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La disciplina es una muestra del amor de Dios

La disciplina es una muestra del amor de Dios

“Jehová disciplina a quien ama” (HEB. 12:6).

CANCIONES: 123, 86

1. ¿Qué dice la Biblia sobre la disciplina?

¿QUÉ le viene a la mente al oír la palabra disciplina? Tal vez piense de inmediato en un castigo, pero la disciplina es mucho más que eso. A menudo la Biblia habla de la disciplina de forma positiva y a veces la menciona junto al conocimiento, la sabiduría, el amor y la vida (Prov. 1:2-7; 4:11-13). La disciplina de Dios nos muestra que él nos ama y que quiere que vivamos para siempre (Heb. 12:6). Es verdad que su disciplina puede incluir un castigo, pero nunca es excesiva o cruel. De hecho, el significado de la palabra disciplina se relaciona principalmente con la educación, como la que un padre le da a un hijo al que ama.

2, 3. ¿Qué dos cosas podría incluir la disciplina? (Vea las fotos del principio).

2 Veamos un ejemplo. Un niño llamado Carlos está jugando con su pelota dentro de la casa. Su madre le dice: “Carlitos, ya sabes que no puedes jugar a la pelota dentro de la casa porque podrías romper algo”. Pero él desobedece a su madre y sigue jugando. De repente, la pelota golpea un jarrón y lo rompe. ¿Qué hará su madre para disciplinarlo? Le enseñará y lo castigará. Para enseñarle, ella le explicará por qué está mal lo que él hizo. Quiere que entienda que obedecer a sus padres es bueno y que lo que le piden es necesario y razonable. Y, para ayudar al niño a aprender la lección, ella decide que también sería bueno castigarlo quitándole la pelota por un tiempo. Aunque esto no le gusta a Carlos, le enseñará que desobedecer trae consecuencias.

3 Los cristianos formamos parte de “la casa de Dios” (1 Tim. 3:15). Por eso, respetamos el derecho que Jehová tiene de poner normas y de disciplinarnos con amor cuando le desobedecemos. Además, sufrir las consecuencias de nuestras acciones y recibir disciplina nos recuerda lo importante que es obedecer a nuestro Padre (Gál. 6:7). Dios nos ama mucho y no quiere que suframos (1 Ped. 5:6, 7).

4. a) ¿Qué tipo de enseñanza bendice Jehová? b) ¿Qué veremos en este artículo?

4 Al dar disciplina basada en los principios bíblicos, podemos ayudar a nuestros hijos y a los estudiantes de la Biblia a alcanzar la meta de ser discípulos de Cristo. La Palabra de Dios es nuestra herramienta de enseñanza más importante y nos ayuda a “disciplinar en justicia”. Con ella, se puede ayudar a los hijos o a los estudiantes de la Biblia a entender y obedecer todas las cosas que Jesús nos mandó (2 Tim. 3:16; Mat. 28:19, 20). Jehová bendice este tipo de enseñanza, que prepara a los estudiantes para que hagan más discípulos de Cristo (lea Tito 2:11-14). Ahora, veamos las respuestas a tres preguntas importantes: 1) ¿Por qué es la disciplina de Dios una muestra de que nos ama? 2) ¿Qué aprendemos del ejemplo de personas a las que Dios disciplinó? 3) ¿Cómo podemos imitar a Jehová y a Jesús al dar disciplina?

DIOS DISCIPLINA CON AMOR

5. ¿Cómo demuestra Jehová que nos ama por la forma en que nos disciplina?

5 Jehová nos corrige y educa porque nos ama. Quiere que sigamos siendo sus amigos y que vivamos para siempre (1 Juan 4:16). Nunca nos insulta ni nos hace sentir que no valemos nada (Prov. 12:18). Por el contrario, Jehová nos dignifica, pues se concentra en nuestras buenas cualidades y respeta nuestra libertad de elección. ¿Es así como usted ve la disciplina que Jehová da mediante la Biblia, nuestras publicaciones, los padres o los ancianos de la congregación? Cuando, tal vez sin darnos cuenta, damos “algún paso en falso”, los ancianos tratan de corregirnos con amor y paciencia. Así, en realidad están reflejando el amor de Jehová (Gál. 6:1).

6. Aunque la disciplina incluya perder privilegios, ¿por qué podemos decir que es una muestra del amor de Dios?

6 A veces, puede que disciplinar a alguien incluya más que aconsejarlo. Si la persona ha cometido un pecado grave, quizás pierda sus privilegios en la congregación. Pero, incluso en ese caso, la disciplina es una muestra del amor de Jehová. Perder los privilegios puede ayudar al que ha pecado a darse cuenta de que es importante dedicar más tiempo al estudio personal, la meditación y la oración. Estas cosas lo ayudarán a fortalecer su amistad con Jehová (Sal. 19:7). Con el tiempo, tal vez recupere sus privilegios. Incluso la expulsión es una muestra del amor de Jehová, pues protege a la congregación de las influencias negativas (1 Cor. 5:6, 7, 11). Además, como la disciplina de Jehová es siempre justa, la expulsión puede ayudar a la persona a entender la gravedad de su pecado y motivarla a arrepentirse (Hech. 3:19).

