Lucas 2:1-52

2  En aquellos días, César Augusto emitió un decreto para que toda la población se registrara.  (Este primer censo+ se hizo cuando Quirinio era el gobernador de Siria).  Y todos fueron a registrarse, cada uno a su propia ciudad.  José+ también lo hizo. Y, claro, como pertenecía a la casa y familia de David, subió de Galilea a Judea, de la ciudad de Nazaret a la ciudad de David, que se llama Belén.+  Fue a registrarse con María, que ya le había sido dada en matrimonio —según lo prometido—+ y que pronto daría a luz.+  Mientras estaban allí, a ella le llegó el tiempo de dar a luz.  Y tuvo a su hijo, su primer hijo.+ Lo envolvió con bandas de tela y lo acostó en un pesebre,+ porque no había espacio para ellos en el lugar para huéspedes.  En aquella misma zona había pastores viviendo al aire libre y vigilando sus rebaños por la noche.  Y, de repente, se les apareció el ángel de Jehová y la gloria de Jehová brilló alrededor de ellos, y les dio mucho miedo. 10  Pero el ángel les dijo: “No tengan miedo, porque, miren, les anuncio buenas noticias que le traerán una gran alegría a* todo el pueblo. 11  Porque hoy les nació en la ciudad de David+ un salvador,+ que es Cristo, el Señor.+ 12  Esto les servirá de señal: encontrarán a un bebé envuelto en bandas de tela y acostado en un pesebre”. 13  De pronto apareció con el ángel una multitud del ejército celestial*+ que alababa a Dios y decía: 14  “Gloria a Dios en las alturas, y paz+ en la tierra para las personas que él aprueba”. 15  Cuando los ángeles los dejaron y se fueron al cielo, los pastores empezaron a decirse unos a otros: “Tenemos que ir a Belén, sea como sea, y ver lo que ha pasado, lo que Jehová nos ha hecho saber”. 16  Entonces se fueron rápido y encontraron a María y a José con el bebé acostado en el pesebre. 17  Al ver esto, contaron lo que les habían dicho acerca del niño. 18  Y todos los que escucharon a los pastores quedaron asombrados con lo que ellos contaron. 19  María, por su parte, comenzó a atesorar todas estas palabras y a sacar conclusiones en su corazón.+ 20  Los pastores entonces regresaron. Iban glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído, que era tal como se les había dicho. 21  Ocho días después, cuando llegó el tiempo de circuncidar al bebé,+ lo llamaron Jesús, el nombre que había indicado el ángel antes de que el niño fuera concebido.+ 22  Además, cuando llegó el tiempo para la purificación de ellos, según la Ley de Moisés,+ subieron con él a Jerusalén para presentarlo delante de Jehová, 23  así como está escrito en la Ley de Jehová: “Todo primogénito varón* será llamado santo* para Jehová”.+ 24  Y ofrecieron un sacrificio, según lo que dice la Ley de Jehová: “Dos tórtolas o dos pichones de paloma”.+ 25  Resulta que había en Jerusalén un hombre justo y devoto llamado Simeón, que esperaba el consuelo de Israel,+ y el espíritu santo estaba sobre él. 26  Es más, por medio del espíritu santo había recibido la revelación divina de que no vería la muerte sin antes ver al Cristo de Jehová.+ 27  Entonces, guiado por el espíritu, entró en el templo. Y, cuando los padres entraron con el pequeño Jesús para hacer por él lo que era costumbre según la Ley,+ 28  tomó al niño en sus brazos, alabó a Dios y dijo: 29  “Señor Soberano, ahora estás dejando que tu esclavo muera en paz,+ tal como dijiste, 30  porque mis ojos han visto el medio que usarás para traer salvación,*+ 31  que has preparado a la vista de todos los pueblos.+ 32  Es una luz+ para quitarles el velo a las naciones+ y una gloria para tu pueblo Israel”. 33  El padre y la madre del niño no salían de su asombro por las cosas que se decían de él. 34  Además, Simeón los bendijo y le dijo a María, la madre del niño: “Escucha, este niño está designado para que en Israel muchos caigan+ y muchos vuelvan a levantarse,+ y será una señal contra la que se hablará+ 35  (y a ti una espada larga te atravesará el alma)+ para sacar a la luz los razonamientos de muchos corazones”. 36  También había allí una profetisa, Ana hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer de avanzada edad que, después de casarse,* había vivido con su esposo siete años 37  y ahora era una viuda de 84 años de edad. Siempre estaba en el templo, donde prestaba servicio sagrado día y noche ayunando y haciendo ruegos. 38  Justo en ese momento se acercó a ellos y empezó a darle gracias a Dios y a hablar acerca del niño a todos los que estaban esperando la liberación de Jerusalén.+ 39  Entonces, después de hacer todo según la Ley de Jehová,+ ellos volvieron a Galilea, a su ciudad, Nazaret.+ 40  El niño siguió creciendo, haciéndose fuerte y llenándose de sabiduría. Y siempre contaba con la aprobación de Dios.+ 41  Todos los años, sus padres tenían la costumbre de ir a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.+ 42  Cuando él tenía 12 años, subieron a Jerusalén, como era costumbre en la fiesta.+ 43  Al terminar los días de la fiesta, ellos comenzaron el viaje de regreso, pero Jesús* se quedó atrás, en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta. 44  Dando por sentado que el niño estaba en el grupo que viajaba junto, estuvieron todo un día viajando. Entonces se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos. 45  Pero, como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén y lo buscaron por todas partes. 46  Al final, después de tres días, lo encontraron en el templo sentado en medio de los maestros. Estaba escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47  Y todos los que lo escuchaban se quedaban asombrados al ver su entendimiento de los asuntos y las respuestas que daba.+ 48  Cuando lo vieron, sus padres se sorprendieron muchísimo, y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos hiciste esto? Piensa que tu padre y yo te hemos estado buscando desesperados”. 49  Pero él les contestó: “¿Por qué me estaban buscando? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?”.+ 50  Con todo, ellos no entendieron lo que les estaba diciendo. 51  Entonces él bajó con ellos de regreso a Nazaret, y continuó sujeto a ellos.+ Y su madre guardaba cuidadosamente todas esas palabras en su corazón.+ 52  Y Jesús siguió creciendo, llenándose de sabiduría y ganándose la aprobación de Dios y de la gente.

Notas

O “de un gran gozo que tendrá”.
O “de las huestes celestiales”.
Lit. “Todo macho que abre la matriz”.
O “será puesto aparte”.
O “tu medio de salvación”, “tu salvación”.
Lit. “desde su virginidad”.
Lit. “el niño Jesús”.

