Los justos alabarán a Dios para siempre

Los justos alabarán a Dios para siempre

 Los justos alabarán a Dios para siempre

“El justo resultará ser para recuerdo hasta tiempo indefinido. [...] Su justicia subsiste para siempre.” (SAL. 112:6, 9)

1. a) ¿Qué feliz porvenir tienen todos aquellos a quienes Dios considera justos? b) ¿Qué pregunta surge?

¡QUÉ maravilloso porvenir tienen todos aquellos a quienes Dios considera justos! Por toda la eternidad podrán seguir admirando las hermosas cualidades de Jehová. Al ir conociendo mejor sus creaciones, no podrán menos que alabarlo de todo corazón. En el Salmo 112 se destaca que la justicia desempeñará un papel clave en ese glorioso futuro. Sin embargo, surge esta pregunta: ¿cómo puede Jehová, que es justo y santo, considerarnos justos a nosotros, que somos pecadores? Bien sabemos que por mucho que tratemos de hacer lo que es justo, seguimos cometiendo errores, algunas veces graves (Rom. 3:23; Sant. 3:2).

2. ¿Qué dos milagros realizó Jehová debido a su amor?

2 Debido a su amor, Jehová ha proporcionado una solución perfecta. ¿De qué manera? En primer lugar, transfirió milagrosamente la vida de su amado Hijo celestial a la matriz de una virgen, a fin de que naciera como un ser humano perfecto (Luc. 1:30-35). Y luego, cuando Jesús fue asesinado por sus enemigos, Jehová realizó otro sobresaliente milagro, el de resucitarlo como un glorioso ser espiritual (1 Ped. 3:18).

3. ¿Por qué se complació mucho Jehová en recompensar a su Hijo con vida en el cielo?

3 Jehová recompensó a Jesús con algo que este no tenía antes de nacer como humano: vida indestructible en el cielo (Heb. 7:15-17, 28). Y se complació mucho en hacerlo, pues su Hijo había demostrado lealtad perfecta pese a las pruebas más difíciles. Con su integridad a Dios, Jesús dio la mejor respuesta posible, la respuesta definitiva, a la mentira de Satanás de que el hombre sirve a Dios por egoísmo y no por verdadero amor (Pro. 27:11).

4. a) ¿Qué hizo Jesús por nosotros cuando regresó al cielo, y cómo respondió Jehová? b) ¿Cómo se siente al pensar en lo que Jehová y Jesús han hecho por usted?

4 Ya en el cielo, Jesús hizo algo más. “Comparec[ió] [...] delante de la persona de Dios a favor de nosotros” con el valor de “su propia sangre”. Por su parte, nuestro amoroso Padre celestial tuvo a bien aceptar la preciosa ofrenda de Jesús como “sacrificio propiciatorio por nuestros pecados”. Gracias a eso, nosotros podemos “[rendir] servicio sagrado al Dios vivo” con una conciencia limpia. Sin duda, esta es una excelente razón para hacernos eco de las palabras de apertura del Salmo 112: “¡Alaben a Jah!” (Heb. 9:12-14, 24; 1 Juan 2:2).

5. a) ¿Qué debemos hacer para no perder nuestra posición de justos ante Dios? b) ¿Cuál es la estructura de los Salmos 111 y 112?

5 Para no perder nuestra posición de justos ante Dios, debemos seguir ejerciendo fe en la sangre que Jesús derramó. No debería pasar ni un solo día sin que le demos las gracias a Jehová por amarnos tanto (Juan 3:16). También tenemos que aplicarnos al estudio de la Biblia y hacer todo lo posible por vivir a la altura de sus enseñanzas. El Salmo 112 contiene magníficos consejos para todos los que deseamos mantener una buena conciencia ante Dios. En realidad, este salmo y el anterior se complementan. Los dos se inician con la exclamación “¡Alaben a Jah!”, o “¡Aleluya!”. A dichas exclamaciones les sigue un poema dividido en veintidós partes, cada una de las cuales comienza con una de las veintidós letras del alfabeto hebreo. *

Un motivo de felicidad

6. ¿Qué bendiciones recibe el hombre que se describe en el Salmo 112?

