Juan 11:1-57

11  Ahora bien, un hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Era de Betania,+ la aldea de María y su hermana Marta.+  Esta María fue la que derramó aceite perfumado sobre el Señor y le secó los pies con su cabello.+ El que estaba enfermo era su hermano Lázaro.  Así que sus hermanas mandaron a decirle a Jesús: “Señor, mira, tu querido amigo está enfermo”.+  Pero, cuando Jesús oyó esto, dijo: “Esta enfermedad no tiene como finalidad la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios+ y para que el Hijo de Dios sea glorificado mediante ella”.  Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.  Sin embargo, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.  Luego les dijo a los discípulos: “Vámonos otra vez a Judea”.  Pero los discípulos le dijeron: “Rabí,+ hace poco los de Judea querían apedrearte,+ ¿y piensas ir allí de nuevo?”.  Jesús les contestó: “El día tiene 12 horas de luz, ¿no es así?+ Quien camina a la luz del día no tropieza con nada porque ve la luz de este mundo. 10  Pero quien camina de noche tropieza porque la luz no está en él”. 11  Después de decir esto, añadió: “Nuestro amigo Lázaro se ha dormido,+ pero voy para allá a despertarlo”. 12  Los discípulos entonces le dijeron: “Señor, si está durmiendo, se pondrá bien”.* 13  En realidad, Jesús quería decir que Lázaro estaba muerto. Pero ellos creían que se refería a que estaba dormido, descansando. 14  Entonces, Jesús les dijo claramente: “Lázaro ha muerto,+ 15  y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que ustedes crean. Vayamos adonde está él”. 16  Por eso Tomás, a quien llamaban el Gemelo, les dijo a los otros discípulos: “Vayamos nosotros también y muramos con él”.+ 17  Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro ya llevaba cuatro días en la tumba. 18  Betania estaba cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros. 19  Muchos judíos habían venido a ver a Marta y a María para consolarlas por lo de su hermano. 20  Cuando Marta se enteró de que Jesús venía, fue a su encuentro; pero María+ se quedó sentada en la casa. 21  Marta entonces le dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22  Pero, incluso ahora, sé que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo dará”. 23  Jesús le dijo: “Tu hermano se levantará”. 24  Marta le respondió: “Yo sé que se levantará en la resurrección,+ en el último día”. 25  Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida.+ El que demuestre fe en mí, aunque muera, llegará a vivir; 26  y nadie que esté vivo y demuestre fe en mí morirá jamás.+ ¿Crees tú esto?”. 27  Ella le dijo: “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. 28  Después de decir esto, se fue a llamar a su hermana María y le dijo en privado: “El Maestro+ está aquí y te llama”. 29  Tan pronto como María oyó esto, se levantó y fue a verlo. 30  Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que seguía en el mismo lugar donde Marta lo había encontrado. 31  Cuando los judíos que estaban consolando a María en la casa la vieron levantarse de repente y salir, la siguieron porque pensaban que se iba a llorar a la tumba.+ 32  Entonces María llegó adonde estaba Jesús y, cuando lo vio, cayó a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. 33  Jesús, al verla llorando a ella y también a los judíos que la acompañaban, se conmovió en lo más profundo de su ser y se sintió angustiado. 34  Les preguntó: “¿Dónde lo han puesto?”. Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. 35  A Jesús se le saltaron las lágrimas.+ 36  Al verlo, los judíos se pusieron a decir: “¡Miren cuánto lo quería!”.* 37  Pero algunos de ellos decían: “Si este hombre pudo abrirle los ojos al ciego,+ ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera?”. 38  Jesús, después de conmoverse otra vez en su interior, fue a la tumba. En realidad era una cueva, y había una piedra tapando la entrada. 39  Jesús dijo: “Quiten la piedra”. Pero Marta, la hermana del difunto, le dijo: “Señor, ya debe oler mal, porque han pasado cuatro días”. 40  Jesús le preguntó: “¿No te dije que si creías podrías ver la gloria de Dios?”.+ 41  Así que quitaron la piedra. Entonces Jesús levantó la mirada al cielo+ y dijo: “Padre, te doy las gracias por haberme escuchado. 42  Yo sé que tú siempre me escuchas, pero lo digo por la multitud que me rodea, para que crean que tú me enviaste”.+ 43  Y, después de decir esto, gritó con fuerza: “¡Lázaro, sal!”.+ 44  El que había estado muerto salió. Tenía los pies y las manos atados con vendas y la cara envuelta con una tela. Jesús les dijo: “Quítenle las vendas y dejen que se vaya”. 45  Por eso, al ver lo que Jesús hizo, muchos de los judíos que habían venido a visitar a María pusieron su fe en él.+ 46  Pero algunos se fueron y les contaron a los fariseos lo que Jesús había hecho. 47  Así que los sacerdotes principales y los fariseos reunieron al Sanedrín y dijeron: “¿Qué vamos a hacer? Porque este hombre hace muchos milagros.*+ 48  Si dejamos que siga así, todos pondrán su fe en él y los romanos vendrán y nos quitarán tanto nuestro lugar santo como nuestra nación”. 49  Pero uno de ellos, Caifás,+ que era el sumo sacerdote aquel año, les dijo: “Ustedes no entienden nada. 50  No se dan cuenta de que les conviene que muera un solo hombre por el pueblo y no que toda la nación sea destruida”.+ 51  Pero esto no lo dijo porque fuera idea suya, sino que, como era sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación. 52  Y no solo por la nación, sino también para reunir en un solo grupo a los hijos de Dios que estaban esparcidos.+ 53  Así que desde ese día conspiraron para matarlo.+ 54  Por eso Jesús dejó de andar en público entre los judíos y se fue a la región que está cerca del desierto,+ a una ciudad llamada Efraín,+ y se quedó allí con los discípulos. 55  Se acercaba la Pascua+ de los judíos, y mucha gente de la zona rural subió a Jerusalén antes de la Pascua para limpiarse ceremonialmente. 56  Y se pusieron a buscar a Jesús. Se decían unos a otros en el templo: “¿Ustedes qué creen? ¿Será que no va a venir a la fiesta?”. 57  Pero los sacerdotes principales y los fariseos habían ordenado que, si alguien se enteraba de dónde estaba Jesús, lo informara para que pudieran arrestarlo.

