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Testigos de Jehová

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La Atalaya (edición de estudio)  |  Octubre de 2016

Fortalezcamos nuestra fe en las cosas que esperamos

Fortalezcamos nuestra fe en las cosas que esperamos

“Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan” (HEB. 11:1).

CANCIONES 54 Y 55

1, 2. a) ¿Qué diferencia hay entre la esperanza que anhelan los cristianos verdaderos y la de las personas de este mundo? b) ¿Qué importantes preguntas vamos a analizar?

LOS cristianos tenemos una esperanza maravillosa, la mejor que puede tener un ser humano. Seamos ungidos o de las otras ovejas, esperamos ver el cumplimiento del propósito original de Dios y la santificación de su nombre (Juan 10:16; Mat. 6:9, 10). También anhelamos recibir el premio de la vida eterna, ya sea como parte de los “nuevos cielos” de Dios o de su “nueva tierra” (2 Ped. 3:13). Mientras llega ese día, confiamos en que el pueblo de Jehová continúe prosperando espiritualmente.

2 Muchas personas de este mundo tienen algún tipo de esperanza, pero dudan de que sus deseos lleguen a hacerse realidad. Por ejemplo, millones de jugadores confían en ganar la lotería, pero no tienen la plena seguridad de conseguirlo. En cambio, la fe verdadera es “la expectativa segura” de las cosas que esperamos (Heb. 11:1). Pues bien, ¿qué podemos hacer para que nuestra expectativa sea más segura? ¿Y cómo nos beneficia tener una fe fuerte?

3. ¿En qué hecho se basa la fe del cristiano?

3 Los seres humanos no nacemos con fe; tampoco surge por sí sola. La fe cristiana es el resultado de la acción del espíritu santo en un corazón receptivo (Gál. 5:22). La Biblia no dice que Jehová tenga fe ni que la necesite. Como nuestro Padre celestial es todopoderoso y lo sabe todo, no hay nada que pueda impedirle realizar su propósito. Está tan seguro de que las bendiciones que ha prometido se cumplirán que para él ya son una realidad. Por eso, dice: “¡Han acontecido!” (lea Revelación 21:3-6). La fe del cristiano se basa en el hecho de que Jehová es “el Dios fiel” y siempre hace lo que promete (Deut. 7:9).

APRENDAMOS DE LOS EJEMPLOS DE FE DEL PASADO

4. ¿Qué esperanza anhelaban los hombres y mujeres de fe que vivieron antes de Cristo?

4 En el capítulo 11 de Hebreos encontramos los nombres de 16 hombres y mujeres que tenían fe. Pablo escribió por inspiración que ellos y muchos otros “recibieron testimonio por su fe” (Heb. 11:39). Todos tenían la “expectativa segura” de que Dios levantaría a la “descendencia” prometida para aplastar la rebelión de Satanás y cumplir el propósito original de Jehová (Gén. 3:15). Aquellas personas fieles murieron antes de que la “descendencia” prometida, Jesucristo, abriera el camino a la vida en los cielos (Gál. 3:16). Pero, de acuerdo con las infalibles promesas de Jehová, serán resucitadas con la esperanza de alcanzar la perfección en el paraíso (Sal. 37:11; Is. 26:19; Os. 13:14).

5, 6. a) ¿En qué pusieron su esperanza Abrahán y su familia? b) ¿Qué hicieron para tener una fe fuerte? (Vea el dibujo del principio).

5 Hebreos 11:13 dice lo siguiente sobre algunos siervos de Dios que vivieron antes de Cristo: “En fe murieron todos estos, aunque no consiguieron el cumplimiento de las promesas, pero las vieron desde lejos y las acogieron”. Uno de ellos fue Abrahán. ¿Tenía presente la esperanza de la vida maravillosa que disfrutaremos bajo el gobierno de la “descendencia” prometida? Jesús respondió claramente a esta pregunta cuando les dijo a sus enemigos: “Abrahán el padre de ustedes se regocijó mucho por la expectativa de ver mi día, y lo vio y se regocijó” (Juan 8:56). Lo mismo puede decirse de Sara, Isaac, Jacob y muchos otros que pusieron todas sus esperanzas en el Reino futuro, “cuyo edificador y hacedor es Dios” (Heb. 11:8-11).

6 ¿Qué hicieron Abrahán y su familia para tener una fe fuerte? Probablemente aprendieron cosas sobre Dios al escuchar a hombres mayores fieles, mediante revelaciones divinas o leyendo documentos antiguos confiables. Lo más importante es que no olvidaron lo que habían aprendido. Al contrario, atesoraron las promesas de Dios y sus normas, y meditaron en ellas. Como tenían una esperanza tan segura, estos hombres y mujeres estaban preparados para ser leales a Dios ante cualquier adversidad.

