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Jesucristo, el medio que Dios usa para bendecir a la humanidad

Jesucristo, el medio que Dios usa para bendecir a la humanidad

 Capítulo 6

Jesucristo, el medio que Dios usa para bendecir a la humanidad

1. ¿En qué es absolutamente necesario que tengamos fe para recibir las bendiciones de la vida eterna?

¡QUÉ amorosa la provisión que ha hecho Jehová por medio de su Hijo para bendecir a personas de todas las razas y naciones! Ha prometido librar de la opresión, el pecado y la muerte. ¡Qué perspectiva gloriosa! Sin embargo, es vital que comprendamos que estas bendiciones vendrán a la humanidad solamente por medio de Jesucristo. Por esta razón, Dios inspiró al apóstol Pedro a decir acerca de Jesús: “No hay salvación en ningún otro, porque no hay otro nombre debajo del cielo que se haya dado entre los hombres mediante el cual tengamos que ser salvos.” (Hechos 4:12) Adquiriendo conocimiento exacto de esta provisión y ejerciendo fe en el propósito de Dios que tiene que ver con Cristo, usted se puede colocar en camino a las grandiosas bendiciones de la vida eterna.

2. (a) ¿Qué promesa de bendición le hizo Dios a Abrahán, y quién resultó ser su “descendencia”? (b) ¿A quién señalaban el sacerdocio y los sacrificios que se hacían bajo la ley de Moisés? (c) ¿Cómo muestra la Biblia quién sería rey del reino de Dios?

2 Por miles de años hombres de fe han esperado el cumplimiento de esta esperanza, y las promesas de Dios les dieron buena razón para ello. Al cabeza de familia hebreo Abrahán, Jehová le prometió que “todas las naciones de la tierra” se bendecirían por medio de su “descendencia.” Esa “descendencia” resultó  ser principalmente Jesucristo. (Génesis 22:18; Gálatas 3:14-16, 28, 29) Dios también hizo estipulaciones para que hubiera un sacerdocio y sacrificios bajo la Ley que le dio a Israel. Estas cosas también señalaban hacia Jesús. Dirigían la atención a él como el gran Sumo Sacerdote y al sacrificio de su propia vida humana como el medio para quitar para siempre los pecados y traer liberación aun de la muerte. (Gálatas 3:24; Hebreos 9:11, 12; Juan 1:29) Además, Jehová predijo que aquel por medio del cual vendría la paz eterna a la humanidad sería de la línea familiar del rey David y llegaría a ser el rey del reino de Dios, con dominio sobre toda la Tierra. El ángel Gabriel, al anunciar el nacimiento humano de Jesús, dijo: “Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y Jehová Dios le dará el trono de David su padre.” (Lucas 1:32; vea también Isaías 9:6, 7; Daniel 7:13, 14.) Sí, toda la Palabra de Dios enfoca la atención en Jesucristo como medio que Jehová Dios usa para administrar las bendiciones de vida eterna a la humanidad.—Lucas 2:25-32; Filipenses 2:9-11.

EXISTENCIA PREHUMANA

3. (a) ¿Por qué se dice que Jesús es el Hijo “primogénito” de Dios? (b) ¿Por qué dice la Biblia que Jesús es el Hijo “unigénito” de Dios?

3 ¿Sabe usted que Jesús tuvo una existencia gloriosa mucho antes de que naciera como humano aquí en la Tierra? La Biblia nos informa que él es el Hijo “primogénito” de Dios. Esto significa que él fue creado antes que los otros hijos de la familia de Dios. Él es también el Hijo “unigénito” de Dios, puesto que él es el único que fue creado directamente por Jehová Dios; todas las otras cosas llegaron a existir por medio de él como el Agente Principal de Dios. Así, antes de nacer en la Tierra como un varoncito él sirvió en los cielos, donde se le conocía como “la Palabra,” el vocero de Dios.—Juan 1:3, 10, 14; Colosenses 1:15-17.

4. ¿Qué dijo Jesús para dar testimonio del hecho de que él había vivido en el cielo antes de venir a la Tierra?

4 Por lo tanto, Jesús podía decir con toda propiedad:  “Antes que Abrahán viniese a existir, yo he sido,” y: “Yo soy el pan vivo que bajó del cielo.” (Juan 8:58; 6:51) Haciendo referencia al puesto elevado que había tenido en el cielo, él oró: “Padre, glorifícame al lado de ti mismo con la gloria que tenía al lado de ti antes que el mundo fuese.”—Juan 17:5.