Notas

O “se salvará”.
O “cuánto cariño le tenía”.
Lit. “señales”.

Notas de estudio

Lázaro. Probablemente la forma griega del nombre hebreo Eleazar, que significa ‘Dios ha ayudado’.

Betania. Pueblo situado en la ladera estesureste del monte de los Olivos, a unos 3 km (2 mi) de Jerusalén (Jn 11:18). Marta, María y Lázaro vivían ahí, y parece que su casa era donde se quedaba Jesús cuando estaba en Judea (Jn 11:1). Hoy día, en ese lugar hay un pequeño pueblo con un nombre árabe que significa ‘el lugar de Lázaro’.

Lázaro. Ver la nota de estudio de Lu 16:20.

Betania. Ver la nota de estudio de Mt 21:17.

los de Judea. O “los judíos”. La palabra griega empleada aquí se puede traducir como “judíos” (como se hace en Jn 10:31, 33). Pero Jesús acababa de decirles a sus discípulos: “Vámonos otra vez a Judea”. Por eso se traduce como “los de Judea”, para indicar que los que habían intentado apedrear a Jesús eran judíos de Judea (Jn 11:7).

no ha muerto, está dormida. En la Biblia a menudo se compara estar muerto a estar dormido (Sl 13:3; Jn 11:11-14; Hch 7:60; 1Co 7:39; 15:51; 1Te 4:13). Como Jesús iba a devolverle la vida a la niña, puede que dijera estas palabras para demostrar que, tal como se puede despertar a alguien de un profundo sueño, también se le puede devolver la vida a alguien que ha muerto. Jesús resucitó a la niña con el poder que le dio su Padre, “aquel que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si fueran” (Ro 4:17).

se ha dormido. En la Biblia a menudo se compara estar muerto a estar dormido (Sl 13:3; Mr 5:39; Hch 7:60; 1Co 7:39; 15:51; 1Te 4:13). Como Jesús iba a devolverle la vida a Lázaro, puede que dijera estas palabras para demostrar que, tal como se puede despertar a alguien de un profundo sueño, también se le puede devolver la vida a alguien que ha muerto. Jesús resucitó a Lázaro con el poder que le dio su Padre, “aquel que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si fueran” (Ro 4:17). Ver las notas de estudio de Mr 5:39; Hch 7:60.