LA DISCIPLINA DE JEHOVÁ NOS BENEFICIA

7. a) ¿Quién era Sebná? b) ¿Qué mala cualidad comenzó a desarrollar Sebná?

7 Para resaltar el valor de la disciplina, veamos el ejemplo de dos personas a las que Jehová disciplinó: Sebná, que vivió en tiempos del rey Ezequías, y Graham, un hermano de nuestros días. Hablemos primero de Sebná. Al parecer, él estaba a cargo de la casa de Ezequías, así que tenía mucha autoridad (Is. 22:15). Por desgracia, se volvió orgulloso y comenzó a buscar su propia gloria. Hasta se hizo una tumba lujosa y andaba en carruajes impresionantes (Is. 22:16-18).

Si somos humildes y cambiamos nuestra actitud, Jehová nos bendecirá. (Vea los párrafos 8 a 10).

8. ¿Cómo disciplinó Jehová a Sebná, y cuál fue el resultado?

8 Como Sebná buscaba su propia gloria, Dios le quitó su cargo y se lo dio a Eliaquim (Is. 22:19-21). Esto pasó cuando el rey asirio Senaquerib estaba planeando atacar Jerusalén. Más tarde, Senaquerib envió a un grupo de altos funcionarios y un gran ejército para intimidar a los judíos y hacer que el rey Ezequías se rindiera (2 Rey. 18:17-25). Ezequías envió a encontrarse con los oficiales asirios a Eliaquim y a otros dos hombres. Uno de estos era Sebná, que ahora estaba sirviendo como secretario del rey. Esto podría indicar que Sebná no había dejado que la amargura y el resentimiento lo dominaran y que se había hecho más humilde, pues había aceptado un puesto menos importante que el que había tenido antes. ¿Qué podemos aprender de este relato? Veamos tres lecciones.

9-11. a) ¿Qué lecciones importantes podemos aprender de lo que le pasó a Sebná? b) ¿Cómo se siente usted al pensar en la forma en que Jehová trató a Sebná?

9 En primer lugar, el hecho de que Sebná perdiera su posición nos recuerda que “el orgullo está antes de un ruidoso estrellarse; y un espíritu altivo, antes del tropiezo” (Prov. 16:18). Tal vez usted tenga responsabilidades especiales en la congregación y los demás piensen que es importante. Si este es su caso, ¿se esforzará por mantenerse humilde? ¿Dará la honra a Jehová por sus habilidades o logros? (1 Cor. 4:7). El apóstol Pablo escribió: “Digo a cada uno que está allí entre ustedes que no piense más de sí mismo de lo que sea necesario pensar; sino que piense de tal modo que tenga juicio sano” (Rom. 12:3).

10 En segundo lugar, la corrección firme que recibió Sebná tal vez indique que Jehová creía que podía cambiar (Prov. 3:11, 12). Esta es una buena lección para los que pierden privilegios en la congregación hoy día. En vez de enojarse y resentirse, deberían seguir sirviendo a Dios de la mejor forma posible en su nueva situación y ver la disciplina como una muestra del amor de Jehová. Recordemos que nuestro Padre nos recompensará si somos humildes (lea 1 Pedro 5:6, 7). Queremos ser como arcilla blanda en las manos de Jehová y dejar que nos moldee con su amorosa disciplina.

11 En tercer lugar, la forma en que Jehová trató a Sebná enseña una lección muy valiosa a los que tienen autoridad para dar disciplina, como los padres y los ancianos de la congregación. Aunque la disciplina de Jehová muestra que odia el pecado, también muestra que sigue amando a la persona que ha pecado. Además, Jehová se fija en lo bueno de las personas. Si usted debe disciplinar a alguien, ¿lo hará como lo hace Jehová? (Jud. 22, 23).

12-14. a) ¿Cómo reaccionan algunas personas al recibir la disciplina de Jehová? b) ¿Cómo ayudó la Biblia a un hermano a cambiar de actitud, y cuáles fueron los resultados?

12 Por desgracia, algunas personas se sienten tan heridas al recibir la disciplina de Jehová que se alejan de él y de la congregación (Heb. 3:12, 13). ¿Se puede ayudar a estas personas? Para responder esta pregunta, veamos ahora el ejemplo de Graham. Él fue expulsado, con el tiempo fue readmitido y más tarde se hizo inactivo. Unos años después, le dijo a un anciano que se había hecho su amigo que quería estudiar la Biblia con él.