Notas de estudio

César. O “el emperador”. La palabra griega Káisar corresponde al término en latín Caesar (ver glosario). El Senado romano otorgó por primera vez el título de Augusto (tomado de un nombre latino que significa ‘venerable’ o ‘majestuoso’) a Cayo Octavio, el primer emperador romano, en el año 27 antes de nuestra era. De ese modo llegó a ser conocido como César Augusto. Debido a su decreto, Jesús nació en Belén, y así cumplió la profecía de la Biblia (Da 11:20; Miq 5:2).

población. Lit. “tierra habitada”. En sentido amplio, la palabra griega que aquí se traduce “población” (oikouménē) se refiere a la tierra como el lugar en donde viven los seres humanos (Lu 4:5; Hch 17:31; Ro 10:18; Ap 12:9; 16:14). En el siglo primero de nuestra era, también se usaba para referirse al extenso territorio del Imperio romano, por donde se habían dispersado los judíos (Hch 24:5).

se registrara. Es probable que Augusto emitiera este decreto porque el censo lo ayudaría a exigirles impuestos a sus súbditos y a reclutar hombres para el servicio militar. Parece que de este modo Augusto cumplió la profecía de Daniel que decía que un gobernante haría pasar “un exactor por el reino espléndido”. Daniel también predijo que el sucesor de ese gobernante sería “alguien despreciado” y que durante su reinado ocurriría algo de importancia histórica: al “Líder del pacto”, o Mesías, se le destruiría, o se le daría muerte (Da 11:20-22). Jesús fue ejecutado durante el reinado del sucesor de Augusto, Tiberio.

Quirinio [...] gobernador de Siria. Publio Sulpicio Quirinio fue un distinguido senador romano que se menciona solo una vez en la Biblia. Al principio, los expertos afirmaban que Quirinio solo gobernó una vez, alrededor del año 6 de nuestra era, sobre la provincia romana de Siria, cuando estalló una rebelión como consecuencia de un censo. Así que criticaban este pasaje y cuestionaban el relato de Lucas, pues argumentaban que Quirinio era gobernador en el año 6 o el 7, mientras que Jesús había nacido antes. Sin embargo, en 1764 se halló una inscripción que da fuertes indicios de que Quirinio fue gobernador (o legado) de Siria en dos periodos distintos. Otras inscripciones también han llevado a algunos historiadores a reconocer que Quirinio había tenido además un mandato anterior, antes de nuestra era. Parece que fue durante este periodo que ocurrió el primer censo que se menciona en este versículo. Por otra parte, los críticos pasan por alto tres hechos fundamentales. 1) Puesto que Lucas dice que este fue el primer censo, se ve que tiene en cuenta que hubo más de uno. Parece que estaba al tanto del otro censo que se llevó a cabo más tarde, alrededor del año 6 de nuestra era. Es el que menciona en el libro de Hechos (5:37). Josefo también se refiere a este suceso. 2) La cronología bíblica descarta la posibilidad de que Jesús naciera durante el segundo mandato de Quirinio. Sin embargo, sí concuerda con el hecho de que Jesús naciera en el primer mandato, que fue en algún momento entre los años 4 y 1 antes de nuestra era. 3) Lucas tiene la reputación de ser un historiador minucioso, que vivió en la época en la que ocurrieron muchos de los sucesos que relató (Lu 1:3). Además, estaba inspirado por espíritu santo (2Ti 3:16).

subió de Galilea. Existía un pueblo llamado Belén a solo 11 km (7 mi) de Nazaret, pero la profecía especificaba que el Mesías vendría de “Belén Efrata” (Miq 5:2). Esta población de Belén, llamada aquí la ciudad de David, se encontraba en Judea, más al sur (1Sa 16:1, 11, 13). La distancia directa, en línea recta, de Nazaret a Belén Efrata es de unos 110 km (69 mi). Sin embargo, el viaje a través de Samaria (siguiendo las vías actuales) en realidad pudo haber sido de hasta 150 km (93 mi). El recorrido tomaría varios días, y sería difícil, ya que pasaba por terreno montañoso.

su primer hijo. Esta expresión implica que María luego tuvo otros hijos (Mt 13:55, 56; Mr 6:3).

pesebre. La palabra griega fátnē, que aquí se traduce “pesebre”, significa ‘comedero’. Pudo haber sido algún tipo de comedero para los animales, aunque también puede referirse al establo donde se guardan (comparar con Job 39:9, donde la Septuaginta usa la misma palabra griega y se traduce como “establo”). En este contexto parece referirse a un comedero, aunque la Biblia no especifica si estaba al aire libre o bajo techo, o si se encontraba dentro de un establo.

lugar para huéspedes. La palabra griega que se usa aquí puede traducirse también como “cuarto de invitados”, como se hace en Mr 14:14 y Lu 22:11.

pastores. En el templo de Jerusalén se ofrecía con regularidad una gran cantidad de ovejas, así que es muy posible que algunas de las que se criaban en los alrededores de Belén se usaran para cubrir esa necesidad.

viviendo al aire libre. Aquí se usa un verbo griego que combina dos palabras, agrós (‘campo’) y aulḗ (‘lugar a cielo abierto’), y significa ‘alojarse en un campo’ o ‘vivir a cielo abierto’. Implica pasar la noche a la intemperie. En cualquier estación del año se llevan las ovejas a pastar durante el día. Sin embargo, en esta ocasión, los pastores estaban pasando la noche en el campo con sus rebaños. Esto da un indicio de la época del año en la que nació Jesús. En Israel, la estación lluviosa comienza más o menos a mediados de octubre y dura varios meses. Para diciembre, tanto en Belén como en Jerusalén es frecuente que haya heladas por las noches. El hecho de que los pastores de Belén estuvieran en el campo por la noche indica que esto sucedió antes de que comenzaran las lluvias. Ver apén. B15.

el ángel de Jehová. Esta frase, que aparece por primera vez en Gé 16:7, se utiliza muchas veces en las Escrituras Hebreas. Combina la palabra hebrea para “ángel” y el Tetragrámaton. En un fragmento de una de las primeras copias de la Septuaginta, en Zac 3:5, 6 aparece la palabra griega ágguelos (que significa ‘ángel’ o ‘mensajero’) seguida del nombre de Dios escrito con caracteres hebreos. Este fragmento, que se encontró en el desierto de Judea, en Nahal Hever (Israel), data de entre el año 50 antes de nuestra era y el año 50 de nuestra era. En los apéns. C1 y C3 se explican las razones por las que la Traducción del Nuevo Mundo usa “el ángel de Jehová” en el texto principal en Lu 1:11, aunque ahí los manuscritos griegos disponibles dicen “el ángel del Señor”.

