Las Buenas Noticias según Mateo 27:1-66

27  Cuando llegó la mañana, todos los sacerdotes principales y los ancianos del pueblo se reunieron para decidir qué hacer para darle muerte a Jesús.+  Y, después de atarlo, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.+  Entonces Judas, el que lo traicionó, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y fue a devolverles las 30 monedas de plata a los sacerdotes principales y a los ancianos,+  y les dijo: “Pequé al traicionar sangre inocente”. Pero ellos le respondieron: “¿Y a nosotros qué nos importa? ¡Eso es cosa tuya!”.  Así que él arrojó las monedas de plata en el templo y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.+  Pero los sacerdotes principales recogieron las monedas de plata y dijeron: “No está permitido ponerlas en el tesoro sagrado, porque es dinero manchado de sangre”.  Después de hablarlo entre ellos, compraron con ese dinero el campo del alfarero para enterrar allí a los extraños.  Por eso, a ese campo todavía hoy lo llaman Campo de Sangre.+  Entonces se cumplió lo que se había dicho por medio del profeta Jeremías: “Y tomaron las 30 monedas* de plata,+ el precio que le pusieron al hombre, el precio que le pusieron algunos de los hijos de Israel, 10  y con ellas compraron el campo del alfarero, como me había ordenado Jehová”.+ 11  Jesús estaba ante el gobernador, y este le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”. A lo que Jesús le respondió: “Sí, tú mismo lo estás diciendo”.+ 12  Pero no contestó nada+ mientras lo acusaban los sacerdotes principales y los ancianos. 13  Entonces Pilato le preguntó: “¿Es que no oyes cuántas cosas testifican contra ti?”. 14  Pero él no le contestó nada, ni una palabra. Y esto sorprendió mucho al gobernador. 15  Ahora bien, en cada fiesta, el gobernador acostumbraba poner en libertad a un preso, el que la gente quisiera.+ 16  Por aquel entonces había un preso muy conocido llamado Barrabás.+ 17  Así que Pilato le preguntó a la gente que se había reunido allí: “¿A quién quieren que les ponga en libertad: a Barrabás, o a Jesús, al que llaman Cristo?”. 18  Y es que Pilato se daba cuenta de que lo habían entregado por envidia. 19  Además, mientras estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió este mensaje: “No tengas nada que ver con ese hombre justo. Hoy sufrí mucho en un sueño a causa de él”. 20  Pero los sacerdotes principales y los ancianos convencieron a las multitudes de que pidieran la libertad para Barrabás+ y la muerte para Jesús.+ 21  El gobernador les volvió a preguntar: “¿A cuál de los dos quieren que les ponga en libertad?”. Y ellos respondieron: “¡A Barrabás!”. 22  Pilato les dijo: “Entonces, ¿qué hago con Jesús, al que llaman Cristo?”. Todos contestaron: “¡Al madero con él!”.+ 23  Él les dijo: “Pero ¿por qué? ¿Qué mal ha hecho?”. Con todo, ellos gritaban más alto todavía: “¡Al madero con él!”.+ 24  Al ver que no conseguía nada, sino que se estaba armando un alboroto, Pilato tomó agua, se lavó las manos delante de la gente y dijo: “Soy inocente de la sangre de este hombre.* Ahora es cosa de ustedes”.* 25  Al oír esto, todo el pueblo respondió: “¡Nosotros y nuestros hijos nos hacemos responsables de su muerte!”.+ 26  Así que él les puso en libertad a Barrabás, pero hizo que a Jesús le dieran latigazos,+ y lo entregó para que lo ejecutaran en el madero.+ 27  Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús dentro de la residencia del gobernador y reunieron a toda la tropa alrededor de él.+ 28  Después de quitarle la ropa, le pusieron un manto rojo escarlata,+ 29  y trenzaron una corona de espinas y se la colocaron en la cabeza. Y en la mano derecha le pusieron una caña. Luego, arrodillándose delante de él, se burlaban y le decían: “¡Viva el rey de los judíos!”. 30  Entonces le escupieron,+ le quitaron la caña y se pusieron a pegarle con ella en la cabeza. 31  Finalmente, cuando terminaron de burlarse de él, le quitaron el manto, volvieron a ponerle su ropa y se lo llevaron para clavarlo al madero.+ 32  Al salir de allí, se encontraron con un hombre de Cirene que se llamaba Simón y lo obligaron a prestar el servicio de cargar con* el madero de tormento.+ 33  Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota —es decir, Lugar de la Calavera—,+ 34  le dieron a Jesús vino mezclado con hiel.+ Pero, cuando lo probó, él se negó a beberlo. 35  Después de clavarlo al madero, echaron suertes para repartirse su ropa+ 36  y se sentaron allí a vigilarlo. 37  Además, encima de su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: “Este es Jesús, el rey de los judíos”.+ 38  Junto a él fijaron en maderos a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda.+ 39  Y los que pasaban por allí lo insultaban+ meneando la cabeza+ 40  y diciendo: “¡Tú, el que iba a derribar el templo y a construirlo en tres días,+ sálvate! Si eres hijo de Dios, ¡bájate del madero de tormento!”.+ 41  Los sacerdotes principales junto con los escribas y los ancianos empezaron a burlarse de él de la misma manera. Decían:+ 42  “¡Salvó a otros, pero a sí mismo no se puede salvar! Él es rey de Israel;+ que baje ahora del madero de tormento y creeremos en él. 43  Ha puesto su confianza en Dios; que ahora Dios lo rescate si quiere ayudarlo,+ ya que él dijo ‘Soy el Hijo de Dios’”.+ 44  Igualmente, hasta los ladrones que estaban al lado suyo en los maderos lo insultaban.+ 45  Desde la hora sexta hasta la hora novena, toda aquella tierra se cubrió de oscuridad.+ 46  Cerca de la hora novena, Jesús gritó con fuerza: “Éli, Éli, ¿láma sabakhtháni?” —es decir, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”—.+ 47  Al oír esto, algunos de los que estaban por allí se pusieron a decir: “Este hombre está llamando a Elías”.+ 48  Y uno de ellos enseguida fue corriendo a buscar una esponja, la empapó en vino agrio, la puso en una caña y se la acercó para que bebiera.+ 49  Pero los demás dijeron: “¡Déjalo! A ver si viene Elías a salvarlo”. 50  Jesús volvió a gritar con fuerza, y entregó su espíritu.+ 51  De pronto, la cortina del santuario+ se rasgó en dos,+ de arriba abajo,+ y la tierra tembló y las rocas se partieron. 52  Las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de los santos que se habían dormido* fueron levantados, 53  y mucha gente los vio. (Después de que él fue levantado, algunas personas que venían de las tumbas entraron en la ciudad santa). 54  Cuando el oficial del ejército y los que estaban con él vigilando a Jesús vieron el terremoto y las cosas que pasaban, tuvieron muchísimo miedo y dijeron: “Está claro que era el Hijo de Dios”.*+ 55  Muchas mujeres, que habían acompañado a Jesús desde Galilea para atenderlo, estaban allí mirando desde lejos.+ 56  Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de Josés, y la madre de los hijos de Zebedeo.+ 57  Hacia el final de la tarde, llegó un hombre rico de Arimatea que se llamaba José y que también se había hecho discípulo de Jesús.+ 58  Este hombre habló con Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.+ Pilato entonces mandó que se lo entregaran.+ 59  Y José tomó el cuerpo, lo envolvió en una tela limpia de lino de calidad+ 60  y lo puso en una tumba nueva de su propiedad,+ que había excavado en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra a la entrada de la tumba y se fue. 61  Pero María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas frente a la tumba.+ 62  Al otro día —que era el día siguiente al de la preparación—+ los sacerdotes principales y los fariseos se reunieron ante Pilato 63  y le dijeron: “Señor, recordamos que, cuando aún vivía, ese impostor dijo: ‘A los tres días seré resucitado’.*+ 64  Por lo tanto, manda que aseguren la tumba hasta el tercer día, no sea que sus discípulos vengan a robar el cuerpo+ y le digan al pueblo: ‘¡Ha sido levantado de entre los muertos!’. Ese engaño sería peor que el primero”. 65  Pilato les dijo: “Pueden llevarse una guardia de soldados; vayan y aseguren la tumba lo mejor que puedan”. 66  Así que se fueron y, para asegurar la tumba, sellaron la piedra y dejaron allí a la guardia de soldados.

