Jehová bendijo a Salomón dándole mucha sabiduría y encargándole la importante tarea de construir el templo. Pero él poco a poco se alejó de Dios. Si usted tiene hijos, explíqueles que las personas que adoraban dioses falsos apartaron a Salomón de Jehová. El reino se dividió, y hubo reyes malos que llevaron a la nación a la apostasía y la idolatría. Durante ese tiempo, muchos profetas que eran leales a Jehová fueron perseguidos y asesinados. La apostasía en el reino del norte empeoró por culpa de la reina Jezabel. Fue una época oscura en la historia de Israel. Aun así, quedaban muchos israelitas que servían fieles a Jehová, como el rey Jehosafat y el profeta Elías.