra, ¿qué les dijo a sus seguidores acerca de la vida celestial? (b) ¿Por qué quieren ir al cielo muchas personas?

MIENTRAS Jesucristo todavía estaba con sus seguidores aquí en la Tierra, les habló acerca de la vida celestial. Les dijo que él iba a prepararles un lugar y que, con el tiempo, ellos estarían allá con él. (Juan 14:1-3) Millones de personas han puesto su corazón en esa vida celestial. Para ellas ha representado una perspectiva de ser aliviadas de las dificultades de esta vida. Pero, ¿sabe usted por qué Dios ha hecho arreglos para que algunas personas vayan al cielo? ¿Sabe lo que harán allí?

2. (a) ¿Qué es el reino de Dios, y dónde está? (b) Por lo tanto, cuando Jesús dijo que el “rebaño pequeño” heredaría “el reino,” ¿qué quiso decir eso?

2 Durante su ministerio terrestre Jesús dijo mucho acerca del “reino de Dios.” Enseñó a sus seguidores a orar que, por medio del Reino, se hiciera la voluntad de Dios aquí en la Tierra. Así, la Tierra llegaría a ser un deleitable hogar para la humanidad. Pero el reino, o gobierno mismo, sería el de Dios en el cielo, y por esa razón Jesús con frecuencia se refirió a él como “el reino de los cielos.” (Mateo 5:20; 6:9, 10) Esto nos ayuda a entender lo que él quiso decir cuando dijo: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Lucas 12:32) Sí, Dios daría a  este “rebaño pequeño” participación en el gobierno celestial sobre toda la humanidad.

3. ¿Qué dice Revelación 20:6 que harán allá los que sean resucitados a la vida celestial?

3 En Revelación 20:6 leemos acerca de los que serían resucitados a vida celestial: “Serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y gobernarán como reyes con él por los mil años.” Jesucristo es el rey principal y el sumo sacerdote, y estos fieles tomados de la Tierra sirven con él.—Revelación 5:9, 10.

4. ¿Por qué es apropiado que se tomen de la Tierra aquellos para los cuales Dios hace el arreglo de que estén en el reino celestial?

4 ¿Por qué se les escoge de la Tierra para tal obra? Porque fue aquí en esta Tierra que fue desafiada la gobernación de Jehová. Fue aquí que la fidelidad de los hombres a Dios se pudo poner a prueba bajo la oposición del Diablo. Fue aquí que Jesús probó su plena lealtad a Dios bajo prueba y dio su vida como rescate para la humanidad. De modo que fue de esta Tierra que Jehová hizo arreglos para tomar un “rebaño pequeño” de personas que estarían asociadas con su Hijo en el reino celestial. Son personas que muestran plena fe en la provisión de Dios para salvación por medio de Cristo. Son personas cuyas vidas prueban que el Diablo fue mentiroso cuando levantó la acusación de que los hombres sirven a Dios solo por provecho egoísta. Maravillosamente, Jehová se ha propuesto usarlas para su gloria.—Efesios 1:9-12.

5. (a) ¿Por qué es un arreglo amoroso de Dios el instalar en puestos gubernamentales a personas que han pasado por los problemas comunes de la humanidad? (b) ¿De qué bendiciones disfrutarán los habitantes de la Tierra cuando estos sacerdotes celestiales apliquen los beneficios del sacrificio de rescate de Cristo?

5 Como reyes y sacerdotes bajo la dirección de Jesucristo, esas personas servirán desde sus puestos celestiales al ejecutar la voluntad de Jehová para con la humanidad. ¡Qué maravilloso será tener como gobernantes a personas que han probado que son fieles a Dios! (Revelación 20:4) ¡Y cuán amoroso de Dios el poner en puestos de gobernación a los que han pasado  por los problemas que son comunes a la humanidad! Seguramente, ellos, como Cristo, tratarán con comprensión a sus súbditos. (Hebreos 2:17, 18) ¡Qué bendición será para los habitantes de la Tierra el que estos sacerdotes celestiales les apliquen los beneficios del rescate de Cristo, curándolos espiritualmente, mentalmente y físicamente hasta que alcancen la perfección!—Revelación 21:2-4.

¿CUÁNTOS VAN AL CIELO?

6. ¿Cuántos componen el “rebaño pequeño”?