Jehová. Esta es la primera vez que aparece el nombre de Dios en el Evangelio de Lucas en esta traducción. Aunque los manuscritos griegos disponibles usan aquí el término Kýrios (“Señor”), hay buenas razones para creer que en este versículo aparecía originalmente el nombre de Dios y que después se sustituyó por el título Señor (ver apén. C1 y apén. C3: introducción y explicación de Lu 1:6). Los dos primeros capítulos del relato de Lucas están llenos de referencias y alusiones a expresiones y pasajes de las Escrituras Hebreas donde aparece el nombre de Dios. Por ejemplo, en las Escrituras Hebreas, la frase “mandamientos y requisitos legales” y otras similares aparecen en contextos donde se usa el nombre de Dios o donde Jehová está hablando (Gé 26:2, 5; Nú 36:13; Dt 4:40; 27:10; Eze 36:23, 27).

el santuario de Jehová. Como se explicó en la nota de estudio de Lu 1:6, los dos primeros capítulos del relato de Lucas están llenos de referencias y alusiones a pasajes y expresiones de las Escrituras Hebreas donde aparece el nombre de Dios. Por ejemplo, expresiones parecidas a “santuario de Jehová” o “templo de Jehová” a menudo incluyen el Tetragrámaton (Nú 19:20; 2Re 18:16; 23:4; 24:13; 2Cr 26:16; 27:2; Jer 24:1; Eze 8:16; Ag 2:15). En el apén. C1 se explicó que hay buenas razones para creer que en este versículo aparecía originalmente el nombre de Dios y que después se sustituyó por el título Señor. Por eso se usa el nombre Jehová en el texto principal. Ver apén. C3 (introducción y explicación de Lu 1:9).

el ángel de Jehová. Ver la nota de estudio de Lu 1:11 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:9).

la gloria de Jehová. Los dos primeros capítulos del relato de Lucas están llenos de referencias y alusiones a expresiones y pasajes de las Escrituras Hebreas donde aparece el nombre de Dios. En las Escrituras Hebreas, la expresión hebrea que corresponde a “gloria” se usa junto con el Tetragrámaton más de 30 veces. Algunos ejemplos se encuentran en Éx 16:7; 40:34; Le 9:6, 23; Nú 14:10; 16:19; 20:6; 1Re 8:11; 2Cr 5:14; 7:1; Sl 104:31; 138:5; Is 35:2; 40:5; 60:1; Eze 1:28; 3:12; 10:4; 43:4; Hab 2:14. Ver las notas de estudio de Lu 1:6; 1:9 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:9).

que es Cristo. Está claro que el ángel usó este título de manera profética, ya que en realidad Jesús llegó a ser el Mesías, o el Cristo, cuando se derramó sobre él espíritu santo en el momento de su bautismo (Mt 3:16, 17; Mr 1:9-11; Lu 3:21, 22).

Cristo, el Señor. La expresión griega que aquí se traduce “Cristo, el Señor” (khristós kýrios, lit. “Cristo Señor”) solo se emplea en este versículo de las Escrituras Griegas Cristianas. Está claro que el ángel utilizó estos títulos de manera profética, de modo que la oración puede traducirse como “que será Cristo, el Señor” (ver la nota de estudio de que es Cristo en este versículo). En Hch 2:36, Pedro, inspirado por espíritu santo, explicó que Dios había hecho a Jesús “Señor y también Cristo”. Sin embargo, la expresión que se traduce “Cristo, el Señor” también se ha interpretado de otras maneras. Algunos especialistas han propuesto la traducción “el Señor ungido”. Otros han considerado que esta combinación de títulos significa ‘el Cristo del Señor’, que es la lectura que se encuentra en algunas traducciones al latín y al siriaco de Lu 2:11. En esta línea, algunas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo (señaladas con las referencias J5-8, 10 en el apén. C) usan mashíaj Yehowáh, es decir, “el Cristo de Jehová”. Por esta y otras razones, algunos han interpretado que la expresión que se encuentra en Lu 2:11 tiene un significado parecido al de la que se encuentra en Lu 2:26, que se traduce “el Cristo de Jehová”.

él tiene mi aprobación. O “con quien estoy muy complacido”, “el que me da mucha alegría”. La misma expresión se usa en Mt 12:18, y es una cita de Is 42:1 sobre el Mesías prometido o Cristo. Al derramar su espíritu santo y pronunciar estas palabras con respecto a su Hijo, Dios dejó bien claro que Jesús era el Mesías prometido. Ver la nota de estudio de Mt 12:18.

Tú tienes mi aprobación. O “Estoy muy complacido contigo”, “Tú me das mucha alegría”. La misma expresión se usa en Mt 12:18, y es una cita de Is 42:1 sobre el Mesías prometido o Cristo. Al derramar su espíritu santo y pronunciar estas palabras con respecto a su Hijo, Dios dejó bien claro que Jesús era el Mesías prometido. Ver las notas de estudio de Mt 3:17; 12:18.

y paz en la tierra para las personas que él aprueba. Algunos manuscritos tienen una oración que puede traducirse “y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”, y esta es la forma como aparece en algunas traducciones bíblicas. Manuscritos más antiguos y confiables apoyan la idea que se refleja en la Traducción del Nuevo Mundo. Este anuncio del ángel no se refiere a que Dios exprese su buena voluntad o aprobación a todos los hombres sin importar sus actitudes y acciones. Más bien, se refiere a los que reciben su aprobación porque demuestran fe genuina en él y llegan a ser discípulos de su Hijo. Ver la nota de estudio de personas que él aprueba en este versículo.

personas que él aprueba. La expresión original del ángel, que se podría traducir literalmente “hombres de buena voluntad”, se refiere a la buena voluntad que muestra Dios, no la que muestran los seres humanos. La palabra griega eudokía también puede traducirse como “complacencia”, “agrado” o “aprobación”. El verbo relacionado eudokéō se usa en Mt 3:17; Mr 1:11 y Lu 3:22 (ver las notas de estudio de Mt 3:17; Mr 1:11), donde Dios le habla a su Hijo justo después de su bautismo. Comunica la idea básica de ‘aprobar’, ‘estar complacido’, ‘considerar que algo sea bueno’, ‘sentir alegría por algo’. En línea con este uso, la expresión “hombres de buena voluntad” (anthrṓpois eudokías) se refiere a las personas que cuentan con la aprobación y la buena voluntad de Dios, y podría traducirse también como “las personas que él aprueba” o “los hombres en quienes él se complace”. Por lo tanto, el ángel se refería a la buena voluntad de Dios no hacia los hombres en general, sino hacia los que lo complacen porque tienen fe auténtica en él y llegan a ser discípulos de su Hijo. Aunque la palabra griega eudokía en algunos contextos puede referirse a la buena voluntad o los buenos deseos o motivos de los humanos (Ro 10:1; Flp 1:15), con frecuencia se emplea en relación con la buena voluntad de Dios, con su aprobación o con la conducta que a él le agrada (Mt 11:26; Lu 10:21; Ef 1:5, 9; Flp 2:13; 2Te 1:11). En la Septuaginta, en Sl 51:18 (50:20, LXX), se usa esta palabra para aludir a la “buena voluntad” de Dios.