Notas

O “piezas”.
O “inocente de esta sangre”.
O “Ustedes son los responsables”.
O “levantarle”.
O “muerto”.
O quizás “era un hijo de Dios”, “era hijo de un dios”.
Lit. “levantado”.

Notas de estudio

ancianos. Lit. “hombres mayores”. Aunque el término griego presbýteros a veces alude a la edad biológica (por ejemplo, en Lu 15:25; Hch 2:17), no se limita a las personas mayores. En la Biblia, este término se refiere principalmente a los que ocupan un puesto de autoridad y responsabilidad en una comunidad o en una nación. En este caso se refiere a los líderes de la nación judía que con frecuencia se mencionan junto con los sacerdotes principales y los escribas. El Sanedrín estaba compuesto de hombres de estos tres grupos (Mt 21:23; 26:3, 47, 57; 27:1, 41; 28:12). Ver glosario, anciano.

ancianos. Ver la nota de estudio de Mt 16:21.

Pilato, el gobernador. Gobernador o prefecto romano de Judea nombrado por el emperador Tiberio en el año 26 de nuestra era. Gobernó durante unos 10 años. Varios escritores no bíblicos mencionan a Pilato. Por ejemplo, el historiador romano Tácito escribió que Pilato había ordenado la ejecución de Cristo durante el reinado de Tiberio. En el antiguo teatro romano de Cesarea (Israel) se encontró una inscripción en latín que dice: “Poncio Pilato, prefecto de Judea”. Para ver el territorio gobernado por Poncio Pilato, consultar apén. B10.

sintió remordimiento. Aunque la palabra griega que se usa aquí (metamélomai) puede tener un sentido positivo (como en Mt 21:29, 32 y 2Co 7:8, donde se traduce como “arrepentirse” o “lamentar”), no hay indicios de que Judas estuviera realmente arrepentido. Cuando la Biblia habla de arrepentirse ante Dios, usa otro término: metanoéō (que se traduce como “arrepentirse” en Mt 3:2; 4:17; Lu 15:7 y Hch 3:19). Este término implica un gran cambio en la manera de pensar, en la actitud y en las metas de la persona. Pero Judas volvió a hablar con los mismos hombres con los que había conspirado, y luego se suicidó. Estas acciones demostraron que su retorcida forma de pensar no había cambiado.