13 El anciano recuerda: “El problema de Graham era el orgullo. Criticaba a los ancianos que habían decidido que debía ser expulsado. Así que dedicamos algunas sesiones de estudio a analizar lo que la Biblia dice del orgullo y sus efectos. Graham comenzó a verse a sí mismo con claridad en el espejo de las Escrituras, y no le gustó lo que vio. El resultado fue sorprendente. Reconoció que el orgullo era como una “viga” que lo había cegado y que su actitud crítica era el verdadero problema. Entonces comenzó a mejorar rápidamente. Empezó a asistir a las reuniones de forma regular, a estudiar la Biblia con interés y a orar todos los días. También se hizo cargo de sus responsabilidades espirituales como cabeza de familia, lo que hizo muy felices a su esposa y a sus hijas” (Luc. 6:41, 42; Sant. 1:23-25).

14 El anciano sigue diciendo: “Un día, Graham me dijo algo que me conmovió: ‘Hace muchos años que conozco la verdad y hasta he sido precursor. Pero esta es la primera vez que puedo decir de verdad que amo a Jehová’. En poco tiempo, le pidieron que ayudara con los micrófonos en las reuniones, y él valoró mucho este privilegio. Su ejemplo me enseñó que, cuando una persona se humilla ante Jehová y acepta su disciplina, recibe muchas bendiciones”.

IMITEMOS A JEHOVÁ Y A JESÚS AL DAR DISCIPLINA

15. ¿Qué debemos hacer para que los demás acepten nuestra disciplina?

15 Para ser buenos maestros, primero debemos dejarnos enseñar (1 Tim. 4:15, 16). De forma parecida, si Jehová lo usa a usted para disciplinar a otras personas, debe ser humilde y dejar que Jehová lo guíe. Si los demás ven que usted es humilde, lo respetarán y les será más fácil aceptar que los aconseje. Veamos el ejemplo que nos puso Jesús.

16. ¿Qué podemos aprender de la forma en que Jesús enseñaba y disciplinaba?

16 Jesús obedeció a su Padre en todo, incluso cuando fue muy difícil (Mat. 26:39). Y siempre reconoció que su sabiduría y enseñanzas venían de Dios (Juan 5:19, 30). Como era humilde y obediente, fue un maestro amable y compasivo, y las personas sinceras se sentían atraídas a él (lea Lucas 4:22). Sus palabras consolaban a los que estaban desanimados y se sentían débiles como una caña quebrada o la mecha de una lámpara de aceite a punto de apagarse (Mat. 12:20). Incluso cuando sus apóstoles demostraron una actitud egoísta y ambiciosa, Jesús no perdió la paciencia. Más bien, los corrigió con amor (Mar. 9:33-37; Luc. 22:24-27).

17. ¿Qué deben hacer los ancianos para cuidar bien de la congregación?

17 Los ancianos deben imitar a Jesús al dar disciplina basada en la Biblia. De este modo, muestran que desean que Jehová y Jesús los guíen. El apóstol Pedro escribió: “Pastoreen el rebaño de Dios bajo su custodia, no como obligados, sino de buena gana; tampoco por amor a ganancia falta de honradez, sino con empeño; tampoco como enseñoreándose de los que son la herencia de Dios, sino haciéndose ejemplos del rebaño” (1 Ped. 5:2-4). Sin duda, cuando los ancianos se someten de buena gana a Jehová y a Cristo, que es cabeza de la congregación, se benefician ellos mismos y también quienes están bajo su cuidado (Is. 32:1, 2, 17, 18).

18. a) ¿Qué mandato da Jehová a los padres? b) ¿Cómo ayuda Jehová a los padres para que cumplan con su responsabilidad?

18 ¿Qué podemos decir de la disciplina en la familia? Jehová manda a los cabezas de familia: “No estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efes. 6:4). Esto es algo muy serio. Proverbios 19:18 muestra que los padres pueden hacerse responsables de la muerte de sus hijos si no los disciplinan. Jehová les pedirá cuentas a esos padres (1 Sam. 3:12-14). Pero Jehová da sabiduría y fuerzas a los padres que le piden ayuda y que dejan que su Palabra y espíritu santo los guíen (lea Santiago 1:5).

APRENDAMOS A VIVIR EN PAZ PARA SIEMPRE

19, 20. a) ¿Qué bendiciones recibimos cuando aceptamos la disciplina de Jehová? b) ¿Qué veremos en el siguiente artículo?

19 Cuando aceptamos la disciplina de Jehová y damos disciplina de la forma en que él y Jesús lo hacen, recibimos muchas bendiciones. Disfrutamos de paz en la familia y en la congregación. Todos nos sentimos amados, valorados y seguros, lo que es un adelanto de las bendiciones que tendremos en el futuro (Sal. 72:7). La disciplina de Jehová nos prepara para vivir para siempre en paz y unidad como una familia bajo su cuidado (lea Isaías 11:9). Si tenemos esto en cuenta, podremos ver la disciplina de Jehová como lo que realmente es: una hermosa prueba de su amor.

20 En el siguiente artículo, aprenderemos más detalles sobre la disciplina en la familia y en la congregación. También veremos cómo podemos disciplinarnos a nosotros mismos y cómo evitar algo que es más doloroso que cualquier disciplina que podamos recibir.