Jehová. Esta es la primera vez que aparece el nombre de Dios en el Evangelio de Lucas en esta traducción. Aunque los manuscritos griegos disponibles usan aquí el término Kýrios (“Señor”), hay buenas razones para creer que en este versículo aparecía originalmente el nombre de Dios y que después se sustituyó por el título Señor (ver apén. C1 y apén. C3: introducción y explicación de Lu 1:6). Los dos primeros capítulos del relato de Lucas están llenos de referencias y alusiones a expresiones y pasajes de las Escrituras Hebreas donde aparece el nombre de Dios. Por ejemplo, en las Escrituras Hebreas, la frase “mandamientos y requisitos legales” y otras similares aparecen en contextos donde se usa el nombre de Dios o donde Jehová está hablando (Gé 26:2, 5; Nú 36:13; Dt 4:40; 27:10; Eze 36:23, 27).

lo que Jehová nos ha hecho saber. Los ángeles comunicaron el mensaje, pero los pastores reconocieron que la fuente era Jehová Dios. En la Septuaginta, el verbo griego que aquí se traduce “ha hecho saber” se utiliza para traducir un verbo hebreo equivalente en contextos en los que Jehová comunica su voluntad a los seres humanos o en el que los hombres quieren conocer su voluntad. En esos versículos, el texto hebreo original a menudo usa el Tetragrámaton (Sl 25:4; 39:4; 98:2; 103:6, 7). Por lo tanto, sería natural asociar el nombre de Dios con lo que dijeron los pastores. Ver la nota de estudio de Lu 1:6 y los apéns. C1 y C3 (introducción y explicación de Lu 2:15).

Jesús. Corresponde al nombre hebreo Jesúa o Josué, forma abreviada de Jehosúa, que significa ‘Jehová es salvación’.

Jehová. Esta es la primera vez que aparece el nombre de Dios en el Evangelio de Lucas en esta traducción. Aunque los manuscritos griegos disponibles usan aquí el término Kýrios (“Señor”), hay buenas razones para creer que en este versículo aparecía originalmente el nombre de Dios y que después se sustituyó por el título Señor (ver apén. C1 y apén. C3: introducción y explicación de Lu 1:6). Los dos primeros capítulos del relato de Lucas están llenos de referencias y alusiones a expresiones y pasajes de las Escrituras Hebreas donde aparece el nombre de Dios. Por ejemplo, en las Escrituras Hebreas, la frase “mandamientos y requisitos legales” y otras similares aparecen en contextos donde se usa el nombre de Dios o donde Jehová está hablando (Gé 26:2, 5; Nú 36:13; Dt 4:40; 27:10; Eze 36:23, 27).

Jehová. Aquí se cita de Éx 13:2, 12. En el texto hebreo original aparece el nombre divino, representado por cuatro consonantes hebreas que se transliteran como YHWH. Ver apén. C.

el tiempo para la purificación de ellos. Es decir, el tiempo para que se limpiaran ceremonialmente. La Ley mosaica exigía que la madre pasara por un periodo de purificación de 40 días después de dar a luz un varón (Le 12:1-4). Está claro que esta ley no rebajaba a la mujer ni le quitaba dignidad al parto, sino que enseñaba una verdad espiritual fundamental: al dar a luz se transmite el pecado de Adán de una generación a la siguiente. María no fue la excepción, al contrario de lo que afirman algunos especialistas religiosos (Ro 5:12). Lucas no usaría el pronombre “ellos” en este versículo para incluir a Jesús, porque sabía que el espíritu santo lo había protegido del pecado de su madre humana imperfecta, de modo que no necesitaba purificarse (Lu 1:34, 35). Más bien, al usar la palabra “ellos”, Lucas quizá estaba incluyendo al padre adoptivo de Jesús, José, quien organizó el viaje y como cabeza de familia era el responsable de que se ofreciera el sacrificio.

para presentarlo delante de Jehová. Como se ve en el versículo siguiente, a Jesús lo llevaron al templo después de su nacimiento de acuerdo con las palabras que Jehová le dijo a Moisés en Éx 13:1, 2, 12. Allí se les ordenó a los padres “reservar para Jehová a todos los primogénitos varones”. Además, la expresión “para presentarlo delante de Jehová” recuerda la que se usa en 1Sa 1:22-28, donde se dice que al pequeño Samuel lo presentaron “ante Jehová” para dedicarlo a su servicio. Ver las notas de estudio de Lu 1:6; 2:23 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:22).

Jehová. Esta es la primera vez que aparece el nombre de Dios en el Evangelio de Lucas en esta traducción. Aunque los manuscritos griegos disponibles usan aquí el término Kýrios (“Señor”), hay buenas razones para creer que en este versículo aparecía originalmente el nombre de Dios y que después se sustituyó por el título Señor (ver apén. C1 y apén. C3: introducción y explicación de Lu 1:6). Los dos primeros capítulos del relato de Lucas están llenos de referencias y alusiones a expresiones y pasajes de las Escrituras Hebreas donde aparece el nombre de Dios. Por ejemplo, en las Escrituras Hebreas, la frase “mandamientos y requisitos legales” y otras similares aparecen en contextos donde se usa el nombre de Dios o donde Jehová está hablando (Gé 26:2, 5; Nú 36:13; Dt 4:40; 27:10; Eze 36:23, 27).

