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Testigos de Jehová

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La Atalaya (edición de estudio)  |  Agosto de 2017

La paz de Dios supera a todo pensamiento

La paz de Dios supera a todo pensamiento

“La paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones” (FILIP. 4:7).

CANCIONES: 39, 47

1, 2. ¿Qué les pasó a Pablo y Silas en Filipos? (Vea el dibujo del principio).

ERA casi medianoche en la ciudad de Filipos. Dos misioneros llamados Pablo y Silas estaban en la celda más profunda de una prisión. Tenían los pies sujetos en un cepo y las espaldas adoloridas por los golpes que acababan de recibir (Hech. 16:23, 24). Ese día, todo había pasado muy rápido. Sin previo aviso, una multitud los había arrastrado a la plaza del mercado para hacerles un juicio improvisado. Les habían arrancado la ropa y les habían dado una severa paliza con varas (Hech. 16:16-22). ¡Qué injusticia! Pablo era ciudadano romano y merecía un juicio formal. *

2 Mientras Pablo estaba en la oscura celda, tal vez pensó en lo que había pasado ese día. Puede que también pensara en la gente de Filipos. Muchas de las ciudades que él había visitado tenían una sinagoga, un lugar donde los judíos adoraban a Dios. Pero en Filipos no había ninguna. Por eso los judíos se reunían fuera de las puertas de la ciudad, junto a un río (Hech. 16:13, 14). ¿Por qué no había sinagoga? Puede que no hubiera en la ciudad 10 varones judíos, que era lo mínimo que se requería para formar una. Sin duda, los habitantes de Filipos estaban muy orgullosos de tener la ciudadanía romana, aun si esta era de clase secundaria (Hech. 16:21). Tal vez por eso no creían posible que aquellos dos judíos fueran ciudadanos romanos. Sin importar lo que pensaran, lo cierto es que habían encarcelado a Pablo y Silas injustamente.

3. a) ¿Por qué puede ser que Pablo se sintiera confundido cuando lo metieron en prisión? b) ¿Cómo reaccionó?

3 Es posible que Pablo también pensara en cómo acabó en Filipos. Unos meses antes, estaba al otro lado del mar Egeo, en Asia Menor. Allí, el espíritu santo le impidió varias veces predicar en ciertas zonas. Era como si lo llevara en otra dirección (Hech. 16:6, 7). Pero ¿adónde lo llevaba? Pablo recibió la respuesta cuando estaba en la ciudad de Troas. En una visión, un hombre le dijo: “Pasa a Macedonia”. El apóstol vio con claridad cuál era la voluntad de Dios, así que de inmediato se fue a Macedonia (lea Hechos 16:8-10). Pero poco después de llegar lo metieron en la cárcel. ¿Por qué permitió Jehová que pasara esto? ¿Cuánto tiempo estaría encerrado? Aunque se sintiera confundido, no dejó que su fe y su gozo se debilitaran. La Biblia dice que él y Silas se pusieron a orar y a cantar a Jehová en la celda (Hech. 16:25). Sin duda, sentían la paz de Dios.

4, 5. a) ¿En qué se puede parecer nuestra situación a la de Pablo? b) ¿Cómo cambió su situación de manera inesperada?

4 ¿Nos hemos sentido alguna vez como Pablo? Quizás le pedimos ayuda a Dios para tomar una decisión y nos parecía que estábamos siguiendo la guía del espíritu santo. Pero puede que las cosas no salieran como esperábamos. Tal vez enfrentamos dificultades o situaciones que nos llevaron a hacer cambios grandes en nuestra vida (Ecl. 9:11). Y quizás ahora nos preguntemos por qué Jehová permitió que pasaran ciertas cosas. ¿Qué nos ayudará a seguir aguantando con plena confianza en Jehová? Para saber la respuesta, volvamos a la historia de Pablo y Silas.

5 Mientras ellos cantaban, empezaron a pasar cosas inesperadas. Primero, hubo un gran terremoto. Luego, se abrieron las puertas de la prisión y se soltaron las cadenas de los presos. Cuando el carcelero vio esto, quiso suicidarse, pero Pablo se lo impidió. Entonces, el carcelero y su familia se bautizaron. Tan pronto amaneció, los jueces enviaron a unos oficiales para que liberaran a Pablo y Silas, y les pidieran que se fueran de Filipos en paz. Cuando los jueces se enteraron de que habían cometido un grave error con aquellos ciudadanos romanos, fueron para escoltarlos ellos mismos y sacarlos. Pero, antes de irse de la ciudad, Pablo y Silas insistieron en despedirse primero de Lidia, una cristiana recién bautizada. Además, aprovecharon la oportunidad para fortalecer a los demás hermanos de Filipos (Hech. 16:26-40). ¡Qué rápido cambió la situación!

“SUPERA A TODO PENSAMIENTO”

6. ¿Qué veremos en este artículo?