7. ¿Qué nos ha suministrado Jehová para que lleguemos a tener una fe fuerte, y qué debemos hacer nosotros?

7 Jehová nos ha suministrado toda su Palabra, la Biblia, para que nuestra fe sea fuerte. Debemos tener la costumbre de leerla, si es posible todos los días, para ser felices y tener éxito (Sal. 1:1-3; lea Hechos 17:11). Además, es necesario que meditemos constantemente en las promesas de Dios y seamos obedientes a sus normas, igual que hicieron sus siervos precristianos. Otra bendición de Jehová es el suministro abundante de alimento espiritual mediante “el esclavo fiel y discreto” (Mat. 24:45). Por tanto, si atesoramos lo que él nos enseña mediante este alimento, seremos como los ejemplos de fe de tiempos antiguos, que tenían una “expectativa segura”: la esperanza del Reino.

8. ¿Cómo nos fortalece la fe orar?

8 La oración también fue esencial para que los testigos de Jehová de tiempos precristianos tuvieran una fe fuerte. Y su fe se fortalecía más al ver la respuesta de Dios a sus oraciones (Neh. 1:4, 11; Sal. 34:4, 15, 17; Dan. 9:19-21). Nosotros también podemos desahogarnos con Jehová contándole todo lo que nos preocupa, seguros de que nos escuchará y nos dará fuerzas para aguantar con gozo. Y nuestra fe se fortalecerá al ver cómo nos responde (lea 1 Juan 5:14, 15). Puesto que la fe es un aspecto del fruto del espíritu, tenemos que hacer tal como nos exhortó Jesús y seguir pidiendo el espíritu de Dios (Luc. 11:9, 13).

9. Además de orar por nosotros, ¿por quiénes debemos hacerlo?

9 Pero no debemos limitarnos a pedirle a Jehová que nos ayude. Todos los días podemos darle las gracias y alabarlo por sus “maravillosas obras”, que son más numerosas de lo que se puede relatar (Sal. 40:5). Además, nuestras oraciones deben mostrar que nos acordamos de “los que están en cadenas de prisión”, como si estuviéramos “encadenados con ellos”. Y también deberíamos pedir por los hermanos de todo el mundo, sobre todo por “los que llevan la delantera”. Se nos conmueve el corazón cuando vemos que Jehová responde las oraciones de su pueblo (Heb. 13:3, 7).

SE MANTUVIERON ÍNTEGROS

10. ¿Qué ejemplos tenemos de siervos de Dios que se mantuvieron íntegros, y qué les dio la fuerza para lograrlo?

10 En el capítulo 11 de Hebreos, el apóstol Pablo menciona las pruebas que sufrieron muchos siervos de Dios anónimos. Por ejemplo, escribe sobre mujeres de fe que fueron testigos de la muerte de sus hijos y de su posterior resurrección. También habla de personas que “rehusaron aceptar la liberación por algún rescate, con el fin de alcanzar una resurrección mejor” (Heb. 11:35). No sabemos con seguridad en quiénes estaba pensando, pero algunos siervos de Dios, como Nabot y Zacarías, murieron apedreados por obedecer a Dios y hacer su voluntad (1 Rey. 21:3, 15; 2 Crón. 24:20, 21). Daniel y sus compañeros tuvieron la oportunidad de “aceptar la liberación” a cambio de violar su integridad, pero no lo hicieron. Gracias a su fe en el poder de Dios, “taparon bocas de leones” y “detuvieron la fuerza del fuego”, por decirlo así (Heb. 11:33, 34; Dan. 3:16-18, 20, 28; 6:13, 16, 21-23).

11. ¿Qué pruebas aguantaron algunos profetas debido a su fe?

11 Por su fe, profetas como Miqueas y Jeremías “recibieron su prueba por mofas y [...] prisiones”. Otros, como Elías, “anduvieron vagando por los desiertos áridos y las montañas y en las cuevas y cavernas de la tierra”. Todos aguantaron porque tenían una “expectativa segura de las cosas que se esperan” (Heb. 11:1, 36-38; 1 Rey. 18:13; 22:24-27; Jer. 20:1, 2; 28:10, 11; 32:2).

12. ¿Quién puso el mayor ejemplo de aguante ante las pruebas, y qué lo ayudó?

12 Después de describir lo que habían hecho algunos hombres y mujeres de fe, Pablo resaltó el mayor ejemplo de todos: nuestro Señor Jesucristo. “Por el gozo que fue puesto delante de él aguantó un madero de tormento, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios”, dice Hebreos 12:2. Debemos considerar “con sumo cuidado y atención” su ejemplo de fe ante la prueba más difícil (lea Hebreos 12:3). Igual que él, los mártires cristianos de la antigüedad, como el discípulo Antipas, se negaron a transigir (Rev. 2:13). Fueron recompensados con la resurrección celestial, que es superior a la “resurrección mejor” que esperaban los hombres de fe que los precedieron (Heb. 11:35). Algún tiempo después del nacimiento del Reino, en 1914, todos aquellos ungidos fieles, que estaban durmiendo en la muerte, resucitaron a una vida espiritual en el cielo para gobernar con Jesús a la humanidad (Rev. 20:4).