el tiempo para la purificación de ellos. Es decir, el tiempo para que se limpiaran ceremonialmente. La Ley mosaica exigía que la madre pasara por un periodo de purificación de 40 días después de dar a luz un varón (Le 12:1-4). Está claro que esta ley no rebajaba a la mujer ni le quitaba dignidad al parto, sino que enseñaba una verdad espiritual fundamental: al dar a luz se transmite el pecado de Adán de una generación a la siguiente. María no fue la excepción, al contrario de lo que afirman algunos especialistas religiosos (Ro 5:12). Lucas no usaría el pronombre “ellos” en este versículo para incluir a Jesús, porque sabía que el espíritu santo lo había protegido del pecado de su madre humana imperfecta, de modo que no necesitaba purificarse (Lu 1:34, 35). Más bien, al usar la palabra “ellos”, Lucas quizá estaba incluyendo al padre adoptivo de Jesús, José, quien organizó el viaje y como cabeza de familia era el responsable de que se ofreciera el sacrificio.

ofrecieron un sacrificio. Bajo la Ley mosaica, una mujer permanecía ceremonialmente impura por un periodo de tiempo fijo después de dar a luz. Una vez que pasaba ese tiempo, había que ofrecer por ella una ofrenda quemada y una ofrenda por el pecado (Le 12:1-8).

Ley de Jehová. La expresión “Ley de Jehová” aparece muchas veces en las Escrituras Hebreas como una combinación de la palabra hebrea que se traduce “ley” y el Tetragrámaton (por ejemplo, en Éx 13:9; 2Re 10:31; 1Cr 16:40; 22:12; 2Cr 17:9; 31:3; Ne 9:3; Sl 1:2; 119:1; Is 5:24; Jer 8:8; Am 2:4). Y la expresión “así como está escrito” es una introducción muy común en las Escrituras Griegas Cristianas para las citas de las Escrituras Hebreas (Mr 1:2; Hch 7:42; 15:15; Ro 1:17; 10:15). Ver la nota de estudio de Lu 1:6 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:23).

Todo primogénito varón. El relato de Lu 2:22-24 no solo se refiere al sacrificio que se hizo por la purificación de María (ver las notas de estudio de Lu 2:22; 2:24), sino también al requisito de la Ley de que el matrimonio pagara cinco siclos de plata por el nacimiento de su primogénito. Por ser el primogénito, Jesús estaba santificado o puesto aparte para Dios, y le pertenecía. Por esa razón, según la Ley debía ser rescatado, o redimido, por sus padres, José y María (Éx 13:1, 2; Nú 18:15, 16). El pago tenía que hacerse cuando el bebé tuviera “un mes de edad o más”. Así que José podría pagar los cinco siclos al mismo tiempo que María entregara su ofrenda de purificación, es decir, 40 días después del nacimiento de Jesús.

Jehová. Aquí se cita de Éx 13:2, 12. En el texto hebreo original aparece el nombre divino, representado por cuatro consonantes hebreas que se transliteran como YHWH. Ver apén. C.

Ley de Jehová. La expresión “Ley de Jehová” aparece muchas veces en las Escrituras Hebreas como una combinación de la palabra hebrea que se traduce “ley” y el Tetragrámaton (por ejemplo, en Éx 13:9; 2Re 10:31; 1Cr 16:40; 22:12; 2Cr 17:9; 31:3; Ne 9:3; Sl 1:2; 119:1; Is 5:24; Jer 8:8; Am 2:4). Y la expresión “así como está escrito” es una introducción muy común en las Escrituras Griegas Cristianas para las citas de las Escrituras Hebreas (Mr 1:2; Hch 7:42; 15:15; Ro 1:17; 10:15). Ver la nota de estudio de Lu 1:6 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:23).

ofrecieron un sacrificio. Bajo la Ley mosaica, una mujer permanecía ceremonialmente impura por un periodo de tiempo fijo después de dar a luz. Una vez que pasaba ese tiempo, había que ofrecer por ella una ofrenda quemada y una ofrenda por el pecado (Le 12:1-8).

la Ley de Jehová. Ver la nota de estudio de Lu 2:23 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:24).

Dos tórtolas o dos pichones de paloma. La Ley les permitía a las mujeres de pocos recursos ofrecer aves en sacrificio en vez de una oveja, que sería mucho más costosa (Le 12:6, 8). Está claro que José y María eran pobres en esa época, y eso demuestra que los astrólogos no los visitaron cuando Jesús era un recién nacido, sino tiempo después (Mt 2:9-11). Si José y María ya hubieran recibido los costosos regalos de esos astrólogos, fácilmente se habrían podido permitir entregar una oveja en sacrificio cuando fueron al templo.

Simeón. Este nombre proviene de un verbo hebreo que significa ‘oír’ o ‘escuchar’. Tal como a Zacarías y a Elisabet, a Simeón se lo llama justo (Lu 1:5, 6). También se dice que es devoto. Esta es una traducción de la palabra griega eulabḗs, que se usa en las Escrituras Griegas Cristianas para describir a alguien como cuidadoso y concienzudo en su adoración (Hch 2:5; 8:2; 22:12).

Jesucristo. Este nombre contiene el título Cristo, que viene del griego Khristós y es equivalente al título Mesías (del hebreo, mashíaj). Las dos palabras significan ‘ungido’ o ‘elegido’. En tiempos bíblicos, a los gobernantes se les ungía ceremonialmente con aceite.

al Cristo. O “al Mesías”, “al Ungido”. El título Cristo viene del término griego Khristós y es equivalente al título Mesías (del hebreo, mashíaj). Las dos palabras significan ‘ungido’ o ‘elegido’. Ver las notas de estudio de Mt 1:1 y de al Cristo de Jehová en este versículo.

al Cristo de Jehová. Hay buenas razones para usar el nombre de Dios en el texto principal, aunque los manuscritos griegos disponibles dicen literalmente “el Cristo del Señor” (ton khristón Kyríou). En las copias que todavía existen de la Septuaginta, esta expresión corresponde a la expresión hebrea mashíaj YHWH, es decir, “ungido de Jehová”, que se usa 11 veces en las Escrituras Hebreas (1Sa 24:6 [dos veces], 10; 26:9, 11, 16, 23; 2Sa 1:14, 16; 19:21; Lam 4:20). Ver apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:26).