6 ¿Qué lección aprendemos de esta historia? Que Jehová puede hacer cosas que no esperamos, así que no debemos inquietarnos cuando pasamos por dificultades. Sin duda, Pablo nunca olvidó esa lección. Lo sabemos por lo que tiempo después les escribió a los hermanos de Filipos sobre la inquietud y la paz de Dios. En este artículo, primero analizaremos lo que Pablo dijo en Filipenses 4:6, 7 (léalo). Después, veremos varios relatos de la Biblia en los que Jehová hizo cosas inesperadas. Por último, hablaremos de cómo “la paz de Dios” puede ayudarnos a aguantar con plena confianza en Jehová.

7. a) ¿Qué lección quería enseñarles Pablo a los hermanos de Filipos? b) ¿Qué lección aprendemos nosotros?

7 ¿Qué pensaron los hermanos de Filipos cuando leyeron la carta que Pablo les envió? De seguro recordaron lo que les pasó a Pablo y Silas, y la forma inesperada como Jehová los ayudó. ¿Qué lección quería enseñarles Pablo? Que no debían preocuparse y que Dios les daría su paz si oraban. Pero notemos que él dijo que la paz de Dios “supera a todo pensamiento”. ¿Qué significa esto? Algunas versiones traducen esta expresión como “sobrepasa todo lo imaginable” y “supera todo lo que podemos pensar”. Así que Pablo estaba diciendo que “la paz de Dios” es más maravillosa de lo que somos capaces de imaginar. ¿Qué lección aprendemos? Que, aunque a veces no veamos la salida a nuestros problemas, Jehová sí la ve. Y él puede hacer cosas que nos sorprendan (lea 2 Pedro 2:9).

8, 9. a) Aunque Pablo sufrió una injusticia en Filipos, ¿qué se logró gracias a eso? b) ¿Por qué podían los hermanos de Filipos confiar en lo que Pablo les escribió?

8 Seguro que los hermanos de Filipos se sintieron animados al pensar en lo que había pasado en los últimos diez años. Lo que Pablo había escrito era cierto. Aunque Jehová había permitido una injusticia, gracias a eso se logró “defender y establecer legalmente las buenas nuevas” (Filip. 1:7). Los jueces de Filipos lo pensarían bien antes de hacer algo contra la congregación cristiana que se había formado en su ciudad. Y tal vez el que Pablo dijera que era ciudadano romano permitió a su compañero de viaje Lucas quedarse en Filipos ayudando a los nuevos cristianos cuando Pablo y Silas se fueron.

9 Cuando los hermanos de Filipos leyeron la carta de Pablo, sabían que no era la opinión de alguien que nunca había sufrido problemas. Pablo había vivido situaciones extremas y había demostrado que tenía “la paz de Dios”. De hecho, cuando les escribió, estaba bajo arresto en su casa en Roma. Aun así, seguía demostrando que tenía esa paz (Filip. 1:12-14; 4:7, 11, 22).

“NO SE INQUIETEN POR COSA ALGUNA”

10, 11. ¿Qué debemos hacer cuando estamos muy preocupados, y qué podemos esperar?

10 ¿Qué podemos hacer para no inquietarnos y tener “la paz de Dios”? Lo que Pablo les dijo a los filipenses nos enseña que el remedio para la preocupación es orar. Así que oremos cada vez que nos sintamos muy preocupados (lea 1 Pedro 5:6, 7). Y hagámoslo con fe, con plena confianza en que Jehová se interesa en nosotros. También démosle las gracias por las bendiciones que nos da. Nuestra confianza en él se fortalecerá cuando recordemos que él “puede hacer más que sobreabundantemente en exceso de todas las cosas que pedimos o concebimos” (Efes. 3:20).

11 Tal como les ocurrió a Pablo y Silas en Filipos, puede que nos sorprendamos al ver lo que Jehová hace para ayudarnos a cada uno de nosotros. Quizá no sea algo impresionante, pero siempre será lo que necesitamos (1 Cor. 10:13). Claro, esto no significa que nos quedaremos sin hacer nada, esperando a que él solucione los problemas. Debemos actuar en armonía con nuestras oraciones (Rom. 12:11). Así demostraremos que somos sinceros, y Jehová bendecirá nuestros esfuerzos. Pero al mismo tiempo debemos recordar que Jehová puede hacer mucho más de lo que le pedimos o esperamos de él. A veces nos sorprende y hace cosas inesperadas. Veamos algunos relatos bíblicos que fortalecen nuestra confianza en lo que Jehová puede hacer por nosotros.

JEHOVÁ HIZO COSAS INESPERADAS

12. a) ¿Qué hizo Ezequías cuando el rey asirio Senaquerib lo amenazó? b) ¿Qué aprendemos de la forma en que Jehová solucionó el problema?