Tomás. Nombre griego procedente de una palabra aramea que significa ‘gemelo’. Este apóstol además tenía un nombre griego (Dídymos), que también equivale a “Gemelo”. Algunas Biblias en español lo traducen como Dídimo.

ya llevaba cuatro días en la tumba. Cuando Lázaro se enfermó gravemente, sus hermanas hicieron que le avisaran a Jesús (Jn 11:1-3). Jesús estaba a unos dos días de viaje de Betania, y parece que Lázaro murió más o menos cuando Jesús se enteró (Jn 10:40). Jesús “se quedó dos días más en el lugar donde estaba” y luego salió hacia Betania (Jn 11:6, 7). Como esperó dos días y el viaje le tomó otros dos días, Jesús llegó cuatro días después de la muerte de Lázaro. Hasta ese entonces, Jesús había realizado al menos dos resurrecciones: una justo después de que la persona murió y otra probablemente más tarde pero en el mismo día en que la persona falleció (Lu 7:11-17; 8:49-55; comparar con Mt 11:5). Así que todavía no había resucitado a nadie que llevara muerto cuatro días y que hubiera empezado a descomponerse (Jn 11:39). Los judíos creían que el alma de un muerto se quedaba tres días en el cuerpo y luego salía. Por lo tanto, hasta los que creían esto quedarían convencidos de que, en el caso de Lázaro, Jesús había realizado un milagro extraordinario (Jn 12:9, 10, 17).

tumba. O “tumba conmemorativa”. Ver glosario, tumba conmemorativa.

unos tres kilómetros. O “unas dos millas”. Lit. “unos 15 estadios”. La palabra griega stádion (en singular) era una medida de longitud que equivalía a 185 m (606,95 ft), es decir, la octava parte de una milla romana. Ver glosario, milla, y apén. B14.

los resucite en el último día. Jesús dice cuatro veces que efectuará resurrecciones en el último día (Jn 6:40, 44, 54). En Jn 11:24, Marta también habla de “la resurrección, en el último día” (comparar con Da 12:13; ver la nota de estudio de Jn 11:24). En Jn 12:48 se relaciona este “último día” con un periodo de juicio, que parece que corresponde con el Reinado de Mil Años de Cristo. En ese tiempo Jesús va a juzgar a la humanidad, incluidos todos los que sean resucitados (Ap 20:4-6).

Yo sé que se levantará. Marta pensó que Jesús estaba hablando de la resurrección futura, en el último día (ver la nota de estudio de Jn 6:39). Su fe en esta enseñanza es admirable. Algunos líderes religiosos de su época, los saduceos, negaban la creencia de la resurrección a pesar de que las Escrituras inspiradas la enseñaban claramente (Da 12:13; Mr 12:18). Y los fariseos creían en la inmortalidad del alma. En cambio, Marta sabía que Jesús enseñaba la esperanza de la resurrección y que incluso ya había resucitado a algunas personas, aunque ninguna de ellas había estado tanto tiempo muerta como Lázaro.

tiene vida en sí mismo. O “tiene en sí mismo el poder de dar vida”. Jesús tiene “vida en sí mismo” porque su Padre le concedió poderes que en un principio solo él tenía. Entre otros poderes, Jesús sin duda tiene la autoridad para darles a los seres humanos la oportunidad de tener una buena reputación ante Dios y así obtener vida. También tiene la capacidad de dar vida resucitando a los muertos. Alrededor de un año después de hacer esta declaración, Jesús indicó que sus discípulos podrían tener vida en sí mismos. Para saber el sentido de la expresión “vida en sí mismos” cuando se aplica a los discípulos de Jesús, ver la nota de estudio de Jn 6:53.