inocente. Algunos manuscritos antiguos lo traducen como “justa”. Comparar con Mt 23:35.

templo. Aquí se usa una palabra griega (naós) que puede referirse a todo el complejo del templo, con los patios incluidos, y no solo al santuario propiamente dicho.

se ahorcó. En Hch 1:18, Lucas dice que Judas cayó y su cuerpo se reventó. Mateo parece describir cómo quiso suicidarse Judas, mientras que Lucas describe el resultado. Si combinamos los dos relatos, parece que Judas se colgó al borde de un precipicio, pero en algún momento la soga o la rama del árbol se rompió y él cayó y se reventó contra las rocas que había abajo. El terreno que rodea Jerusalén permite llegar a esa conclusión.

tesoro sagrado. Esta expresión puede referirse al lugar del templo donde, según Jn 8:20, “estaban las arcas del tesoro”. Parece que se encontraba en lo que se conocía como el patio de las mujeres, donde había 13 arcas del tesoro (ver apén. B11). Se cree que en el templo también había una cámara del tesoro principal donde se guardaba el dinero depositado en las arcas del tesoro.

dinero manchado de sangre. Lit. “precio de sangre”, es decir, el dinero que se pagaba por derramar sangre.

compraron con ese dinero. Mateo es el único que dice que los sacerdotes principales compraron un campo con las 30 piezas de plata que Judas les devolvió. Por eso en Hch 1:18, 19 se le atribuye la compra a Judas.

campo del alfarero. Desde el siglo cuarto de nuestra era, se ha creído que este campo se encontraba en la ladera sur del valle de Hinón, a poca distancia de donde se une al valle de Cedrón. Parece que en ese lugar trabajaban los alfareros. Mt 27:8 y Hch 1:19 indican que el campo llegó a conocerse como Campo de Sangre o Akéldama. Ver apén. B12.

los extraños. Es decir, tanto judíos que venían de visita desde otras tierras como gentiles.

todavía hoy. Esta expresión indica que pasó algún tiempo entre los sucesos que se narran y el momento en el que se pusieron por escrito. El Evangelio de Mateo se escribió probablemente alrededor del año 41 de nuestra era.

para que se cumpliera lo que Jehová había dicho por medio de su profeta. Esta expresión y otras similares se usan muchas veces en el Evangelio de Mateo, por lo visto para dejarles claro a los lectores judíos que Jesús era el Mesías prometido (Mt 2:15, 23; 4:14; 8:17; 12:17; 13:35; 21:4; 26:56; 27:9).

se cumplió lo que se había dicho por medio del profeta Jeremías. Las palabras que aparecen a continuación parecen ser una cita de Zac 11:12, 13 parafraseada por Mateo. Bajo inspiración divina, Mateo las aplicó a las circunstancias que las cumplían. En tiempos de Mateo, el libro de Jeremías era el primero del grupo de los libros proféticos. Por eso es posible que con su nombre se refirieran a todo el grupo de libros, incluido el de Zacarías. Ver la nota de estudio de Mt 1:22.

se cumplió lo que se había dicho por medio del profeta Jeremías. Las palabras que aparecen a continuación parecen ser una cita de Zac 11:12, 13 parafraseada por Mateo. Bajo inspiración divina, Mateo las aplicó a las circunstancias que las cumplían. En tiempos de Mateo, el libro de Jeremías era el primero del grupo de los libros proféticos. Por eso es posible que con su nombre se refirieran a todo el grupo de libros, incluido el de Zacarías. Ver la nota de estudio de Mt 1:22.

Jehová. En el texto original de esta cita de las Escrituras Hebreas (ver la nota de estudio de Mt 27:9), aparece el nombre divino, representado por cuatro consonantes hebreas que se transliteran como YHWH. Ver apén. C.

tú mismo lo has dicho. Expresión idiomática judía que se usaba para confirmarle a alguien que lo que él había dicho era verdad. Era como si Jesús aquí estuviera diciendo: “Tú lo has dicho, y lo que has dicho es cierto”. Al parecer, Jesús estaba indicando que Judas admitía con sus propias palabras que era él quien lo traicionaría. Al comparar este relato con el de Jn 13:21-30, se deduce que, en algún momento después de decir esto, Judas debió haber salido del cuarto antes de que Jesús instituyera la Cena del Señor. Judas vuelve a aparecer en Mt 26:47, cuando llega al jardín de Getsemaní acompañado de una multitud.

tú mismo lo has dicho. Jesús no evadió la pregunta de Caifás, ya que reconocía que el sumo sacerdote tenía la autoridad de ponerlo bajo juramento y obligarlo a decir la verdad (Mt 26:63). Parece que esta es una expresión idiomática judía que confirma que una declaración es verdad. Esto encuentra apoyo en el relato paralelo de Marcos, donde se dice que Jesús respondió: “Lo soy” (Mr 14:62). Ver las notas de estudio de Mt 26:25; 27:11.

