Juan 18:1-40

18  Después de decir estas cosas, Jesús se fue con sus discípulos al otro lado del valle de Cedrón+ y entró con ellos en un huerto que había allí.+  Judas, el que lo iba a traicionar,+ también conocía el lugar, ya que Jesús solía reunirse allí con sus discípulos.  Así que Judas se presentó con el destacamento de soldados y guardias de los sacerdotes principales y de los fariseos. Llegaron con antorchas, lámparas y armas.+  Entonces Jesús, sabiendo todo lo que le iba a pasar, dio un paso al frente y les preguntó: “¿A quién buscan?”.  Le contestaron: “A Jesús el Nazareno”.+ “Soy yo”, les dijo él. Y Judas, el traidor, también estaba con ellos.+  Pero, cuando Jesús les dijo “Soy yo”, retrocedieron y cayeron al suelo.+  De modo que les preguntó otra vez: “¿A quién buscan?”. Le dijeron: “A Jesús el Nazareno”.  Jesús les contestó: “Ya les dije que soy yo. Así que, si me están buscando a mí, dejen que estos hombres se vayan”.  Esto pasó para que se cumpliera lo que él había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”.+ 10  Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó, atacó al esclavo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.+ El esclavo se llamaba Malco. 11  Pero Jesús le dijo a Pedro: “Mete la espada en su vaina.+ ¿Acaso no debo beber de la copa que me ha dado el Padre?”.+ 12  Entonces los soldados, el comandante militar y los guardias de los judíos arrestaron a Jesús y lo ataron. 13  Primero lo llevaron ante Anás porque era el suegro de Caifás,+ que ese año era sumo sacerdote.+ 14  De hecho, este Caifás era el mismo que les había sugerido a los judíos que les convenía que un solo hombre muriera por el pueblo.+ 15  Ahora bien, Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús.+ Y ese discípulo, como era un conocido del sumo sacerdote, entró con Jesús en el patio del sumo sacerdote, 16  pero Pedro se quedó afuera, junto a la puerta.* Así que el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, salió a hablar con la portera y llevó a Pedro adentro. 17  Entonces la sirvienta, que era la portera, le preguntó a Pedro: “¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?”. Él le contestó: “No, no lo soy”.+ 18  Como hacía frío, los esclavos y los guardias habían hecho un fuego de carbón y estaban allí de pie calentándose alrededor de él. Pedro también estaba con ellos calentándose. 19  El sacerdote principal interrogó a Jesús sobre sus discípulos y sobre lo que enseñaba. 20  Jesús le contestó: “He hablado públicamente a todo el mundo. Siempre enseñé en las sinagogas y en el templo,+ donde todos los judíos se reúnen, y no dije nada en secreto. 21  ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a quienes oyeron lo que les dije. Ahí están, ellos saben bien lo que dije”. 22  Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardias que estaban allí le dio una bofetada+ y le dijo: “¿Así le contestas al sacerdote principal?”. 23  Jesús le respondió: “Si he dicho algo malo, dime* qué fue; pero, si lo que he dicho es cierto, ¿por qué me pegas?”. 24  Luego Anás se lo mandó atado a Caifás, el sumo sacerdote.+ 25  Mientras tanto, Simón Pedro seguía allí de pie, calentándose. Entonces le preguntaron: “¿No eres tú también uno de sus discípulos?”. Él lo negó. Dijo: “No, no lo soy”.+ 26  Uno de los esclavos del sumo sacerdote, que era pariente del hombre a quien Pedro le había cortado la oreja,+ le dijo: “¿No te vi yo en el huerto con él?”. 27  Pero Pedro volvió a negarlo, y al instante un gallo cantó.+ 28  Entonces llevaron a Jesús de la casa de Caifás a la residencia del gobernador+ —era temprano por la mañana—, pero ellos mismos no entraron en la residencia del gobernador para no contaminarse+ y así poder comer la Pascua. 29  Por eso Pilato salió adonde estaban ellos y les preguntó: “¿De qué acusan a este hombre?”. 30  Le contestaron: “Si este hombre no fuera un delincuente,* no te lo habríamos entregado”. 31  De modo que Pilato les dijo: “Llévenselo y júzguenlo ustedes según su ley”.+ Los judíos le dijeron: “A nosotros no se nos permite matar a nadie”.+ 32  Esto pasó para que se cumplieran las palabras que Jesús había dicho sobre la manera en que iba a morir.+ 33  Pilato entró de nuevo en la residencia del gobernador, llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”.+ 34  Jesús le contestó: “¿Salió de ti hacer esta pregunta, o es que otros te han hablado de mí?”. 35  Y Pilato le dijo: “¿Acaso soy yo judío? Tu propia nación y los sacerdotes principales te entregaron a mí. ¿Qué fue lo que hiciste?”. 36  Jesús le respondió:+ “Mi Reino no es parte de este mundo.+ Si mi Reino fuera parte de este mundo, mis ayudantes habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos.+ Pero la realidad es que mi Reino no es de aquí”. 37  Así que Pilato le preguntó: “¿O sea, que tú eres rey?”. Jesús le contestó: “Sí, tú mismo estás diciendo que yo soy rey.+ Para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.+ Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz”.+ 38  Pilato le preguntó: “¿Qué es la verdad?”. Después de decir esto, salió de nuevo adonde estaban los judíos y les dijo: “Yo no encuentro que sea culpable de nada.+ 39  Además, ustedes tienen la costumbre de que les ponga en libertad a un preso durante la Pascua.+ ¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?”. 40  Ellos volvieron a gritar: “¡No, a él no! ¡A Barrabás!”. Y Barrabás era un ladrón.+