Yo soy la resurrección y la vida. La muerte y la resurrección de Jesús abrieron el camino para que los muertos pudieran volver a vivir. Después de resucitar a Jesús, Jehová no solo le dio poder para resucitar a los muertos, sino también para dar vida eterna (ver la nota de estudio de Jn 5:26). En Ap 1:18, Jesús se llama a sí mismo “el que vive” y dice que tiene “las llaves de la muerte y de la Tumba”. De modo que Jesús es la esperanza de los vivos y los muertos. Él prometió abrir las tumbas y devolverles la vida a los muertos, ya sea para gobernar con él en los cielos, o para vivir en la nueva tierra gobernada por este gobierno celestial (Jn 5:28, 29).

nadie [...] morirá jamás. Al hablar de no morir, es decir, de vivir para siempre, está claro que no estaba diciendo que los que lo escuchaban nunca experimentarían la muerte. Más bien, estaba destacando que poner la fe en él llevaría a tener vida eterna. Esta conclusión concuerda con lo que Jesús había dicho poco antes y que quedó registrado en Juan 6, donde se relaciona demostrar fe con obtener vida eterna (Jn 6:39-44, 54).

tumba. O “tumba conmemorativa”. Ver glosario, tumba conmemorativa.

se le saltaron las lágrimas. En este versículo se usa el verbo dakrýō, que viene del nombre griego para “lágrimas” empleado en Lu 7:38; Hch 20:19, 31; Heb 5:7; Ap 7:17; 21:4. Todo parece indicar que en este caso se quiere resaltar más el hecho de derramar lágrimas que el de llorar audiblemente. En las Escrituras Griegas Cristianas, este verbo solo aparece aquí y es diferente del que se usa en Jn 11:33 (ver la nota de estudio) para decir que María y los judíos estaban llorando. Jesús sabía que iba a resucitar a Lázaro. Aun así, le dolía muchísimo ver a sus queridos amigos tan tristes. Por eso, debido al profundo amor y compasión que sentía por ellos, derramó lágrimas sin ocultarlo. Este relato deja claro que Jesús sabe ponerse en el lugar de quienes han perdido a sus seres queridos a causa de la muerte heredada de Adán.

llorando. La palabra griega usada aquí con frecuencia se refiere a llorar de forma audible. Se usa el mismo verbo para hablar de lo que hizo Jesús cuando predijo la futura destrucción de Jerusalén (Lu 19:41).

se conmovió [...] y se sintió angustiado. Los dos términos originales empleados aquí describen las profundas emociones que Jesús sintió en ese momento. El verbo griego que se traduce como “conmoverse” (embrimáomai) por lo general se refiere a un fuerte sentimiento. En este contexto indica que Jesús estaba tan conmovido que llegó a gemir. Y el término griego que se traduce como “sentirse angustiado” (tarássō) se refiere literalmente a estar agitado. Un experto dice que en este contexto significa ‘causar una fuerte conmoción interior’ o ‘producir gran dolor o tristeza’. En Jn 13:21 se usa este mismo verbo para describir la reacción de Jesús ante la idea de que Judas lo traicionara. Ver la nota de estudio de Jn 11:35.

en lo más profundo de su ser. Lit. “en el espíritu”. Parece que aquí la palabra griega pnéuma se refiere a la motivación que sale del corazón simbólico de una persona y hace que haga o diga cosas de cierta manera. Ver glosario, espíritu.

llorando. La palabra griega usada aquí con frecuencia se refiere a llorar de forma audible. Se usa el mismo verbo para hablar de lo que hizo Jesús cuando predijo la futura destrucción de Jerusalén (Lu 19:41).

se le saltaron las lágrimas. En este versículo se usa el verbo dakrýō, que viene del nombre griego para “lágrimas” empleado en Lu 7:38; Hch 20:19, 31; Heb 5:7; Ap 7:17; 21:4. Todo parece indicar que en este caso se quiere resaltar más el hecho de derramar lágrimas que el de llorar audiblemente. En las Escrituras Griegas Cristianas, este verbo solo aparece aquí y es diferente del que se usa en Jn 11:33 (ver la nota de estudio) para decir que María y los judíos estaban llorando. Jesús sabía que iba a resucitar a Lázaro. Aun así, le dolía muchísimo ver a sus queridos amigos tan tristes. Por eso, debido al profundo amor y compasión que sentía por ellos, derramó lágrimas sin ocultarlo. Este relato deja claro que Jesús sabe ponerse en el lugar de quienes han perdido a sus seres queridos a causa de la muerte heredada de Adán.