¿Eres tú el rey de los judíos? Ningún rey podía gobernar en el territorio del Imperio romano sin el consentimiento de César. Por eso Pilato concentró su interrogatorio en la cuestión del reinado de Jesús.

tú mismo lo estás diciendo. De este modo Jesús responde afirmativamente a la pregunta de Pilato (comparar con las notas de estudio de Mt 26:25, 64). Aunque Jesús admite ante Pilato que es rey, lo es en un sentido diferente del que Pilato se imagina. El Reino de Jesús “no es parte de este mundo”, así que no representa una amenaza para Roma (Jn 18:33-37).

acostumbraba poner en libertad a un preso. Los cuatro escritores de los Evangelios registraron este incidente (Mr 15:6-15; Lu 23:16-25; Jn 18:39, 40). En las Escrituras Hebreas no hay nada que sirva de base para esta costumbre de los judíos. Aun así, en los días de Jesús, parece que se había convertido en una tradición. Es probable que a los romanos no les resultara extraño, porque hay muchas pruebas de que ellos liberaban presos para complacer a las multitudes.

tribunal. Por lo general era una plataforma elevada, al aire libre, donde se sentaban las autoridades para dirigirse a las multitudes y anunciarles sus decisiones judiciales.

un sueño. Obviamente fue de origen divino. Mateo es el único escritor de los Evangelios que incluyó este incidente en el relato inspirado.

se lavó las manos. Gesto simbólico con el que alguien afirmaba que era inocente y que estaba libre de cualquier responsabilidad en un asunto. Se menciona esta costumbre judía en Dt 21:6, 7 y Sl 26:6.

¡Nosotros y nuestros hijos nos hacemos responsables de su muerte! O “¡Que venga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”.

le dieran latigazos. Los romanos golpeaban a sus víctimas con un terrible instrumento llamado flagelo (en latín, flagellum). El verbo griego que se usa aquí (fraguellóō, que significa ‘flagelar’ o ‘dar latigazos’) se deriva del término en latín. Se componía de un mango al que se le sujetaban varias cuerdas o tiras de cuero con nudos. A esas tiras se les añadía peso con piezas puntiagudas de hueso o metal para hacer más dolorosos los golpes. Estos latigazos causaban grandes moretones, rasgaban la piel y hasta podían provocar la muerte.

residencia del gobernador. El término griego praitṓrion (derivado del término latino praetorium) designa la residencia oficial de los gobernadores romanos. La residencia oficial en Jerusalén era probablemente el palacio construido por Herodes el Grande. Se encontraba en la esquina noroeste de la parte alta de la ciudad, es decir, de la parte sur de Jerusalén (para ver su ubicación, consultar apén. B12). Pilato solo se quedaba en Jerusalén en ocasiones como las fiestas, cuando había riesgo de que se produjeran disturbios. Su residencia habitual estaba en Cesarea.

manto rojo escarlata. Tipo de manto que usaban los reyes, magistrados u oficiales militares. En Mr 15:17 y Jn 19:2 se dice que era púrpura, pero antiguamente se llamaba púrpura a cualquier color que fuera una mezcla de rojo y azul. Además, el ángulo, el reflejo de la luz y el fondo podían hacer que la percepción de un color variara de una persona a otra. Estas variaciones demuestran que los escritores de los Evangelios no se copiaron unos a otros al redactar sus relatos.

se arrodilló. En el antiguo Oriente Medio, arrodillarse era un gesto que demostraba respeto, sobre todo cuando se quería pedir algo a un superior.

corona [...] caña. Además del manto rojo escarlata (que se menciona en Mt 27:28), a Jesús le dieron una corona de espinas y una caña como cetro, como si fueran símbolos de realeza, para burlarse de él.

arrodillándose delante de él. Arrodillarse ante alguien por lo general era un gesto de respeto hacia un superior. Pero, en este caso, fue otra forma en la que los soldados se burlaron de Jesús. Ver la nota de estudio de Mt 17:14.

Viva. O “Salve”. Lit. “Alégrate”. Los soldados aclamaban a Jesús como aclamarían a César. Está claro que se burlaban de Jesús porque afirmaba que era rey.

te obliga a prestarle un servicio. Aquí se alude al servicio obligatorio que las autoridades romanas podían exigir de un ciudadano. Por ejemplo, podían obligar a personas o animales a realizar algún trabajo o podían disponer de cualquier cosa que consideraran necesaria para agilizar asuntos oficiales. Eso es lo que le sucedió a Simón de Cirene: los soldados romanos “lo obligaron a prestar el servicio de cargar con el madero de tormento” de Jesús (Mt 27:32).

madero de tormento. O “madero de ejecución”. Esta es la primera vez que se usa la palabra griega staurós. En griego clásico se refería sobre todo a una estaca o un poste. En sentido figurado, aludía al sufrimiento, la vergüenza, la tortura y hasta la muerte que sufría una persona por ser seguidora de Jesús. Ver glosario.

madero de tormento. O “estaca de ejecución”. En el griego clásico, la palabra staurós se refiere principalmente a una estaca o poste vertical. Cuando se usa en sentido simbólico, este término a veces representa el sufrimiento, la vergüenza, la tortura y hasta la muerte que puede experimentar alguien por ser discípulo de Jesús. Ver glosario.

