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Lo sabio de examinar uno su religión

Lo sabio de examinar uno su religión

 Capítulo 2

Lo sabio de examinar uno su religión

1. (a) Puesto que Dios pronto destruirá este sistema de cosas, ¿qué pregunta tenemos que hacer acerca de nuestra adoración? (b) Si queremos seguir el proceder que Dios aprueba, ¿a qué libro acudiremos?

TENEMOS buena razón para pensar con seriedad acerca de nuestra situación ante Dios. ¿Por qué? Porque la evidencia prueba que pronto Dios destruirá a los inicuos y establecerá su justo nuevo sistema. De modo que tenemos que preguntarnos: “¿Estoy adorando a Dios de la manera que él aprueba?” No es ningún hombre, sino Dios, quien es el juez de lo que a él le agrada. Para conseguir el punto de vista de Dios, tenemos que acudir a la Biblia. Allí él nos dice claramente el proceder que debemos seguir si queremos adquirir vida eterna. (Proverbios 3:1, 2) El que tomemos a pechos lo que él dice y lo apliquemos a nuestra vida resultará en maravillosas bendiciones para nosotros, tanto ahora como en las edades por venir.

2. ¿Qué declaración de la Biblia muestra que no todas las religiones agradan a Dios?

2 Cuando examinamos lo que la Biblia dice sobre este asunto, ¿qué descubrimos? ¿Enseña ella que cada una de los centenares de millones de personas que practican la religión de tantas diferentes maneras agrada a Dios? ¿Muestra que toda religión sea buena? Para hacer posible que sepamos cómo considera él el asunto, Dios hizo que se registrara esta declaración sin ambigüedades en su Palabra: “Ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son  los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13, 14) ¡Qué claramente contestan nuestras preguntas esas palabras! Muestran que muchas personas no están adorando a Dios de la manera que le agrada a él. Solo unos pocos están en el camino que conduce a la vida.

3. ¿Se hacen en el nombre de la religión cosas que usted no aprueba?

3 Probablemente usted no vacile en concordar con el hecho de que hay mucha religión que no es aprobada por Dios. Sin duda en el nombre de la religión se hacen muchas cosas de las cuales usted no aprueba. Por ejemplo, si usted mira alrededor en las iglesias y observa a personas que viven vidas inmorales pero que fingen ser justas, usted sabe que algo está mal. (2 Timoteo 3:4, 5) Y cuando usted lee en el periódico que algunos clérigos aprueban públicamente relaciones sexuales entre personas no casadas y que dicen que la homosexualidad es aceptable bajo ciertas condiciones, usted bien sabe que esto no es lo que Dios dice. Quizás usted recuerde que Dios destruyó las ciudades antiguas de Sodoma y Gomorra. ¿Y por qué? ¡Porque practicaban esas cosas! Por eso usted sabe que Dios no va a aprobar una religión que le dice a la gente que está bien actuar de ese modo.—Judas 7.

4. (a) Además de tener buena moralidad y ser bondadosos, ¿qué otra cosa debemos considerar sobre nuestra religión, en vista de las palabras de Jesús en Juan 4:23? (b) ¿Por qué es necesario examinar las doctrinas que se nos han enseñado?

4 No obstante, sin duda usted ha oído a la gente decir: “Lo que uno crea no importa, con tal que uno lleve una vida moral limpia y trate con bondad a su prójimo.” Pero, ¿es eso todo lo que hay envuelto en adorar a Dios de manera aceptable? Estas cosas son necesarias, pero Dios exige más. También hay doctrinas envueltas en esto. La Biblia nos informa que “los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad.” (Juan 4:23) Si queremos que nuestra adoración sea aceptable a Dios, tiene que estar firmemente  arraigada en la Palabra de verdad de Dios. Jesús reprendió a las personas que alegaban servir a Dios pero que se apoyaban fuertemente en las tradiciones de los hombres en preferencia a la Palabra de Dios. Les aplicó las propias palabras de Dios tomadas de Isaías 29:13, al decir: “Es en vano que siguen adorándome, porque enseñan mandatos de hombres como doctrinas.” (Mateo 15:9) Puesto que no queremos que nuestra adoración sea en vano, es importante que cada uno de nosotros examine su religión.

5. ¿Por qué no debemos examinar solo nuestras creencias personales, sino también las enseñanzas de cualquier organización religiosa con la cual estemos asociados?

5 No solo tenemos que examinar lo que creemos personalmente, sino también lo que enseña cualquier organización religiosa con la cual estemos asociados. ¿Están sus enseñanzas en plena armonía con la Palabra de Dios, o se basan en las tradiciones de los hombres? Si amamos la verdad, no tenemos nada que temer de tal examen. Debe ser el deseo sincero de cada uno de nosotros aprender lo que es la voluntad de Dios para nosotros, y entonces hacerla.—Juan 8:32.

6. (a) ¿Prueba el hecho de que a veces se use la Biblia en una iglesia que todas las doctrinas de esa iglesia sean de la Biblia? (b) ¿Por qué tiene que concordar en todo detalle con la Biblia la religión aprobada por Dios?