Notas

O “entrada”.
O “testifica”. Lit. “da testimonio de”.
O “malhechor”.

Notas de estudio

valle de Cedrón. O “torrente invernal de Cedrón”. Esta es la única vez que se menciona el valle de Cedrón en las Escrituras Griegas Cristianas. Este valle se abre paso entre Jerusalén y el monte de los Olivos, y va de norte a sur a lo largo del lado oriental de la ciudad. La mayor parte del tiempo estaba seco, incluso en invierno, y solo corría agua por él después de una lluvia muy fuerte. La palabra griega khéimarros, que aquí se traduce “valle”, significa literalmente ‘torrente invernal’, es decir, una caudalosa corriente de agua producida en invierno cuando las lluvias eran fuertes. Esta palabra griega se usa más de 80 veces en la Septuaginta para traducir la palabra hebrea nájal, que corresponde a “valle” y se emplea cuando se habla del valle de Cedrón en las Escrituras Hebreas (2Sa 15:23; 1Re 2:37). Tanto el término hebreo como el griego pueden referirse a una corriente de agua, un arroyo o un torrente (Dt 10:7; Job 6:15; Is 66:12; Eze 47:5). Sin embargo, lo más frecuente es que se refieran al cauce excavado por un torrente de agua que se forma debido a las lluvias de invierno (Nú 34:5; Jos 13:9; 17:9; 1Sa 17:40; 1Re 15:13; 2Cr 33:14; Ne 2:15; Can 6:11). Ambas palabras se traducen con frecuencia como “wadi”. Ver glosario, wadi (guadi).

el destacamento de soldados. En esta expresión se emplea el término griego spéira, y esto indica que se estaba hablando de soldados romanos. De los escritores de los cuatro Evangelios, Juan es el único que menciona que había soldados romanos presentes cuando arrestaron a Jesús (Jn 18:12).

atacó al esclavo del sumo sacerdote. Este suceso quedó registrado en los cuatro Evangelios, y los relatos se complementan (Mt 26:51; Mr 14:47; Lu 22:50). Por ejemplo, solo Lucas, “el médico amado” (Col 4:14), menciona que Jesús tocó la oreja del esclavo y lo curó (Lu 22:51). Por su parte, Juan es el único que menciona que Simón Pedro sacó una espada y que el esclavo a quien le cortó la oreja se llamaba Malco. Parece que Juan era el discípulo “conocido del sumo sacerdote” y de los de su casa (Jn 18:15, 16), así que es normal que su Evangelio mencione el nombre del esclavo herido. En Jn 18:26 también se ve que Juan conocía a los de la casa del sumo sacerdote. Allí él explica que el esclavo que acusó a Pedro de ser discípulo de Jesús era “pariente del hombre a quien Pedro le había cortado la oreja”.