6 “Feliz es el hombre que teme a Jehová, en cuyos mandamientos se ha deleitado muchísimo. Poderosa en la tierra llegará a ser su prole. En cuanto a la generación de los rectos, será bendecida.” (Sal. 112:1, 2.) Observemos que el salmista menciona primero a un solo hombre y luego cambia al plural al referirse a “los rectos” en la última parte del versículo 2. Esto parece indicar que el Salmo 112 habla de un grupo formado por muchos individuos. De hecho, es de interés que el apóstol Pablo aplicara por inspiración las palabras de Salmo 112:9 a los cristianos del siglo primero (léase 2 Corintios 9:8, 9). ¡Qué bien describe este salmo cómo pueden ser felices los seguidores de Cristo de hoy día!

7. ¿Por qué debemos tener un temor sano por Dios, y qué deberíamos sentir por los mandamientos divinos?

7 Como se indica en Salmo 112:1, los verdaderos cristianos “teme[n] a Jehová”, y por ese motivo son muy felices. El temor sano a desagradarle los ayuda a resistir el espíritu del mundo de Satanás. Ellos se “deleita[n] muchísimo” en estudiar la Palabra de Dios y en obedecer los mandamientos divinos, como es el de predicar por toda la Tierra las buenas nuevas del Reino. Además, se esfuerzan por hacer discípulos de todas las naciones a la vez que advierten a los malvados que se acerca el día de juicio divino (Eze. 3:17, 18; Mat. 28:19, 20).

8. a) ¿Qué recompensas han recibido en nuestros días los celosos siervos de Dios? b) ¿De qué bendiciones disfrutarán quienes abrigan la esperanza de vivir en la Tierra?

8 Gracias a que obedecen tales mandamientos, los siervos de Dios ascienden ya a unos siete millones por todo el mundo. ¿Quién puede negar que esta multitud se ha hecho “poderosa en la tierra”? (Juan 10:16; Apoc. 7:9, 14.) ¡Y cuántas bendiciones más recibirán cuando Dios lleve a cabo su propósito! A nivel colectivo, quienes abrigan la esperanza de vivir en la Tierra serán protegidos durante “la gran tribulación” y formarán “una nueva tierra” donde “la justicia habrá de morar”. La multitud que sobreviva al Armagedón “será bendecida” aún más cuando sus miembros puedan dar la bienvenida a millones de resucitados. ¡Qué perspectiva tan emocionante! Y, finalmente, quienes se “deleit[an] muchísimo” en los mandamientos de Dios alcanzarán la perfección humana y disfrutarán para siempre de “la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (2 Ped. 3:13; Rom. 8:21).

Usemos sabiamente las riquezas

9, 10. ¿De qué manera han usado los cristianos verdaderos sus riquezas espirituales, y cómo “subsist[irá] para siempre” su justicia?

9 “Cosas valiosas y riquezas hay en su casa; y su justicia subsiste para siempre. Ha fulgurado en la oscuridad como una luz para los rectos. Es benévolo y misericordioso y justo.” (Sal. 112:3, 4.) Algunos siervos de Dios de tiempos bíblicos poseían grandes riquezas. No obstante, todo aquel que tiene la aprobación divina puede ser rico, aunque tenga poco en sentido material. De hecho, la mayoría de quienes se humillan ante Dios son pobres, y quizá se les desprecie por ello, como ocurrió en tiempos de Jesús (Luc. 4:18; 7:22; Juan 7:49). Pero sin importar si somos ricos o pobres en sentido material, todos podemos tener las verdaderas riquezas: las riquezas espirituales (Mat. 6:20; 1 Tim. 6:18, 19; léase Santiago 2:5).

