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Testigos de Jehová

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La Atalaya (edición de estudio)  |  Noviembre de 2016

Llamados de la oscuridad

Llamados de la oscuridad

“[Jehová] los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa” (1 PED. 2:9).

CANCIONES 43 Y 28

1. Cuente lo que ocurrió cuando Jerusalén fue destruida.

EN EL año 607 antes de nuestra era, el rey babilonio Nabucodonosor II invadió Jerusalén con su inmenso ejército. La Biblia describe el baño de sangre que tuvo lugar: “[Nabucodonosor] procedió a matar a espada a los jóvenes de ellos en la casa del santuario de ellos, y no sintió compasión por joven ni virgen, viejo ni decrépito. [...] Y procedió a quemar la casa del Dios verdadero y a demoler el muro de Jerusalén; y quemaron con fuego todas sus torres de habitación y también todos sus objetos deseables” (2 Crón. 36:17, 19).

2. ¿Qué advertencia dio Jehová sobre Jerusalén, y qué les pasaría a los judíos?

2 A los habitantes de Jerusalén no debería haberles sorprendido la destrucción de la ciudad. Los profetas llevaban años advirtiendo a los judíos que, si seguían desobedeciendo las leyes de Dios, él los entregaría a los babilonios. Muchos judíos morirían a filo de espada y los que sobrevivieran probablemente pasarían el resto de su vida en Babilonia (Jer. 15:2). ¿Cómo fue la vida en el destierro? ¿Vivieron los cristianos un período similar al cautiverio de Babilonia? Si fue así, ¿cuándo?

LA VIDA EN EL DESTIERRO

3. ¿Qué diferencias había entre el destierro en Babilonia y la esclavitud en Egipto?

3 Lo que habían predicho los profetas se cumplió. Mediante Jeremías, Jehová les dijo a los que serían desterrados que aceptaran su nueva situación y la aprovecharan al máximo. Dio estas instrucciones: “Edifiquen casas y habiten en ellas, y planten jardines y coman su fruto”. Y añadió: “Busquen la paz de la ciudad a la cual los he hecho ir en destierro, y oren a Jehová a favor de ella, porque en la paz de ella resultará haber paz para ustedes mismos” (Jer. 29:5, 7). Los que obedecieron a Dios vivieron en Babilonia con relativa normalidad. Allí se les permitía disfrutar de cierta autonomía e incluso moverse libremente por el país. En aquella época, Babilonia era un núcleo comercial. Se han desenterrado documentos que indican que muchos judíos aprendieron a hacer negocios y se hicieron artesanos expertos. Algunos se enriquecieron. La vida en Babilonia no tenía nada que ver con la esclavitud en Egipto, sufrida siglos antes (lea Éxodo 2:23-25).

4. a) Además de los israelitas rebeldes, ¿quiénes sufrieron el cautiverio en Babilonia? b) ¿Qué impedimentos tenían para adorar a Dios de forma totalmente aceptable?

4 Los judíos podían satisfacer sus necesidades materiales, pero ¿y las espirituales? El altar y el templo de Jehová habían sido destruidos, y los sacerdotes ya no ejercían sus funciones de manera organizada. Entre los desterrados había siervos fieles de Dios que no habían hecho nada que mereciera castigo, pero que tuvieron que sufrir con el resto de la nación. A pesar de todo, hicieron lo posible para obedecer la Ley de Dios. Por ejemplo, Daniel y sus tres compañeros, Sadrac, Mesac y Abednego, no comieron alimentos que los judíos tenían prohibidos. Y Daniel tenía la costumbre de orar a Dios (Dan. 1:8; 6:10). Pero como vivían bajo un gobierno pagano, a los judíos fieles les resultaba imposible hacer todo lo que decía la Ley.

5. a) ¿Qué esperanza le dio Jehová a su pueblo? b) ¿Por qué era extraordinaria?

5 ¿Podrían alguna vez los israelitas volver a adorar a Jehová de forma totalmente aceptable? Esta posibilidad se veía muy lejana, ya que Babilonia nunca liberaba a los cautivos. Pero esa costumbre no tenía en cuenta la promesa de Dios de liberar a su pueblo. Y así lo hizo. Sus promesas nunca fallan (Is. 55:11).

¿HA SUCEDIDO ALGO PARECIDO EN NUESTRO TIEMPO?

6, 7. ¿Por qué es apropiado examinar nuestra manera de entender el cautiverio de Babilonia en nuestro tiempo?

6 ¿Han sufrido alguna vez los cristianos un cautiverio similar? Durante muchos años, esta revista dijo que los siervos de Dios de la actualidad llegaron a ser prisioneros de Babilonia en 1918 y que fueron liberados en 1919. Ahora bien, por los motivos que se exponen en este artículo y en el siguiente, se hizo necesario volver a examinar este tema.