beber de la copa. En la Biblia, la palabra copa con frecuencia representa lo que Jehová le ha asignado a alguien que haga, su voluntad para él (Sl 11:6, nota; 16:5; 23:5). Aquí “beber de la copa” significa someterse a la voluntad de Dios. En este caso, la “copa” no solo implicaba que Jesús sufriera y muriera acusado falsamente de blasfemia, sino también que fuera resucitado para tener vida inmortal en el cielo.

aparta de mí esta copa. En la Biblia, la palabra copa con frecuencia representa lo que Jehová le ha asignado a alguien que haga, su voluntad para él (ver la nota de estudio de Mt 20:22). No hay duda de que a Jesús le preocupaba mucho que morir acusado de blasfemia y sedición pudiera deshonrar a Dios. Eso lo motivó a pedirle que apartara de él esa “copa”.

beber de la copa. En la Biblia, la palabra copa con frecuencia representa lo que Jehová le ha asignado a alguien que haga, su voluntad para él (Sl 11:6, nota; 16:5; 23:5). Aquí “beber de la copa” significa someterse a la voluntad de Dios. En el caso de Jesús, la “copa” no solo implicaba sufrir y morir acusado falsamente de blasfemia, sino también ser resucitado para tener vida inmortal en el cielo. Ver las notas de estudio de Mt 20:22; 26:39.

los judíos. En el Evangelio de Juan, este término tiene sentidos diferentes dependiendo del contexto. Puede referirse tanto a los judíos o los habitantes de Judea en general como a los que vivían en Jerusalén y sus alrededores. También puede ser más específico y referirse a los judíos que seguían fanáticamente las tradiciones humanas relacionadas con la Ley mosaica, que con frecuencia eran contrarias al espíritu de esa ley (Mt 15:3-6). En este último grupo sobresalían los líderes religiosos que se oponían a Jesús. Aquí y en algunos otros casos donde aparece este término en el capítulo 7 de Juan, el contexto indica que se habla de los líderes religiosos judíos (Jn 7:13, 15, 35a). Ver glosario, judío.

comandante militar. La palabra griega khilíarkhos (“quiliarca”) significa literalmente ‘jefe de mil’, es decir, mil soldados. Se refiere a un comandante militar romano llamado tribuno. En cada legión romana había seis tribunos. Sin embargo, la legión no estaba dividida en seis diferentes unidades, sino que cada tribuno ejercía el mando sobre toda la legión durante una sexta parte del tiempo. Estos comandantes militares tenían una gran autoridad, que incluía la facultad de nombrar a los centuriones y enviarlos a un destino. La palabra griega también puede referirse a cualquier oficial militar de alto rango. Un comandante militar romano iba con los soldados que arrestaron a Jesús.

los judíos. Al parecer, aquí se refiere a los líderes religiosos judíos. Ver la nota de estudio de Jn 7:1.

sacerdote principal Anás y [...] Caifás. Para situar el comienzo del ministerio de Juan el Bautista, Lucas alude a los días de dos poderosos hombres que lideraban a los sacerdotes judíos. Anás fue nombrado sumo sacerdote alrededor del año 6 o el 7 de nuestra era por Quirinio, el gobernador romano de Siria, y ocupó ese cargo hasta que fue depuesto por los romanos alrededor del año 15. A pesar de no ser oficialmente el sumo sacerdote, parece que siguió teniendo mucho poder y autoridad como sumo sacerdote honorario y era un personaje muy influyente en la jerarquía judía. Cinco de sus hijos fueron sumos sacerdotes, y su yerno Caifás ocupó el puesto desde más o menos el año 18 hasta más o menos el año 36 de nuestra era. Así que, aunque en el año 29 el sumo sacerdote era Caifás, Anás podía considerarse un “sacerdote principal” debido a su influyente posición (Jn 18:13, 24; Hch 4:6).