6 Los que son llamados por Dios para participar en tal servicio celestial son pocos. Como Jesús dijo, son un “rebaño pequeño.” Años después de su regreso al cielo, Jesús dio a saber el número exacto en una visión dada al apóstol Juan, quien escribió: “Vi, y, ¡miren! el Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil . . . que han sido comprados de la tierra.” (Revelación 14:1, 3) El “Cordero” al que se hace referencia aquí es, por supuesto, Jesucristo; y este “monte Sion” no está en la Tierra, sino en el cielo donde Jesús está. (Juan 1:29; Hebreos 12:22) De modo que los 144.000 son personas que mueren en la Tierra como humanos y son resucitadas a vida celestial como criaturas espíritus, tal como le sucedió a Jesús. (Romanos 6:5) Cuando se les compara con los miles de millones de personas que viven en la Tierra, son, verdaderamente, un “rebaño pequeño.”

7. (a) ¿Son los 144.000 los únicos que reciben salvación? (b) ¿Cuál fue el término que Jesús usó para referirse a los que vivirán en la Tierra?

7 No obstante, los del “rebaño pequeño” que va al cielo no son los únicos que reciben salvación. Como hemos visto, tendrán súbditos terrestres felices. Jesús se refirió a éstos como sus “otras ovejas,” de las cuales aun ahora “una grande muchedumbre” sirve a Dios fielmente.—Juan 10:16; Revelación 7:9, 15.

CÓMO UNO SABE SI ES DEL “REBAÑO PEQUEÑO”

8. El que ha sido llamado al cielo, ¿cómo lo sabe?

8 Los miembros del “rebaño pequeño” saben que  Dios los ha llamado a vida celestial. ¿Cómo? Por medio del funcionamiento del espíritu de Dios, que implanta y cultiva en ellos la esperanza de vida celestial. El apóstol Pablo, como uno del “rebaño pequeño,” escribió: “El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, mas coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente para que también seamos glorificados juntamente.” (Romanos 8:16, 17) El funcionamiento del espíritu de Dios cambia todo el punto de vista de tal persona, de modo que sus pensamientos y oraciones tienen como centro el servir a Dios con la perspectiva de la esperanza celestial. El estar con Cristo en el cielo es más importante para esa persona que cualquier vínculo humano.

9. Antes de que uno pueda analizar su situación con respecto a la vida celestial, ¿qué es necesario?

9 Sin duda usted ha pensado acerca de esto, y quizás se haya preguntado si usted es uno de los que recibirá la vida celestial. Antes de que uno pueda analizar correctamente su situación, es necesario que entienda lo que la Biblia enseña acerca de este asunto. ¿Por qué? Porque el espíritu santo de Dios que da testimonio de que uno ha sido llamado a la gloria celestial es el mismo espíritu que dirigió la escritura de la Biblia. Con esto en mente, examinemos la situación.

10. (a) ¿Qué creencia puede haber hecho que uno espere ir al cielo? (b) ¿Qué verdades bíblicas no conocen los que piensan que toda la gente buena va al cielo?

10 En el pasado, ¿creía usted que todas las personas buenas van al cielo? Si así es, y si usted se esforzaba por vivir una vida buena, bien puede ser que usted haya esperado estar incluido entre ellas. Quizás usted haya esperado también reunirse de esta manera otra vez con las personas amadas que se le habían muerto. Pero, cuando usted esperaba esas cosas, ¿sabía usted que la Biblia dice que siervos fieles de Dios como el rey David y Juan el Bautista no han ido al cielo? (Hechos 2:29, 34; Mateo 11:11) En aquel tiempo,  ¿sabía usted que solo 144.000 escogidos de entre la humanidad durante los pasados diecinueve siglos obtendrían vida celestial? ¿Y sabía usted entonces que la Biblia ofrece esperanza de vida eterna bajo condiciones justas aquí en la Tierra para todos los demás que lleguen a ser siervos de Dios?—Salmo 37:10, 11, 29 [36:10, 11, 29, TA].

11. ¿Debido a qué enseñanza falsa en cuanto al alma creen muchas personas que ellas irán al cielo?

11 Cuando usted pensaba entonces en vida celestial para usted, ¿creía usted en la inmortalidad del alma humana? Entonces es muy comprensible que usted haya esperado que su alma iría al cielo. Pero si usted tenía tal esperanza no era porque el espíritu de Dios le estuviera dando testimonio. Al contrario, como usted sabe ahora, la Palabra inspirada de Dios dice que el alma humana muere y deja de existir. De modo que los que mueren tienen que depender de que Dios los resucite y los ponga en el lugar donde sea la voluntad de él ponerlos.—Ezequiel 18:4; 1 Corintios 15:35-38.