6 El mero hecho de que miembros de iglesias tengan la Biblia o que a veces se les lea desde el púlpito no prueba por sí mismo que todas las cosas que se les enseñan están en la Biblia. Es bueno tener la Biblia; absolutamente toda persona debería tenerla. Pero también debemos saber lo que dice y creerlo. Si una religión verdaderamente acepta la Biblia como la Palabra de Dios, no va a usar ciertas partes de ella y rechazar otras. “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas.” (2 Timoteo 3:16) Siendo esto así, la religión que tiene la aprobación de Dios tiene que concordar en todos sus detalles con la Biblia.

7. Según lo muestra el apóstol Pablo, ¿indica en sí misma la sinceridad de los adoradores que su religión sea aprobada por Dios?

 7 El hombre que quiere agradar a Dios tiene que ser sincero. Pero la sinceridad sola no hace que la religión de uno esté aprobada a los ojos de Dios. El espíritu de Dios impulsó al apóstol Pablo a escribir esto acerca de algunos de su día: “Les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto; pues, a causa de ignorar la justicia de Dios pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios.” (Romanos 10:2, 3) Como resultado de esto, la sinceridad de ellos estuvo mal dirigida. Su problema era que esperaban instrucciones de la dirección incorrecta. Se apegaron al sistema religioso judío, que había rechazado al Hijo de Dios y por lo tanto había sido rechazado él mismo por Dios.—Hechos 2:36, 40; Proverbios 14:12.

8. ¿Cómo mostró Jesucristo que no toda religión que afirma ser cristiana tiene la aprobación de Dios?

8 ¿Qué hay, pues, de las religiones que toman el nombre de Cristo y afirman aceptarlo como su Señor? ¿Acaso el que ellas prediquen en su nombre garantiza que tienen la aprobación de Dios? En vista de los textos bíblicos ya considerados, quizás usted haya concluido que no. Si así es, entonces en este asunto usted concuerda con Jesucristo, aquel a quien Dios ha señalado como juez celestial; porque él nos da una advertencia, diciendo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor,’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre . . . ?’ Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obreros del desafuero.”—Mateo 7:21-23.

9. ¿Qué, además de conocimiento de la Biblia, se necesita para que la religión de uno le agrade a Dios?

9 El tener conocimiento de la Biblia y de la voluntad de Dios es esencial para conseguir la aprobación de Dios. Pero, como dijo Jesús, lo que cuenta es hacer esa  voluntad. Uno tiene que tener obras que sean consistentes con lo que uno ha aprendido. (Santiago 2:26) Para agradar a Dios, pues, la religión de uno tiene que estar en plena armonía con la Biblia y tiene que aplicarse en toda actividad de la vida.—Lucas 6:46-49.

10. ¿Qué fruto produce la religión verdadera en la vida personal de los que la practican?

10 Jesús dijo que se podría reconocer si alguien practica o no la religión verdadera por sus “frutos,” es decir, las cosas que hace. (Mateo 7:20) De la misma manera, podemos reconocer una religión por la clase de personas que produce. La religión verdadera debe producir mejores personas... mejores esposos y padres, mejores esposas y madres. Debe producir personas que sean honradas, que sobresalgan entre otras porque hacen lo que es correcto. ¿No es eso lo que se esperaría de una religión que verdaderamente acerca a uno a Dios? Dios espera estas cosas también, y ellas determinan si una religión es aprobada por Dios o no.

11. ¿Qué proceder que adoptaron personas de la antigua Berea hacemos bien en seguir?

11 Ciertamente usted no quiere que lo clasifiquen con las personas a quienes se les rehúsa la entrada en el reino de Dios porque no hacen la voluntad de Dios. Entonces, será para su provecho familiarizarse bien con la Biblia. El libro que usted está leyendo ahora tiene el propósito de ayudarle a hacer eso. Siga el proceder de aquellos residentes de la antigua Berea a quienes la Palabra de Dios aprueba porque “recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo, examinando con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.”—Hechos 17:11.

12. (a) ¿Cómo posiblemente sea sometido a prueba nuestro amor a Dios, quizás por amigos y parientes? (b) ¿La aprobación de quién debemos siempre buscar?

12 A medida que usted examine la Palabra de Dios, aprenderá que su amor a Dios será sometido a prueba. Quizás haya individuos, aun amigos íntimos o parientes, que no aprueben el que usted examine las Escrituras. (1 Pedro 4:4; Mateo 10:36, 37) Es posible que  traten de desanimarlo. Puede que lo hagan con toda sinceridad, porque no conocen las maravillosas verdades que se hallan en la Biblia. Quizás usted pueda ayudarlos. En otros casos la oposición quizás venga de personas que no le tienen ningún amor a Dios. Si esto ocurriera, recuerde, el tener la aprobación de Dios es mucho más importante que el tener la aprobación de los hombres. El que le dará vida eterna a usted si usted lo ama sobre toda otra persona y toda otra cosa es Dios, no el hombre.—Mateo 22:37-39.

13. Si queremos hacer la voluntad de Dios, ¿qué debemos pedir en oración?

13 Siempre acuda a Dios para ayuda y guía. Siga orando, como hizo el salmista. “Oh Jehová, oye mi oración . . . Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios.” (Salmo 143:1, 10 [142:1, 10, TA]) Si usted sinceramente quiere conocer y practicar la religión que él aprueba, él contestará su oración. Y él lo pondrá en asociación con los que verdaderamente ‘adoran al Padre con espíritu y con verdad.’—Juan 4:23; vea también Mateo 7:7, 8.

[Preguntas del estudio]