Primero lo llevaron ante Anás. Solo Juan declara específicamente que llevaron a Jesús ante Anás. Anás fue nombrado sumo sacerdote alrededor del año 6 o del año 7 de nuestra era por Quirinio, el gobernador romano de Siria, y ocupó ese cargo hasta que fue depuesto por los romanos alrededor del año 15. A pesar de no ser oficialmente el sumo sacerdote, parece que siguió teniendo mucho poder y autoridad como sumo sacerdote honorario y era un personaje muy influyente en la jerarquía judía. Cinco de sus hijos fueron sumos sacerdotes, y su yerno Caifás ocupó el puesto desde más o menos el año 18 hasta más o menos el año 36 de nuestra era. En este periodo está incluido ese año, es decir, el 33 de nuestra era, el histórico año en que Jesús fue ejecutado. Ver la nota de estudio de Lu 3:2.

el que Jesús amaba. Es decir, el discípulo al que Jesús quería especialmente. Esta es la primera de las cinco veces que se menciona a un discípulo “que Jesús [o “él”] amaba”, “a quien Jesús quería” o “al que Jesús amaba” (Jn 19:26; 20:2; 21:7, 20). Por lo general, se cree que este discípulo es el apóstol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago (Mt 4:21; Mr 1:19; Lu 5:10). Hay varias razones para creer esto. Una es que en este Evangelio no se menciona al apóstol Juan por nombre. Solo se hace referencia a él como uno de “los hijos de Zebedeo” en Jn 21:2. Otra razón es que en Jn 21:20-24 se relaciona “el discípulo al que Jesús amaba” con el escritor del Evangelio. Y Jesús le dijo a Pedro sobre aquel apóstol: “Si quiero que se quede aquí hasta que yo venga, ¿qué te importa eso a ti?”. Estas palabras parecen dar a entender que el discípulo del que estaban hablando viviría más tiempo que Pedro y los demás apóstoles. Este detalle coincide con lo que le sucedió al apóstol Juan. Ver las notas de estudio del título de Juan y de Jn 1:6; 21:20.

al discípulo que él amaba. Es decir, el discípulo al que Jesús quería especialmente. Esta es la segunda de las cinco veces que se menciona a un discípulo “que él [o “Jesús”] amaba”, “a quien Jesús quería” o “al que Jesús amaba” (Jn 13:23; 20:2; 21:7, 20). Por lo general, se cree que este discípulo es el apóstol Juan. Ver la nota de estudio de Jn 13:23.

al otro discípulo, a quien Jesús quería. Es decir, el discípulo al que Jesús quería especialmente. Esta es la tercera de las cinco veces que se menciona a un discípulo “que Jesús [o “él”] amaba”, “a quien Jesús quería” o “al que Jesús amaba” (Jn 13:23; 19:26; 20:2; 21:7, 20). Por lo general, se cree que este discípulo es el apóstol Juan (ver las notas de estudio de Jn 13:23; 18:15). De estas cinco veces, en cuatro se emplea la palabra griega agapáō, pero en este versículo se usa un sinónimo, la palabra griega filéō. En esta versión, esta palabra se traduce con frecuencia como “querer”, “querido” o “tener cariño” (Mt 10:37; Jn 11:3, 36; 16:27; 21:15-17; 1Co 16:22; Tit 3:15; Ap 3:19). Ver las notas de estudio de Jn 5:20; 16:27; 21:15.

el discípulo al que Jesús amaba. Es decir, el discípulo al que Jesús quería especialmente. Esta es la cuarta de las cinco veces que se menciona a un discípulo “que Jesús [o “él”] amaba”, “a quien Jesús quería” o “al que Jesús amaba” (Jn 13:23; 19:26; 20:2; 21:7, 20). Por lo general, se cree que este discípulo es el apóstol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago (Mt 4:21; Mr 1:19; Lu 5:10; Jn 21:2). Para una explicación de las razones que llevan a esta conclusión, ver las notas de estudio de Jn 13:23; 21:20.

el discípulo al que Jesús amaba. Es decir, el discípulo al que Jesús quería especialmente. Esta es la última de las cinco veces que se menciona a un discípulo “que Jesús [o “él”] amaba”, “a quien Jesús quería” o “al que Jesús amaba” (Jn 13:23; 19:26; 20:2; 21:7, 20). Por lo general, se cree que este discípulo es el apóstol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago (Mt 4:21; Mr 1:19; Lu 5:10; Jn 21:2). Como se ve en Jn 21:20-24, “el discípulo al que Jesús amaba” también era el discípulo que había escrito esas cosas, es decir, el escritor del Evangelio de Juan. Ver las notas de estudio del título de Juan y de Jn 1:6; 13:23.