tumba. O “tumba conmemorativa”. Ver glosario, tumba conmemorativa.

ya debe oler mal. Este comentario de Marta indica que los judíos no acostumbraban embalsamar los cuerpos de forma elaborada para conservarlos durante mucho tiempo. Si el cuerpo de Lázaro hubiera estado embalsamado, Marta no habría dicho que debía oler mal. Aunque Lázaro tenía los pies y las manos atados con vendas y “la cara envuelta con una tela”, es muy probable que no fuera para evitar la descomposición del cuerpo (Jn 11:44).

han pasado cuatro días. Lit. “es el cuarto”. La expresión griega original es simplemente un número ordinal y se sobreentiende que se refiere a un “día” por el contexto. Por lo visto habían pasado tres días completos y una parte del cuarto.

Lázaro. Probablemente la forma griega del nombre hebreo Eleazar, que significa ‘Dios ha ayudado’.

Lázaro. Ver la nota de estudio de Lu 16:20.

la cara envuelta con una tela. Los judíos preparaban los cuerpos para el entierro atándolos con vendas de lino limpio junto con especias. Pero esta costumbre no era como el proceso de embalsamamiento que realizaban los egipcios (Gé 50:3; Mt 27:59; Mr 16:1; Jn 19:39, 40). Cuando Lázaro resucitó y salió de la tumba, todavía tenía la cara envuelta con la tela que le habían puesto sobre la cabeza. La palabra griega que aquí se traduce como “tela” (soudárion) se refiere a una pieza de tela pequeña que se usaba como toalla, pañuelo o paño para la cara. En Jn 20:7 se emplea la misma palabra griega para hablar de “la tela con la que le habían cubierto la cabeza a Jesús”.

nuestro lugar santo. Es decir, nuestro lugar de adoración, probablemente refiriéndose al templo de Jerusalén. Comparar con Hch 6:13, 14.

sumo sacerdote. Cuando Israel era una nación independiente, el sumo sacerdote ocupaba su cargo de por vida (Nú 35:25). Sin embargo, durante la ocupación romana, los gobernantes designados por Roma tenían la autoridad de nombrar o destituir al sumo sacerdote (ver glosario, sumo sacerdote). Caifás había sido nombrado por los romanos. Ocupó su cargo por más tiempo que sus predecesores inmediatos gracias a su habilidad para la diplomacia. Fue nombrado alrededor del año 18 de nuestra era y permaneció en el puesto hasta alrededor del año 36. Al explicar que Caifás era sumo sacerdote aquel año (es decir, en el año 33 de nuestra era), parece que Juan quiso indicar que el periodo en que Caifás ocupó ese puesto incluyó el histórico año en que Jesús fue ejecutado. Para ver la posible ubicación de la casa de Caifás, consultar apén. B12.

Efraín. Por lo general se cree que esta ciudad era la Efrén que el rey Abías de Judá le quitó al rey Jeroboam de Israel (2Cr 13:19). Se considera que la ubicación más probable de esta ciudad es el pueblo de et-Taiyiba (también escrito como et-Taiyibeh), que está a unos 6 km (3,5 mi) al estenoreste de Betel y a 3 km (2 mi) al estesureste de la posible ubicación de Baal-Hazor (2Sa 13:23). Estaba situada cerca del desierto y desde ella se veían las llanuras desérticas de Jericó y el mar Muerto hacia el sureste. Según el historiador judío Josefo, el general romano Vespasiano conquistó Efraín durante su campaña para conquistar Jerusalén (La guerra de los judíos [trad. Jesús María Nieto Ibáñez], libro IV, cap. IX, sec. 9 [551]).