Cirene. Ciudad situada cerca de la costa del norte de África, al sursuroeste de la isla de Creta. Ver apén. B13.

lo obligaron a prestar el servicio. Ver la nota de estudio de Mt 5:41.

madero de tormento. O “madero de ejecución”. Ver glosario, madero y madero de tormento. Ver también las notas de estudio de Mt 10:38 y 16:24, donde se usa este término con sentido figurado.

lugar de la calavera. La expresión griega Kraníou Tópos traduce la palabra de origen hebreo Gólgota (ver Jn 19:17 y la nota de estudio de Gólgota en este versículo). Algunas traducciones bíblicas usan el término Calvario en Lu 23:33. Este término viene de la palabra latina calvaria, que significa ‘calavera’ y se usa en la Vulgata.

Gólgota. Nombre que procede de una palabra hebrea (gulgóleth) que significa ‘cráneo’ o ‘calavera’ (ver Jn 19:17; comparar con Jue 9:53, donde esta palabra hebrea se traduce como “cráneo”). En tiempos de Jesús, este lugar se encontraba fuera de las murallas de Jerusalén. Pero no se sabe el lugar exacto (ver apén. B12). La Biblia no dice que estuviera sobre una colina, pero sí dice que algunos vieron la ejecución desde lejos (Mr 15:40; Lu 23:49).

Lugar de la Calavera. Ver la nota de estudio de Mr 15:22.

hiel. La palabra griega kholḗ se refiere aquí a un líquido amargo hecho a base de plantas o a una sustancia amarga en general. Al citar de Sl 69:21, Mateo indicó que este suceso cumplía una profecía. En ese versículo, la Septuaginta usa esta palabra griega al traducir el término hebreo para “veneno”. Parece ser que algunas mujeres de Jerusalén habían preparado una mezcla de vino y hiel para aliviar los dolores de los condenados a muerte, y los romanos no se opusieron a que se usara. El relato paralelo de Mr 15:23 dice que el vino estaba “mezclado con mirra”. Así que está claro que el vino contenía tanto mirra como amarga hiel.

él se negó a beberlo. Está claro que Jesús quería estar en pleno uso de sus facultades durante esta prueba de fe.

echaron suertes. Ver glosario, echar suertes.

para repartirse su ropa. En Jn 19:23, 24 se añaden detalles que no se mencionan en Mateo, Marcos y Lucas. El relato combinado de los cuatro Evangelios da un cuadro más claro. Parece que los soldados romanos echaron suertes por la ropa de Jesús, incluida la túnica interior; luego dividieron la ropa “en cuatro partes, una para cada soldado”, pero se sortearon la túnica porque no querían dividirla. Al hacer esto con la ropa del Mesías, los soldados cumplieron las palabras de Sl 22:18. Parece que la costumbre era que los ejecutores se quedaran con la ropa de los condenados y todas sus pertenencias. Por eso se las quitaban antes de ejecutarlos. Esto hacía todavía más humillante aquella terrible experiencia.

ladrones. O “bandidos”. La palabra griega lēistḗs puede referirse a quienes asaltan con violencia y a veces a revolucionarios. Se usa esta misma palabra con Barrabás (Jn 18:40), que según Lu 23:19 estaba en la cárcel “por una rebelión contra las autoridades” y “por asesinato”. El relato paralelo de Lu 23:32, 33, 39 califica a estos hombres de “delincuentes” usando una palabra griega (kakóurgos) que literalmente significa ‘alguien que hace cosas malas’.

meneando la cabeza. Este gesto, que generalmente iba acompañado de palabras, expresaba desprecio o burla. Sin saberlo, los que pasaban por allí cumplieron la profecía de Sl 22:7.

madero de tormento. O “madero de ejecución”. Ver glosario, madero y madero de tormento. Ver también las notas de estudio de Mt 10:38 y 16:24, donde se usa este término con sentido figurado.

madero de tormento. O “madero de ejecución”. Ver la nota de estudio de Mt 27:32 y el glosario, madero y madero de tormento.

madero de tormento. O “madero de ejecución”. Ver glosario, madero y madero de tormento. Ver también las notas de estudio de Mt 10:38 y 16:24, donde se usa este término con sentido figurado.

madero de tormento. O “madero de ejecución”. Ver la nota de estudio de Mt 27:32 y el glosario, madero y madero de tormento.

Cerca de la hora tercera. Es decir, cerca de las 9 de la mañana. En el siglo primero, los judíos dividían el periodo de luz del día en 12 horas (Jn 11:9). Este periodo comenzaba al amanecer, alrededor de las 6 de la mañana. Por lo tanto, la hora tercera sería alrededor de las 9 de la mañana; la hora sexta sería cerca del mediodía; y la hora novena, más o menos las 3 de la tarde. En vista de que la gente no tenía relojes precisos, normalmente las horas de los acontecimientos eran aproximadas (Jn 1:39; 4:6; 19:14; Hch 10:3, 9).