7 Piense en lo siguiente: Babilonia la Grande es el imperio mundial de la religión falsa. Si el pueblo de Dios hubiera sido hecho prisionero de Babilonia en 1918, tendría que haber llegado a ser esclavo de algún modo de la religión falsa en ese año. Sin embargo, los hechos muestran que, en las décadas previas a la Primera Guerra Mundial, los cristianos ungidos en realidad se estaban liberando de Babilonia la Grande, no se estaban convirtiendo en sus prisioneros. Es cierto que se les persiguió durante esa guerra, pero la oposición fue causada principalmente por las autoridades políticas, no por Babilonia la Grande. No parece que el pueblo de Jehová haya sido hecho cautivo por Babilonia en 1918.

CUÁNDO TUVO LUGAR ESTE CAUTIVERIO

8. Explique cómo llegó a corromperse el cristianismo verdadero (vea el dibujo del principio).

8 En el Pentecostés del año 33, miles de judíos y prosélitos fueron ungidos con espíritu santo. Estos cristianos recién convertidos llegaron a ser “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial” (lea 1 Pedro 2:9, 10). Durante toda su vida, los apóstoles estuvieron muy pendientes de las congregaciones. Aun así, aparecieron hombres que dijeron mentiras “para arrastrar a los discípulos tras de sí”, sobre todo después de la muerte de los apóstoles (Hech. 20:30; 2 Tes. 2:6-8). Muchos de aquellos hombres tenían responsabilidades en las congregaciones como superintendentes y más tarde como “obispos”. Estaba tomando forma el clero, una clase dirigente, aunque Jesús les dijo a sus discípulos que todos ellos eran hermanos (Mat. 23:8). Hubo personajes prominentes que, fascinados por las ideas filosóficas de Aristóteles y Platón, fueron reemplazando poco a poco las enseñanzas puras de la Palabra de Dios por ideas religiosas falsas.

9. Diga cómo recibió el cristianismo apóstata el apoyo de Roma, y cuál fue el resultado.

9 Constantino, emperador pagano de Roma, dio reconocimiento oficial a esta forma de cristianismo apóstata en el año 313. Desde entonces, la Iglesia y el Estado han colaborado estrechamente. Por ejemplo, Constantino estuvo presente en el Concilio de Nicea. Después, ordenó que Arrio fuera desterrado por no estar de acuerdo con la idea de que Jesús era Dios. Años más tarde, siendo emperador Teodosio I (379-395), el Imperio romano adoptó como religión oficial a la Iglesia Católica, nombre que adoptó esta forma contaminada de cristianismo. Los historiadores dicen que la Roma pagana fue “cristianizada” en el siglo cuarto. Pero la verdad es que para entonces el cristianismo apóstata había llegado a formar parte de Babilonia la Grande, igual que las demás religiones paganas del Imperio romano. Es cierto que en aquel tiempo unos pocos cristianos ungidos, a los que Jesús comparó a trigo, se esforzaban por adorar a Dios, pero apenas se podía escuchar su voz (lea Mateo 13:24, 25, 37-39). No hay duda: eran cautivos de Babilonia.

10. Durante los primeros siglos de nuestra era, ¿sobre qué base podían cuestionar las enseñanzas de la Iglesia algunas personas sinceras?

10 Pero en los primeros siglos de nuestra era, muchas personas podían leer la Biblia en griego o latín, y eso les permitía comparar sus enseñanzas con los dogmas de la Iglesia. Lo que leyeron impulsó a algunas de ellas a rechazar las doctrinas que contradecían la Palabra de Dios. Sin embargo, era peligroso que expresaran abiertamente sus opiniones; incluso podía costarles la vida.

11. ¿Cómo llegaron a tener la Biblia bajo su control los líderes religiosos?

11 Con el tiempo, se dejaron de utilizar los idiomas en los que se escribió la Biblia y la Iglesia se opuso a que la Palabra de Dios se tradujera a las lenguas que hablaba la gente. Como resultado, solo los líderes religiosos y algunas personas cultas podían leer la Biblia. Y ni siquiera todos los sacerdotes sabían leer y escribir bien. Se castigaba con severidad toda opinión contraria a lo que enseñaba la Iglesia. Los siervos ungidos de Dios tenían que reunirse discretamente en grupos pequeños, si acaso podían hacerlo. Como ocurrió durante el destierro de los judíos en Babilonia, el “sacerdocio real” de cristianos ungidos no podía ejercer sus funciones de forma organizada. Sin duda, Babilonia la Grande tenía bien amarrada a la gente.