SU VIDA EN LA TIERRA

5. (a) Cuando llegó el tiempo de Dios para que su Hijo llegara a ser hombre en la Tierra, ¿cómo hizo Dios esto? (b) ¿Cómo podía el niñito Jesús nacer libre del pecado de Adán?

5 En armonía con el propósito de Dios de bendecir a los hombres de fe, llegó el tiempo debido para que este Hijo celestial llegara a ser un hombre en la Tierra. Esto exigía un milagro de Dios. Jehová, por su espíritu santo o fuerza activa, transfirió la vida de Jesús desde el cielo a la matriz de una muchacha virgen judía llamada María. Anunciando esto a María de antemano, el ángel Gabriel dijo: “Espíritu santo vendrá sobre ti, y poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso también lo que nace será llamado santo, Hijo de Dios.” (Lucas 1:35) El Creador podía hacer esto sin ninguna dificultad. Ciertamente Aquel que formó a la primera mujer con la facultad de producir hijos podía hacer que una mujer concibiera un niño sin un padre humano, al ser Dios mismo responsable directamente de la vida del niño. Este niño, Jesús, no era Dios, sino el Hijo de Dios. Fue un humano perfecto, libre del pecado de Adán. ¿Cómo fue posible eso? Porque, como dijo el ángel, el “poder del Altísimo” fue responsable de ello; hasta guió su desarrollo mientras estuvo en el vientre de María.

6. (a) Como se predijo por profecía, ¿dónde nació Jesús? (b) ¿Por qué se bautizó Jesús?

6 Como se predijo siglos antes, Jesús nació en la ciudad del rey David, Belén de Judea. (Miqueas 5:2) Vivió con su madre y su padre adoptivo, José, trabajando en el oficio de la carpintería hasta que fue de unos treinta años de edad. Entonces llegó el tiempo de Dios para que él hiciera otra obra. De modo que fue a donde Juan el Bautista para ser bautizado o sumergido  completamente bajo las aguas del río Jordán. Esto mostraba que él se estaba presentando a Dios para efectuar la obra que Dios le había enviado a hacer en la Tierra. Al someterse al bautismo, Jesús puso un ejemplo para todos los que ejercen fe en él, y más tarde ordenó que todos los que llegaran a ser sus discípulos fueran bautizados.—Mateo 28:19, 20.

7. ¿Qué hizo Dios cuando Jesús se bautizó?

7 No obstante, algo más le sucedió a Jesús en el Jordán. Los cielos se abrieron, el espíritu de Dios vino sobre él, y Dios mismo habló desde el cielo, diciendo: “Éste es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado.” (Mateo 3:16, 17) No había ninguna equivocación; ¡éste era aquel a quien habían predicho todos los profetas de Dios! Allí en el Jordán, por medio de espíritu santo, Jesús fue ungido por Dios para ser el predicho gran sumo sacerdote, el rey del reino de Dios, y para predicar mientras estuviera aquí en la Tierra. (Lucas 4:16-21) Tenía trabajo que hacer.

8. ¿Se retrajo Jesús de usar el nombre personal de Dios o de hablar la verdad? Por eso, ¿qué debemos hacer nosotros?

8 Por tres años y medio él predicó la Palabra de Dios por todo el país, y enseñó a sus discípulos a hacer lo mismo. (Lucas 8:1) Aunque en aquellos días otras personas evitaban supersticiosamente usar el nombre personal de Dios, Jesús no se retrajo de darlo a conocer. (Juan 17:26) Siempre habló la verdad, fuera popular o no. Lo que hizo suministró un ejemplo que nosotros debemos seguir si queremos agradar a Dios. Pero él también logró más que eso.

ALIVIO DEL PECADO Y LA MUERTE

9. (a) Según Mateo 20:28, ¿por qué otra razón vino Jesús a la Tierra? (b) ¿Qué es el precio de rescate que Jesús pagó para soltarnos de estar bajo el pecado y la muerte?

9 Jesús sabía que su venida a la Tierra como hombre era parte directa del arreglo de Dios para soltar a la humanidad de estar bajo el pecado y la muerte. Por lo tanto, dijo: “El Hijo del hombre . . . vino . . . para dar su alma en rescate en cambio por muchos.” (Mateo 20:28) ¿Qué quiere decir eso, exactamente? Bueno,  un rescate es un precio que se paga para obtener liberación de cautiverio. En este caso, la vida humana perfecta de Jesús ofrecida en sacrificio fue el precio que se pagó para soltar a la humanidad de la esclavitud al pecado y la muerte. (1 Pedro 1:18, 19) ¿Por qué se necesitaba tal liberación?