Cerca de la hora tercera. Es decir, cerca de las 9 de la mañana. En el siglo primero, los judíos dividían el periodo de luz del día en 12 horas (Jn 11:9). Este periodo comenzaba al amanecer, alrededor de las 6 de la mañana. Por lo tanto, la hora tercera sería alrededor de las 9 de la mañana; la hora sexta sería cerca del mediodía; y la hora novena, más o menos las 3 de la tarde. En vista de que la gente no tenía relojes precisos, normalmente las horas de los acontecimientos eran aproximadas (Jn 1:39; 4:6; 19:14; Hch 10:3, 9).

una oscuridad. El relato paralelo de Lucas dice que “la luz del sol se fue” (Lu 23:44, 45). Está claro que esa oscuridad fue un milagro causado por Dios. No podía ser un eclipse solar. Estos ocurren cuando hay luna nueva, pero entonces era la época de la Pascua y había luna llena. Además, esa oscuridad duró tres horas, y la duración máxima de un eclipse total de sol es de menos de ocho minutos.

la hora sexta. Es decir, cerca de las 12 del mediodía. Ver la nota de estudio de Mt 20:3.

la hora novena. Es decir, cerca de las 3 de la tarde. Ver la nota de estudio de Mt 20:3.

oscuridad. Ver la nota de estudio de Mr 15:33.

Éli, Éli, ¿láma sabakhtháni? Aunque algunos creen que estas palabras son arameas, es probable que fueran dichas en el hebreo que se hablaba entonces, que estaba influenciado por el arameo. La transliteración al griego de estas palabras que aparece en Mateo y Marcos no permite identificar cuál fue el idioma original en el que se pronunciaron.

Dios mío, Dios mío. Al llamar a gritos a su Padre celestial y reconocerlo como su Dios, Jesús cumplió las palabras de Sl 22:1. Los gritos de Jesús mientras agonizaba puede que les recordaran a los que lo oyeron todo lo que se había profetizado sobre él en el resto del Salmo 22: que se burlarían de él y lo despreciarían, que se lanzarían sobre sus manos y sus pies, que se repartirían sus ropas y que se las sortearían (Sl 22:6-8, 16, 18).

Elías. Viene de un nombre hebreo que significa ‘mi Dios es Jehová’.

vino agrio. O “vinagre de vino”. Es probable que se refiera a un vino flojo, ácido o amargo conocido en latín como acetum (“vinagre”) o como posca cuando se diluía en agua. Era una bebida barata que tomaban los pobres, incluidos los soldados romanos, para calmar la sed. La Septuaginta también usa esta palabra griega (óxos) en Sl 69:21, donde se profetizaba que al Mesías le darían a beber “vinagre”.

caña. O “palo”, “bastón”. En el relato de Juan, se la llama “una caña de hisopo” (Jn 19:29). Ver glosario, hisopo.

a salvarlo. Algunos manuscritos antiguos añaden: “Otro hombre tomó una lanza y le traspasó el costado, y salió sangre y agua”. Sin embargo, esta oración no aparece en otros manuscritos importantes. En Jn 19:34 aparece una declaración parecida, pero según Jn 19:33 Jesús ya estaba muerto cuando pasó eso. La mayoría de los expertos, entre ellos los editores de los textos griegos de la Sociedad Bíblica Unida y de Nestle-Aland, creen que estas palabras del relato de Juan fueron añadidas posteriormente al relato de Mateo por algunos copistas. Hasta Westcott y Hort, que incluyeron esa oración en su texto griego entre corchetes dobles, admitieron que “muy probablemente fue interpolada por los escribas”. Teniendo en cuenta que los manuscritos dan diferentes lecturas del relato de Mateo pero no hay dudas sobre la lectura del Evangelio de Juan, se puede concluir que el relato de Jn 19:33, 34 presenta los sucesos en su orden correcto: Jesús ya estaba muerto cuando el soldado romano lo atravesó con su lanza. Por eso se omitieron estas palabras en esta traducción de Mt 27:49.

entregó su espíritu. O “expiró”, “dejó de respirar”. El término espíritu (en griego, pnéuma) puede entenderse aquí como ‘aliento’ o ‘fuerza de vida’. El relato paralelo de Mr 15:37 respalda este sentido. Allí se usa un verbo griego (ekpnéō) que literalmente significa ‘respirar afuera’. En ese versículo se traduce como “murió” o, como dice la nota de estudio, “expiró”, “dio su último suspiro”. Algunos creen que, al usar el verbo griego que se traduce como “entregar”, Mateo indica que Jesús voluntariamente dejó de luchar por su vida cuando vio que ya todo se había cumplido (Jn 19:30). Jesús estuvo dispuesto a derramar su vida hasta la muerte (Is 53:12; Jn 10:11).

¡miren! Traducción del término griego idóu, que se suele usar para llamar la atención sobre lo que viene a continuación y así animar al lector a visualizar la escena o fijarse en un detalle de la narración. También se usa para dar énfasis o para introducir algo nuevo o sorprendente. En esta edición, estos términos se han traducido literalmente en algunos lugares, pero a menudo se han usado otros términos y técnicas que crean el mismo efecto. En las Escrituras Griegas Cristianas, el término aparece sobre todo en los libros de Mateo, Lucas y Apocalipsis. En las Escrituras Hebreas, también se usa con frecuencia el término hebreo equivalente.