Señor Soberano. La palabra griega despótēs tiene el significado básico de ‘señor’, ‘dueño’ o ‘amo’ (1Ti 6:1; Tit 2:9; 1Pe 2:18). Cuando se usa para dirigirse directamente a Dios —como en este versículo, en Hch 4:24 y en Ap 6:10—, se traduce “Señor Soberano” para indicar la superioridad de su autoridad. Otras traducciones han usado términos como “Señor”, “Amo”, “Soberano” o “Dueño”. Muchas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo usan el término hebreo ʼAdhonái (“Señor Soberano”), pero al menos dos de ellas (señaladas con las referencias J9, 18 en el apén. C) utilizan aquí el nombre de Dios, Jehová.

dejando que tu esclavo muera. O “dejando que tu esclavo se vaya”. La palabra griega para “dejar ir” significa literalmente ‘poner en libertad’, ‘liberar’ o ‘soltar’. Aquí se usa como un eufemismo con el sentido de ‘dejar morir’. El que una persona muriera en paz podía significar que tuviera una muerte tranquila después de haber disfrutado de una vida plena o después de haber visto realizada una esperanza anhelada (comparar con Gé 15:15; 1Re 2:6). La promesa de Dios a Simeón se acababa de cumplir: había visto al prometido “Cristo de Jehová”, el medio que Dios usaría para traer salvación. Ahora Simeón podía sentir paz interior y tranquilidad, y estar satisfecho de dormirse en la muerte hasta que llegara su resurrección (Lu 2:26).

para quitarles el velo a las naciones. O “para una revelación a las naciones”. El término griego apokálypsis, que aquí se traduce como “quitar el velo”, denota ‘un descubrimiento’ o ‘una revelación’ y se suele utilizar para referirse a la manifestación de asuntos espirituales o de la voluntad y los propósitos de Dios (Ro 16:25; Ef 3:3; Ap 1:1). El anciano Simeón aquí se refirió al pequeño Jesús como una luz e indicó que su iluminación espiritual beneficiaría también a las naciones no judías, y no sencillamente a los judíos de nacimiento y los prosélitos. Las palabras proféticas de Simeón concuerdan con profecías de las Escrituras Hebreas, como las que se hallan en Is 42:6 y 49:6.

resurrección. La palabra griega anástasis significa literalmente ‘levantamiento’ o ‘alzamiento’. Se usa unas 40 veces en las Escrituras Griegas Cristianas para referirse a la resurrección de los muertos (Mt 22:31; Hch 4:2; 24:15; 1Co 15:12, 13). En la Septuaginta, en Is 26:19, se usa el verbo relacionado con anástasis para traducir el verbo hebreo vivir en esta expresión: “Tus muertos vivirán”. Ver glosario.

vuelvan a levantarse. La palabra griega anástasis que se usa aquí por lo común se traduce como “resurrección” en las Escrituras Griegas Cristianas (ver la nota de estudio de Mt 22:23). Las palabras de Simeón en este versículo indican que la gente reaccionaría de distintas maneras al mensaje de Jesús, y eso sacaría a la luz los razonamientos de sus corazones (Lu 2:35). Para los que no creyeran en él, Jesús llegaría a ser una señal contra la que se hablaría, algo que despreciar. Esas personas sin fe lo rechazarían, tropezarían a causa de él y caerían. Tal como se predijo, Jesús llegó a ser una roca con la que tropezaron muchos judíos (Is 8:14). Sin embargo, otros sí pondrían su fe en Jesús (Is 28:16). Estos que estaban muertos a causa de sus ofensas y pecados serían resucitados o levantados en sentido figurado y llegarían a ser considerados justos por Dios (Ef 2:1).

una espada larga. En la Biblia no hay ningún indicio de que a María alguna vez la atravesara una espada en sentido literal, de modo que esta expresión evidentemente se refiere al dolor y al sufrimiento que experimentaría María a causa de la muerte de su hijo en un madero de tormento (Jn 19:25).

el alma. O “la vida”. Ver glosario, alma.

Ana. Nombre de origen hebreo que significa ‘favor’ o ‘gracia’. Al hablar del pequeño Jesús a los que esperaban la liberación de Jerusalén, ella cumplió el papel de profetisa. El sentido básico de profetizar es declarar los mensajes inspirados de Dios, revelar su voluntad. Ver la nota de estudio de Hch 2:17.

darle servicio sagrado. O “adorarlo”. El verbo griego latréuō básicamente significa ‘servir’. En las Escrituras, se refiere a realizar un servicio para Dios o relacionado con su adoración (Mt 4:10; Lu 2:37; 4:8; Hch 7:7; Ro 1:9; Flp 3:3; 2Ti 1:3; Heb 9:14; 12:28; Ap 7:15; 22:3), o a prestar un servicio en el santuario o el templo (Heb 8:5; 9:9; 10:2; 13:10). Por eso en algunos contextos se traduce esta expresión como “adorar”. En unos pocos casos aparece relacionada con la adoración falsa y se refiere a servir a cosas creadas o adorarlas (Hch 7:42; Ro 1:25).

Siempre estaba en el templo. Es posible que Ana estuviera en el templo desde que se abrían las puertas por la mañana hasta que se cerraban al atardecer. Su servicio sagrado incluía hacer ayunos y ruegos, lo que muestra que se lamentaba por la situación que existía y ansiaba un cambio, igual que otros siervos fieles de Dios (Esd 10:1; Ne 1:4; Lam 1:16). Por muchos siglos los judíos habían estado sometidos a potencias extranjeras, y la situación religiosa se había ido deteriorando hasta el punto de afectar al templo y al sacerdocio. Estas circunstancias bien podrían explicar por qué Ana y otras personas esperaban con anhelo “la liberación de Jerusalén” (Lu 2:38).

prestaba servicio sagrado. O “adoraba”. Ver la nota de estudio de Lu 1:74.

Dios. Los manuscritos griegos más antiguos usan aquí la palabra Theós (“Dios”). Sin embargo, otros manuscritos griegos y traducciones al latín y al siriaco utilizan el término que se traduce “el Señor”. Varias traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo (señaladas con las referencias J5, 7-17, 28 en el apén. C) emplean el nombre de Dios, de modo que la frase puede traducirse “darle gracias a Jehová”.

Jehová. Esta es la primera vez que aparece el nombre de Dios en el Evangelio de Lucas en esta traducción. Aunque los manuscritos griegos disponibles usan aquí el término Kýrios (“Señor”), hay buenas razones para creer que en este versículo aparecía originalmente el nombre de Dios y que después se sustituyó por el título Señor (ver apén. C1 y apén. C3: introducción y explicación de Lu 1:6). Los dos primeros capítulos del relato de Lucas están llenos de referencias y alusiones a expresiones y pasajes de las Escrituras Hebreas donde aparece el nombre de Dios. Por ejemplo, en las Escrituras Hebreas, la frase “mandamientos y requisitos legales” y otras similares aparecen en contextos donde se usa el nombre de Dios o donde Jehová está hablando (Gé 26:2, 5; Nú 36:13; Dt 4:40; 27:10; Eze 36:23, 27).