10 Los cristianos ungidos no guardan sus riquezas espirituales para sí mismos, ni tampoco lo hacen sus compañeros de las otras ovejas. Al contrario, están “fulgura[ndo] en la oscuridad” del mundo de Satanás “como una luz para los rectos”. ¿De qué manera? Compartiendo con el prójimo los tesoros espirituales de la sabiduría y el conocimiento de Dios. Los esfuerzos de los enemigos por detener la predicación del Reino están condenados al fracaso, pues el fruto que produce esta obra “subsist[irá] para siempre”. Si siguen en la senda de la justicia a pesar de las pruebas, los siervos de Dios pueden tener la seguridad de que vivirán eternamente, así es, de que “subsist[irán] para siempre”.

11, 12. ¿Cómo usan los siervos de Dios sus bienes materiales?

11 Los siervos de Dios —tanto los que componen el esclavo ungido como los que conforman la “gran muchedumbre”— han sido generosos con sus bienes materiales. Salmo 112:9 declara: “Ha distribuido ampliamente; ha dado a los pobres”. Los cristianos verdaderos ayudan materialmente a sus hermanos en la fe y hasta a vecinos necesitados. También emplean sus recursos para apoyar campañas de socorro en casos de desastres. Y como dijo Jesús, eso también los hace felices (léanse Hechos 20:35 y 2 Corintios 9:7).

12 Además, pensemos en el gasto que conlleva publicar esta revista en 172 idiomas, muchos de ellos hablados por personas de escasos recursos. Y no olvidemos que esta revista también se produce en muchos lenguajes de señas para beneficio de los sordos, así como en braille para los ciegos.

Benévolos y justos

13. ¿Quiénes son los mejores ejemplos de benevolencia y generosidad, y cómo podemos imitarlos?

13 “Es bueno el hombre que es benévolo y está prestando.” (Sal. 112:5.) Sin duda hemos observado que quienes dan no siempre lo hacen motivados por la benevolencia o la compasión. Algunos dan para presumir, y otros dan a regañadientes. La verdad es que no es agradable recibir ayuda de alguien que nos trata con desprecio o nos hace sentir que somos una molestia o una carga. En cambio, ¡qué bueno es cuando una persona nos ayuda de corazón! Y Jehová es el mejor ejemplo, pues él siempre da con alegría y generosidad (1 Tim. 1:11; Sant. 1:5, 17). Por su parte, Jesucristo reflejó a la perfección el ejemplo de su Padre (Mar. 1:40-42). Y si nosotros deseamos que Dios nos considere justos, tenemos que dar con alegría y de todo corazón, sobre todo en el servicio del campo, ayudando espiritualmente a nuestros semejantes.

14. ¿De qué maneras podemos “[sustentar nuestros] asuntos con justicia”?

14 “Sustenta sus asuntos con justicia.” (Sal. 112:5.) Tal como se predijo, el mayordomo fiel se sujeta a las normas justas de Jehová al cuidar de los intereses del Amo (léase Lucas 12:42-44). Esto se refleja en la dirección bíblica que da a los ancianos, quienes a veces tienen que atender casos de pecados graves en la congregación. La justicia con que la clase del esclavo hace las cosas también se refleja en las pautas bíblicas que proporciona para el buen funcionamiento de las congregaciones, los hogares misionales y los hogares Betel. En realidad, no solo los ancianos, sino todos nosotros debemos actuar con justicia tanto al tratar con nuestros hermanos como con quienes no son cristianos, y esta norma de conducta es aplicable incluso en asuntos económicos (léase Miqueas 6:8, 11).

Bendiciones para los justos

15, 16. a) ¿Cómo hacen frente los justos a las malas noticias de este mundo? b) ¿Qué están resueltos a seguir haciendo los siervos de Dios?