10. ¿Por qué solo podíamos recibir una herencia de pecado y muerte de Adán?

10 Esto se debía a que Adán, el antepasado de todos nosotros, había pecado contra Dios. Así, Adán se hizo imperfecto y perdió el derecho a la vida. Como violador voluntarioso de la ley de Dios, llegó a estar bajo la pena de muerte de ésta. Dios también había establecido leyes de herencia, que aseguran que todos recibamos características físicas y otros rasgos de nuestros padres. Según estas leyes, Adán solo podía pasar a su prole lo que él mismo tenía, de modo que recibimos de él una herencia de pecado y muerte. (Romanos 5:12) Por lo tanto, toda la humanidad ha estado muriendo en pago de la pena del pecado. ¿Cómo sería posible levantar esta pena de muerte y todavía satisfacer los requisitos de la justicia?

11. Al suministrar alivio para la prole de Adán, ¿cómo mostró Dios debido respeto a la ley?

11 Dios no se debilitó ni transigió en cuanto a sus propias leyes. Esto solamente habría animado a que hubiese más desafuero por haberse dado un mal ejemplo. Sin embargo, él no le volvió la espalda a la humanidad ni los dejó sin esperanza. Aunque se apegó a sus leyes, Dios amorosamente proveyó alivio, no para el pecador voluntarioso Adán, sino para la prole de Adán, quienes, sin que pudieran elegir otra cosa en el asunto, sufrieron los efectos del mal que él cometió. Dios hizo esto en armonía con un principio legal que él más tarde incluyó en la ley mosaica, a saber, “alma será por alma.” (Deuteronomio 19:21) Veamos cómo este principio aplicó en el rescate provisto por Jesús.

12. ¿Quién solamente podía suministrar el precio del rescate por lo que Adán perdió? ¿Por qué, entonces, tenía que nacer Jesús como humano?

12 El “alma viviente” Adán, quien hizo que la humanidad  perdiera la vida, era un humano perfecto. En cambio por lo que él perdió, se necesitaba otra alma humana, igual a Adán, una que ofreciera su propia vida perfecta como sacrificio a favor de la humanidad. (1 Corintios 15:45) Ningún descendiente de Adán llenaba los requisitos para esto, porque todos nacían imperfectos. Como resultado de esto, todos mueren porque son pecadores, y no tienen ningún derecho a la vida humana que puedan sacrificar a favor de otros. (Salmo 49:7 [48:8, TA]) Por eso, Dios envió a su propio Hijo a la Tierra. Jesús nació como humano, porque era una vida humana lo que se exigía. Pero nació sin la ayuda de un padre humano, para ser perfecto como Adán lo fue. Solo Dios fue el Padre del humano Jesús, como había sido también el Padre de Adán. (Lucas 3:38) Así, Jesús llenaba todos los requisitos necesarios para ofrecer su vida como “rescate correspondiente.”—1 Timoteo 2:6; Efesios 1:7.

13. ¿Por qué entregó Jesús voluntariamente su vida y no resistió?

13 El 14 de Nisán del año 33 E.C. los enemigos de Jesús le dieron muerte en un madero de tormento. Él pudo haber resistido, pero no lo hizo. (Mateo 26:53, 54) Entregó voluntariamente su vida en sacrificio por nosotros. Como nos dice su apóstol Pedro: “Él mismo cargó con nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero, para que acabásemos con los pecados y viviésemos a la justicia. Y ‘por sus heridas ustedes fueron sanados.’”—1 Pedro 2:24; vea también Hebreos 2:9.

14. ¿Qué nos dice la Biblia en Juan 3:16 acerca del amor de Dios a la humanidad? Entonces, ¿cómo debemos responder?

14 ¡Aquello fue verdaderamente una maravillosa expresión del amor de Dios a la humanidad! La Biblia nos ayuda a comprenderlo, diciendo: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16) Si usted es un padre que tiene un hijo muy amado, sin duda usted puede comprender, por lo menos hasta cierto grado, lo que eso significó para Dios. Ciertamente debe conmover con  afecto nuestro corazón para con él el darnos cuenta de que se interesa tanto por nosotros.—1 Juan 4:9-11.

15. (a) ¿Fue resucitado Jesús con cuerpo humano? (b) Después de su resurrección, ¿por qué se apareció Jesús visiblemente a sus discípulos? (c) ¿Era necesario que Jesús regresara al cielo? ¿Por qué?