12. (a) ¿Quién escoge a las personas que recibirán vida celestial? (b) ¿Qué esperanza está señalando Dios principalmente a las personas hoy día?

12 En este asunto, pues, tenemos que recurrir a las Escrituras como guía y no dejar que las emociones, o antecedentes de creencias no bíblicas, confundan nuestro pensamiento. Los que reciben vida celestial no son personas que la escogen por sí mismas; Dios es el que escoge. (2 Tesalonicenses 2:13, 14) Se pide de ellos que dejen atrás a cercanos miembros de familia y amigos y todas las cosas terrestres por el privilegio de participar como reyes auxiliares y subsacerdotes con Cristo y como parte de su “novia.” (Revelación 21:2) Eso es lo que Dios ha puesto delante de ellos, y muestran profundo aprecio a ello. Pero no es necesario ser de este grupo celestial para obtener alivio de los penosos afanes de esta vida. Dios ama también a sus “otras ovejas” terrestres. Él promete que hará de esta Tierra un paraíso, donde no habrá más dolor ni tristeza. Los hechos muestran que es principalmente tal  esperanza de vida terrestre lo que Dios ha estado señalando a las personas en años recientes.

13. (a) ¿Quiénes participan apropiadamente del pan y el vino en el Memorial anual de la muerte de Cristo? (b) ¿Quiénes más están presentes?

13 No obstante, cada año, en el aniversario de la muerte de Cristo, los pocos miembros del “rebaño pequeño” que quedan todavía en la Tierra observan el Memorial de la muerte de Cristo. Como Jesús dirigió, participan de pan sin levadura y vino tinto, que son símbolos que representan la carne y la sangre que Jesús dio por la humanidad. Jesús les dijo a aquellos a quienes dio instrucciones de participar de estos emblemas que él hacía con ellos ‘un pacto para un reino’; de modo que los que no son herederos del reino celestial no participan de los emblemas. (Lucas 22:19, 20, 29) No obstante, los que esperan vida terrestre están presentes cada año en grandes números como observadores en la cena del Señor. Como persona que está profundamente interesada en vivir bajo el reino celestial, usted también debe asistir.

LA VUELTA DE CRISTO

14. ¿Qué promesa hizo Jesús acerca de volver?

14 La noche antes de su muerte Jesucristo prometió a once fieles miembros del “rebaño pequeño” que volvería, diciendo: “Voy a preparar un lugar para ustedes. . . . vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes.”—Juan 14:2, 3.

15. (a) ¿Qué dice Revelación 1:7 acerca del regreso de Cristo? ¿Debe entenderse que esto será visiblemente? (b) ¿Cómo sabemos que la humanidad en general no contemplaría a Cristo cuando volviera?

15 ¿Será éste un regreso visible, físico? Algunos quizás mencionen que Revelación 1:7 dice: “¡Miren! Viene con las nubes, y todo ojo le verá.” ¿Quiere decir esto que lo verán literalmente con sus ojos físicos? La Biblia no solo habla de ver con nuestros ojos físicos, sino también de ver en el sentido de que entendemos o discernimos. Jesús mostró que los fariseos religiosos  de su día eran ciegos aunque decían: “Vemos.” Eran ciegos espiritualmente. (Juan 9:39-41; Isaías 43:8) Es en tal sentido de ver espiritual que debe entenderse Revelación 1:7. Se hace que “todo ojo” lo ‘vea’ porque, aunque quizás rehúsen mostrar fe ahora, cuando Cristo ejecute a los inicuos ellos sabrán lo que está sucediendo porque se les habrá dicho de antemano. No obstante, Jesús mismo aclaró el hecho de que no regresaría visiblemente, diciendo: “Un poco más y el mundo ya no me contemplará, mas ustedes me contemplarán, porque yo vivo y ustedes vivirán.” (Juan 14:19) La humanidad en general ya no lo contemplaría porque él iba a regresar al cielo. Pero los del “rebaño pequeño” lo contemplarían porque él iba a llevárselos para que estuvieran con él allí.

16. Entonces, ¿qué significa la vuelta de Cristo?

16 De modo que la vuelta de Cristo no quiere decir que él regresa como hombre para vivir en la Tierra. Más bien, significa que asume su dominio real con respecto a la Tierra y que resucita a su “rebaño pequeño” de la muerte para darles su recompensa en los cielos. Allí ellos participan en ejecutar el propósito amoroso de Dios por medio de su reino. Usted vive en el tiempo en que usted, también, puede recibir bendiciones de la gobernación del Reino.—Revelación 11:15-18.

[Preguntas del estudio]