EJEMPLOS DE FE DE NUESTROS DÍAS

13, 14. a) ¿Qué pruebas sufrió Rudolf Graichen? b) ¿Qué lo ayudó a aguantarlas?

13 Hoy, millones de siervos de Dios siguen el ejemplo de Jesús. Se concentran en su esperanza y no permiten que las pruebas debiliten su fe. Veamos el ejemplo de Rudolf Graichen, que nació en Alemania en 1925. Al recordar los cuadros con escenas bíblicas que colgaban de las paredes de su casa, escribió: “En uno de ellos estaban pintados el lobo y el cordero, el cabrito y el leopardo, el becerro y el león: todos morando en paz y conducidos por un niñito. [...] Aquellos cuadros me causaron una impresión perdurable” (Is. 11:6-9). Su fe en que habrá un paraíso se mantuvo firme a pesar de muchos años de terrible persecución, primero de parte de la Gestapo durante el régimen nazi y después de la Stasi, la policía comunista de Alemania oriental.

14 Tuvo que aguantar otras duras pruebas, como la pérdida de su querida madre, que murió de tifus en el campo de concentración de Ravensbrück, y ver que la fe de su padre se debilitó tanto que llegó a firmar un documento en el que renunciaba a ser testigo de Jehová. Al salir de prisión, Rudolf recibió el privilegio de ser superintendente de circuito y más tarde fue invitado a la Escuela de Galaad. Lo asignaron de misionero a Chile, donde volvió a ser superintendente de circuito. Pero sus sufrimientos no habían terminado. Un año después de casarse con una misionera llamada Patsy, murió su hija, que tenía pocos meses. Tiempo después, su querida esposa también murió, con tan solo 43 años. Rudolf aguantó todas estas dificultades y, cuando apareció su biografía en La Atalaya del 1 de agosto de 1997, páginas 20 a 25, servía de precursor regular y anciano a pesar de la edad y la mala salud. [1]

15. ¿Qué ejemplos tenemos de testigos de Jehová que están aguantando persecución con gozo?

15 Los testigos de Jehová seguimos regocijándonos en la esperanza aunque suframos intensa e incesante persecución. Por ejemplo, hay cientos de hermanos y hermanas encarcelados en Eritrea, Singapur y Corea del Sur, en la mayoría de los casos porque obedecen el mandato de Jesús de no tomar las armas (Mat. 26:52). Entre ellos están Isaac, Negede y Paulos, que llevan más de veinte años en un campo de prisioneros de Eritrea y no han tenido la posibilidad de ayudar a sus padres envejecidos ni de casarse. Pero a pesar de sufrir horrible maltrato, siguen siendo leales. Como podemos ver en el sitio jw.org, su rostro refleja una actitud positiva, lo que demuestra que tienen una fe fuerte. Hasta sus guardias han llegado a respetarlos.

Benefíciese de los ejemplos de fe que haya en la congregación. (Vea los párrafos 15 y 16).

16. ¿Cómo nos protege una fe fuerte?

16 La mayoría de los siervos de Dios no ha tenido que aguantar una persecución tan intensa. Sus pruebas de fe han sido diferentes. Muchos han sufrido los efectos de la pobreza o por culpa de las guerras civiles o los desastres naturales. Otros son como Moisés y los patriarcas, pues han renunciado a las comodidades y la fama que ofrece el mundo. Se esfuerzan por resistir la tentación de llevar una vida materialista y egocéntrica. ¿Qué los ha ayudado a lograrlo? Su amor a Jehová y su fe fuerte en su promesa de corregir todas las injusticias y recompensar a sus siervos fieles con vida eterna en un justo nuevo mundo (lea Salmo 37:5, 7, 9, 29).

17. a) ¿Qué estamos decididos a hacer? b) ¿Qué veremos en el siguiente artículo?

17 En este artículo hemos visto que meditar en las promesas de Dios y orarle constantemente nos ayudará a tener una fe fuerte. Esa clase de fe nos permitirá aguantar las pruebas, pues tendremos una “expectativa segura” de las cosas que esperamos. Ahora bien, la Biblia enseña que la fe implica mucho más, como veremos en el siguiente artículo.

^ [1] (párrafo 14): Vea también el artículo “Mi esperanza sigue brillante a pesar de las pruebas”, de ¡Despertad! del 22 de abril de 2002, donde aparece la biografía de Andrej Hanák, de Eslovaquia.