De pronto. Ver la nota de estudio de ¡miren! en Mt 1:20.

cortina. Cortina hermosamente bordada que separaba el Santísimo del Santo en el templo. La tradición judía indica que esta pesada cortina medía unos 18 m (60 ft) de largo, 9 m (30 ft) de alto y 7,4 cm (2,9 in) de grosor. Al rasgar la cortina en dos, Jehová no solo manifestó su ira contra los asesinos de su Hijo, sino que también reveló que a partir de ese momento ya era posible entrar en el cielo mismo (Heb 10:19, 20). Ver glosario.

santuario. La palabra griega naós aquí se refiere al edificio central con los compartimientos del Santo y del Santísimo.

tumbas. O “tumbas conmemorativas”. Ver glosario, tumba conmemorativa.

fueron levantados. El verbo griego eguéiro (que significa ‘levantar’) puede referirse a una resurrección, pero a menudo se usa en otros contextos. Por ejemplo, puede dar la idea de ‘sacar’ de un hoyo o de ‘levantar’ del suelo (Mt 12:11; 17:7). Mateo no dice que “los santos” fueron levantados, sino los “cuerpos”. Está claro que el terremoto fue tan fuerte que abrió las tumbas y arrojó afuera los cuerpos que había dentro.

fueron levantados. El verbo griego eguéiro (que significa ‘levantar’) puede referirse a una resurrección, pero a menudo se usa en otros contextos. Por ejemplo, puede dar la idea de ‘sacar’ de un hoyo o de ‘levantar’ del suelo (Mt 12:11; 17:7). Mateo no dice que “los santos” fueron levantados, sino los “cuerpos”. Está claro que el terremoto fue tan fuerte que abrió las tumbas y arrojó afuera los cuerpos que había dentro.

ciudad santa. Se refiere a Jerusalén, que a menudo era llamada “santa” porque en ella se encontraba el templo de Jehová (Ne 11:1; Is 52:1).

mucha gente los vio. Está claro que se refiere a los cuerpos mencionados en el versículo 52. Ver la nota de estudio de Mt 27:52.

Después de que él fue levantado. Lo que aparece entre paréntesis sucedió después de la resurrección de Jesús.

algunas personas que venían. O “algunos que venían”. El verbo griego de esta oración indica que tiene un sujeto masculino plural (traducido aquí como “algunas personas”). Así que solo puede referirse a las personas, y no a los cuerpos (sustantivo neutro en griego) que se mencionan en el versículo 52. Está claro que se estaba hablando de los que, al pasar por allí, vieron los cuerpos que habían quedado expuestos tras el terremoto (v. 51) y luego entraron en la ciudad para contar lo que habían visto.

ciudad santa. Es decir, Jerusalén. Ver la nota de estudio de Mt 4:5.

oficial del ejército. O “centurión”, es decir, el que estaba al mando de unos 100 soldados del ejército romano. Es posible que este oficial estuviera presente durante el juicio de Jesús ante Pilato y oyera decir a los judíos que Jesús afirmaba ser el Hijo de Dios (Mt 27:27; Jn 19:7).

Magadán. Aunque hoy día no hay ningún lugar llamado Magadán en los alrededores del mar de Galilea, algunos expertos dicen que es otro nombre de Magdala. Se cree que esta ciudad es Khirbet Majdal (Migdal), situada a unos 6 km (3,5 mi) al nornoroeste de Tiberíades. En el relato paralelo (Mr 8:10), se llama a esta región Dalmanuta. Ver apén. B10.

Zebedeo. Es posible que estuviera casado con Salomé y que ella fuera hermana de María, la madre de Jesús. Si era así, Zebedeo era tío de Jesús, y Santiago y Juan eran sus primos. Ver la nota de estudio de Mr 15:40.

madre de los hijos de Zebedeo. Es decir, la madre de los apóstoles Santiago y Juan. Según el relato de Marcos, fueron Santiago y Juan los que se acercaron a Jesús (Mr 10:35). Obviamente, la idea era de ellos, pero usaron a su madre, posiblemente Salomé, quien quizá era la tía de Jesús, para hacer la petición (Mt 27:55, 56; Mr 15:40, 41; Jn 19:25).

María Magdalena. Es probable que el nombre distintivo de Magdalena (que significa ‘de Magdala’ o ‘perteneciente a Magdala’) proceda del nombre de Magdala, una ciudad de la costa oeste del mar de Galilea, a medio camino entre Capernaúm y Tiberíades. Se cree que Magdala era la ciudad donde se crio María o donde vivía. Ver las notas de estudio de Mt 15:39; Lu 8:2.

Santiago. También llamado “Santiago el Menor” (Mr 15:40).

Josés. Algunos manuscritos antiguos dicen “José” en vez de “Josés”. Pero, en el relato paralelo de Mr 15:40, la mayoría de los manuscritos antiguos dicen “Josés”.

madre de los hijos de Zebedeo. Es decir, la madre de los apóstoles Santiago y Juan. Ver las notas de estudio de Mt 4:21; 20:20.

Arimatea. El nombre de esta ciudad procede de una palabra hebrea que significa ‘altura’. En Lu 23:51 se la llama “una ciudad de Judea”. Ver apén. B10.