otro discípulo. Al parecer, se trata del apóstol Juan. Esto concordaría con el estilo particular de Juan de no referirse a sí mismo por nombre en su Evangelio (ver las notas de estudio de Jn 13:23; 19:26; 20:2; 21:7; 21:20). Además, después de la resurrección de Jesús, Juan y Pedro aparecen juntos en el relato de Jn 20:2-8. La Biblia no explica cómo es que Juan, un discípulo de Galilea, llegó a ser “un conocido del sumo sacerdote” y de los de su casa, pero gracias a esto pudo entrar al patio sin que la portera lo detuviera y luego conseguir que dejara entrar también a Pedro (Jn 18:16).

carbón. Este tipo de carbón es un combustible quebradizo, poroso y negro que por lo común se obtiene haciendo arder madera sin quemarla por completo. En tiempos antiguos se elaboraba quemando lentamente un montón de leña bajo tierra durante varios días, dejando solo el aire suficiente para que se consumieran los gases. Así se conseguía una forma relativamente pura de carbón. Era un proceso lento que había que controlar con cuidado. Pero este carbón era el combustible preferido cuando se deseaba una fuente de calor intenso, continuo y sin humo. Se hacía arder en una hoguera o en un brasero para mantenerse caliente en tiempo frío (Is 47:14; Jer 36:22). También era ideal para cocinar debido a que producía un calor uniforme sin llama ni humo (Jn 21:9).

Primero lo llevaron ante Anás. Solo Juan declara específicamente que llevaron a Jesús ante Anás. Anás fue nombrado sumo sacerdote alrededor del año 6 o del año 7 de nuestra era por Quirinio, el gobernador romano de Siria, y ocupó ese cargo hasta que fue depuesto por los romanos alrededor del año 15. A pesar de no ser oficialmente el sumo sacerdote, parece que siguió teniendo mucho poder y autoridad como sumo sacerdote honorario y era un personaje muy influyente en la jerarquía judía. Cinco de sus hijos fueron sumos sacerdotes, y su yerno Caifás ocupó el puesto desde más o menos el año 18 hasta más o menos el año 36 de nuestra era. En este periodo está incluido ese año, es decir, el 33 de nuestra era, el histórico año en que Jesús fue ejecutado. Ver la nota de estudio de Lu 3:2.

El sacerdote principal. Es decir, Anás. Ver las notas de estudio de Jn 18:13; Hch 4:6.

a Caifás, el sumo sacerdote. Para ver la posible ubicación de la casa de Caifás, consultar apén. B12.

un gallo cantó. Los cuatro Evangelios mencionan este detalle, pero solo Marcos dice que el gallo cantó por segunda vez (Mt 26:34, 74, 75; Mr 14:30; Lu 22:34, 60, 61; Jn 13:38; 18:27). La Misná indica que se criaban gallos en Jerusalén en los días de Jesús, lo que sirve de apoyo al relato bíblico. Es muy probable que el gallo cantara de madrugada. Ver la nota de estudio de Mr 13:35.

un gallo cantó. Ver la nota de estudio de Mr 14:72.

residencia del gobernador. El término griego praitṓrion (derivado del término latino praetorium) designa la residencia oficial de los gobernadores romanos. La residencia oficial en Jerusalén era probablemente el palacio construido por Herodes el Grande. Se encontraba en la esquina noroeste de la parte alta de la ciudad, es decir, de la parte sur de Jerusalén (para ver su ubicación, consultar apén. B12). Pilato solo se quedaba en Jerusalén en ocasiones como las fiestas, cuando había riesgo de que se produjeran disturbios. Su residencia habitual estaba en Cesarea.

residencia del gobernador. Ver la nota de estudio de Mt 27:27.

temprano por la mañana. Es decir, la mañana del 14 de nisán, el día del juicio y la muerte de Jesús. La Pascua había comenzado la noche anterior después de la puesta del sol y, como se ve en los otros Evangelios, Jesús y sus apóstoles ya habían comido la cena de la Pascua esa noche (Mt 26:18-20; Mr 14:14-17; Lu 22:15). Por lo tanto, en este versículo, “comer la Pascua” tiene que referirse a la cena del 15 de nisán, que era el primer día de la Fiesta de los Panes Sin Levadura. En los días de Jesús, a veces se llamaba “Pascua” a las dos fiestas juntas: la Pascua (14 de nisán) y la Fiesta de los Panes Sin Levadura (15-21 de nisán) que le seguía (Lu 22:1).