Ley de Jehová. La expresión “Ley de Jehová” aparece muchas veces en las Escrituras Hebreas como una combinación de la palabra hebrea que se traduce “ley” y el Tetragrámaton (por ejemplo, en Éx 13:9; 2Re 10:31; 1Cr 16:40; 22:12; 2Cr 17:9; 31:3; Ne 9:3; Sl 1:2; 119:1; Is 5:24; Jer 8:8; Am 2:4). Y la expresión “así como está escrito” es una introducción muy común en las Escrituras Griegas Cristianas para las citas de las Escrituras Hebreas (Mr 1:2; Hch 7:42; 15:15; Ro 1:17; 10:15). Ver la nota de estudio de Lu 1:6 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:23).

la Ley de Jehová. La expresión “Ley de Jehová” aparece muchas veces en las Escrituras Hebreas como una combinación de la palabra hebrea que se traduce “ley” y el Tetragrámaton (Éx 13:9; 2Re 10:31; 1Cr 16:40; 22:12; 2Cr 17:9; 31:3; Ne 9:3; Sl 1:2; 119:1; Is 5:24; Jer 8:8; Am 2:4). Ver las notas de estudio de Lu 1:6; 2:23 y el apén. C3 (introducción y explicación de Lu 2:39).

ellos volvieron a Galilea. Esta declaración parecería indicar que José y María volvieron directamente a Nazaret después de presentar a Jesús en el templo, pero el relato de Lucas está muy condensado. El relato de Mateo (2:1-23) da más detalles sobre la visita de los astrólogos, la huida de José y María a Egipto para escapar del plan asesino del rey Herodes, la muerte de este rey y el regreso de la familia a Nazaret.

sus padres tenían la costumbre. La Ley no exigía que las mujeres asistieran a la celebración de la Pascua. Sin embargo, María tenía la costumbre de acompañar a José en su viaje anual a Jerusalén para la fiesta (Éx 23:17; 34:23). Hacían el viaje todos los años con su familia cada vez más numerosa. Quizá era un trayecto de unos 300 km (190 mi) de ida y vuelta por terreno montañoso.

subió de Galilea. Existía un pueblo llamado Belén a solo 11 km (7 mi) de Nazaret, pero la profecía especificaba que el Mesías vendría de “Belén Efrata” (Miq 5:2). Esta población de Belén, llamada aquí la ciudad de David, se encontraba en Judea, más al sur (1Sa 16:1, 11, 13). La distancia directa, en línea recta, de Nazaret a Belén Efrata es de unos 110 km (69 mi). Sin embargo, el viaje a través de Samaria (siguiendo las vías actuales) en realidad pudo haber sido de hasta 150 km (93 mi). El recorrido tomaría varios días, y sería difícil, ya que pasaba por terreno montañoso.

subieron. Es decir, subieron a Jerusalén. Era un viaje que implicaba un ascenso por terreno montañoso. Ver la nota de estudio de Lu 2:4.

haciéndoles preguntas. La reacción de los que escucharon a Jesús muestra que sus preguntas no eran simplemente las de un niño que buscaba satisfacer su curiosidad (Lu 2:47). La palabra griega que se traduce “haciendo preguntas” puede referirse en algunos contextos a los interrogatorios y contrainterrogatorios que se llevan a cabo en un tribunal (Mt 27:11; Mr 14:60, 61; 15:2, 4; Hch 5:27). Los historiadores explican que algunos de los líderes religiosos más notables tenían la costumbre de quedarse después de las fiestas en alguno de los espaciosos pórticos del templo para dar lecciones. La gente podía sentarse a los pies de ellos para escucharlos y hacerles preguntas.

se quedaban asombrados. La forma del verbo griego que se usa aquí puede indicar un asombro continuo o repetido.

los cielos se abrieron. Al parecer, Dios hizo que Jesús percibiera y entendiera asuntos espirituales, que quizá incluían los recuerdos de su vida en el cielo antes de venir a la tierra.

el cielo se abrió. Al parecer, Dios hizo que Jesús percibiera asuntos espirituales, que quizá incluían los recuerdos de su vida en el cielo antes de venir a la tierra. El propio Jesús demostró por las cosas que dijo a partir de su bautismo que ahora recordaba su vida anterior. Un buen ejemplo es la íntima oración que hizo la noche de la Pascua del año 33. Esta oración también demuestra que recordaba cosas que había visto hacer y oído decir a su Padre, así como la gloria que había tenido antes en el cielo (Jn 6:46; 7:28, 29; 8:26, 28, 38; 14:2; 17:5). Es posible que haya recuperado estos recuerdos en el momento de su bautismo, cuando fue ungido.

él les contestó. Lo que sigue a esta oración son las primeras palabras de Jesús registradas en la Biblia. Parece que de joven Jesús no estaba completamente al tanto de su vida antes de venir a la tierra (ver las notas de estudio de Mt 3:16; Lu 3:21). Sin embargo, es razonable pensar que su madre y su padre adoptivo le habían transmitido la información que habían recibido con las visitas de un ángel; también le habrían hablado de las profecías que pronunciaron Simeón y Ana en aquel viaje de la familia a Jerusalén 40 días después de su nacimiento (Mt 1:20-25; 2:13, 14, 19-21; Lu 1:26-38; 2:8-38). La contestación de Jesús muestra que hasta cierto grado sabía que su nacimiento había sido milagroso y entendía que la relación personal que tenía con su Padre celestial, Jehová, era especial.

tengo que estar en la casa de mi Padre. La expresión griega que equivale a “en la casa de mi Padre” literalmente se traduce como “en las [cosas] de mi Padre”. El contexto muestra que José y María estaban preocupados por saber dónde estaba Jesús, así que lo más natural es entender que estas palabras se refieren a una ubicación, un lugar, es decir, “la casa [o “la morada” o “los patios”] de mi Padre” (Lu 2:44-46). Más adelante, durante su ministerio, Jesús se refirió específicamente al templo como “la casa de mi Padre” (Jn 2:16). Sin embargo, de acuerdo con algunos especialistas, esta expresión podría entenderse de manera más amplia, como “debo ocuparme de [o “dedicarme a”] las cosas de mi Padre”.

subiendo a Jerusalén. Esta ciudad estaba a unos 750 m (2.500 ft) sobre el nivel del mar. Por eso las Escrituras con frecuencia dicen que la gente tenía que subir a Jerusalén para adorar a Dios (Mr 10:32; Lu 2:22; Jn 2:13; Hch 11:2). Jesús y sus discípulos estaban subiendo desde el valle del Jordán (ver la nota de estudio de Mt 19:1), que en su punto más bajo se encuentra a unos 400 m (1.300 ft) por debajo del nivel del mar. Así que tendrían que hacer una subida de unos 1.000 m (3.330 ft) para llegar a Jerusalén.