la Pascua. Jesús comenzó su predicación después de su bautismo en el otoño (alrededor de octubre) del año 29 de nuestra era. Así que esta referencia a una Pascua al comienzo de su ministerio debe referirse a la que se celebró en la primavera (marzo o abril) del año 30 (ver la nota de estudio de Lu 3:1 y el apén. A7). Una comparación de los relatos de los cuatro Evangelios indica que se celebraron cuatro Pascuas durante el ministerio de Jesús en la tierra, y esto lleva a la conclusión de que su ministerio duró tres años y medio. Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (que con frecuencia son llamados los Evangelios sinópticos) no mencionan ninguna Pascua excepto la última, en la que murió Jesús. El relato de Juan habla específicamente de tres Pascuas (Jn 2:13; 6:4; 11:55), y lo más probable es que la expresión “una fiesta de los judíos” que se emplea en Jn 5:1 se refiera a una cuarta Pascua. Este ejemplo resalta lo útil que es comparar los relatos de los Evangelios para obtener una visión más completa de la vida de Jesús. Ver las notas de estudio de Jn 5:1; 6:4; 11:55.

una fiesta de los judíos. Aunque Juan no indica a qué fiesta se refiere exactamente, hay buenas razones para pensar que es la Pascua del año 31 de nuestra era. Juan suele relatar los sucesos en orden cronológico. El contexto sitúa esta fiesta poco después de que Jesús dijera que todavía faltaban “cuatro meses para la cosecha” (Jn 4:35). La cosecha, concretamente la de la cebada, comenzaba más o menos en la época de la Pascua (14 de nisán). Así que parece que Jesús dijo esas palabras cuatro meses antes, alrededor del mes de kislev (entre noviembre y diciembre). Desde el mes de kislev hasta el mes de nisán se celebraban otras dos fiestas: la Fiesta de la Dedicación y la de Purim. Sin embargo, ninguna de las dos exigía que los israelitas subieran a Jerusalén. De modo que, en este contexto, lo más probable es que la “fiesta de los judíos” que hizo que Jesús visitara Jerusalén de acuerdo con la Ley de Dios para Israel fuera la Pascua (Dt 16:16). Es cierto que, entre esta ocasión y la siguiente vez que se menciona la Pascua (Jn 6:4), Juan solo registra unos pocos sucesos. Pero, al examinar la tabla del apén. A7, se ve que el relato que Juan hace de la primera parte del ministerio de Jesús está muy abreviado y no menciona muchos de los sucesos ya registrados en los otros tres Evangelios. De hecho, estos sucesos son tantos que es lógico concluir que se celebró otra Pascua entre el relato de Jn 2:13 y el de Jn 6:4. Ver el apén. A7 y la nota de estudio de Jn 2:13.

la Pascua. Aquí parece que se refiere a la Pascua del año 32 de nuestra era, que fue la tercera de las Pascuas que se celebraron durante el ministerio de Jesús en la tierra. Ver las notas de estudio de Jn 2:13; 5:1; 11:55 y el apén. A7.

la Pascua. Es decir, la Pascua del año 33 de nuestra era. Al parecer, es la cuarta Pascua que se menciona en el Evangelio de Juan. Ver las notas de estudio de Jn 2:13; 5:1; 6:4.

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Jesús resucita a Lázaro
Jesús resucita a Lázaro

Jesús ordena: “¡Lázaro, sal!” (Jn 11:43). De inmediato, Lázaro recupera la conciencia. A pesar de las vendas que lo envuelven, se levanta y comienza a andar. Sus hermanas Marta y María, sorprendidas, no pueden creer lo que ven. ¡Pero es cierto! Gracias a este milagro, muchos de los allí presentes pusieron su fe en Jesús. Este relato es un buen ejemplo del amor desinteresado de Jesús. Además, nos da una visión por adelantado de los milagros que él hará a mayor escala en el nuevo mundo (Jn 5:28). La resurrección de Lázaro solo se menciona en el Evangelio de Juan.

El Sanedrín
El Sanedrín

El tribunal supremo judío se llamaba Gran Sanedrín. Estaba formado por 71 miembros y estaba situado en Jerusalén (ver glosario, Sanedrín). Según la Misná, sus miembros se sentaban en tres filas de asientos dispuestas en semicírculo, y había dos secretarios que registraban las decisiones del tribunal. Algunas de las características arquitectónicas que se ven en este dibujo se basan en un edificio descubierto en Jerusalén que algunos consideran la sala del Consejo del siglo primero. Ver apén. B12 (mapa “Jerusalén y sus alrededores”).

1. Sumo sacerdote

2. Miembros del Sanedrín

3. Acusado

4. Secretarios