José. Cada Evangelio dio detalles diferentes de José de acuerdo con la personalidad y antecedentes de su escritor. Mateo, que era cobrador de impuestos, destacó que era rico. Marcos escribía para los romanos y dijo que era “un miembro respetado del Consejo” que estaba esperando el Reino de Dios. Lucas, como médico compasivo que era, lo llamó “un hombre bueno y justo” y explicó que no había votado a favor de las acciones del Consejo contra Jesús. Y Juan fue el único que aclaró que era un discípulo “en secreto, porque les tenía miedo a los judíos” (Mr 15:43-46; Lu 23:50-53; Jn 19:38-42).

tumba. O “tumba conmemorativa”. Las tumbas no eran cuevas naturales, sino cámaras o bóvedas excavadas en la blanda roca caliza. A menudo tenían nichos o salientes en forma de bancos donde se ponían los cuerpos. Ver glosario, tumba conmemorativa.

una gran piedra. Al parecer era una piedra circular, ya que aquí se dice que la hicieron rodar para cerrar la tumba y, cuando se habla sobre la resurrección de Jesús, en Mr 16:4 se dice que la “habían hecho rodar” para abrirla. Puede que pesara una tonelada o más.

Santiago hijo de Alfeo. Al parecer, es el mismo discípulo al que en Mr 15:40 se llama “Santiago el Menor”. Se cree que este Alfeo era la misma persona que Clopas (Jn 19:25), lo que lo convierte en el esposo de “la otra María” (Mt 27:56; 28:1; Mr 15:40; 16:1; Lu 24:10). Está claro que este Alfeo no es el mismo que se menciona en Mr 2:14, que era el padre de Leví.

la otra María. Es decir, “María la madre de Santiago y de Josés” que se menciona en Mt 27:56. También se la menciona en Mt 28:1; Mr 15:40, 47; 16:1; Lu 24:10 y Jn 19:25. Ver las notas de estudio de Mr 3:18; Jn 19:25.

Al otro día. Es decir, el 15 de nisán. El día después del 14 de nisán siempre se consideraba un sábado, un día sagrado de descanso, sin importar en qué día de la semana cayera. Pero el día 15 de nisán del año 33 de nuestra era cayó esa semana en sábado, lo que lo convirtió en un sábado “grande” o doble (Jn 19:31). Ver apén. B12.

al de la preparación. El día de la preparación era el día antes del sábado semanal. Ese día los judíos se preparaban para el sábado cocinando las comidas del día siguiente y terminando cualquier trabajo que no podía esperar hasta después del sábado. En este caso, el día de la preparación fue el 14 de nisán (Mr 15:42). Ver glosario.

tres días y tres noches. Otros relatos bíblicos muestran que esta expresión puede referirse a tres días incompletos, y que parte de un día puede considerarse un día entero (Gé 42:17, 18; 1Re 12:5, 12; Mt 27:62-66; 28:1-6).

tres días. Esta expresión puede referirse a tres días incompletos. Se sabe porque se pidió que se dejara asegurada la tumba “hasta el tercer día”, y no hasta el cuarto (Mt 27:64). Ver la nota de estudio de Mt 12:40.

Ese engaño sería peor que el primero. Los enemigos de Jesús creían que este supuesto “engaño” (la resurrección de Jesús) sería peor que el primero (su afirmación de que era el Mesías). Parece que ellos sabían que, si Jesús era resucitado, quedaría demostrado que de veras era el Mesías.

una guardia de soldados. Parece que la guardia que Pilato puso a disposición de los judíos eran soldados romanos (Mt 28:4, 11). Para empezar, si estos guardias hubieran sido miembros de la policía del templo judía, los judíos no hubieran tenido que consultar a Pilato. Además de eso, como eran guardias romanos, los sacerdotes se comprometieron a hablar en su defensa ante el gobernador si él se enteraba de que el cuerpo de Jesús había desaparecido (Mt 28:14).

Multimedia

Inscripción con el nombre de Poncio Pilato
Inscripción con el nombre de Poncio Pilato

En 1961, unos arqueólogos que trabajaban en el antiguo teatro romano de Cesarea (Israel) encontraron una piedra que había sido reutilizada y tenía claramente inscrito el nombre de Pilato en latín (aquí se ve una réplica). Este nombre aparece varias veces en otros registros históricos de esa misma época.

Hueso del talón atravesado por un clavo
Hueso del talón atravesado por un clavo

En la foto se ve una réplica de un hueso de talón humano atravesado por un clavo de hierro de 11,5 cm (4,5 in) de largo. La pieza original se encontró en 1968 durante unas excavaciones en el norte de Jerusalén y data del tiempo de los romanos. Este descubrimiento arqueológico demuestra que probablemente se usaran clavos en las ejecuciones para fijar al condenado a un poste de madera. Es posible que los soldados romanos usaran clavos parecidos al de la foto para fijar a Jesucristo al madero. La pieza se encontró en un osario, una caja de piedra en la que se ponían los huesos secos de un muerto cuando el cuerpo ya se había descompuesto. Esto prueba que alguien ejecutado en un madero también podía recibir un entierro.

Tumba
Tumba

Los judíos enterraban a sus muertos en cuevas o en cámaras excavadas en la roca. Las tumbas normalmente estaban fuera de las ciudades, excepto las tumbas de los reyes. Las tumbas judías que se han encontrado destacan por su sencillez. Esto es porque la religión judía no permitía la veneración de los muertos ni promovía la idea de que hay vida en un mundo espiritual después de la muerte.