12 En la Biblia encontramos muchos casos en los que Jehová hizo cosas inesperadas. Por ejemplo, durante el reinado de Ezequías, el rey asirio Senaquerib invadió Judá y conquistó todas sus ciudades, excepto Jerusalén (2 Rey. 18:1-3, 13). Más tarde, Senaquerib también amenazó con atacar esta ciudad. ¿Qué hizo Ezequías? Le oró a Jehová y le pidió consejo al profeta Isaías (2 Rey. 19:5, 15-20). También trató de mostrar que era razonable y le pagó a Senaquerib lo que este le exigió (2 Rey. 18:14, 15). Con el tiempo, Ezequías preparó la ciudad para que resistiera un largo asedio (2 Crón. 32:2-4). ¿Cómo terminó todo? Jehová envió a un ángel que mató a 185.000 soldados de Senaquerib en una sola noche. Ni siquiera Ezequías esperaba que sucediera algo así (2 Rey. 19:35).

¿Qué aprendemos de lo que le pasó a José? (Gén. 41:42). (Vea el párrafo 13).

13. a) ¿Qué aprendemos de lo que le pasó a José? b) ¿Qué cosa inesperada le pasó a Sara?

13 Ahora veamos lo que le pasó a José, el hijo de Jacob, cuando era joven. Mientras estaba preso en Egipto, no se imaginaba que llegaría a ser la segunda persona más poderosa del país. Tampoco pensaba que Jehová lo usaría para evitar que su familia muriera de hambre (Gén. 40:15, nota; 41:39-43; 50:20). Sin duda, Jehová hizo mucho más de lo que José esperaba. Pensemos también en su bisabuela Sara. ¿Esperaba ella que a su edad Jehová le permitiera dar a luz a su propio hijo? Sin duda, el nacimiento de Isaac fue mucho más de lo que Sara podía imaginarse (Gén. 21:1-3, 6, 7).

14. ¿De qué podemos estar seguros?

14 Claro, no esperamos que Jehová haga un milagro y elimine todos nuestros problemas antes de que llegue el nuevo mundo. Y tampoco le exigimos que haga que pasen cosas espectaculares en nuestra vida. Pero sabemos que Dios ayudó a sus siervos del pasado de maneras impresionantes. Y él no ha cambiado (lea Isaías 43:10-13). Esto fortalece nuestra confianza en él. Estamos seguros de que puede hacer lo que sea necesario a fin de darnos poder para cumplir su voluntad (2 Cor. 4:7-9). ¿Qué aprendemos de los ejemplos de Ezequías, José y Sara? Que Jehová puede ayudarnos a enfrentar las situaciones más difíciles si somos fieles siempre.

Jehová puede ayudarnos a enfrentar las situaciones más difíciles si somos fieles siempre

15. a) ¿Qué podemos hacer para conservar “la paz de Dios” cuando enfrentamos problemas? b) ¿Qué hace posible que seamos amigos de Dios?

15 ¿Qué podemos hacer para conservar “la paz de Dios” cuando enfrentamos problemas? Cuidar nuestra amistad con Jehová. Esta amistad solo es posible “mediante Cristo Jesús”, quien sacrificó su vida para rescatarnos del pecado. El rescate es otra de las cosas impresionantes que Jehová ha hecho. Él usa el rescate para perdonarnos los pecados, y eso nos permite tener una buena conciencia y ser sus amigos (Juan 14:6; Sant. 4:8; 1 Ped. 3:21).

“GUARDARÁ SUS CORAZONES Y SUS FACULTADES MENTALES”

16. Explique el efecto que tiene en nosotros “la paz de Dios”.

16 ¿Qué efecto tendrá en nosotros “la paz de Dios que supera a todo pensamiento”? La Biblia dice: “Guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús” (Filip. 4:7). En el idioma original, la palabra que se traduce “guardará” era una expresión militar que se usaba para referirse a la labor de los soldados que protegían las ciudades en tiempos antiguos. Ese era el caso de Filipos. Sus habitantes dormían tranquilos porque sabían que la ciudad estaba protegida. De forma similar, cuando tenemos “la paz de Dios”, nuestra mente y nuestro corazón están tranquilos. Estamos seguros de que Jehová nos cuida y quiere que nos vaya bien en la vida (1 Ped. 5:10). Saber esto nos “guardará”, es decir, nos protegerá para que la inquietud y el temor no nos venzan.

17. ¿Qué nos ayudará a mirar al futuro con plena confianza?

17 Dentro de poco, la humanidad enfrentará una “gran tribulación” como nunca ha habido ni volverá a haber en la Tierra (Mat. 24:21, 22). Desconocemos lo que nos pasará a cada uno de nosotros, pero no debemos preocuparnos demasiado. Aunque no sabemos todo lo que Jehová hará, sí sabemos qué clase de Dios es él. Al repasar lo que hizo en el pasado por sus siervos, hemos visto que Jehová siempre cumple lo que se propone, pase lo que pase. Y a veces lo hace de maneras que no esperamos. Cada vez que Jehová hace algo para ayudarnos, es una oportunidad más que tenemos de sentir “la paz de Dios que supera a todo pensamiento”.

^ párr. 1 Al parecer, Silas también era ciudadano romano (Hech. 16:37).