15 “Porque en ningún tiempo se le hará tambalear. El justo resultará ser para recuerdo hasta tiempo indefinido. No tendrá miedo siquiera de malas noticias. Su corazón es constante, confiado en Jehová. Su corazón no puede ser sacudido; no tendrá miedo, hasta que ponga la vista sobre sus adversarios.” (Sal. 112:6-8.) Jamás en la historia ha habido tantas malas noticias. Continuamente oímos noticias de guerras, terrorismo, enfermedades nuevas, enfermedades que resurgen, delincuencia, pobreza y contaminación. Los que son justos a los ojos de Jehová no pueden escapar a los efectos de estas malas noticias, pero no se quedan paralizados por el miedo. “Su corazón es constante” y “no puede ser sacudido”. Miran al futuro con confianza, pues saben que el justo nuevo mundo de Dios está cerca. Y si sufren alguna desgracia en su vida, afrontan la situación mucho mejor que otros, pues se apoyan en Jehová. Él nunca los deja “tambalear”, sino que los ayuda y los fortalece para resistir las dificultades (Fili. 4:13).

16 Los justos también tienen que soportar el odio y las mentiras de sus adversarios, pero estos no han podido acallarlos ni podrán hacerlo nunca. Al contrario, los siervos de Dios siguen efectuando con constancia la obra que Jehová les ha encomendado: predicar las buenas nuevas del Reino y hacer discípulos de aquellos que responden a su mensaje. Sin duda, la oposición se hará más fuerte a medida que se acerque el fin, hasta que alcance su culminación en el ataque global que Gog de Magog —es decir, el Diablo— lanzará contra ellos. Entonces, por fin, pondremos “la vista sobre [nuestros] adversarios” y contemplaremos su humillante derrota. ¡Qué gran experiencia será ver cómo Jehová santifica su nombre por completo! (Eze. 38:18, 22, 23.)

“Ensalzado con gloria”

17. ¿De qué manera serán “ensalzado[s] con gloria” todos los justos?

17 ¡Qué felices nos sentiremos de alabar a Jehová unidos, sin la oposición del Diablo y su mundo! Esa felicidad será la recompensa eterna de todos los que no pierdan su posición justa ante Dios. No tendrán que sufrir la vergüenza de la derrota, pues Jehová promete que el “cuerno”, o poder, de los justos “será ensalzado con gloria” (Sal. 112:9). Radiantes de alegría, ellos aclamarán la victoria de Jehová sobre todos los enemigos de la soberanía divina.

18. ¿Cómo se cumplirán las palabras finales del Salmo 112?

18 “El inicuo mismo verá, y ciertamente se sentirá irritado. Crujirá sus dientes mismos, y realmente se derretirá. El deseo de los inicuos perecerá.” (Sal. 112:10.) Muy pronto, todos los que sigan oponiéndose al pueblo de Dios “se derretirá[n]”. Su envidia, su odio y su deseo de acabar con nuestra obra perecerán con ellos durante la “gran tribulación” (Mat. 24:21).

19. ¿De qué podemos estar seguros?

19 ¿Sobrevivirá usted para ver esa grandiosa victoria? O si se duerme en la muerte antes del fin debido a una enfermedad o a la edad avanzada, ¿estará entre los justos que serán resucitados? (Hech. 24:15.) Así será si continúa ejerciendo fe en el sacrificio redentor de Jesús y si imita a Jehová, como lo hacen las personas representadas por “el hombre” justo descrito en el Salmo 112 (léase Efesios 5:1, 2). Jehová se encargará de que nunca se borre el “recuerdo” de sus siervos ni de sus actos justos. Él los recordará y los amará por siempre jamás (Sal. 112:3, 6, 9).

[Nota]

^ párr. 5 Estos dos salmos no solo se complementan en su estructura, sino también en su contenido. Las cualidades divinas que realza el Salmo 111 se reflejan en “el hombre” temeroso de Dios descrito en el Salmo 112. Esto se evidencia, por ejemplo, al comparar Salmo 111:3, 4 con Salmo 112:3, 4.

Preguntas para meditar

• ¿Qué razones tenemos para decir “¡Aleluya!”?

• ¿Qué acontecimientos de nuestros días hacen felices a los cristianos verdaderos?

• ¿A los que dan con qué actitud ama Jehová?

[Preguntas del estudio]

[Ilustración de la página 25]

Para no perder nuestra posición de justos ante Dios, debemos ejercer fe en la sangre que Jesús derramó

[Ilustraciones de la página 26]

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