15 Jehová Dios no dejó a su Hijo muerto en la sepultura, sino que lo levantó a la vida al tercer día. No se le dio vida humana de nuevo, porque eso hubiera querido decir que tomaba de nuevo el precio del rescate. Más bien se le hizo “vivo en el espíritu.” (1 Pedro 3:18) Durante un período de cuarenta días después de su resurrección él se apareció visiblemente a sus discípulos varias veces, en cuerpos materializados, para probar que él verdaderamente había sido levantado de entre los muertos. Entonces, mientras los discípulos miraban, ascendió hacia el cielo y fue ocultado de la vista en una nube. Regresó al cielo, para allí “comparecer . . . delante de la persona de Dios a favor nuestro” llevando el valor de su sacrificio de rescate como el gran sumo sacerdote. (Hebreos 9:12, 24) Se habían satisfecho los requisitos de la justicia divina; ahora había alivio disponible para la humanidad.

16. (a) Explique cómo nos beneficiamos aun ahora de la provisión del rescate. (b) Al considerar el futuro, ¿qué hace posible para nosotros y para los muertos el rescate?

16 Aun ahora podemos beneficiarnos en gran manera del rescate. Al ejercer fe en él podemos disfrutar de una posición de limpios delante de Dios y llegar a estar bajo su cuidado amoroso. (Revelación 7:9, 10, 13-15) Cuando, debido a la imperfección, cometemos un pecado, podemos con libertad buscar perdón de Dios sobre la base del rescate, con confianza en que él nos oirá. (1 Juan 2:1, 2) Además, el rescate ha abierto el camino para que obtengamos preservación a través del fin de este inicuo sistema de cosas actual. Hace posible la resurrección de los muertos. Y suministra la base para adquirir vida eterna en el nuevo sistema de cosas de Dios, donde se aplicará a la humanidad para borrar todos los efectos del pecado heredado.—1 Corintios 15:25, 26; Revelación 7:17.

 GOBERNANTE DEL REINO DE DIOS

17. (a) ¿A qué llamó atención constantemente Jesús, haciéndolo el tema de su predicación? (b) ¿Qué demostró Jesús por sus milagros de curación y resucitar muertos?

17 Durante su ministerio terrestre Jesús constantemente dirigió atención al reino de Dios. Enseñó a sus seguidores a orar: “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra.” Y los instó: “Sigan, pues, buscando primero el reino.” (Mateo 6:10, 33) Muchas de sus parábolas llamaron atención al Reino. Él hizo que éste fuera el tema de su predicación. (Mateo 9:35) Por sus milagros de curación y resucitar muertos, mostró en miniatura lo que va a acontecer en la Tierra bajo el reino de Dios. En ese tiempo se pondrá fin a las enfermedades, serán abiertos los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos serán destapados y se dará curación a los brazos y las piernas lisiados. ¡Qué bendición será eso!—Revelación 21:3, 4.

18. (a) ¿Ejerció Jesús poder de rey tan pronto como regresó al cielo? ¿Por qué? (b) Según Mateo 25:31, 32, ¿qué dijo Jesús que haría cuando regresara con poder del Reino?

18 Jesús mismo es aquel a quien Dios ha ungido como gobernante del Reino. No obstante, cuando Jesús regresó al cielo no era el tiempo debido para que él ejerciera este poder real. Tenía que esperar el tiempo señalado por su Padre. (Hechos 2:34-36) Sin embargo, él señaló al futuro al tiempo en que regresaría con poder del Reino, diciendo: “Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las naciones serán juntadas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras.” (Mateo 25:31, 32) Ahora vivimos en ese tiempo de la separación. Pronto Cristo en su trono celestial usará su autoridad de rey para destruir a los inicuos y librar a los que son semejantes a ovejas quienes heredarán la región terrestre del Reino.—Mateo 25:34, 41, 46.

19. Para disfrutar de bendiciones por medio de Jesucristo, ¿qué tenemos que hacer?

 19 Por medio de Jesucristo hay bendiciones disponibles a toda la humanidad, pero tenemos que ejercer fe en él para recibirlas. (Juan 3:36) Tenemos que hacernos discípulos de él y someternos a él como nuestro rey celestial. ¿Hará usted eso? Hay opositores que quieren estorbarle, pero si usted pone confianza plena en Jehová, recibirá sin falta las bendiciones que Dios tiene para los que lo aman.—Salmo 62:7, 8 [61:8, 9, TA].

[Preguntas del estudio]