¿Eres tú el rey de los judíos? Ningún rey podía gobernar en el territorio del Imperio romano sin el consentimiento de César. Al parecer esa fue la razón por la que Pilato concentró su interrogatorio en la cuestión del reinado de Jesús.

¿Eres tú el rey de los judíos? Ver la nota de estudio de Mt 27:11.

Mi Reino no es parte de este mundo. Cuando Pilato le preguntó “¿Qué fue lo que hiciste?”, Jesús no le dio una respuesta directa (Jn 18:35). En vez de eso, se centró en la pregunta que le había hecho antes: “¿Eres tú el rey de los judíos?” (Jn 18:33). En su breve contestación, mencionó tres veces el Reino del que sería Rey. Al decir que su Reino “no es parte de este mundo”, Jesús mostró que su Reino no es de origen humano. Esto concuerda con lo que había dicho en otras ocasiones sobre “el Reino de los cielos” o “el Reino de Dios” (Mt 3:2; Mr 1:15). También había dicho que sus discípulos “no son parte del mundo”, refiriéndose a la sociedad humana que no obedece a Dios y está apartada de él y de sus siervos (Jn 17:14, 16). Además, con las palabras que le había dirigido a Pedro la noche anterior había dejado claro que sus discípulos no tendrían que pelear para defenderlo, como lo harían los partidarios de un rey humano (Mt 26:51, 52; Jn 18:11).

tú mismo lo has dicho. Expresión idiomática judía que se usaba para confirmarle a alguien que lo que él había dicho era verdad. Era como si Jesús aquí estuviera diciendo: “Tú lo has dicho, y lo que has dicho es cierto”. Al parecer, Jesús estaba indicando que Judas admitía con sus propias palabras que era él quien lo traicionaría. Al comparar este relato con el de Jn 13:21-30, se deduce que, en algún momento después de decir esto, Judas debió haber salido del cuarto antes de que Jesús instituyera la Cena del Señor. Judas vuelve a aparecer en Mt 26:47, cuando llega al jardín de Getsemaní acompañado de una multitud.

tú mismo lo has dicho. Jesús no evadió la pregunta de Caifás, ya que reconocía que el sumo sacerdote tenía la autoridad de ponerlo bajo juramento y obligarlo a decir la verdad (Mt 26:63). Parece que esta es una expresión idiomática judía que confirma que una declaración es verdad. Esto encuentra apoyo en el relato paralelo de Marcos, donde se dice que Jesús respondió: “Lo soy” (Mr 14:62). Ver las notas de estudio de Mt 26:25; 27:11.

tú mismo estás diciendo que yo soy rey. Con esta respuesta, Jesús confirma que es rey (Mt 27:11; comparar con las notas de estudio de Mt 26:25, 64). Pero el reinado de Jesús no es como se lo imagina Pilato, ya que su Reino “no es parte de este mundo” y, por lo tanto, no es una amenaza para Roma (Jn 18:33-36).

dar testimonio de. Tal como se usan en las Escrituras Griegas Cristianas, las palabras griegas que se traducen “dar testimonio” (martyréō), “testimonio” (martyría) y “testigo” (mártys) tienen un significado amplio. Son términos relacionados que se emplean con el sentido básico de dar testimonio de los hechos que se conocen de primera mano o por experiencia propia. También pueden incluir la idea de ‘proclamar’, ‘confirmar’ o ‘hablar bien de algo’. Jesús no solo dio testimonio de las verdades de las que estaba convencido y las proclamó, sino que también vivió de tal modo que demostró que las palabras proféticas y las promesas de su Padre eran verdaderas (2Co 1:20). Ya se había predicho en detalle el propósito de Dios con respecto al Reino y su Rey mesiánico. Durante su vida en la tierra, que culminó con su muerte en sacrificio, Jesús cumplió todas las profecías relacionadas con él, incluso las “sombras” o patrones que se encontraban en el pacto de la Ley (Col 2:16, 17; Heb 10:1). Así que se puede decir que, por lo que dijo y por lo que hizo, Jesús dio testimonio de la verdad.