subió de Galilea. Existía un pueblo llamado Belén a solo 11 km (7 mi) de Nazaret, pero la profecía especificaba que el Mesías vendría de “Belén Efrata” (Miq 5:2). Esta población de Belén, llamada aquí la ciudad de David, se encontraba en Judea, más al sur (1Sa 16:1, 11, 13). La distancia directa, en línea recta, de Nazaret a Belén Efrata es de unos 110 km (69 mi). Sin embargo, el viaje a través de Samaria (siguiendo las vías actuales) en realidad pudo haber sido de hasta 150 km (93 mi). El recorrido tomaría varios días, y sería difícil, ya que pasaba por terreno montañoso.

subieron. Es decir, subieron a Jerusalén. Era un viaje que implicaba un ascenso por terreno montañoso. Ver la nota de estudio de Lu 2:4.

nada de lo que Dios afirma es imposible. O “ninguna palabra de Dios fallará”. O quizás “nada es imposible para Dios”. El término griego rhḗma puede referirse a “una palabra”, “un dicho” o “una declaración”. También puede referirse a “una cosa” o “algo de lo que se ha hablado”, ya sea un suceso, la descripción de una acción o el resultado de lo que se ha declarado. Aunque el texto griego puede traducirse de diferentes maneras, la idea general es la misma: nada es imposible cuando se trata de Dios o de alguna de sus promesas. Aquí se usa un vocabulario parecido al empleado por la Septuaginta en Gé 18:14, donde Jehová le asegura a Abrahán que su esposa Sara daría a luz a Isaac en su vejez.

él bajó. Jerusalén se encontraba a unos 750 m (2.500 ft) sobre el nivel del mar. El término bajar se refiere aquí a salir de Jerusalén (Lu 10:30, 31; Hch 24:1; 25:7). Comparar con las notas de estudio de Mt 20:17; Lu 2:4, 42.

continuó sujeto a ellos. O “siguió obedeciéndolos”. La forma continua del verbo griego indica que, después de dejar impresionados a los maestros en el templo con su conocimiento de la Palabra de Dios, Jesús regresó a casa y siguió obedeciendo humildemente a sus padres. Su obediencia era más notable que la de cualquier otro niño, porque era una de las formas en las que él cumpliría la Ley mosaica hasta el más mínimo detalle (Éx 20:12; Gál 4:4).

palabras. O “cosas”. Ver la nota de estudio de Lu 1:37.

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César Augusto
César Augusto

Octavio fue el primer emperador del Imperio romano. Su nombre completo era Cayo Julio César Octaviano (Octavio). Era hijo adoptivo del dictador romano Julio César, que fue asesinado en el año 44 antes de nuestra era. En septiembre del año 31, Octavio se convirtió en el líder indiscutible del Imperio romano, y el 16 de enero del año 27, el Senado romano le otorgó el título de Augusto. En el año 2 antes de nuestra era, Augusto emitió un decreto que exigía que todos los habitantes del Imperio se registraran, cada uno en “su propia ciudad” (Lu 2:1-7). A consecuencia de este decreto, Jesús nació en Belén, y así se cumplió la profecía bíblica (Da 11:20; Miq 5:2). Augusto murió el 17 de agosto del año 14 de nuestra era (19 de agosto según el calendario juliano), en el mes al que le había dado su nombre. La escultura de bronce que se ve aquí data de entre el año 27 y el 25 antes de nuestra era, y actualmente se conserva en el Museo Británico.

El invierno en Belén
El invierno en Belén

Jesús no pudo haber nacido en diciembre, porque entre noviembre y marzo el tiempo en Belén normalmente es frío y lluvioso. En invierno puede caer nieve en la zona. En esa época del año, los pastores no estarían a la intemperie de noche cuidando a sus rebaños en los campos (Lu 2:8). Belén se encuentra en la región montañosa de Judea a unos 780 m (2.560 ft) sobre el nivel del mar.

Jesús en el pesebre
Jesús en el pesebre

La palabra griega que se traduce “pesebre” en Lu 2:7 es fátnē, que significa ‘comedero’. Los arqueólogos han descubierto en Palestina grandes comederos, cada uno hecho con un bloque de piedra caliza, con unas medidas de aproximadamente 90 cm (3 ft) de largo, 50 cm (1,5 ft) de ancho y 60 cm (2 ft) de alto. Se piensa que servían de pesebres. También puede ser que, como en épocas más recientes, se excavaran pesebres en las paredes rocosas de cuevas donde se guardaban los animales.

Tórtola y pichón de paloma
Tórtola y pichón de paloma

Bajo la Ley mosaica, la mujer que daba a luz debía entregar un carnero joven como ofrenda quemada y un pichón de paloma o una tórtola como ofrenda por el pecado. Si la familia no podía comprar un carnero, como parece que era el caso de María y José, era aceptable que diera dos tórtolas o dos pichones (Le 12:6-8). La tórtola (Streptopelia turtur), como la que se ve aquí (1), no solo se encuentra en Israel, sino también en Europa, el norte de África y el oeste de Asia. Todos los años, en el mes de octubre (en otoño), estas aves migran hacia el sur a países con climas más cálidos, y vuelven a Israel en la primavera. La otra ave que se ve aquí (2) es una paloma brava (Columba livia). Esta especie se encuentra en todo el mundo, y generalmente no migra.

Vista panorámica del valle de Jezreel
Vista panorámica del valle de Jezreel

Esta foto fue tomada desde un peñasco cercano a Nazaret, mirando hacia el sur. Aquí se puede observar, de este a oeste, el fértil valle de Jezreel, escenario de diferentes acontecimientos bíblicos (Jos 17:16; Jue 6:33; Os 1:5). A la izquierda, a lo lejos, lo primero que salta a la vista es la colina de Moré. En una de sus laderas, se ve una aldea donde antes se encontraba la ciudad de Naín. Fue en esta ciudad donde Jesús resucitó al hijo de una viuda (Jue 7:1; Lu 7:11-15). En el horizonte, se alcanza a ver el monte Guilboa (1Sa 31:1, 8). Como Jesús se crio en la cercana Nazaret, es posible que haya estado en este punto, desde donde pueden observarse muchos lugares importantes de la historia de Israel (Lu 2:39, 40).