COMIENZA A BRILLAR LA LUZ

12, 13. ¿Qué dos factores contribuyeron a que se debilitara el control de Babilonia la Grande sobre la gente? Explique.

12 ¿Podrían alguna vez los cristianos verdaderos adorar libremente a Dios como él aprueba? Sí. Algunos rayos de luz espiritual empezaron a penetrar la oscuridad gracias a dos factores importantes. El primero fue la invención de la imprenta con tipos móviles, a mediados del siglo quince. Antes de que se utilizara en Occidente, las biblias se copiaban a mano, lo que exigía mucho trabajo. Eran muy caras, y casi nadie tenía una. Se dice que a un buen copista le podía tomar diez meses hacer una sola copia. Además, los materiales que usaban, la vitela y el pergamino, eran muy costosos. En cambio, gracias a la imprenta y el papel, una opción más sencilla, un experto impresor podía hacer 1.300 páginas al día.

Los avances en la impresión y la labor de valientes traductores contribuyeron a que se debilitara el control de Babilonia. (Vea los párrafos 12 y 13).

13 El segundo factor fue que, a principios del siglo dieciséis, unos cuantos hombres valientes decidieron traducir la Palabra de Dios a los idiomas de la gente común. Muchos emprendieron esa tarea a riesgo de perder la vida. La Iglesia estaba horrorizada. En manos de personas que respetaban a Dios, la Biblia podía ser un arma peligrosa; o eso temían las autoridades religiosas. Cuando se hizo disponible, la gente la leyó y entonces empezó a hacer preguntas: “¿Dónde habla la Biblia del purgatorio y de pagar por las misas de difuntos? ¿Dónde se menciona a los papas y a los cardenales?”. La Iglesia se indignó: ¿cómo se atrevían a cuestionar a sus líderes? Y contraatacó. Condenó por herejía a hombres y mujeres que rechazaron doctrinas de la Iglesia, algunas de las cuales se basaban en las ideas paganas de Aristóteles y Platón, que vivieron antes de que Jesús naciera. La Iglesia dictaba la sentencia de muerte y el Estado la ejecutaba. El objetivo era que la gente no leyera la Biblia y no cuestionara a la Iglesia. En general, esta táctica funcionó. Sin embargo, hubo personas valientes que no se dejaron intimidar por Babilonia la Grande. Habían probado un poco de la Palabra de Dios y querían más. Se estaba preparando el escenario para la liberación del cautiverio de la religión falsa.

14. a) ¿Qué circunstancias permitieron que aumentara el conocimiento de la verdad de la Biblia a finales del siglo diecinueve? b) ¿Cómo buscó la verdad Russell?

14 Muchas personas que tenían sed de la verdad de las Escrituras se fueron a países donde el dominio de las iglesias no era tan intenso. Querían leer y estudiar la Biblia y conversar sobre ella sin que nadie les dijera lo que debían pensar. A finales del siglo diecinueve, en uno de esos países, Estados Unidos, Charles Taze Russell y unos cuantos colaboradores empezaron a estudiar sistemáticamente la Biblia. Al principio, el objetivo de Russell era averiguar qué religión enseñaba la verdad. Había comparado detalladamente lo que dice la Biblia con las enseñanzas de muchas religiones, incluso de algunas que no eran cristianas. Pronto se dio cuenta de que ninguna se apegaba a todo lo que enseña la Palabra de Dios. En una ocasión, se reunió con varios líderes religiosos con la esperanza de que aceptaran las verdades de la Biblia que él y sus compañeros habían descubierto y se las enseñaran a sus feligreses. Pero no quisieron hacerlo. Los Estudiantes de la Biblia tuvieron que aceptar la realidad: no podían colaborar con los que estaban decididos a aferrarse a la religión falsa (lea 2 Corintios 6:14).

15. a) ¿Cuándo llegaron a estar bajo el cautiverio de Babilonia la Grande los cristianos? b) ¿Qué preguntas se responderán en el siguiente artículo?

15 Como hemos visto, los cristianos verdaderos llegaron a estar bajo el cautiverio de Babilonia poco después de la muerte del último apóstol. Pero todavía quedan preguntas sin responder: ¿Qué otras pruebas hay de que en las décadas anteriores a 1914 los ungidos se estaban liberando de Babilonia la Grande? ¿Es cierto que Jehová estaba descontento con sus siervos porque predicaron menos durante la Primera Guerra Mundial? ¿Hubo hermanos que durante ese período violaran su neutralidad cristiana y desagradaran así a Jehová? Y, por último, si los cristianos fueron esclavos de la religión falsa desde el siglo segundo, ¿cuándo fueron liberados? Estas preguntas tan interesantes se responderán en el siguiente artículo.