la verdad. Jesús no se estaba refiriendo a la verdad en general, sino a la relacionada con el propósito de Dios. Un elemento clave del propósito de Jehová es que Jesús, el “hijo de David”, actúe como Sumo Sacerdote y Rey del Reino de Dios (Mt 1:1). Jesús explicó que una de las razones principales por las que vino al mundo como ser humano, vivió en la tierra y efectuó su ministerio fue para declarar la verdad acerca de ese Reino. Antes de que él naciera en Belén de Judea, la ciudad natal de David, y también al momento de su nacimiento, los ángeles declararon un mensaje similar (Lu 1:32, 33; 2:10-14).

¿Qué es la verdad? Parece que la pregunta de Pilato se refiere a la verdad en general, no específicamente a “la verdad” de la que Jesús acaba de hablar (Jn 18:37). Si hubiera sido una pregunta sincera, sin duda Jesús la habría respondido. Pero probablemente Pilato se la hace de forma retórica con un tono escéptico, de incredulidad cínica, como diciendo: “¿La verdad? ¿Qué es eso? ¡Eso no existe!”. De hecho, Pilato ni siquiera espera la respuesta, sino que deja a Jesús y sale a hablar con los judíos.

ustedes tienen la costumbre de que les ponga en libertad a un preso. Esta costumbre de liberar a un prisionero se menciona también en Mt 27:15 y Mr 15:6. Al parecer, los judíos le dieron origen, porque Pilato les dice: “Ustedes tienen la costumbre”. En las Escrituras Hebreas no hay nada que sirva de base para esta costumbre. Aun así, en los días de Jesús, parece que se había convertido en una tradición entre los judíos. Es probable que a los romanos no les resultara extraño, porque hay muchas pruebas de que ellos mismos liberaban presos para complacer a las multitudes.

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Valle de Cedrón
Valle de Cedrón

El valle de Cedrón (Nahal Qidron) se abre paso entre Jerusalén y el monte de los Olivos, y en su mayor parte va de norte a sur a lo largo del lado oriental de la ciudad. Comienza al norte de Jerusalén, a poca distancia de sus murallas. Al principio es ancho y tiene poca profundidad, pero luego va haciéndose más estrecho y profundo. Frente al extremo sur del lugar donde se encontraba el templo, tiene unos 30 m (100 ft) de profundidad y 120 m (390 ft) de ancho, aunque parece que en los días de Jesús era más profundo. Se prolonga a través del desierto de Judea hasta llegar al mar Muerto. Este fue el valle que Jesús atravesó de camino al jardín de Getsemaní después de haber establecido la Cena del Señor el 14 de nisán del año 33 (Jn 18:1).

1. Valle de Cedrón

2. Monte del templo

3. Monte de los Olivos (la parte que se ve está cubierta de tumbas)

El fragmento más antiguo disponible de las Escrituras Griegas Cristianas
El fragmento más antiguo disponible de las Escrituras Griegas Cristianas

En esta imagen se ven las dos caras del Papiro Rylands 457 (P52). Este fragmento es una copia muy antigua de una parte del Evangelio de Juan. Fue adquirido en Egipto en 1920 y actualmente se encuentra en la Biblioteca Universitaria John Rylands de Mánchester, en Inglaterra. Conserva una porción de Jn 18:31-33 en una cara y de Jn 18:37, 38 en la otra. El hecho de estar escrito por ambos lados es una prueba clara de que formaba parte de un códice. El fragmento mide 9 por 6 cm (3,5 por 2,4 in). Muchos especialistas consideran que es el manuscrito de las Escrituras Griegas Cristianas más antiguo que existe, y lo fechan en algún momento de la primera mitad del siglo segundo de nuestra era. Así que esta copia probablemente se realizó apenas unas pocas décadas después que se escribiera el Evangelio de Juan alrededor del año 98 de nuestra era. El texto de este fragmento es casi igual que el de posteriores manuscritos griegos más completos que sirven de base a las traducciones modernas de las Escrituras Griegas Cristianas.